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La Red Informa - Archivo de noticias 2007

La Red transmite opiniones, informes y documentación que versan sobre el envejecimiento de la población sin que ello implique adhesión a lo expresado por los autores y/o fuente de información. Asimismo el objetivo es fomentar el debate acerca de los temas que se formulan en las diversas disciplinas que convergen en la problemática.


TANGO, QUE ME HICISTE BIEN
El tango, bailado en forma regular y metódica, ayuda a mejorar la salud cardiovascular ya que fomenta el abandono del sedentarismo, mejora el flujo sanguíneo, interviene sobre la presión arterial, puede disminuir el colesterol e incide sobre el estado anímico al provocar "estrés positivo”.  
Así lo reveló una investigación dirigida por el doctor Roberto Peidro, director del Centro de vida de la Fundación Favaloro, quien junto a su colega Ricardo Comasco publicaron el libro “Con el corazón en el tango”.

La danza ha formado parte de la historia de la humanidad desde el principio de los tiempos. Las pinturas rupestres encontradas en España y Francia, con una antigüedad de más de 10.000 años, muestran dibujos de figuras danzantes asociadas con ilustraciones rituales y escenas de caza. Muchos pueblos alrededor del mundo ven la vida como una danza, desde el movimiento de las nubes a los cambios de estación. Esto nos da una idea de la importancia de la danza en la primitiva sociedad humana.
 
El comienzo de la historia

Hace ocho años, a la salida de una de sus conferencias sobre salud cardiovascular, el doctor René Favaloro fue sorprendido por un miembro del público que se acercó a saludarlo. Era Héctor Mayoral, bailarín de tango, quien aprovechó su encuentro con el creador del bypass para pregunrale: “¿Se puede mejorar la salud bailando el tango?”.

Favaloro, ni lento ni perezoso, contestó: “la prevención es el futuro de la cardiología. Tal vez el tango pueda colaborar con ella”. Así nació la investigación científica sobre cómo la danza del 2x4 contribuye a disminuir factores de riesgo que predisponen a sufrir enfermedades cardíacas.

Desde siempre asociado al bandoneón y a la melancolía, hoy es sinónimo de energía y satisfacción. Un reciente estudio confirmó que bailar tango mejora la salud del corazón, previene cardiopatías, y más... es equivalente de vitalidad y alegría.
 
Ciencia al ritmo del 2x4

“Favaloro les pasó mi teléfono a Mayoral y a Elsa María, su compañera incondicional de baile, y ellos se contactaron conmigo. Así fue como diseñamos un protocolo de investigación con medición de diferentes parámetros cardíacos y respiratorios mientras las parejas bailaban”, comenta Roberto Peidro, médico cardiólogo, jefe del Departamento de rehabilitación cardiovascular de la Fundación Favaloro.

“Bailar tangos y milongas implica un ejercicio de leve a moderada intensidad. Aún en personas mayores se corresponden con esfuerzos que implican bajo riesgo de accidentes cardíacos o traumáticos y, por ende, pueden recomendarse con márgenes de seguridad adecuados”, asegura el especialista, quien dirigió entonces el estudio que hoy llega a las librerías bajo el título de “Con el corazón en el tango”, que incluye un recetario saludable y un plan de ejercicios preparatorios en pos de incorporar el tango entre las actividades físicas cotidianas.

El doctor Ricardo Comasco, médico andrólogo con vasta experiencia en Calidad de vida y envejecimiento saludable, participante de este trabajo científico, añade: “los resultados de nuestra experiencia fueron altamente positivos. A nivel físico o biológico, el baile resulta una actividad física; a nivel psicológico, la persona se siente mejor bailando que realizando otras actividades para prevención y rehabilitación cardiovascular (por supuesto si le gusta el baile en general, y el de tango, en particular); a nivel espiritual, emocional, y básicamente, a nivel social, esto inserta al paciente en un grupo, en un tiempo en el que hay muchas personas solas que encuentran en esta actividad una gran motivación”.

Estas conclusiones se publicaron en la Revista argentina de cardiología en 2002, y a partir de ello, el tango fue utilizado en la Fundación Favaloro como terapia complementaria en programas de rehabilitación cardiovascular para pacientes que han padecido un problema cardíaco (infarto, cirugía o angioplastía).

Según Peidro, el trabajo de investigación tuvo tal repercusión que el “tango salud” hoy se aplica en diferentes países del mundo como Finlandia, Japón, Colombia y Cuba.
 
Tangoterapia: la alternativa

Las enfermedades cardiovasculares y fundamentalmente la ateroesclerosis coronaria –es decir, la obstrucción de las arterias que llevan sangre al corazón– son las causas más frecuentes de muerte en el mundo occidental, que incluye a la Argentina. Más allá del componente genético, existen factores de riesgo que influyen casi un 90 por ciento en la aparición de estas patologías. Los principales son: la hipertensión arterial, el colesterol alto, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad.

“Entonces me parece fundamental el rol preventivo de los cardiólogos”, insistió Peidro. “Tenemos que llegar a la gente de manera que pueda entender que teniendo algunas pautas de vida saludable podemos disminuir las posibilidades de tener un infarto o una muerte prematura”, afirma. Así, comer frutas y verduras –aunque sea una porción todos los días–, caminar más, no ingerir alimentos en exceso, buscar un deporte que agrade y practicarlo, y darle a los problemas el lugar que se merecen, son algunas de las sugerencias del decálogo de la vida saludable.

Por su parte, Comasco, quien además de haber estudiado esta danza como médico, es un formidable bailarín de tango, destaca que el tango “es una actividad física que, además, requiere de atención, concentración y otros elementos psicológicos. Al actuar sobre el endotelio (epitelio que cubre el interior de los vasos sanguíneos, corazón incluido), mejora los factores de riesgo cardiovasculares como sedentarismo, colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes, sobrepeso y obesidad, estrés, entre otros”.

Y agrega que todos son candidatos, “tengan o no problemas cardíacos, pues quienes no los tienen pueden prevenirlos, y eso es quizás lo más importante”. Para él, los pilares de la calidad de vida son: alimentación saludable, salud psicológica, sexualidad plena y actividad física sostenida, en la que incluye el tango.

Teniendo en cuenta que los factores psicosociales predisponen a padecer enfermedades cardíacas, el tango resulta un “buen remedio”. “Efectivamente, el estrés positivo puede tener influencia en los beneficios de bailar tango, ya que está implicado un factor social muy importante”, señala Peidro, autor del libro Medicina, ejercicio y deportes (Centro editor de la Fundación Favaloro).

En lo que se denomina “Guía para prevenir enfermedades cardíacas bailando tango”, se promueve esta danza como una actividad física súper sana. Su autor recuerda: “hacer ejercicio todos los días es un factor importante para la salud. Si lo hace a través del tango, puede ser efectivo, pero también lo será, si trota, camina o baila otras danzas. No es que el tango sea la única manera, ni mucho menos; es una forma de salir del sedentarismo. Y esto no es todo: en Canadá, la doctora Patricia McKinley realizó una investigación en personas mayores de 75 años y observó que los programas de tango eran superiores a las simples caminatas para optimizar la capacidad de ejercicio, la coordinación física y mental, así como la calidad de vida”.

Desde su consultorio en Montreal, McKinley, doctora en Fisiatría y profesora asociada de la School of  physical and occupational therapy de la McGill University comenta que, entre otros avances, sus pacientes “mejoraron su sentido del buen vivir y socialización. Muchos de los del primer grupo aún continúan bailando tango, tres años después. Y algunos viajaron a la Argentina a tomar clases, participaron de shows de tango y han iniciado grupos de tango en sus clubes para mayores, aquí en Canadá”.

“Tango que me hiciste…” ¡bien! No es la única, pero sí una manera muy efectiva, y divertida, de proteger el sistema cardiovascular. Así, el tango, que hasta ahora estuvo asociado a la melancolía y al “bajón” emocional, empieza a ganar fama de “danzaterapia”. “Tal vez no cambie el sentido de canción melancólica, pero el aprovechar sus acordes para mejorar la salud puede resultar algo agradable y muy original”, concluye Peidro.
 
Efectos terapéuticos de la danza

Dado que el denominador común de toda la vida es el movimiento (aún cuando descansamos, el corazón sigue latiendo y los pulmones trabajando), la danza, lejos de estar contraindicada, bien puede llegar a actuar como coadyuvante en el tratamiento de determinadas patologías, asegura el doctor Luis Alposta en el prólogo del libro “Con el corazón en el tango”.

La respuesta al sonido rítmico a través del movimiento del cuerpo es una característica básica que se encuentra en todos los hombres. La música y la danza, si bien no constituyen “per se” medicamentos capaces de curar, cuando se combinan con la psicoterapia y otros métodos terapéuticos pueden llegar a representar valiosos agentes capaces de apoyar y acelerar el proceso de curación.

Por medio de serios estudios llevados a cabo en distintas partes del mundo, se ha podido determinar que la música estimula todas las funciones relacionadas con el metabolismo y con las glándulas de secreción interna, estableciéndose con ello una base fisiológica para el empleo de la música y la danza en el tratamiento de ciertas enfermedades.

Ambas, en general, pueden llegar a liberar al paciente de tensiones emocionales y mentales motivadas por preocupaciones o disgustos, teniendo en cuenta que el mayor valor de la danza, en determinados casos, reside en su ilimitado potencial como agente “resocializador”.

Fuentes: Investigación de la Fundación Favaloro - “Con el corazón en el tango”.
Ayelén Waigant (*) es periodista de Agencia de Informaciones Mercosur (AIM) y de Análisis Digital.

Ejercicio suave para afrontar la menopausia

Tratar la debilidad muscular desde el inicio de la menopausia mediante ejercicio físico ayuda a mejorar la calidad de vida durante la tercera edad. Después de los primeros años de menopausia se produce una rápida pérdida de masa ósea inicial. En este momento es cuando se debe iniciar la práctica regular de actividad física. Caminar, bailar o todo esfuerzo de impacto suave tiene beneficios para la mujer menopáusica que no sólo incluyen la quema de calorías. También se añaden beneficios psicológicos y, sobre todo, físicos. Y es que es en esta franja de edad cuando la debilidad muscular empieza a hacerse evidente.

Cuando crecemos, los músculos se deterioran y nos volvemos más débiles. Este proceso tiene más implicaciones de las que podemos imaginar. Se pierde coordinación y las caídas empiezan a ser más frecuentes, a menudo con huesos rotos o con heridas importantes. Aunque hay mucho interés en estos fenómenos producidos por el paso de los años, la mayoría de investigaciones realizadas hasta la fecha se han focalizado en terapias para pacientes en la tercera edad con síntomas ya avanzados. Ahora, un estudio realizado en la Universidad de Salzburgo, y liderado por Alexandra Sänger, aporta nuevos enfoques.

Entrenamiento moderado

El trabajo se ha basado en el estudio de diferentes regímenes de ejercicio para mujeres con menopausia de entre 45 y 55 años, grupo de edad en el que parece que el deterioro muscular comienza a ser visible. El objetivo de la investigación ha sido desarrollar nuevas estrategias para retrasar y reducir la aparición inicial de deterioro muscular relacionado con la edad. Los resultados se han presentado en el encuentro anual de la Society for Experimental Biology.

El entrenamiento de resistencia de tipo hipertrofia es un enfoque de entrenamiento tradicional destinado a inducir el crecimiento muscular. En la investigación, los expertos han tratado de incluir un nuevo sistema también basado en la hipertrofia pero que implique movimientos mucho más lentos y menos repetitivos (se usa sobre todo para principiantes e individuos en rehabilitación). Se cree que este segundo tipo de entrenamiento mejora la calidad de la contracción muscular y, por tanto, la fuerza.

Para comprobar los efectos en los músculos se realizaron biopsias del músculo del muslo, tanto en el inicio como al final del régimen. Se analizó la proporción de grasa de los músculos y del tejido conjuntivo, el suministro de sangre al mismo y, en particular, las diferencias entre las células musculares de sus propios músculos. "Los resultados de los experimentos han mejorado sustancialmente la comprensión de cómo los músculos responden a diferentes formas de ejercicio", dice Sänger.

La importancia del ejercicio suave

El deporte como tratamiento de los efectos fisiológicos de la menopausia parece imprescindible. Debe acompañarse del estímulo de otros hábitos saludables como el abandono del tabaco, la moderación en el consumo de alcohol, una alimentación equilibrada y una vida social satisfactoria. En cualquier caso, debe incidirse en el hecho de que muchas mujeres en este periodo tienden a olvidar los beneficios que obtuvieron de la actividad física cuando eran jóvenes y adoptan un estilo de vida sedentario, por lo que deberían llevarse a cabo numerosos programas de promoción del deporte en esta franja de edad.

Una revisión publicada en la revista de la Sociedad Española de Medicina General apostaba ya en 2004 por programas deportivos suaves para la mujer menopáusica. Afirmaba que, además, estos programas debían adaptarse a la edad, a la capacidad motora y a sus hábitos y costumbres. Es la mejor manera de llegar a la vejez con las mejores condiciones de salud. En la revisión se aconsejan los ejercicios aeróbicos, paseos a pie y en bicicleta, el tenis, la carrera, el senderismo, el golf y la natación.

Además, concluye la revisión, la práctica de ejercicio diario estimula la liberación y las concentraciones de endorfinas, con numerosos efectos beneficiosos. El deporte, entonces, puede mejorar la forma física y anímica de la mujer, además de favorecer el mantenimiento de su masa ósea y muscular, disminuir los factores de riesgo cardiovascular, evitar la obesidad, las fracturas óseas, algún tipo de cáncer y el ritmo de envejecimiento.

Ejercicio moderado

Cuatro días a la semana con carreras, saltos, ejercicios de aerobic o pesas, de forma controlada y progresiva. El estudio se desarrolló con un programa de actividad intenso en 50 mujeres postmenopáusicas de entre 48 y 60 años. También se trabajó con un grupo control de 33 mujeres que no realizaron ningún entrenamiento especial. El programa de entrenamiento fue gradual. Durante los primeros tres meses se pasó progresivamente de un paseo rápido a una carrera de 20 minutos. Se fueron añadiendo ejercicios aeróbicos y, finalmente, de salto. También se llevaron a cabo sesiones de fuerza y resistencia que fueron aumentando de intensidad con el transcurso de los meses.

Al finalizar el estudio, los investigadores observaron que las participantes habían mejorado la elasticidad y la resistencia. Por otro lado, la densidad ósea permaneció estable e, incluso, aumentó en la columna.

INNOVAR Y ENVEJECER

La palabra "innovación" aparece escrita por primera vez en castellano en 1899. Figura en un texto anónimo que conserva la Real Academia Española y que describía "el carácter refractario del agricultor español a toda innovación hija de los modernos estudios de agronomía". Algunos trazos de esta triste percepción han perdurado hasta nuestros días. Pero la realidad es que sabemos avanzar, y decir lo contrario es sumarse a un bulo.

Una simple mirada a la producción extensiva de fresas de Huelva o a los cultivos bajo plástico de Almería -dos casos bien conocidos de agricultura puntera actual- revela como pura superchería esa visión. No existe "incapacidad congénita" para el progreso ni en nuestro campo ni en nuestra sociedad en general. En materia de ciencia y tecnología, este país debe entenderse de una vez por todas a sí mismo como uno más dentro del entorno internacional, fijándose en los retos globales, no en fatalismos de nación. Y en estos momentos, si hay un desafío común para el progreso en el mundo desarrollado es el del envejecimiento.

En tan sólo un siglo, España ha duplicado la esperanza de vida, que ahora supera ampliamente los 80 años. Los avances científicos -y en particular la investigación médica- han tenido mucho que ver en ello, pero tras esa mejora vital de la que todos nos alegramos hay lecturas secundarias. Se calcula que en el año 2050 una quinta parte de la población española será mayor de 85 años y un tercio superará los 65. Precisamente a partir de esta última edad el porcentaje de personas que sufren discapacidades aumenta entre 10 y 20 veces con respecto a los individuos menores de 45 años. Según estimaciones realizadas con los índices médicos actuales, en el año 2050 más de seis millones de españoles podrían sufrir alguna discapacidad vinculada a la vejez.

En menos de medio siglo, dos tercios del gasto que se destina a la salud de la población corresponderán a personas mayores de 65 años. Estudios recientes elaborados en Estados Unidos apuntan incluso a la timidez de estas estimaciones porque, a fecha de hoy, más del 70% de los fallecimientos ya está relacionado con enfermedades crónicas y degenerativas.

Uno de los grandes retos de la investigación médica del siglo XXI no es sólo darnos más años de existencia, sino añadirles calidad. Para una esperanza de vida de unos 80 años, la media sugiere que un ciudadano español padecerá al menos una enfermedad crónica durante unos 40 años, tendrá mal estado de salud a lo largo de 20 y sufrirá una discapacidad durante la última década de su vida.

Conseguir una mayor longevidad con más salud permitiría aumentar la calidad de vida de la población y reducir los costes sanitarios. Como proclama la AFAR, la federación que representa a los estudiosos del envejecimiento en Estados Unidos, investigar el proceso hacia la vejez es el camino más rápido y menos costoso para prevenir y tratar tantas enfermedades que se asocian a ella. Y es una vía mucho mejor que la de estudiarlas únicamente por separado.

En todo el mundo se han abierto numerosas vías de estudio sobre los procesos y los genes asociados al envejecimiento. Nos estamos acercando a los mecanismos que el propio organismo posee para defenderse de los daños moleculares (como los antioxidantes), para subsanar estos daños (mecanismos de reparación de ADN), y para eliminar o desactivar las células dañadas (la muerte celular programada). También avanzamos en la regeneración de tejidos con células nuevas obtenidas a partir de células madre, mientras que modelos experimentales como los que proporcionan la mosca del vinagre o el gusano hermafrodita Caenorhabditis elegans nos ofrecen útiles datos que acercan el objetivo de quintuplicar o sextuplicar la actual esperanza media de vida.

Pero el envejecimiento no debe ser sólo atendido desde la perspectiva de la investigación sanitaria: desafía de manera esencial la capacidad de la sociedad para regenerarse. Si se piensa en ello, la inquietud que ha despertado el asunto parece todavía escasa. Es obligación de esta sociedad dedicar los recursos necesarios para crear el marco que garantice las futuras expectativas de vida con el necesario orden social. Para ello necesitamos nuevas estructuras y modelos económicos que permitan convertir el gasto asociado a esta transformación en una inversión; necesitamos ser innovadores.

En la clase política estamos acostumbrados a los dirigentes de edad avanzada y a los consejos de sabios con larga experiencia, y quizá por eso no percibimos el problema. No obstante, el envejecimiento tocará de lleno a la gestión de los asuntos públicos, modificará muchas convenciones sociales y volverá insostenible el concepto tradicional de "jerarquía", muy vinculado a la edad.

En el pasado, las jerarquías iban indisolublemente asociadas al ciclo de la vida: pensaban y lideraban los ancianos, daban órdenes los mayores, obedecían los jóvenes. Mantener tal división de tareas en el futuro resultaría simplemente irreal. Con la amplificación que permiten las nuevas tecnologías, las buenas ideas ya no necesitan de la aprobación de un superior para abrirse paso y fascinar al mundo. Han sido jóvenes emprendedores quienes han puesto en el mercado muchas de las tecnologías que están redefiniendo nuestra era. El talento, simplemente, no se puede ocultar ni autorizar en función del escalafón laboral o social que uno ocupa. No está conforme si queda sujeto a una edad.

Hemos de abrir los ojos. Dentro del proceso global de envejecimiento que presenta la Tierra, España ocupa el cuarto puesto, sólo por detrás de Japón, Italia y Suecia. Es obvio que eso acarreará consecuencias en todos los órdenes de la vida y que amenaza seriamente la capacidad innovadora de nuestra sociedad. En el campo concreto de la ciencia, necesitamos que los más jóvenes se incorporen al mundo de la investigación: para que avancen en descubrimientos médicos y para que nos recuerden constantemente la necesidad de transgresión. La juventud por sí sola no es garantía plena de éxito ni de progreso, pero parece a todas luces componente imprescindible del mismo. Ya lo dijo Johann W. Goethe: "Debemos cambiar, renovarnos, rejuvenecer continuamente. En caso contrario, nos volvemos inflexibles". ¿Qué sería de nosotros con una ciencia inflexible?

Miguel de Unamuno fue muy explícito: "El progreso consiste en renovarse". Y el saber popular adaptó la frase: renovarse o morir. Pero quizá las palabras que mejor describen la importancia de los jóvenes en la ciencia son las de Max Planck. Según este brillante alemán, padre de la física cuántica, en el mundo de la investigación las innovaciones raramente se abren paso convenciendo gradualmente a sus oponentes. Lo que ocurre es que "sus oponentes se van muriendo y la siguiente generación viene ya familiarizada desde el principio con las nuevas ideas". Apliquemos esta reflexión a cualquier avance (social, económico, político o científico). Nos servirá para entender cuánto necesitamos a la juventud, cuánto debemos vigilar el envejecimiento, para regenerar permanentemente nuestro tejido ciudadano, investigador y creativo.

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD

La agencia del medicamento estadounidense, la FDA, lleva unos años estudiando cómo detener el proceso de envejecimiento. Se trata de paliar los efectos de la edad considerándolos propios de una enfermedad. Es decir, envejecer no es parte del trato evolutivo, envejecer es una dolencia que nos invalida con los años, pero que podría tratarse con ciertos fármacos y terapias. La línea que lleva la FDA no es única ni solitaria. Otros científicos de diversas disciplinas han abierto ya su campo de estudio al horizonte de la inmortalidad. Cuando uno se para y piensa y hasta reflexiona, no deja de rumiar toda clase de preguntas, porque a estas alturas que el paso del tiempo sea una enfermedad, supone cierto grado de fe y suspender el juicio aplicado durante siglos a la vida.
La razón que tienen los investigadores se basa en una observación que origina, cuando menos, sorpresa: envejecer no es un imperativo de la evolución, sino un proceso alterable. El reto consiste, pues, en retrasar la vejez, en evitarla incluso.
Los primeros estudios han dado algún fruto. Se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en un tipo de gusano existe un compuesto llamado resveratrol, también presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces. El resveratrol afecta la actividad de un gen implicado en la longevidad.
Otro factor que ha añadido peso a la teoría, un cambio en el paradigma científico, es que la mortalidad de los mayores no se estanca, sino que baja. Un dato totalmente inesperado para los demógrafos que han puesto sobre la mesa en distintos foros internacionales. Que la duración media de la vida humana aumentará en las próximas décadas no es cuestionable. Pasará. Pero que esa vida se prolongue sin pagar el precio de la vejez, es la idea.
La literatura, las leyendas y los cuentos están preñados de historias sobre inmortales y pactos con deidades más o menos malignas. A veces, era una eterna juventud conseguida por procedimientos mágicos; otras, una infinita madurez lograda a base de pócimas y fuentes de la vida. Ahora, con las revistas científicas publicando cada mes nuevos progresos y avanzados, uno no sabe si ponerse a descifrar códigos secretos o rezarle al santo de turno.
Si la vejez es una enfermedad, si el colapso del organismo puede tratarse, si vamos hacia una sociedad de una sola edad, sana y a pleno rendimiento, cumpliendo años tras años sin ocaso físico, ¿qué le ocurrirá al cerebro? ¿Tendrá que someterse a otro tratamiento para no caer en el horror?
Seríamos jóvenes o maduros, de edad incierta, sometidos a la eternidad, cargados de pasado. Un pasado registrado por la mente. Acumulando el tiempo en la cabeza, sin que se note, bajo una espesa capa de pelo.

DIEZ CONSEJOS PARA MANTENER LA MOTIVACIÓN Y NO ABANDONAR EL ENTRENAMIENTO

La motivación es un arma esencial para combatir el sedentarismo, pues, como cualquier actividad, si ejercitamos sin causa y nos resulta desagradable, será abandonada.

Encontrar un motivo es lo que nos permite ver las cosas con otros ojos. Es decir, si logramos estar motivados para ejercitarnos a diario, es probable que la actividad nos gratifique, nos de placer y ganas de continuarla.

Gran parte de las personas que abandonan su entrenamiento es por aburrimiento o porque no encuentran el incentivo necesario, por eso, te daremos 10 consejos que te ayudará a mantener la motivación y no caer en el sedentarismo.

1. Realice un diagnóstico de sí mismo: consiste en evaluar nuestros hábitos, nuestro cuerpo y su funcionamiento. Si nos vemos con necesidad de mejorar nuestra aptitud física y modificar determinados hábitos, tales como la inactividad física, daremos el primer paso para no abandonar el entrenamiento.

2. Establezca objetivos reales: muchos son lo que se internan largas horas en el gimnasio con el objetivo de perder 3 kilos de peso corporal en un día. Pues no seamos irrealistas, ¡es imposible! y ante la imposibilidad de lograr nuestros fines, nos desilusionamos y deseamos alejarnos de la actividad. Sin embargo, con paciencia y constancia en el entrenamiento se pueden lograr grandes cambios positivos, no sólo sobre nuestro cuerpo, sino también, sobre el resto de nuestros hábitos y el funcionamiento mental.

3. Conozca y capacítese: saber cuáles son los variados y múltiples beneficios que brinda la actividad física para la salud es un gran recurso para desear realizarla y no desaprovechar sus ventajas.

4. No al sobreentrenamiento: entrenar más de lo que nuestro cuerpo resiste es un desmotivador potente, ya que lo único que logrará es que el cuerpo se rinda antes de tiempo, sintiendo fatiga y cansancio que no querrá volver a experimentar. Por lo tanto, nuestra rutina de ejercicios debe ser acorde a nuestra forma física y necesidad. No olvides consultar con un entrenador profesional.

5. Registre los progresos: una vez que comenzamos a encontrar el sabor bueno al entrenamiento, es necesario ver nuestros avances y mejorías, por ello, siempre es un gran alentador llevar un registro de nuestros progresos. Por ejemplo: antes corría 2km y ahora 5km; antes tenía un 30% de grasa y ahora 27%.

6. Diviértase en los entrenamientos: si usted necesita un toque de humor para no aburrirse, pues deberá encontrarlo. Elija la actividad que más placer le genere y el ritmo que más le motive a seguir realizándolo. Cada actividad produce un efecto diferente según los gustos y preferencias del individuo, por eso, sólo debes probar y luego seleccionar.

7. Aplique variedad: no es necesario que siempre realices la misma actividad, ya que la rutina suele cansarnos y termina por aburrirnos. Lo aconsejable es que escojas tu actividad preferida, pero alternes ésta con otras clases de gimnasios, deportes o actividades diferentes. Así, no sólo trabajarás de forma distinta y obtendrás diferentes resultados, sino que la innovación te mantendrá motivada.

8. Dispositivos de ayuda: el podómetro u otros dispositivos que asistan tu práctica deportiva pueden producir un efecto psicológico muy estimulante y motivador. Es decir, si vemos la cantidad de pasos caminados y las calorías quemadas, estaremos más que satisfechos con lo realizado y con ganas de autosuperarnos al día siguiente.

9. Socialice en su ejercitación: somos muchos los que gustamos de realizar actividad física en compañía y la realidad es que ejercitarse junto a otras personas es un gran recurso para combatir el aburrimiento y además, no perder la posibilidad de cosechar amistades y solidificarlas.

10. Visualiza tu meta lograda: experimentar por adelantado las emociones y sentimientos del momento en que logremos el objetivo propuesto, será un gran motivador para ayudar a alcanzarlos. Los objetivos pueden variar de una persona a otra, pero todos tienen igual de importancia para continuar entrenando sin caer en el sedentarismo y perjudicar nuestra salud.

Por supuesto, todos nosotros podemos tener motivos diferentes que nos incentivan a ejercitarnos con regularidad, pero saber cuáles son aquellos aspectos que pueden mantener dicha motivación, ayudará a potenciar los resultados positivos que provee el ejercicio físico.

VEJEZ SE PUEDE DETENER
Nadie diría hoy que ser viejo equivale a estar enfermo, aunque ningún fármaco puede evitar las canas y las arrugas, ni la pérdida de agilidad y vigor. Pero la agencia del medicamento estadounidense, la FDA, ya ensaya medicamentos en animales para retrasar el envejecimiento. No es que la píldora de la eterna juventud esté al caer, ni mucho menos, pero el interés de las compañías farmacéuticas por buscar una cura para el deterioro físico es cada vez mayor. La razón es que los científicos se han dado cuenta de que envejecer no es un imperativo de la evolución, sino un proceso alterable. ¿Sería posible retrasarlo mucho? ¿Incluso evitarlo? Son preguntas hasta hace poco dentro del ámbito de lo fantástico, pero que hoy generan investigaciones de primera línea. Los hallazgos de los últimos años han hecho que hasta los científicos más ortodoxos, los mismos que ven en las proliferantes terapias antiedad sólo un producto de mercadotecnia, se planteen cómo prolongar la vida humana.

Aunque habrá que tener paciencia. Ninguna de las sustancias en pruebas se ha mostrado por ahora efectiva, según se explica en un reciente artículo de la revista Nature. Pero se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en el gusano Caenorhabditis elegans un compuesto llamado resveratrol presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces afecta la actividad de un gen implicado en la longevidad. También se sospecha que un antibiótico antifúngico y un fármaco empleado en la diabetes podrían interferir con la acción de genes similares. Lo mismo que un antitumoral en pruebas.

Tras este nuevo filón farmacéutico hay un cambio de paradigma científico: que el envejecimiento biológico no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Por ejemplo, no había muchos viejos hace 50.000 años, aunque los genes de aquellos primeros Homo sapiens fueran como los nuestros.

Esto -y otras muchas evidencias- ha guiado a los investigadores hasta una idea clave: no es obligatorio envejecer desde el punto de vista evolutivo. El envejecimiento no es como el cambio de dentición, que claramente otorga ventajas, o la pubertad, que prepara al organismo para reproducirse. A la evolución le da lo mismo que nos salgan canas y arrugas. De lo que se deriva que el envejecimiento no es inmutable.

La esperanza de vida en el mundo desarrollado ha aumentado unos siete años en las últimas tres décadas, y el último informe de Eurostat, publicado hace unos días, dice que los mayores de 65 años constituyen ahora el 17,1% de los europeos, y serán el 30% en 2060. También serán más los octogenarios: del 4,4% actual, al 12,1%. Los demógrafos son los primeros sorprendidos. "La mortalidad de los mayores no se estanca, sino que baja. Esto era totalmente inesperado", dice Julio Pérez Díaz, demógrafo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Y, sin embargo, puede que el cambio mayor aún esté por llegar. Se planteaba en Nature: "La cuestión no es si la duración media de la vida humana aumentará modestamente en las próximas décadas. Eso ocurrirá casi con toda seguridad. La cuestión es más bien si es factible posponer el envejecimiento humano y la muerte natural por muchas décadas, incluso de forma indefinida". ¿Décadas de vida extra? ¿Inmortalidad? Suena ambicioso, pero los autores dejan claro que su análisis nada tiene que ver con las terapias antiedad hoy en boga. Ellos parten de una pregunta muy básica: por qué a partir de cierta edad el organismo empieza a funcionar de forma menos perfecta. La respuesta está en la evolución.

María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), cuyo trabajo con una molécula llamada telomerasa ha abierto toda una nueva vía de investigación en esta área, señala: "El envejecimiento no es un programa genético seleccionado y conservado por la evolución; más bien sería un colapso del organismo". El envejecimiento ocurriría por defecto, por así decir, y no porque confiera una ventaja al individuo. "Hay varios argumentos. Uno es que el envejecimiento es muy raro en la naturaleza. Otro es que, en caso de envejecer, esto se hace una vez que el individuo se ha reproducido y ha criado a su descendencia, y, por tanto, lo que le pase a partir de ese momento no va a trascender (en términos genéticos, no se va a trasmitir a ninguna descendencia). A la evolución los viejos no le importan", prosigue Blasco. Los paleoantropólogos podrían comentar que tal vez la longevidad dé ventajas evolutivas no a quien la disfruta, sino a sus descendientes, como sabe cualquier familia con abuelos cuidaniños. Pero ésa es otra historia.

¿Qué pasa en un cuerpo que envejece? ¿Cuáles son los mecanismos biológicos responsables de contribuir a su colapso? Descubrirlo vale la pena, sobre todo si se pretenden combatir esos mecanismos. Además, aquí hay un elemento interesante: la relación del envejecimiento y la enfermedad. Cobra fuerza la idea de que las dolencias más frecuentes en edad avanzada, como el cáncer o el alzhéimer, son distintas caras de un problema único: el envejecimiento. Esto implica que conviene desentrañar la biología del envejecimiento para atacar conjuntamente enfermedades en las que hoy se investiga por separado.

"Los cambios biológicos que nos predisponen a enfermedades fatales e incapacitantes están causadas por el proceso del envejecimiento. Por eso debemos convertir en prioritarias las intervenciones para retrasar estos procesos", afirmaba tajante ya en 2005 Jay Olshansky, biogerontólogo de la Universidad de Chicago, en un célebre artículo publicado en The Scientist.

En esta misma línea, Jesús Ávila, del Centro de Biología Molecular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comenta: "El envejecimiento es un riesgo para muchas enfermedades: sabemos que hay procesos comunes, y que lo que cambia es el tipo celular". La científica Blasco apuesta también por el ataque conjunto: "La clave está en alargar la vida de nuestros órganos y tejidos, y para ello hay que entender los mecanismos moleculares del deterioro".

No hay respuestas unánimes para cuáles son esos mecanismos. Pero hay hipótesis. Se acepta, en general, que el organismo va acumulando daños, por ejemplo en el material genético de las células, a medida que pasa el tiempo. Son daños debidos a procesos como la liberación de los famosos radicales libres, inevitable subproducto de nuestra respiración. Y una idea reciente es que, de estos daños, los más importantes son los que afectan a las células madre. Lo explica Ávila: "Nos estamos recambiando todo, incluso parte del sistema nervioso central, gracias a las células madre adultas en nuestro organismo. Hay quienes creen que con los años las células madre se agotan. Pero, ¿por qué?".

Y ahora, la gran pregunta: ¿qué posibilidades reales hay de frenar o incluso revertir el envejecimiento? Los autores del artículo de Nature recuerdan que hoy se conocen cientos de mutaciones genéticas capaces de prolongar la vida -a veces hasta en un 40%- en gusanos, levaduras, moscas de la fruta y ratones. Son genes implicados en el crecimiento, el metabolismo, la nutrición y la reproducción. Muchos tienen efectos bioquímicos similares a los que desencadena un comportamiento que, según se sabe hace ya un siglo, prolonga la vida de los ratones en el laboratorio: la restricción calórica. Esto es, comer muy poco, aunque sin caer en la malnutrición.

La restricción calórica es, de hecho, lo único que, aparte de las manipulaciones genéticas, se ha demostrado efectivo en ratones -no en humanos- para alargar la vida.

¿Se lograrían resultados igual de llamativos con humanos? Nadie lo sabe. ¿Y la manipulación genética? Los autores del citado artículo advierten de que el aumento de la longevidad debido a mutaciones es menor a medida que la complejidad de los organismos crece. Tal vez en los seres más complejos los circuitos genéticos implicados en la extensión de la vida estén regulados a su vez por otros circuitos, aún desconocidos.

Pero el mensaje global no es pesimista. La investigadora Blasco, con su grupo, está tratando de obtener un alargamiento importante de la vida en ratones combinando varios genes. Que no sea sólo un gen en ratones "quiere decir que para afectar a la longevidad significativamente en humanos seguramente habrá que combinar distintos fármacos".

Tal vez no haga falta actuar sobre los genes. Otra posible estrategia es hacer artificialmente el trabajo de regeneración que unas ancianas células madre ya no pueden llevar adelante. Algo así como ir al mecánico a por un repuesto, sólo que celular. Para hacer realidad algo así habría primero que obtener células pluripotentes -capaces de diferenciarse en cualquier tipo celular- posiblemente a partir de embriones creados con células adultas de cada individuo. Y faltaría por resolver además el problema del cerebro: las neuronas que almacenan los recuerdos, las experiencias vitales, no se regeneran. ¿Quién querría tener un cerebro joven pero en blanco?

Así pues, los científicos de Nature responden con un "no lo sabemos aún" a la pregunta de si el hombre podrá algún día ser inmortal, pero se muestran optimistas con respecto a la posibilidad de alargar nuestra existencia y conseguir además que ésta sea mejor. "Hace dos décadas, la prolongación de la vida era una fantasía, mientras que ahora se buscan fármacos exactamente para eso. No hay razón científica para no esforzarse por curar el envejecimiento, de modo similar a como lo hacemos hoy con el cáncer y otras enfermedades", concluyen.

Cuando se habla de aumento en la esperanza de vida suele haber una reacción inmediata: ¿y las pensiones? Las previsiones de Eurostat indican que en 2060 habrá sólo dos trabajadores por cada jubilado, frente a los cuatro actuales. Pero varios expertos niegan que esas cifras conduzcan a un colapso del sistema. El demógrafo Julio Pérez Díaz resalta el "enorme aumento de productividad" de las últimas décadas, que ha permitido multiplicar la riqueza que un único trabajador genera. Como no cree que esa tendencia vaya a cambiar, duda de que vaya a hacer falta prolongar la vida laboral. En cambio, un estudio de la Fundación de Estudios Financieros sí que considera "un riesgo" la longevidad de los españoles, y afirma que "los cambios demográficos, si se quiere mantener la equidad social, sólo pueden afrontarse con un incremento del ahorro y una prolongación de la edad de jubilación".

Pero el dinero no lo es todo. ¿Cómo cambiará la sociedad? ¿Qué papel jugarán los mayores a medida que vayan siendo cada vez más? Los años ganados serán, se cree, de salud. "Es lo que ha venido ocurriendo hasta ahora", dice Pérez Díaz. En su opinión, las ciudades se adaptarán cada vez más, incluso arquitectónicamente, a las necesidades de los abuelos, que, por su parte, constituirán un mercado y desempeñarán funciones nuevas. Se consolidará la tendencia iniciada ahora: los mayores cuidarán a los niños y a los dependientes, y los jóvenes producirán.

USTED ES LO QUE COME

Los alimentos pueden ayudar o perjudicar su salud, ya no hay duda al respecto. Sin embargo, estar conscientes de la importancia de la selección de los alimentos no debe llevar a sentarse a la mesa con la actitud de quien va a la farmacia. El placer del equilibrio es la clave de todo.
 
Cuando el francés Jean Anthelme Brillat-Savarin acuñó, en 1825, la expresión “dime lo que comes y te diré quién eres”, se refería, sobre todo, a los placeres de una buena comida. En su tratado de gastronomía La fisiología del gusto, la primera obra sobre la relación del hombre con la comida, él decía que la elaboración de un nuevo plato causaba más felicidad a la especie humana que el descubrimiento de una estrella. Poco más de un siglo después, en la década de 1950, el sabor de una buena comida arrastró un sentimiento de culpa con el descubrimiento de que la gordura, en exceso, traía perjuicios a la salud. Una serie de estudios ha empezado a “calificar por su impacto en la salud” el pan (y la carne, las pastas y el dulce) de cada día. Para bien y para mal.

Algunos alimentos comenzaron a ser vistos como veneno y otros, como remedios. Entre los dos extremos está usted, contando las calorías que va a ingerir en el almuerzo, imaginando si sus arterias se taponarán con la menestra programada para el sábado y pensando si, a final de cuentas, no sería mejor evitar beber la quinta copa de vino tinto de la semana.

Es obvio que los descubrimientos de médicos expertos en nutrición deben ser tomados en serio, pero tampoco deben ser motivo de neurosis. Usted, verdaderamente, es lo que come, siempre que entienda que, cuando se sienta a la mesa, lo hace por motivos que van más allá de la nutrición pura y simple. Entre esos, degustar entremeses, compartir un gran momento con los amigos, participar de rituales y ceremonias familiares y hasta explorar nuevas culturas (aunque eso signifique no sobrepasar los límites de un pollo al curry). Todo eso se pierde cuando se enfrenta a una comida como a una visita a la farmacia. ¿Cuál es la solución? Tener una dieta equilibrada –en calida y cantidad–. Tan equilibrada que le dé la opción de, eventualmente, cometer algunos “crímenes” nutricionales.

La manutención de la salud debe ser una consecuencia, y no el único objetivo del acto de comer bien”, dice el americano Michael Pollan, autor del libro “In defense of food” (En Defensa de la Comida), que está en la lista de los más vendidos del New York Times.

Pollan tiene razón, pero quizás es demasiado radical. Él llega a afirmar que “la nutrición está en la misma posición que la cirugía en el siglo XVII: es una ciencia joven y promisora, de la cual nadie quiere ser el conejillo de indias”.

No se trata de botar a la basura los descubrimientos hechos a lo largo del último medio siglo. Ya está probado que, de las 10 enfermedades que más matan en el mundo, cinco están directamente asociadas a una dieta de mala calidad: obesidad, infarto, accidente cerebro-vascular, diabetes y cáncer –sobre todo el de mama, el de próstata y el del intestino–.

“Quien quiera que sea el padre de una enfermedad, la madre fue siempre una dieta deficiente”, dice el nutricionista Durval Rivas Filho, presidente de la Asociación Brasilera de Nutrición (ABRAN). No es necesario ser un visitante compulsivo de spas, para percibir que basta una semana de alimentación regulada y saludable para que el organismo funcione mejor. El aliento mejora, el cabello se vuelve más sedoso, la piel más tersa. Aparece el ánimo para levantarse más temprano y, por qué no, hacer incluso una hora de caminata.

“La buena alimentación favorece el metabolismo, el sueño y la regularidad del intestino y controla los radicales libres, las moléculas responsables por el envejecimiento celular”, dice la nutricionistas Cristina Menna Barreto, de São Paulo. Hasta nuestro humor puede ser modulado por la alimentación. Ciertos nutrientes tienen efecto directo sobre la producción o inhibición de determinados neurotransmisores, responsables por las oscilaciones del estado del espíritu. “Una persona que se levanta, toma una taza de café y no come nada hasta la hora del almuerzo, tiene mayor probabilidad de tener un humor ácido”, dice el nutricionista Daniel Magnoni, del Hospital del Corazón, de São Paulo.

Existen también estudios que muestran la relación entre deficiencia de ácido fólico y depresión. Y una investigación publicada recientemente en el British Journal of Psychiatry indica que el uso de determinados suplementos nutricionales, reduce la aparición de problemas de comportamiento, entre esos, la agresividad.

Muchos de los alimentos hoy satanizados fueron esenciales para la evolución del hombre. El consumo de carnes rojas garantizó la supervivencia de nuestros ancestros en tiempos de escasez de comida.

Ubicada bajo la forma de tejido adiposo, la grasa animal representaba la principal fuente de energía de los habitantes de las cavernas. También se deben a la dieta carnívora, las proteínas que permitieron al hombre, entre otras cosas, ser capaz de crear el alfabeto, fabricar papel, inventar la tipografía y escribir libros que condenan a la carne. En el siglo XVI, la inclusión de la papa, tubérculo oriundo de América, en el menú europeo posibilitó el aumento calórico que daría lugar a la Revolución Industrial. Pero nuestros antepasados obtenían de la miel y de las frutas, casi todo el azúcar que constaba en su dieta. El dulce malvado, que está en el origen de los disturbios metabólicos más nocivos, no era omnipresente como hoy.

Para los investigadores de la historia de la alimentación, el gatillo para la epidemia de obesidad de Estados Unidos, que se ha expandido por el mundo, fue justamente un azúcar: el almidón de maíz. “La adopción del maíz es el fenómeno alimentario más importante –y preocupante– de la modernidad”. Dice el historiador Enrique Carneiro, autor del libro Comida y sociedad.

De esa sustancia son fabricados los edulcorantes y jarabes presentes en buena parte de los productos industrializados, como las gaseosas.

Ah, las papas fritas, las hamburguesas… Si no fueran tan ricos, no se habrían apoderado del planeta. Mientras, las frutas, las verduras, las legumbres… La verdad cruda (o cocida si se quiere) es que son alimentos difíciles de digerir para ocho de cada 10 personas (y para 10 de cada 10 niños). Investigadores de la universidad de Oxford, en Inglaterra, develaron los mecanismos cerebrales que hacen a las frituras más apetitosas que un rábano, por ejemplo. Ellos descubrieron que las comidas grasosas activan una región del cerebro conocida como corteza cingulada, la misma que se enciende cuando recibimos una caricia o sentimos el olor de un perfume.

La educación de los sentidos, sin embargo, no es tan difícil como parece. Hay un antiguo adagio que dice que “las enfermedades no afectan a quien sabe qué comer, cómo comer y lo que no debe comer”. Eso está a su alcance. La clave, aquí, es cultural. Amar a los vegetales implica educar al paladar –y antes de eso, obviamente al cerebro–. En realidad, se trata de una reeducación. Fue comprobada la existencia de un instinto natural de selección de la comida. Un estudio realizado en Estados Unidos es particularmente interesante. Los investigadores, entregaron a niños de pésimos hábitos alimenticios, 10 tipos de alimentos naturales. A lo largo de una semana, privados de su dieta habitual, los niños lograron combinar tales ingredientes de manera que construyeron una dieta variada y saludable.

No se rehusaron a comer, ni repitieron el mismo plato. La capacidad de adiestrar nuestro paladar a fin de obtener placer de comidas antes indigeribles también quedó evidente gracias al inglés Jamie Oliver, el chef de los programas de televisión. Hace tres años, él realizó una campaña para suprimir la comida chatarra de los bares y los refrigerios servidos a los niños en las escuelas públicas inglesas. Oliver ayudó a promover cambios drásticos en ese menú –la merienda “junkie” a base de nuggets y salchichas dio lugar a ensaladas, frutas y recetas italianas. Todo eso acompañado del desafío de agradar a los estudiantes. En pocas semanas, el paladar de los niños, “enmascarado”, por el consumo abusivo de grasas artificiales, quedó, de cierta manera, más orientado a comer saludablemente.

Debe primar el sentido común, lo que significa no exagerar ni en el consumo ni en la privación. ¿Un ejemplo? La exclusión de carne roja de la dieta es responsable por carencias de hierro y vitamina B12, nutrientes fundamentales para el organismo. De nada sirve seguir ciegamente dietas como la japonesa y la mediterránea, consideradas como las más saludables, sin tener en cuenta que usted no vive en Japón o a las márgenes del Mediterráneo.

Una dieta para ser equilibrada y placentera tiene que combinarse con el ambiente en que se vive y a la genética de cada uno. Coma de todo un poco e intente transformar el acto de comer en una experiencia más agradable que restringirse a una porción de brócolis o saturarse de frituras. De vez en cuando, da gusto comer una hamburguesa.

No se prive de ese placer. Coma con calma, sin tanta grasa salpicando del plato. Esfuércese para que por lo menos una de sus comidas diarias sea una experiencia estética y, con el perdón de la palabra, sinestésica. Intente mejorar la presentación de los platos, perfeccione la combinación de los alimentos y su colorido. Tal vez su paladar no llegue al éxtasis cada vez que se siente a la mesa, pero de seguro usted empezará a sentirse más saludable y feliz.

ALIMENTACIÓN DURANTE LA ANDROPAUSIA

 Hace algunos años se comenzó a usar el término andropausia para englobar los cambios fisiológicos que comienzan a afectar al varón hacia los 50 años. Se trata de un síndrome y ello significa que engloba un conjunto de síntomas muy variados. En realidad, debe considerarse como una parte del desarrollo masculino y no como una enfermedad. En la última década ha sido cuando se ha comenzado a otorgar la importancia que merecen a los cambios fisiológicos asociados a la andropausia y se han iniciado estudios profundos sobre el tema.

Cosas de la edad

La andropausia no es tan brusca como la menopausia. Se trata de un proceso lento y gradual que tiene que ver con el progresivo descenso del nivel de andrógenos (hormonas sexuales masculinas), lo cual repercute en todos los procesos orgánicos. La andropausia o andropenia se conoce también como Síndrome de ADAM (androgen deficiency aging male, deficiencia de andrógenos en el envejecimiento de los hombres).

A diferencia de la mujer, en la que la menopausia marca el final del período fértil, en el hombre la fertilidad persiste a pesar de la edad. A partir de los 55-60 años se detectan significativos descensos del nivel de testosterona en la sangre. También disminuyen otras hormonas androgénicas, pero el mejor indicador de la andropausia parece ser la testosterona.

Al final de la adolescencia, los chicos están normalmente con sus niveles más altos de testosterona (entre 800 y 1.200 nanogramos por decilitro (ng/dl) de sangre. Estos niveles se mantienen aproximadamente de diez a 20 años, después de los cuales comienzan a declinar a razón de un 1% por año para el nivel absoluto de testosterona. A la edad de 80-85 años se alcanzan niveles medios de testosterona de aproximadamente un 60% de los registrados a los 25 años. Sin embargo, estos niveles son tan diferentes entre individuos que no pueden ser tomados más que como un promedio estadístico. Por tanto, algunos varones de 80 años de edad pueden presentar cantidades de testosterona que siguen hallándose dentro del intervalo normal para adultos jóvenes.

Si bien algunos autores se refieren a la edad como el factor más importante en los cambios hormonales, hay también evidencias de que las medidas antropométricas (peso, talla, perímetros cutáneos) y el estilo de vida tienen algún rol en estos cambios. El estrés y las enfermedades aceleran la disminución de la función de las células de Leydig, productoras de testosterona. Como en cualquier alteración de la salud, es importante el diagnóstico precoz y que el afectado preste mucha atención a los primeros síntomas.

Dieta en la madurez

La nutrición en la edad adulta se debe enfocar a mantener la salud y a prevenir el desarrollo de enfermedades, mediante el seguimiento de una alimentación variada, sana y equilibrada de acuerdo a la edad, sexo y actividad física particular. Los hábitos alimentarios saludables se han de combinar con unos hábitos de vida propicios que incluyan la práctica regular de ejercicio físico, así como la reducción de tóxicos como el alcohol, el tabaco u otras drogas.

La dieta a partir de esta edad, cuando no existen enfermedades asociadas, se limita a una alimentación equilibrada teniendo en cuenta ciertos matices:

  1. A la hora de comer, distinga entre hambre y apetito.
  2. Coma despacio, de manera relajada y dedique como mínimo 20 ó 30 minutos a esta parte tan importante del día. En caso de estar preocupado, ansioso o enfadado, es mejor tumbarse en un lugar tranquilo, cerrar los ojos, respirar profundamente y relajarse; después, cuando uno ya está repuesto, dedicarse a comer.
  3. Fraccione la alimentación en varias tomas, como mínimo tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y respete los horarios de las comidas (no se salte ninguna).
  4. Coma sentado en la mesa, de un modo tranquilo y ordenado (sin mezclar platos).
  5. Planifique los menús con antelación para poder prepararlos adecuadamente.
  6. Mastique bien los alimentos, ya que la digestión de muchos de ellos (cereales, patatas y legumbres) comienza en la boca. De esta manera se aprovecha más su valor nutritivo y se predispone al cuerpo hacia buenas digestiones.
  7. Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (pan, arroz, pasta, legumbres y patatas) deben constituir la base de la alimentación siempre y cuando se ajusten las cantidades a las necesidades energéticas personales.
  8. Reduzca al máximo el consumo de productos excesivamente dulces por su riqueza en azúcares simples y calorías (sobre todo en caso de obesidad, diabetes o alteraciones de lípidos en sangre, como hipertrigliceridemia o hipercolesterolemia).
  9. Cuide el origen de la grasa de los alimentos. Conviene reducir la grasa saturada, abundante en carnes, huevos, lácteos enteros, mantequilla, nata o manteca, y más aún las grasas trans de bollería y productos precocinados. Tienen capacidad de aumentar los niveles de colesterol en sangre y de acumularse en las paredes de las arterias dificultando el paso de la sangre por ellas y aumentando el riesgo de desarrollar arteriosclerosis. Como contrapartida, aumente el consumo de pescado y consuma aceite de oliva preferentemente, ambos alimentos son ricos en ácidos grasos insaturados con indiscutibles cualidades dietéticas a la hora de reducir los niveles de triglicéridos y colesterol sanguíneos elevados.
  10. No abuse de la sal de mesa o de los alimentos ricos en sodio (embutidos, conservas, entre otros).
  11. Beba suficiente cantidad de agua (1,5 litros al día) para mantener el cuerpo bien hidratado y favorecer la función de los riñones

Síntomas

  1. Flacidez del pene y remisión testicular. Esto conlleva una disminución en la producción de esperma y testosterona y es causa de que disminuya el deseo sexual.
  2. Disfunción de la próstata. La próstata comienza a amasar tejido conjuntivo capaz de complicar la micción y la eyaculación (retrasada y menos potente).
  3. Descalcificación ósea. La masa ósea disminuye, lo que conlleva a una reducción de la estatura en unos 5,5 centímetros y puede aparecer la osteoporosis, también en los hombres.
  4. Alteraciones psíquicas. Cambios en la conducta y en la actitud, leves y progresivos o drásticos e intempestivos, dependiendo de la estructura y la estabilidad psicológica de la persona.

VEJEZ DORADA

Nieves B. Jiménez

Acaba de salir una estadística que cuenta muy alegremente que más de dos millones de españoles superan los ochenta años y constituyen el 4,6% del total de la población del país, según el último padrón municipal publicado por el Instituto Nacional de Estadística y que también confirma a Castilla y León como la comunidad más envejecida. Por si esto fuera poco te resaltan los problemas derivados de este envejecimiento de la población que van desde los peligros que suponen para el sistema público de pensiones hasta el aumento de casos de enfermedades que pueden estar asociadas a la edad como el cáncer o el Alzheimer. La región de Murcia aparece entre las poblaciones con menos población octogenaria. De todas formas, las que siempre salimos peor paradas somos nosotras con casi 1.380.000 de la población octogenaria. En 'El Quijote' Alonso Quijano decide que hay que pegar el salto, que ha empezado para él la vejez, que empieza a ser un hombre desapasionado y que necesita inventarse las pasiones que ya no siente. Dicen que para hacer bien lo pequeño, hay que haber hecho lo grande y todo tiene un proceso, de la noche a la mañana no surgen los parches. Los ancianos cada vez más están desprotegidos, es un trance cada vez más penoso acrecentado por la 'crisis' -inevitable haberla sacado-. Sobre todo porque los jóvenes de ahora ni siquiera cotizamos para salvaguardarnos una pensión y asegurarnos una vejez cuidados en un asilo. Sobre todo ahora que el déficit del Estado se ha duplicado. Ante la caída de los dioses y la entrada al crepúsculo de la eterna despedida una prefiere echar mano a la literatura para aliviar la inevitable senectud. Mario Benedetti en el poema 'Llave dos' nos habla de la ayuda del amor en esa edad como fuente de optimismo: "¿Podré con esta llave/ entrar en los amores del crepúsculo?/ ojalá amemos sin bochorno/ ojalá amemos/ ojalá". En la época de los griegos -lo siento, siempre son la llave de la sabiduría- la vejez y la muerte fueron constantes de la naturaleza humana. Pero en España tenemos un ejemplo magnífico para mitigar la penosa caída que para muchos supone cumplir años. José Luis Sampedro no está lo bastante valorado para la sabiduría que destila cada vez que se propone en una charla. Sin ir más lejos en una de sus intervenciones abrió con una confesión que puede parecer sorprendente: no tiene biblioteca. Ama los libros, pero no le gusta coleccionarlos. Esto se debe a una actitud personal al confiar muchísimo más en la vida que en la mecánica y en la clasificación. "Yo he querido, deliberadamente, que mi memoria fuese viva; es decir, que se cree o desaparezca, o se borre, o se modifique, por la decisión de mi inconsciente y de mi cerebro, no porque yo tenga ficheros o no tenga ficheros". Es una fuerza y un ejemplo de vigor frente a la errónea creencia que la cabeza y los sentidos pierden vigencia. Más bien encontramos nuestro mundo enfermo. Enfermo por la falta de amistad, por falta de comunicación. Dice Ángel Gabilondo que la ausencia de enfermedad no es garantía de salud.
"Vivir saludablemente es algo más que hacer ejercicio", dice. Mientras que sentencia con una puntualización: "Aquí no se trata de aprender a morir, sino de saber vivir como mortales". Para concluir sólo os dejo un deseo: "Uno no deja de enamorarse cuando se hace viejo sino que se hace viejo cuando deja de enamorarse". Gabriel García Márquez.

LAS HABILIDADES MENTALES PUEDEN DECLINAR AÑOS ANTERIORES A LA MUERTE
 
En sus años dorados, los hombres y mujeres que permanecen libres de la demencia de cualquier manera padecen un descenso acelerado en sus habilidades mentales hasta quince años antes de morir, según revela un estudio reciente
 
La capacidad verbal, el razonamiento espacial y la velocidad de percepción son las víctimas específicas de este declive cognitivo, que según enfatizaron los investigadores, no forman parte rutinaria del proceso de envejecimiento.
En vez de ello, la llamada "fase de declive terminal" que precede a la muerte parece ser el producto de presentación lenta de varios factores subyacentes, que tal vez incluyan la enfermedad cardiaca precoz, insuficiente ejercicio físico y mental, o incluso demencia tan inicial que no es detectable.

"Antes de llevar a cabo estos análisis, sabíamos por evidencia por estudios anteriores que podíamos esperar una aceleración en el declive de las capacidades cognitivas antes de la muerte", afirmó el autor del estudio, Valgeir Thorvaldsson, del departamento de psicología de la Universidad de Gotemburgo, Suecia. "Nuestros hallazgos mostraron claramente que hay un patrón de declive terminal, incluso entre los individuos relativamente sanos, que los cambios cerebrales que influyen sobre las capacidades cognitivas en la vejez ocurren durante relativamente mucho tiempo, incluso entre los individuos que permanecen libres de demencia hasta la muerte".

Thorvaldsson y sus colegas discuten su trabajo en la edición en línea del 27 de agosto de la revista Neurology.

Los investigadores descubrieron evidencia de un descenso no relacionado con la demencia en la agudeza mental al dar seguimiento a las habilidades mentales de 288 residentes de Gotemburgo mayores de 70 hasta su muerte, que en promedio ocurrió a los 84 años.

Durante un periodo de 30 años, los participantes de ambos sexos se sometieron a un máximo de doce pruebas de salud mental, al mismo tiempo que se les evaluaba constantemente por la posible aparición de la demencia.

El equipo sueco concluyó que las habilidades mentales de los mayores de hecho comienzan a deteriorarse independientemente tanto de la edad como de la demencia. Y expresaron cierta sorpresa sobre lo aparentemente avanzado del inicio del declive mental respecto a la muerte.

Señalaron que la capacidad verbal parecía comenzar a declinar aceleradamente más de seis años antes de la muerte, mientras que el declive en el razonamiento espacial comenzaba a manifestarse casi ocho años antes. Sin embargo, la velocidad de percepción, es decir, la capacidad de comparar figuras correcta y rápidamente, era la primera en declinar, comenzando hasta quince años antes de la muerte.

Clarificar tales ocurrencias podría ultimadamente ayudar a establecer marcadores identificables para los profesionales médicos cuando evalúan la posible degeneración de la salud mental entre sus pacientes mayores, apuntaron los investigadores.

Mientras tanto, el Dr. James S. Goodwin, director del Centro Sealy del envejecimiento en la Extensión de medicina de la Universidad de Texas, en Galveston, aseguró que el principal valor del estudio es la manera en que esclarece la distinción entre el proceso de envejecimiento normal y el proceso de la muerte.

"Típicamente, cuando se plantea la pregunta de cómo cambia la función mental con la creciente edad, es muy fácil mezclar a la gente que simplemente es vieja con la gente que, de hecho, está muriendo", señaló. "Pero las dos cosas no son iguales".

"Y este estudio", añadió Goodwin, "ilustra muy claramente que hay un cierto periodo antes de la muerte de las llamadas causas naturales en que el funcionamiento mental declina a un ritmo creciente. Y aunque la mayoría de investigadores había pensado que este tipo de declive comienza entre tres y cinco años antes de la muerte, este estudio muestra que, de hecho, puede remontarse a un punto inicial mucho más temprano de lo que se creía". Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare.

Quiero despedirme con momentos estelares de la infectología
Josefina Edelstein. Especial

A los 90 años, Remo Bergoglio pone fin a la enseñanza sobre contagios y antibióticos, después de una impecable trayectoria de 35 años como profesor. El aula de la cátedra de Infectología del Hospital Rawson abraza la última clase del profesor de profesores y de reconocidos médicos cordobeses. Remo Bergoglio se despide de 35 años de docencia con la clase que preparó sobre los “Momentos estelares de la infectología”, porque dice que sus 90 años “ya se sienten”. Ingresó como practicante al Rawson en marzo de 1938, “en la era presulfamídica, en la que ni siquiera había antibióticos” y saca cuentas de que lleva 70 años trabajando en enfermedades infecciosas.
Recuerda que empezó a ejercer a las 48 horas de recibido en Altos de Chipión, donde fue a reemplazar a un médico y en el debut le tocó atender un parto en medio del campo.
En la actualidad, continúa atendiendo pacientes en su consultorio y en un centro médico.
A lo largo de 63 años de trayectoria, se destacó por incursionar en la infectología moderna y por ser uno de los principales referentes del país.
En tiempos en que todo estaba por hacerse, fue uno de los fundadores del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba, secretario general de la Federación Médico Gremial en dos períodos y presidente del Colegio Médico de la provincia durante varios años.
En 1955, propuso el 3 de diciembre como del Día del Médico en honor a la fecha en que nació Carlos Finlay, el científico cubano que descubrió el modo de transmisión y contagio de la fiebre amarilla. Desde entonces, todos los años la comunidad médica argentina celebra su día.
Escribió cinco ediciones de Antibióticos, libro que se difundió en Latinoamérica, Brasil, España y Portugal. Es coautor junto a Alberto Daín del texto Infectología razonada y editor de Enfermedades infecciosas. Normas, diagnóstico, terapéutica y procedimientos. Sobre este libro de 1974 recuerda: “Qué tiempos aquellos. Mire la cantidad de gente que participó en la redacción y para hacerlo nos internamos tres días en un predio militar en Cosquín, con alojamiento y comidas pagos”. También escribió Acá cerca y hace tiempo, en el que narra anécdotas de su vida y de su profesión como docente y médico, que lo pintan como un emprendedor de pura cepa, con proyección nacional.

–¿Qué más hizo? Siempre enseño que el enfermo no es una bacteria ni un microbio, sino que es un ser humano, con todos sus derechos.
Influí en la formación de infectólogos al crear la residencia en infectología y en microbiología. La doctora Rosa Paolasso manejaba la microbiología en el Hospital Rawson y fue ella quien formó a los microbiólogos que tenemos hoy y les dio las bases también a los infectólogos.
Desde 1985 doy una clase en cada plan de medicina sobre iatrogenia y utilizo una cita que dice “El impacto negativo de la empresa médica constituye una de las epidemias de mayor extensión de nuestro tiempo” para explicar los desastres que hacen los médicos y por eso, siempre me preocuparon las infecciones intrahospitalarias.

Frente a la pregunta sobre qué siente ante su última clase, prefiere no expresar demasiado, sospecha que habrá algunas sorpresas y teme “trastabillar un poco”. Deja ahí las cosas para comentar que preparó la clase con los momentos de la infectología que dejaron una huella para siempre.
Vivir para contarla
–¿Cómo es su relación con los alumnos?
En estas clases que doy desde 1985, la verdad, siempre me han aplaudido, en todas. Y pensé, el día que no me aplaudan al terminar una clase, no voy más.
–¿Por qué?
Le diría que si no me aplauden, me sentiría mal (se ríe abiertamente con picardía, como quien confiesa un gran secreto).
–¿Recuerda a algún alumno en particular?
Mi primer residente fue Daín y el segundo Ernesto Jakob. Ambos son hoy formadores de muchos infectólogos. Por otra parte, he tenido como alumnos a Mirta Roses, actual directora de la Organización Panamericana de la Salud, al ex ministro de Salud de Córdoba, Roberto Chuit, y al actual ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, de quien, en realidad, no me acuerdo, pero lo sé porque él lo ha dicho.
–Debe haber vivido momentos con humor. ¿Recuerda alguno?
Sí, sobre un muchacho que conocía mucho porque iba a una casa de campo que tenemos, en épocas en que las chicas se ponían de novias. Al tomarle el examen final le dije: “Te conozco desde hace tiempo y sé cómo sos y que no sabés, prácticamente sos mi amigo, pero te voy a aplazar”. Después se fue a la cátedra y la secretaria le preguntó “¿Cómo le fue?” y él respondió: “Pucha, con los amigos que tengo yo”.
Docencia con rima
–Cuénteme de los versos que inventa para ayudar la memoria de los alumnos.
Tengo muchos. Uno es “La escarlatina es con angina, repentina, tiene mucha toxina, descamación fina y se cura con penicilina”. También recuerdo que hace poco tiempo entré a un restaurante con mi señora y un hombre se acercó y me solicitó: “Profesor, dígame cómo era el versito del tétanos” y entonces le respondí: “Detrás de la espina de una rosa, está la muerte agazapada” (apenas puede terminar de relatar cuando suelta una carcajada).
–Tiene una biblioteca importante, ¿qué le gusta leer?
La verdad que he leído mucho y sobre todo poesía. Tengo de todo, Pablo Neruda completo, Lugones también. De tanto en tanto leo (Jorge Luis) Borges (y muestra las obras completas encuadernadas con tapas verdes).
–Me contaron que tiene percepciones extrasensoriales.
Tengo muchas. En general, se dan en el instante fugaz en que uno se está por despertar, en el tránsito entre el subconsciente y la conciencia. Un vez la vi a mi mujer llena de luz llorando amargamente y me preocupó. Siete días después, estando en Arequipa, adonde fui a dar unas conferencias, nos llevaron a ver un molino que tiene 200 años y estaba por sacar una foto a mi mujer cuando la alerté de que tuviera cuidado porque estaba en un plano inclinado y al lado había dos llamas. Una se levantó y le lamió la oreja y mi señora empezó a rodar hacia abajo, hasta que la atajó la acequia. En Arequipa no hay nubes y por lo tanto, había un sol radiante y mi esposa lloraba desconsoladamente porque ya tenía un hematoma en el pie. Yo lo vi siete días antes.
–¿Tiene razones para agradecer a la vida?
Muchas, porque he venido solo de un pueblo del interior (Alicia) y me fui armando. También estoy muy agradecido a mi familia, tengo tres hijos, 11 nietos y cuatro bisnietos.
–¿Ha pensado retirarse como médico?
Como médico, ni pienso, porque hay que mantenerse activo para envejecer bien.
Remo dice que nunca se retirará como médico: Hay que estar activo.

Entrevista con Remo Bergoglio / Profesor universitario y médico infectólogo.
La voz  del interior, Córdoba , Argentina, 15 de noviembre de 2007

Fuentes : Mayores en Movimiento ;  www. lavoz.com.ar
- Foto: LaVoz / Antonio Carrizo


Paredes muertas de mi propia soledad

Por Mariano Cabrero
El llegar a ser anciano no tiene por qué convertirse en un camino sombrío, en un trayecto penoso. Pero lo cierto es que, en nuestra civilización actual–por así llamarla, pues en muchas ocasiones damos muestras inequívocas de estar poco civilizados...–, la vejez la estamos transformando en un problema emocional–nubes emocionales vestidas siempre de lutos. Y es que muchas familias tienden a aparcar–como si de coches-chatarra se tratasen–, a sus más queridos seres–-viejos– en cualesquiera residencias, donde los sentimientos humanos se transforman en piedras de granitos arcaicas, donde las ilusiones desaparecen todos los días cuando se acuesta la luna. Y esto ocurre cuando las personas mayores saben, mejor que nadie, qué es importante en la vida, qué es accesorio, qué merece la pena hacer o desarrollar, qué amor es el verdadero y cuál es el falso... Sí, desde luego, es cierto que los humanos llevamos anexa–a nuestras mentes-- la soledad cuando nos encontramos mermados en nuestras facultades físicas y mentales. Porque nuestros vínculos con los hijos–familias generalizadas–, se van debilitando progresivamente a medida que cumplimos más años. ¡Y qué no falte la madre–mujer– eje fundamental y necesario por el rodamos todas las familias! Los encuentros con el entorno familiar van siendo–poco a poco– menos frecuentes. Si convivimos con nuestros descendientes–hijos e hijas– nos vamos sintiendo como “pesadas cargas”.
Hoy por hoy no es raro comprobar que el anciano/a se cambie, con cierta frecuencia, desde el domicilio de un hijo al de otro: en cortos espacios de tiempo. Uno, cualesquiera, todos los que somos protagonistas de la senectud–período natural de la vida humana–, llegamos a entender que somos... viejas maletas–rotas y desteñidas–que se van pasando de mano en mano nuestros descendientes, tal y como si nadie las quisiera. ¡Qué triste resulta nuestra vejez! Esto fomenta, indudablemente, que el anciano deje de entender que la vida, y hasta nuestra muerte, tiene un sentido y muchas finalidades: respetémonos y amémonos los unos a los otros, que esta es la verdadera religión del ser humano. Atrás quedan los cristianos, los mahometanos, los católicos, los budistas....: todas las religiones que tienen un solo Dios: el Dios de todas las religiones. Y comprendo que, si cada día tenemos un sueño, una ilusión, una tarea a desarrollar, de esta manera moriremos–poco a poco–sin darnos cuenta. Estadísticas consultadas al respecto apuntan que éramos –uno se incluye también–siete millones de jubilados en el año 2003. Y es que cada día somos más los jubilados. Por lo que hace falta estimularnos–unos a otros–para que, en cierta medida, reconsideremos que seguimos poseyendo un presente y un futuro–este último más precario con proximidad a la muerte–, para que al final podamos luchar todos unidos contra la inactividad, contra la pérdida del amor de nuestros semejantes, contra la hostilidad de la que da muestras la propia sociedad en la que vivimos, que es proclive–cada día mas– a una eutanasia acomodaticia para poder heredar al que se invita a morir, y desde luego, mejor antes que después. Y así forzarnos a emprender nuestro último viaje. El día que mi costilla me falte–mi nunca bien valorada Mercedes–me falte (deseo en verdad irme antes, dado que las mujeres son más diestras en defender y entender–polluelos de las familias–, a sus hijos), iré a dar con mis quebradizos huesos a cualquier residencia. Hombres y mujeres, mujeres y hombres condenados de por vida a dialogar y pensar–con jubilados de edades similares– sobre el pasado, y esto es muy triste. De alguna manera se anula el binomio experiencia/ entusiasmo- Es decir, el dialogo entre adultos y jóvenes. A estas casas de acogimiento–mal llamadas de la “tercera edad”: no existen edades para la muerte–, las deberíamos de llamar o conocer por su propio nombre: paredes muertas de mi propia soledad. Hay un proverbio chino que así reza: “De jóvenes somos hombres, de viejos niños”. Pues bien: ¡Cuidemos a los niños! Sin presente y sin futuro, necesariamente, la vida en la vejez tiende a refugiarse en el pasado: ¡Qué tristes perspectivas de vida se avecinan para las personas mayores! Pienso, muchas veces, que es provechoso reírse de un mismo e, incluso, de nuestra propia sombra: de esta manera descubro lo poco que sé, y lo mucho que me queda por aprender. Henri F.Amiel , Journal íntime, II, 181, dejó para la posterioridad: “Saber envejecer constituye la obra maestra de la sabiduría y es una de las partes más difícil del arte de la vida”. La sociedad que nos ha tocado vivir (¿ esa maravillosa democracia española, qué nos habla del estado de bienestar para todos, qué nos habla de la igualdad de oportunidades, qué nos habla de viviendas asequibles para nuestra juventud...?) ha “roto aguas”, y ha relegado a las personas longevas, única y exclusivamente, para que emitan su voto cada cuatro años...: a lo sumo ha construido pocas residencias–jaulas de soledad–donde podemos ir a morir, y, desde luego, ser olvidados por propios y extraños. Eso sí, para morir con tranquilidad, llevando sobre nuestras espaldas sacos pesados con tierras cargadas de olvidos, penas y sinsabores.  Y, sin embargo, los mayores también somos seres humanos que poseemos nuestros corazoncitos–que siguen latiendo con lentitud–, pero caminamos despacio, hablamos despacio... Debemos pasar “del rosa al amarillo”, esto es, de la vitalidad y pasión amorosa juvenil a un status de personas maduras: vida afectiva, segunda actividad, fomento de la cultura, hacer no que nunca pudimos llevara la práctica... ¡Ah!, se me olvidaba (¿no lo adivináis?)..., y continuar nuestras vida sexual–un tanto limitada, y quien diga lo contrario miente como un cosaco–, pero relegada al quinto lugar según el orden expuesto de lo que piensa un semejante vuestro, que puede estar equivocado. Por último, como colofón, no dejo de leer y comprobar que sean los ancianos–sus personas–en lo que se acumulan mayores índices de depresiones y suicidios. Vivir en estas situaciones y desear la muerte, verdaderamente, todo es uno. Por cierto, que los viejos deben y pueden enamorarse, pues mientras hay vida existe siempre el camino hacia la esperanza. Sir Francis_Bacon (Londres, 1561-id., 1626), filósofo y político inglés, quien manifestó: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer".


Investigadores españoles analizan más de medio siglo de ciencia sobre cáncer y envejecimiento

La revista 'Nature' publica un artículo una perspectiva histórica de la evolución del estudio del cáncer y el envejecimiento desde que en 1951 el investigador George Gey diera a conocer el éxito en la reproducción en laboratorio del primer cultivo continuo de células humanas. María A. Blasco y Manuel Serrano, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), y Toren Finkel, Investigador de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos, analizan la importancia de la utilización de las células humanas en laboratorio en la investigación del cáncer y el envejecimiento. La línea celular a partir de la que se consiguió reproducir en laboratorio este primer cultivo de células humanas procedían de una biopsia realizada a una mujer de 31 años con una masa cervical sospechosa. Esta joven, Henrietta Lacks, falleció ocho meses después de cáncer de cuello de útero y George y Martha Gey, los artífices del logro científico, denominaron HeLa a esta línea celular originaria en honor a ella.  El hallazgo de esta línea celular capaz de crecer indefinidamente en condiciones de cultivo en laboratorio supuso una revolución científica que, según señalan los investigadores en el artículo de 'Nature', permite en la actualidad hablar de una biología común al cáncer y el envejecimiento. Según explicaron a Europa Press, María Blasco y Manuel Serrano, "cáncer y envejecimiento parecieran ser en principio fenómenos no relacionados. Sin embargo, se han ido acumulando una serie de observaciones claves que han puesto de manifiesto la existencia de una compleja pero creciente convergencia entre el conocimiento actual acerca de la biología del envejecimiento y de los mecanismos subyacentes al cáncer". Los investigadores hacen también referencia en su artículo a otros trabajos que han marcado un antes y un después en la investigación como el cultivo 'in vitro' de células no cancerosas y el posterior descubrimiento de que éstas son mortales en cultivo, a diferencia de las cancerosas, que son inmortales. Junto con estos avances, los autores apuntan la importancia que tuvo descubrir que la enzima telomerasa era capaz de proporcionar un crecimiento inmortal a células no cancerosas sin alterar el resto de sus características. La revisión resalta la importancia de no realizar generalizaciones superficiales ya que en algunos casos estrategias protectoras frente al cáncer podrían acelerar el envejecimiento, mientras que en otras instancias parece que el cáncer y el envejecimiento comparten etiologías comunes. El artículo se centra en los aspectos que relacionan cáncer y envejecimiento. Así, los investigadores españoles, jefes de los Grupos de Telómeros y Telomerasa y de Supresión Tumoral del CNIO respectivamente, desarrollan temas como la conexión entre la senescencia celular y la protección frente al cáncer; la contribución de la inestabilidad genómica al cáncer y al envejecimiento; la biología de los telómeros; la relevancia creciente de la autofagia en ambos escenarios; y la participación del metabolismo mitocondrial en el cáncer y en el envejecimiento.


El envejecimiento cerebral
por José Sillié Ruiz
 
Nos referimos en la oportunidad a los diferentes elementos que participan en ese indetenible proceso de que nuestras neuronas, al paso de los años, tengan cambios tróficos que se traducen en distintas manifestaciones clínicas que van desde los olvidos, alteraciones del ciclo de sueño, hasta las temidas enfermedades demenciales que desconectan la persona del entorno. Partiendo del concepto de "olvidos benignos del anciano", popularizado por Kral en los años setenta, al publicar en el 1962 un trabajo en la revista Canadiense de Medicina, se han realizado múltiples intentos dirigidos a identificar síndromes de alteración cognitiva benigna que garanticen por contraposición a las demencias un buen diagnóstico a largo plazo. En el 1986 Crook acunó el término "pérdida de memoria asociada a la edad", para definir pacientes mayores de 50 años, con alteraciones subjetivas y objetivas de alteración de memoria sin afección de otras funciones cognitivas y, por tanto sin demencia. Hemos mencionado las funciones "cognitivas" que son principalmente las funciones de: la memoria, las habilidades visuo-espaciales y la velocidad de procesar información. La primera, alteración de la memoria, es la más evidente y la que más alarma social genera, pues desde que no recordamos algo, ya pensamos que llegó el "alemán", esto para hreferirse al Dr. Louis Alzheimer, neuropatólogo germano que describió los cambios anatómicos de la enfermedad que lleva su nombre. El proceso de envejecer es biológico, psicológico y cultural, con el que a medida que pasan los días se tiene más experiencia de la vejez, sabiendo que el cuerpo declina; pero esto se puede compensar de cierta manera con una mayor adquisición de sabiduría, al comprender e intervenir con los demás y en el medio que nos rodea. Se ha dicho que la edad madura se inicia cuando dejamos de contar el tiempo que hemos vivido y entramos a calcular cuánto viviremos. El cerebro pesa unos 1,500 gm. en una persona de 30 años; en un anciano de noventa y en un niño de 3 años, el peso llega a ser de unos 1, 250 gm, es decir 250 menos. Esta reducción de peso se acompaña de la disminución del número de neuronas. Perdemos unas 10,000 neuronas cada 24 horas, incluso cuando somos "jóvenes", cifras que jamás llegan a reponerse. Pero el cerebro es tan noble, que aun con esas pérdidas no necesariamente se alteran las facultades cognitivas. Es pérdida innegablemente conducente a un adelgazamiento del cerebro en el envejecimiento. La mayor pérdida en el anciano sano es en la corteza cerebral, especialmente en el polo frontal y la corteza visual primaria. Asimismo, con el paso del tiempo aumentan los surcos a medida que progresa el envejecimiento y se producen también unos cambios en aumento de los ventrículos. En realidad el paso de los años produce esa disminución del tamaño del cerebro que va adelgazando la sustancia gris, que controla los aspectos cognitivos., pero es más bien por disminución de tamaño neuronal más que por la muerte misma. Porque entonces no nos explicaríamos cómo algunas personas llegan a los 90 o 100 años, con gran lucidez mental aún tengan otras dolencias propias de la edad: hipertensión, reumas, diabetes, cegueras, cardiopatías, trastornos de la marcha, etc. La mayor pérdida de tejido durante el envejecimiento se origina en el hombre, principalmente en el área frontal y temporal., en la mujer es mayor en el área hipocámpica) de la memoria). Tal vez sea ésta la razón de por qué los hombres se convierten en "viejos verdes" por los cambios frontales) lóbulo de la personalidad), y las mujeres tengan más dificultades para acordarse de las cosas y para orientarse que el hombre. Otra de las estructura de importancia que se altera es la glándula pineal, es grande en los lactantes, se calcifica en el 50% de los adultos. Entre los 60 y 80 años disminuye su funcionabilidad y se considera que esto es parte de la alteración del ritmo circadiano de luz y oscuridad, guardando relación con la disminución del sueño por la edad, se han encontrado en algunas plantas sustancias similares alteradas. Para los geriatras, genetistas y algunos filósofos de la medicina, el envejecer es parte de lo que algunos consideran el “gen crítico”., para otros es la simple incapacidad del organismo de lograr su autoreparación en el deterioro celular. Nacemos con una clave de tiempo determinado, todavía el gen de la vida no lo hemos descubierto, no sabemos en verdad lo que acontece, lo que nos obliga a excogitar. En fin no tenemos a mano lo que muchos soñaron, "la piedra filosofal", esa llave a la eternidad. Es decir que con la pérdida diaria de más de 100,000 neuronas aún a los 100 años de edad, todavía tendríamos el 96.5% de ellas, es decir que ese deteterioro, esos olvidos, esas demencias, esos achaques visuales, no es por falta neuronal, podrá ser por alteración en la función celular, no por carencias de ellas.


La tercera edad podría desaparecer: los científicos buscan la clave de la longevidad
por Daniel Galilea, EFE

Para algunos investigadores la clave para retrasar el proceso natural del envejecimiento del organismo se encuentra en la hormona melatonina, mientras que otros han descubierto un gen que no sólo puede alargar la vida, sino mejorar su calidad.
¿Inmortales? El mítico río que confería la vida eterna a quienes se bañaban en sus aguas y que concedió una longevidad de muchos siglos al poeta Homero, según cuenta Jorge Luis Borges en su relato "El inmortal", probablemente no exista, pero la ciencia se está aproximando a otras fuentes de la juventud menos legendarias y más asequibles para conseguir vivir más años. Un grupo de científicos de la Universidad de Granada (UGR), España, que estudian cómo retrasar el envejecimiento, afirman que una de sus claves está en la melatonina, una hormona segregada por la glándula pineal del cerebro, que participa en una gran variedad de procesos celulares, endocrinos y fisiológicos, y una de cuyas funciones consiste en regular los ritmos biológicos humanos. Según los expertos españoles del Instituto de Biotecnología de la UGR, la melatonina consigue retrasar los efectos oxidantes e inflamatorios propios del envejecimiento celular. Esta sustancia está presente en pequeñas cantidades en algunas frutas y verduras como la cebolla, la cereza y el plátano, y  cereales como el maíz, la avena y el arroz, además de plantas aromáticas, como la menta, hierba luisa, salvia o tomillo, así como en el vino tinto. "El ser humano deja de producir esta neurohormona alrededor de los 30 años de edad, pero una dosis diaria de melatonina a partir de los 40 años no sólo parece neutralizar los efectos del envejecimiento, sino que también podría si no prevenir, al menos retrasar la aparición de enfermedades ligadas al paso de los años", según el profesor Darío Acuña, coordinador del estudio. El estudio se efectuó con ratones con sus genes modificados para experimentar un envejecimiento celular acelerado, los cuales mostraron a los diez meses de vida –un lapso que en las  personas equivale a siete décadas- efectos acusados de envejecimiento, como caída de pelo, tumores o menos capacidad de movimiento. Se descubrió que si se les administra melatonina en el agua que beben a partir de su primer mes de vida, no aparecen los signos de envejecimiento y sus procesos internos asociados. Los expertos prevén repetir sus ensayos en humanos para comprobar la eficacia y seguridad de la hormona, cuyo consumo en forma de suplementos y con el propósito de mejorar la salud y prolongar la juventud va en aumento en los países donde está autorizada.
Recomiendan prudencia. No obstante, los efectos de la melatonina son objeto de debate no son pocos los expertos que aconsejan prudencia, hasta que se obtenga una evidencia suficiente sobre sus virtudes y se conozcan los efectos de la hormona a largo plazo. Los expertos de Granada reconocen que hacen falta más investigaciones sobre esta sustancia, ya que las existentes han analizado los efectos protectores de la hormona sin que ahora se haya encontrado una evidencia definitiva sobre sus beneficios. La melatonina la produce el cerebro de forma natural en pequeñas cantidades, y su síntesis y liberación se asocian al estímulo de la oscuridad y supresión de la luz. La secreción de esta hormona oscila a lo largo de las 24 horas del día: sus niveles en el cuerpo son más altos por la noche antes de acostarse, pero su producción es casi nula en las horas diurnas. Este biorritmo, denominado circadiano, aporta al organismo una información sobre el momento del día en que nos hallamos, marcando los patrones de sueño-vigilia. Se han utilizado suplementos de melatonina sintética para numerosas trastornos, sobre todo del sueño, desde el insomnio y las alteraciones infantiles por problemas neuro-psiquiátricos, como el autismo, hasta la desadaptación horaria o "jet lag", causada por los viajes transoceánicos en avión. Muchos de los usos terapéuticos o preventivos de la hormona se basan en sus capacidades antioxidantes: opuestas a la oxidación de las estructuras celulares producida por unas moléculas muy inestables denominadas radicales libres. Alrededor de un centenar de estudios coinciden en que preserva el ADN, las proteínas y los lípidos de la oxidación, y es más efectiva para eliminar los radicales libres que la vitaminas E o C. Pero la futura fuente de la juventud no sólo puede estar en los alimentos y suplementos, sino también en la genética. Es lo que promete el reciente hallazgo de un gen denominado PHA-4 que no sólo podría aumentar la longevidad de las personas sino que, además podría mejora su calidad de vida, al jugar un papel clave en la prolongación de la vida y en el retraso de las enfermedades y trastornos asociados al envejecimiento. En experimentos con lombrices, un equipo del Instituto Salk de San Diego, en California, EU, encontró que el PHA-4 tiene la función de aumentar la actividad en los gusanos adultos si se reduce su cantidad de comida y además resulta esencial para regular el envejecimiento. Las lombrices fueron sometidas a una dieta restringida, lo que prolongó su vida, un fenómeno que también se presenta en numerosas especies, que a menudo se estudian en laboratorio, como los roedores, los gusanos y la mosca de la fruta. El gen de los gusanos, comparte una secuencia similar con los genes FOX de los mamíferos, que actúan a lo largo de la vida adulta, regulando la producción de glucagón, una hormona que actúa en el metabolismo de los hidratos de carbono, y mantener constantes los niveles de la glucosa, durante el ayuno. Cuando los niveles de nutrientes son bajos, los PHA-4 y los FOX pueden intervenir en la producción de glucagón y en otros cambios hormonales capaces de regular el proceso de envejecimiento, según los expertos del Instituto Salk.



Un alimento sabroso y saludable: las nueces como fuente de prevención

Las nueces, una fuente natural de melatonina, reducen los efectos del cáncer y enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular, como el Parkinson o el Alzheimer. Un estudio, realizado por el doctor Russel J. Reiter, especialista en Neuroendocrinología y profesor de esta disciplina en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de San Antonio en Tejas, demuestra que las nueces son una fuente natural de melatonina y que previenen y reducen los efectos del cáncer y enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular, como el Parkinson o el Alzheimer. En la glándula pineal, un pequeño órgano situado en el centro del cerebro, segrega rítmicamente, en especial por la noche, la melatonina, un químico natural relacionado con la regulación del sueño. Se habla de sus beneficios en la mejora del sueño, de sus efectos antioxidantes, de su capacidad para la elevación del tono vital y de su acción moduladora del sistema inmunológico. Muchos norteamericanos la adquieren libremente como suplemento dietético, y son muchos los europeos que regresan con varios frascos de sus viajes. Sus principales consumidores han sido por ahora los viajeros de largas distancias, que la utilizaban para recuperarse de las diferencias horarias. El estudio ha sido publicado por la revista Nutrition: The Internacional Journal of Applied and Basic Nutricional Sciences, con el nombre: "Melatonina en las nueces: influencia en los niveles de melatonina y en la capacidad total antioxidante de la sangre". La presencia de la melatonina, combinada con las otras "bondades" de este fruto seco, su alto nivel de nutrientes, su poder antioxidante y la presencia de ácidos grasos Omega-3 podría tener, según el estudio del Dr. Reiter, una influencia importante para reducir la incidencia del cáncer y retrasar o reducir la gravedad de las enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento, incluidas el Parkinson y el Alzheimer. Tanto es así que el Dr. Reiter ha señalado que "el valor de las nueces para la salud estriba en el conjunto de su composición. La melatonina y el Omega-3 contenidos en este fruto seco actúan conjuntamente para prevenir el cáncer, porque evitan el crecimiento de las células cancerosas. En cambio, si se toma melatonina en comprimidos sólo estamos tomando melatonina". Aunque no es la primera vez que se descubre melatonina en alimentos como el maíz, los tomates y las patatas, sí es novedoso la cantidad de este tipo de hormona que presentan las nueces, muy superior a la encontrada en el resto de alimentos. Melatonina que, según el estudio del Dr. Reiter, es de fácil asimilación para el organismo. El neuroendocrino norteamericano destaca en su trabajo que "el consumo de nueces, triplica los niveles de melatonina en sangre".
Nueces para una vejez más saludable. Cuando nos hacemos mayores, los niveles de melatonina se reducen, mientras que aumenta el daño producido por los radicales libres, responsables del envejecimiento celular. Es importante garantizar una ingesta de alimentos que contengan melatonina, para menguar los efectos producidos por los radicales libres. Una gran novedad del estudio del doctor Reiter es la que indica que las nueces son una gran ayuda para luchar contra las enfermedades neurodegenerativas. Parkinson, Alzheimer, o incluso cataratas, enfermedades asociadas al envejecimiento, ven reducido su efecto degenerativo gracias al consumo de nueces. Para realizar este estudio, una de las pruebas consistió en añadir melatonina a la dieta de ratones recién nacidos, propensos a padecer cataratas. El resultado fue que la enfermedad no llegó a desarrollarse.
Nueces y dieta mediterránea. Estudio PREDIMED. Otras investigaciones, como el estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), permiten deducir que la dieta mediterránea, suplementada con aceite de oliva o frutos secos, básicamente nueces, reduce en un 50% el riesgo de padecer enfermedades del corazón. Los detalles del estudio han sido publicados en el último número de la revista Annals of Internal Medicine del American College of Physicians. En la fase piloto del proyecto han participado 772 pacientes con alto riesgo cardiovascular, la mayoría de los cuales tenían sobrepeso (87%), obesidad franca o diabetes tipo 2 (56%). Los participantes fueron divididos en tres grupos según la dieta que se les recomendó: una dieta mediterránea suplementada con frutos secos (15 gr. de nueces y 15 gr. entre almendras y avellanas), una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva (1 litro a la semana por unidad familiar para consumo y uso culinario) y una dieta baja en grasas. Tras los primeros tres meses de intervención, los dos grupos que seguían la dieta mediterránea comparados con el grupo de la dieta baja en grasa "presentaban cifras más bajas de presión arterial y menores concentraciones en sangre de glucosa, colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación, al mismo tiempo que un aumento del colesterol HDL (colesterol bueno)", explica el coordinador general del estudio PREDIMED, Dr. Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona. Dado estos resultados el Dr. Estruch afirma que "es fácil prever que los grupos de pacientes que seguían la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o con frutos secos, presenten a la larga una reducción del 50% en la aparición de complicaciones cardiovasculares".
El papel beneficioso de las nueces. El Dr. Emilio Ros, Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona e investigador del PREDIMED, asegura que una parte importante de los beneficios obtenidos por el grupo que seguía la dieta mediterránea suplementada con frutos secos "se debe al alto contenido de las nueces en ácidos grasos omega-3". En el estudio se destaca que aunque las dos dietas mediterráneas tuvieron efectos beneficiosos generales, los triglicéridos sólo disminuyeron en el grupo de frutos secos.

Deporte y ejercicios físicos: ¿Reñido con la longevidad?
Por José Antonio Chapman. En Holguín, como en toda Cuba, la atención al adulto mayor tiene una significativa prioridad, que sin pretender ser émulo de la añorada fuente de la juventud, propicia a las personas de la también llamada tercera edad, una mayor calidad de vida, realidad cubana elogiada a nivel mundial. En el contexto mencionado prolongar el período activo y creador en la vida del ser humano es una constante en las entidades rectoras de la salud y el deporte en la Isla, fruto de una atención esmerada en cada barrio, Consejo Popular y municipio. La aparición en todo el país de los llamados círculos de abuelos deviene opción para las personas de más años vividos, debido a que estas agrupaciones favorecen la elevación de la calidad de vida. Es cierto que hay quienes atribuyen nocividad a la práctica del deporte con ejercicios físicos pesados, si del adulto mayor se trata, sin embargo, investigaciones de los últimos años muestran que no hay motivo para poner en duda la importancia del deporte como agente eficaz de salud para prolongar los años de vida. En Holguín tuve la posibilidad de conversar con varias personas de edades que oscilan entre los 65 y los 75 años, integrantes de los círculos de abuelos unos, y otros con vida sedentaria en sus hogares. Las personas que participan en las actividades organizadas en el circulo - ejercicios físicos, visitas a lugares de interés histórico y social, cumpleaños colectivos, entre otras -dejaron atrás los achaques propios del paso del almanaque y se sienten mas ágiles, útiles y llenos de vida. Todo lo contrario ocurre con las sedentarias. Especialistas en el tema aseveran que para prever el envejecimiento prematuro y garantizar una longevidad fisiológica plena, la práctica del deporte y los ejercicios físicos de manera dosificada y sistemática es una garantía de mayor supervivencia. En el régimen activo de las personas de edad avanzada deben figurar también los paseos, las excursiones a pie así como ocupaciones que no requieran grandes esfuerzos ni irriten emocionalmente, tales como la caza y la pesca. Los adultos mayores deben tener presente que para descansar bien y recuperar fuerzas es útil el trabajo al aire libre y la combinación de los ejercicios físicos con la fuerza de la naturaleza -aire, sol y agua- factores nada despreciables si de supervivencia hablamos. Correr es una manera saludable de hacer más duradera y útil la vida, pero los adultos mayores no deben entregarse a esta manera de combatir el sedentarismo sin la anuencia de los especialistas. En Holguín el optimismo de estas personas llega a niveles insospechados, si de pensar en el futuro se trata. Existen los clubes de los 120 años, motivación que imprime colores a la vida desde la objetividad de ser felices y ganar salud cada día acariciando el sueño de lo posible.
Radio Angulo Digital/Sábado 14/04/07

Los desafíos que impone la llamada tercera edad
En todas las épocas los interrogantes de por qué se envejece han desarrollado en el hombre la capacidad de reflexión y aprendizaje. La población de adultos mayores está aumentando a un ritmo acelerado.
Mayor demanda de servicios. Los distintos cambios sociales producidos en los últimos tiempos han influenciado de manera acentuada la prestación de servicios para esa inmensa masa generacional de adultos mayores. Básicamente, los requerimientos están relacionados con lo físico, afectivo, psicológico y sociocultural. Incluso, el envejeci- miento en la población constituye un factor importante en la estructura de sistemas de cada país. Un documento de la Oficina Internacional del Trabajo, de 1987, cita: “En una sociedad en que el número de personas mayores aumente, como así también se incrementen sus expectativas de vida, es forzoso que los gastos incluidos en el sistema de seguridad social se multipliquen. Por añadidura, el creciente número de personas de edad madura provoca el alza de costos de la asistencia médica y demás servicios sociales”. Asimismo y desde siempre, los mayores estuvieron vinculados a una red de apoyo social cuyo sostén principal fueron: la familia, amigos y vecinos. Las relaciones familiares deben continuar siendo el aspecto más importante en la vida de los mayores en todas las sociedades del mundo. Algunos datos estadísticos, recabados en el censo poblacional de 1991 en nuestro país, arrojaron resultados interesantes: según datos, un 12,8% del total de la población era persona mayor de 60 años. La Asamblea Mundial del Envejecimiento (Viena, 1982) denomina anciano a todo mayor de 60 años, y en un despacho de Naciones Unidas de 1956 se adoptó caracterizar como país envejecido a aquel cuya población mayor de 65 años supera el 7% del total. El ámbito propicio para desarrollar políticas y programas sociales destinados a los mayores es el municipal. En cada localidad deben arbitrarse los recursos para dar respuesta a las necesidades reales que cada situación de vejez plantea. Por la cercanía, proximidad y el acceso, no sólo a lo urbano, sino también a lo rural, el Municipio es un punto clave para llevar adelante trabajos sociales por el bien de los mayores.
En tal sentido, una buena política social, por ejemplo, debe promover al anciano en muchos aspectos de la vida cotidiana. Por citar algunos: La participación en la toma de decisiones familiares y el reconocimiento del lugar que ocupa en el ámbito familiar; la integración a la comunidad en general, tendiente a evitar el aislamiento: el sostenimiento económico a fin de que pueda vivir en digna dependencia en ese aspecto; la promoción de actividades de capacitación y aprendizaje personal mediante actividades educativas, recreativas, culturales y sociales.

Mantenerse actualizado sería la clave de la longevidad
Ya sea porque escucha música en un iPod, juega con videojuegos o se mantiene informada, estar a tono con la época que transita ayudaría a una persona a vivir hasta los 100 años. Este es uno de los consejos de un sondeo realizado entre personas mayores que fueron consultadas sobre los secretos de la longevidad. La espiritualidad, la dieta saludable, la abstinencia a los cigarrillos y ser feliz se ubicaron también entre los principales puntos mencionados para tener una vida prolongada. "Prestaron mucha atención tanto a la tecnología como a los episodios actuales", dijo el doctor John Mach, jefe de Evercare, firma que dirigió la encuesta, refiriéndose a los consultados más longevos. Evercare, que provee programas de atención de la coordinación a personas mayores y discapacitadas, encuestó a 100 personas que tenían 99 años o más. "Todo se trata de envejecer exitosamente e intentar comprender cuáles son las llaves maestras para un envejecimiento exitoso", añadió Mach durante una entrevista. Si bien las personas centenarias no abrazan la tecnología tanto como las personas de mediana edad o las más jóvenes, Mach dijo que estaba sorprendido por la cantidad de tiempo que habían estado expuestas a ella. Más del 30 por ciento de los adultos mayores consultados en el sondeo dijo que había visto "reality shows" por televisión, mientras que el 24 por ciento informó haber comprado discos compactos y el 15 por ciento haber jugado con videojuegos. El 6 por ciento había empleado internet y el 4 por ciento había escuchado música en un iPod. "Las interacciones sociales hacen una diferencia en la vida, por lo que mantenerlas (...) por medio de correos electrónicos, internet y el poder conversar sobre eventos actuales, contribuye al bienestar social general de las personas, lo que sabemos que ayuda a un envejecimiento exitoso", añadió Mach. La mejor atención médica, vacunación y suministro de agua, junto con la caída de la mortalidad infantil, contribuyeron a ampliar la cantidad de personas centenarias en el mundo. Se considera que son el segmento de la población de mayor crecimiento en Estados Unidos y otros países industrializados. Según la Oficina de Censos estadounidense, existen alrededor de 80.000 personas centenarias en Estados Unidos. Esa cifra crecería a 580.000 en el 2040. La mayoría de los encuestados no fumaba, y entre aquellos que lo habían hecho, el 21 por ciento había logrado dejar el hábito. Cerca del 40 por ciento dijo que pensaba que estaba llevando una dieta más saludable en la actualidad que hace 50 años. Entre los mayores logros médicos durante sus vidas, los centenarios consultados mencionaron el bypass, los marcapasos y los tratamientos contra el cáncer. Cadena Global/Reuters

El envejecimiento de la población multiplicará el cáncer de próstata
Uno de cada catorce europeos desarrollará cáncer de próstata y la estadística aumenta en paralelo a la esperanza de vida. N. B. C. Berlín 02/04/2007
"Ya han aparecido artículos en los que se habla de que afectará a uno de cada ocho", alertó Antonio Alcaraz, jefe de Urología del Hospital Clínico de Barcelona, en una rueda de prensa celebrada el pasado 20 de marzo en Berlín (Alemania) en el marco del 22 Congreso Anual de la Asociación Europea de Urología. El 70 por ciento de diagnósticos sucede en mayores de 65 años, pero a diferencia de otros cánceres, el crecimiento lento que en general caracteriza estos tumores y el éxito de las terapias de deprivación hormonal hacen que su detección en fase avanzada no sea sinónimo de muerte sino en muchos casos de enfermedad crónica. Junto con la edad, la herencia es un factor de riesgo en uno de cada diez cánceres."Un pariente cercano con cáncer de próstata diagnosticado antes de los 50 años multiplica por 2,5 las posibilidades de desarrollar el tumor, y si son dos, las probabilidades se cuadruplican". Además, añadió, se ha demostrado su asociación con la obesidad y dietas ricas en alimentos de origen animal. En España no existen programas generales de cribado de cáncer de próstata. "Sólo se realiza una prueba de PSA (antígeno prostático específico) a los pacientes que lo solicitan o acuden a su médico con sintomatología prostática". Sin embargo, entiende que el examen debería realizarse con carácter general a partir de los 50 años y no después de los 70, para no incurrir en un sobrediagnóstico y "porque las guías europeas señalan que se debe tratar a los pacientes con una expectativa de vida superior a diez años". Alcaraz argumentó que la instauración de screenings en Estados Unidos ha demostrado su eficacia en la reducción de la mortalidad por este tipo de cáncer, "cosa que hasta ahora no se ha logrado en España". El urólogo participó en la presentación de Eligard 6 (acetato de leuprorelina), un inyectable semestral de Astellas que comienza su comercialización en Alemania y para lo que el laboratorio ha puesto en marcha la campaña de información a pacientes Less is more (www.lessismoreinprostatecancer.com). Se pasa así de una inyección cada tres meses a una cada seis lo que, según la compañía, supone una notable mejoría en la calidad de vida de los pacientes. "La inyección recuerda al paciente que está enfermo y aumenta la ansiedad", defendió Pierre Teillac, jefe del Servicio de Urología del Hospital Saint-Louis de París (Francia). Claude Schulman, profesor de la Universidad de Bruselas (Bélgica), presentó una encuesta en doscientos pacientes de España, Holanda, Italia, Alemania y Francia que revela que "más del 80 por ciento expone que mantener su estilo de vida es crucial para ellos y sin embargo, más de la mitad no se lo comunica a su médico". El fármaco, expuso, también ofrece la tranquilidad de mantener unos niveles de testosterona (principal acelerador del cáncer) cercanos a la castración, ya que "en el 94 por ciento de pacientes cae a menos de 20 ng/dL después de seis meses".
Un mar de dudas y ansiedad. Monitorización, cirugía, radioterapia y terapia hormonal son opciones en el tratamiento del cáncer de próstata entre las que, a menudo, debe elegir el propio paciente sin demasiada información para ello. "Se sienten muy desvalidos y desorientados y hay que transmitirles que, aunque tienen cáncer, normalmente son tumores de crecimiento lento, las posibilidades de morir de la enfermedad son del 15 por ciento y si no se curan, se puede cronificar la enfermedad gracias a la ablación hormonal", explica a CF el urólogo Antonio Alcaraz, del Hospital Clínico de Barcelona.

Si vemos la vida con optimismo tendremos el corazón más sano
Francisco Fernández-Avilés es un experto en cuestiones del corazón. Como jefe del servicio de Cardiología del hospital Gregorio Marañón, su nombre saltó a las páginas de los periódicos a principios del mes pasado al convertirse en el responsable del primer equipo del mundo que ha logrado fortalecer un órgano debilitado por los años con células madre obtenidas de la grasa corporal. Es prioritario investigar en ciencias de la salud y conseguir que los conocimientos adquiridos puedan transferirse lo antes posible a la práctica clínica, al día a día de los hospitales». Fernández-Avilés, profesor de la Universidad Complutense de Madrid repasa para HOY los secretos para vivir con un corazón como un roble.
-¿Cómo se encuentra el paciente al que repararon el corazón con células madre de su propia grasa?
-Va bien, tanto él como los cinco que hemos tratado después con la misma terapia. No ha habido problema alguno, pero aún es pronto para evaluar la técnica.
-Las instituciones sanitarias se han empeñado en ponernos a dieta. ¿Comemos mucho y mal?
Se abusa mucho la comida basura y de alimentos que no forman parte de nuestra dieta tradicional. En general, se come en exceso y éste es un proceso que ha ocurrido de manera simultánea a una reducción espectacular de la práctica de ejercicio físico.
-Y, claro, lo paga el corazón...
-La patología cardiovascular se fragua en la infancia y la adolescencia. Los niños de hoy tienen las máquinas de alimentación de los colegios llenas de bollería industrial, con un montón de productos insalubres, y no hacen ejercicio.
-¿Los padres no les vigilan?
-Lo que ocurre es que en vez de comerse un buen bocadillo de sardinas, se meten una cantidad de grasa terrible que les destroza las arterias; y encima se pasan las horas frente al televisor y con los juegos electrónicos.
-Sí, pero los que mueren de enfermedades cardiovasculares no son los jóvenes, sino los mayores.
-Eso es verdad. Lo que ocurre es que la prevención temprana es la que hace que los adultos se libren de la enfermedad o la padezcan en edades más tardías.
El gran asesino.
-¿De que sirve tanta dieta mediterránea y ejercicio si infartos y derrames continúan siendo la primera causa de mortalidad en España?
-Llevo muchos años viendo enfermos y le aseguro que los pacientes que han hecho ejercicio físico disfrutan de una vejez completamente distinta. Gozan de una vejez mucho más placentera en muchos aspectos y tienen más resistencia a enfermedades.
-Todos los médicos recomiendan la práctica de ejercicio físico. ¿Eso no es lo peor para la artrosis de rodilla que aparece a partir de los 40?
-El ejercicio físico puede hacerse de muchas maneras, a partir de cualquier edad y sin necesidad de arriesgarse a tener lesiones. El hecho de caminar media hora al día como si llegase tarde, un poquito deprisa, es algo extraordinariamente útil, que no produce ninguna lesión. Se lo aseguro.
-¿Consumimos demasiada sal?
-Se consume sal en exceso, pero no creo que ese sea el gran problema. Si usted va a los restaurantes, se dará cuenta de que cada vez se come más soso. El gran problema de la alimentación es el alto contenido en grasa de la dieta, especialmente en la infancia.
-¿Cómo se logra dejar el tabaco para siempre?
-Con fuerza de voluntad y, si no la tiene, pidiendo ayuda. Ese es el gran problema: el tabaco es el gran asesino.
-Un paciente infartado o de alto riesgo tiene una profesión estresante. ¿Qué le aconseja?
-Un accidente cardiaco tiene que hacerle recapitular sobre su vida de manera global, tomarse las cosas de otra manera. Todos deberíamos relativizar la importancia de las cosas, incluido el trabajo. Si ha sufrido un accidente coronario, le invitaría a participar en un programa de rehabilitación cardiovascular, cada vez más extendidos y que resultan muy útiles desde el punto de vista de la prevención.
-Cada vez se habla más de los efectos vasodilatadores del vino. ¿Debería recetarse, establecerse dosis...?
-Ja, ja, ja. Eso que plantea es un conflicto casi político, ja, ja. El vino tiene efectos saludables, pero se debe consumir de manera muy moderada. Tiene un efecto favorable sobre la composición de la sangre y contribuye a su fluidez. Confiere cierta protección contra la formación de coágulos, pero si su consumo no es moderado resulta muy peligroso.

Los mayores reclaman mejoras en accesibilidad, transporte y asistencia
La accesibilidad dentro de los municipios, la oferta de servicios asistenciales en la comarca, la situación del transporte público o el desarrollo de las políticas preventivas son los asuntos que más preocupan a las personas mayores de Debabarrena o donde detectan mayores carencias o necesidades. Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio sobre los servicios dirigidos a este sector de población en la comarca que ha sido realizado por el Consejo de Personas Mayores del Bajo Deba, organismo consultivo recientemente constituido. El informe tiene como objetivo detectar aquellas áreas que presentan mayores necesidades relacionadas con el bienestar y la mejora de calidad de vida de las personas mayores. Los miembros del Consejo de Debabarrena -el primer consejo de mayores de ámbito comarcal en Guipúzcoa- se reunirán este viernes, día 30 de marzo, en los locales de la agencia comarcal Debegesa en Eibar para definir medidas y actuaciones orientadas a paliar las necesidades detectadas en el estudio. El Consejo, como órgano asesor de las instituciones públicas y entidades sociales en políticas relacionadas con los mayores, presentará el diagnóstico y sus propuestas de mejora a las Administraciones y entidades competentes con el objetivo de que éstas las incorporen a su línea de trabajo. En la realización de este diagnóstico han participado entidades y asociaciones del Bajo Deba relacionadas con las personas mayores, para lo que se ha analizado y reflexionado sobre los temas relativos a la planificación, organización y funcionamiento de los servicios sociales y otro tipo de áreas dirigidos a los mayores de la comarca o vinculados a este sector de población.
Sanidad y transporte. Entre otras cuestiones, el estudio ha detectado la necesidad de ampliar la oferta de recursos asistenciales dirigidos a los mayores dependientes y discapacitados, especialmente para hacer frente al futuro aumento de la demanda, así como desarrollar programas para la prevención y el envejecimiento activo. En el ámbito sanitario, se recoge la conveniencia de articular medidas orientadas a agilizar la atención en el Hospital Comarcal de Mendaro. También se refiere el estudio a la situación de la red de transporte público de la comarca, y a la accesibilidad, tanto de los espacios públicos de los municipios como en el acceso a las viviendas particulares, entre otras cuestiones. Según los últimos estudios de población realizados, Debabarrena es una de las comarcas más envejecidas de Guipúzcoa, ya que presenta una tasa de envejecimiento por encima de la media del territorio, un 21,08 frente al 18%.

Cómo siete hombres de éxito viven la vejez
La escritora y periodista Elena Pita, a sus 44 años y observando ya que el tiempo es cada vez más finito, ha querido saber cómo se enfrentan a la vejez siete hombres de 'éxito', entre ellos Iñaki Gabilondo, Juan Diego, José Bono o Víctor Ullate, testimonios que ha plasmado en 'El bello oficio de hacerse viejo'. El libro, que sale ahora a la calle, publicado por Aguilar, reúne siete grandes entrevistas o diálogos con los protagonistas ya citados y, además, con Albert Boadella, Adolfo Domínguez y Lluis Llach, quienes hablan de la tarea de enfrentarse a la vejez sin tabúes o medias tintas. Y para sorpresa de la autora, como explica ella misma a Efe, todos ellos, 'lejos de pintar un panorama nostálgico y sombrío, se muestran en las entrevistas encantados por poder llegar a 'descansar y mirar al tiempo de otra manera'. 'Con sabiduría y trabajando la lentitud', así se ha encontrado la autora de 'Amor sin decir Amalia' y 'El oficio de amar' a estos hombres, a quienes le une el hecho de haber triunfado en sus respectivas áreas o carreras, y que ahora se encuentran en otro momento de su vida. Pita comenta que eligió sólo hombres porque ellos son más reacios a desnudarse o les cuesta más hablar de estos temas. 'La mujer tiene un sentido de transcendencia mayor y lo deja patente; sin embargo, los hombres son más difíciles de pillar', añade. Así, el lector se encontrará con el testimonio sincero de siete autores que, como Iñaki Gabilondo -'tierno y afectivo'-, que tras mucha brega informativa y personal, y después de levantarse a las cuatro de la mañana cada día durante más de 20 años para dirigir el 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, se encuentra ahora a un paso del fin del partido, como él mismo dice.'Lo tengo muy bien encajado. Mi mujer y mis amigos se quedan un poco pegados, porque tengo una gran lucidez y conciencia de la muerte, desde siempre; nunca me ha asustado ni me ha importado envejecer y no entiendo esa especie de pacto universal de silencio en torno a lo único evidente. Lo que me preocupa no es morirme sino acertar a vivir', escribe Gabilondo. Luis Llach, quien también acaba de dejar los escenarios, reivindica la lentitud y quiere contemplar cómo le llega la muerte. Albert Boadella, después de una larga vida como bufón irreverente crea un partido y se manifiesta enamorado de la vida y de la mujer, aunque dice sentirse 'enfadado por tener que morir en la ignorancia existencial' y se muestra decidido 'a romper amarras con Cataluña o su mundo'. A Elena Pita, Juan Diego le ha dado la impresión de no querer enterarse de nada; 'se aferra a su tardía paternidad y el trabajo desbordante que le atropella la vida, y se derrumba sobre el sillón de su memoria, sentimental'. Y a Adolfo Domínguez la autora lo descubrió a oscuras 'leyendo sobre la poesía de la luz imponiendo su racionalismo a lo inexplicable de la existencia, creciendo, creciendo para negar que el tiempo decrece', y a Víctor Ullate -dice la autora- 'lo escuche muy consciente de la limitación de sus días: ha iniciado un retorno al origen, y su niño origen es un niño que se ha encontrado envuelto en la bondad y el altruismo de la filosofía oriental'. Mientras que a José Bono, que le entrevistó Pita pocos días antes de su última renuncia a la alcaldía de Madrid, la escritora le pilló 'pletórico, muy dueño de si mismo y de su éxito, sarcástico frente al pasado e ilusionado frente al futuro, sus 'mandaos' y su hija pequeñita de cinco años'.

Envejecimiento y adaptación a la oscuridad
Por: Jane E. Brody. The New York Times News Service  
¿Puede usted ver bien por la noche? Si es mayor de 50 años de edad, probablemente no verá tan bien como piensa, sin considerar cuántas zanahorias coma. El típico conductor de 50 años de edad necesita el doble de luz para ver bien después del atardecer que una persona que ronda los 30 años. Sin embargo, muy pocos de nosotros compensamos de manera adecuada la reducción de agudeza visual por la noche, misma que se presenta en el ojo conforme va envejeciendo. Los cambios en los hábitos de manejo son cruciales, así como ajustes en casa con miras a prevenir los accidentes, muy comunes, que terminan enviando a otros al hospital.
Funcionamiento. En un ojo normal y saludable, la luz entra a través de la pupila y pasa a través del cristalino, mismo que la enfoca y la dirige a la retina en la parte posterior del ojo, donde se forman las imágenes. La retina contiene dos tipos de fotorreceptores: conos y bastones. Los conos nos permiten ver cuando hay luz. Nos proporcionan visión a color y nos permiten ver detalles como las palabras en esta página. Los bastones son muy sensibles, en particular al movimiento. Suministran imágenes solamente en blanco y negro, por lo cual son de importancia crucial para la visión nocturna.
Cambios. El ojo humano cambia gradualmente con la edad, pero los cambios son cruciales, según describió la Harvard Health Letter (Boletín de Salud de Harvard) en su ejemplar de marzo de 2006. En la luz tenue o en la oscuridad, los ojos se adaptan ampliando las pupilas para permitir el paso de tanta luz como sea posible. El iris (la parte de color del ojo que rodea a la pupila) contiene diminutos músculos que controlan el tamaño de la pupila. A medida que vamos envejeciendo, estos músculos (al igual que la mayoría en el cuerpo) se debilitan y no responden tan bien a la necesidad de permitir el acceso de más luz. El resultado es una pupila contraída o pequeña cuando se trata de ver con poca luz. Es como si los ojos de las personas aún fueran jóvenes, pero estuvieran usando gafas oscuras por la noche. De manera similar, existen pruebas de que, conforme vamos envejeciendo, perdemos más bastones que conos. En el ojo joven, los bastones superan a los conos en una proporción de nueve a uno en la porción de la retina conocida como la mácula. No obstante, un estudio entre adultos mayores descubrió que si bien los conos permanecían intactos, se había perdido casi un tercio de los bastones en la mácula. Para el momento en que los músculos del iris responden con menor eficiencia, también afectan la capacidad del ojo para hacer ajustes cuando la intensidad de la luz cambia, como cuando se acerca un automóvil de frente con las luces encendidas y después pasa. En los ojos de personas de edad avanzada, este fenómeno, conocido como adaptación a la oscuridad, toma más tiempo, lo cual significa que la persona no ve tan bien en la oscuridad después de haber estado en un área con luz, y viceversa. La disminución del número de bastones pudiera ser uno de los factores a considerar, pero, aunado a eso, el pigmento de los bastones que es sensible a la luz se regenera más lentamente en gente mayor. Otro cambio común en los ojos de gente en edad avanzada es un opacamiento gradual del cristalino, la formación de cataratas, lo cual ocasiona que el cristalino sea menos transparente y reduzca la cantidad de luz que llega hasta la retina. Además, los cristalinos nublados dispersan/refractan la luz. Esto puede ocasionar enceguecimiento temporal a causa del reflejo, por ejemplo, de las luces de los fanales de un vehículo que se aproxima (en dirección contraria) en la noche.
Estadísticas. Las muertes relacionadas con accidentes de tránsito son tres veces mayores por la noche que en el día, aunque solamente 20% del tiempo total detrás del volante ocurre tras el anochecer. La fatiga y el alcohol son dos importantes causas, pero los expertos dicen que el mayor factor es la oscuridad. 90% de la reacción de un conductor depende de la visión, y los seres humanos sencillamente no estamos diseñados para ver muy bien de noche.
Recomendaciones. Se han publicado sugerencias de importancia crucial para mejorar la visión cuando se conduce por la noche, sin consideración a cuál sea la edad de la persona. La primera recomendación es que usted proteja sus ojos durante el día usando anteojos oscuros (los mejores son los de lentes color gris neutral) y un sombrero de ala cuando el sol resplandece. La brillante luz del sol blanquea los fotorreceptores y alarga el tiempo que los ojos necesitan para ajustarse a la oscuridad. Si bien normalmente hace falta media hora para alcanzar una adaptación plena a la oscuridad, haber estado bajo la brillante luz solar durante dos o tres horas puede demorar esta adaptación por varias horas. “Mientras más tiempo estamos al sol, peor se vuelve nuestra visión nocturna”, han advertido diversas asociaciones. 
Otra recomendación. Limpie el parabrisas de su vehículo, por dentro y por fuera, cuando menos cada semana. Al igual que con un cristalino opaco o nublado, un parabrisas sucio disemina o refracta la luz e intensifica el reflejo. (Quizás le sorprenda cuán sucio termina el interior de un parabrisas.) La mayoría de los automóviles nuevos tienen espejos retrovisores que se ajustan de manera automática por la noche, con el fin de eliminar el resplandor reflejado por las luces de automóviles detrás de usted. De no contar con él, asegúrese de ajustar el espejo manualmente al modo nocturno. No obstante, hay que tener en mente que esta medida ocasiona que el vehículo detrás del suyo dé la impresión que está más lejos de lo que realmente está. Si usa lentes, cerciórese de que estén limpios. Las gafas sucias o empañadas, al igual que un parabrisas sucio, refractan la luz. Cuando vaya por unos anteojos nuevos, verifique que las lentes tengan una película antirreflejante. Evite ver directamente a los vehículos que se aproximan a usted por la noche, incluso cuando sus luces sean reducidas. Más bien, dirija la mirada aproximadamente 20 grados hacia la derecha, hacia la línea blanca del lado derecho del camino, y use su visión periférica para ver al frente durante esos pocos momentos. Reduzca su velocidad por la noche e incremente la distancia entre su automóvil y el que circula delante de usted. Si su vehículo se aproxima demasiado al otro, usted crea un punto ciego de choque frente a su propio automóvil. Finalmente, acuda al consultorio para que le revisen la vista al menos una vez al año. Si presenta cataratas, asegúrese que sean eliminadas tan pronto como sea posible, y vea cuánto más brillante puede ser el mundo.

ENFOQUE: EL PELIGRO SOCIAL DE LLEGAR A LA TERCERA EDAD
Por Juan Pablo Palacios. El aumento de la población de Adultos Mayores (AM) es un hecho indiscutible y por ello, se ha convertido en una preocupación pública debido al impacto considerable que genera en la cultura y sociedad. Los datos del Censo del 2002 demuestran que los mayores de 60 años son el  11,4 por ciento de la población total y 670.000 habitan en la Región Metropolitana (RM). Mientras la población total creció a tasas de 1,2 por ciento, la de los AM fue de 3,3 por ciento y se proyecta que en el año 2034 ésta será igual a la de los menores de 15 años. Chile ya tiene la expectativa de vida más larga de Latinoamérica (78 años), pero habría que analizar si este modus vivendi se realiza en condiciones dignas y favorables para este sector. El explosivo incremento de los adultos mayores está ligado a la baja sostenida de la mortalidad y al aumento de la longevidad, entendida como la capacidad de sobrevivir de un año a otro, gracias a los progresos en medicina preventiva y curativa, al descubrimiento y mejora de fármacos y vacunas y a la adopción de medidas sanitarias, entre otras. Sin embargo, la consecuencia más inmediata del envejecimiento demográfico es el cambio en la estructura por edad de la población: se produce la rápida disminución del porcentaje de población joven y aumenta la de edades más avanzadas que ocurre en un plazo mayor. Dicha tendencia afecta la demanda de bienes y servicios que requerirá la población en los próximos años. Al respecto, son de mayor interés las consideraciones del Ministerio de Planificación, Mideplan, que señalan como problema relevante al envejecimiento, ya que esto cuantificaría la carga económica que soportaría la población potencialmente activa en función de la "dependencia" que generan  los adultos mayores.
Casas de reposo. Según el Censo del 2002, en nuestro país habría un total de 1.668 residencias de ancianos; de éstos 624 (37,4 por ciento) corresponden a la definición de “residencias colectivas informales” y 1.044 a la de “residencias colectivas formales”. En la Región Metropolitana (RM) habrían 804 residencias (48,2 por ciento del total), siendo 520 formales y 284 (35,3 por ciento) informales. Las Oficinas de Profesiones Médicas del Ministerio de Salud tenían autorizadas, hasta octubre pasado, a 324 (área norte 16, sur oriente 15, oriente 202, occidente 28 y sur 63) que es el 40,3 por ciento del total. Según una clasificación realizada en el Portal del Adulto Mayor (http://www.portaladultomayor.com) sobre las casas de reposo más destacadas en la zona centro, se encuentran Fundación Las rosas, Hostería para el adulto mayor (en Olmué), Hotel Casa Mía, Residencia Seniors Suites y Residencia Suecia para el Adulto Mayor. De acuerdo a la legislación vigente, se considera un establecimiento de larga estadía, Casas de Reposo / Residencias para adultos mayores, aquel "autorizado por el Servicio de Salud correspondiente para recibir adultos mayores que por motivos biológicos, psicológicos o sociales, requieran de un medio ambiente protegido y cuidados diferenciados para la mantención de su salud y funcionalidad". Por ello, es necesario comprobar que la residencia escogida esté acreditada por el Servicio de Salud.  Respecto a datos entregados por la Revista Médica de Chile, en Santiago existirían 14.178 adultos mayores posiblemente institucionalizados (52,8 por ciento del total), destacando que la mayoría son mujeres y que la institucionalización aumenta con la edad. Asimismo, si se supone una tasa de crecimiento de la población similar a la observada en los últimos Censos, y se proyectan las cifras, da como resultado que pudiera haber 83.500 AM institucionalizados para el año 2025.
Arquetipo AM. Desde el punto de la gerontología, el envejecimiento se puede definir como la pérdida paulatina y progresiva de la eficiencia biológica; cognitiva y de la capacidad del organismo para mantenerse funcionando adecuadamente. El envejecimiento normal se complica por la aparición de patologías médicas y problemas psicosociales, que contribuye a que sea un proceso muy variable de una persona a otra, pero en muchas oportunidades la actitud que toma la persona con respecto a las actividades que realizaba -y que debe dejar de hacer por la edad (jubilación), y no adquiriendo nuevos intereses-, contribuye en gran medida a la pérdida de capacidades. En sociedades tradicionales, el adulto mayor tiene un rol importante como consejero, como una persona poseedora de la experiencia y sabiduría. En las sociedades modernas, cuya cultura evoluciona rápidamente, sin embargo, esa experiencia ya no es considerada funcional y se transforma en símbolo de conservadurismo que añora el pasado. Por otra parte, en las sociedades tradicionales el adulto mayor, es una valiosa excepción y en el mundo occidental se diluye dentro de una población en rápido crecimiento. No obstante, si tratamos de evaluar a las personas y no a las innovaciones científico-técnicas, la experiencia del adulto mayor sigue siendo válida.
Efecto del TranSantiago. Con la implementación de la más espectacular obra de marketing político que hayan desarrollado los gobiernos de la Concertación en los últimos años -hablamos del TranSantiago-, además de sus improvisaciones y mal diseño, a los arquitectos de esta "política pública" se les olvidó (...) cubrir a un sector importante de la población que usa regularmente este sistema de transporte. Para Hugo Fazio, director del Centro de Estudios de Desarrollo Alternativo (Cenda), “el problema del TranSantiago no es que se quiera modernizar la locomoción en la capital…el asunto es que lo están haciendo descansando en el sector privado. Es un sistema que se montó sin hacer un esfuerzo de parte del Estado de aportar recursos para enfrentar el tema. Este sistema ha disminuido nuestra calidad de vida”. “La calidad de viaje del Metro también ha disminuido. El Metro lo adaptan cada vez más al transporte de "ganado" que al de personas. Se empiezan a levantar asientos y no hay espacios para sentarse…sólo te puedes tomar de arriba. Hay un sector de la población, entre los que yo me cuento, que tiene problemas de invalidez relativa, que se encuentra desprotegido…no hay ningún sistema que te proteja. En desventaja tienes que entrar a pelear por el espacio”, añadió el economista. Sobre la reforma provisional que contempla el proyecto de ley para el nuevo sistema de pensiones, el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, en tanto, dijo que confía en que los pagos de las pensiones se puedan hacer efectivos en julio de 2008, una vez que se superen los tramites legislativos pendientes “en un tiempo muy corto”. Dicho beneficio se refiere a la pensión básica propuesta por la Comisión Marcel, que consiste en el pago de 75.000 pesos mensuales, similar a la actual pensión mínima, y cuyos únicos requisitos son haber cumplido 65 años y pertenecer al 60 por ciento de menores ingresos de la población. En síntesis, el envejecimiento influye en todas las estructuras de la sociedad civil y produce una necesidad de servicios de cuidado adecuado para los adultos mayores (AM). Hasta ahora, el interés del gobierno por desarrollar servicios médicos para este sector ha sido lento y escaso. Se tiende a decir que el problema del anciano es social y se desestiman informes de Naciones Unidas (ONU) que señalan que los tres problemas más relevantes para ellos, según importancia, son: mala salud, soledad y pobreza. En el hecho, en muchos países no existen servicios, programas estructurados de cuidado, ni capacitación del personal de salud y de los que toman decisiones para afrontar correctamente el desafío del envejecimiento y sobre todo del incremento de AM institucionalizados. Las políticas públicas, además, tendrán que considerar las necesidades adicionales que surjan de las distintas etapas del ciclo de vida del ser histórico y social.

ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL IMPACTA SOBRE MÚLTIPLES DIMENSIONES
El envejecimiento es un proceso progresivo, intrínseco y universal que con el tiempo ocurre en todo ser vivo a consecuencia de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente, conduciendo a pérdidas funcionales y a la muerte. Según expertos en gerontología, el envejecimiento de la población tiene un impacto significativo sobre múltiples dimensiones de la sociedad. Tales como: la seguridad social y la composición de la fuerza laboral, los sistemas de pensión y jubilación, la organización, así como también en el financiamiento de los servicios de atención médica y los servicios comunitarios. En virtud de ello las políticas nacionales para los adultos mayores deben de considerar el envejecimiento de la población desde una perspectiva multisectorial, con una dimensión amplia y con una visión de promoción de salud que va más allá de la prevención de enfermedades.
PROGRAMAS EFECTIVOS GARANTIZAN ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. El envejecimiento saludable con una visión del ciclo vital debe ser asunto prioritario para la salud pública. Y es que los elementos determinantes para garantizar la salud de los adultos mayores no sólo apuntan hacia la prevención de enfermedades, sino que también incluyen el ambiente físico y social, el estilo de vida y comportamiento, la herencia genética y el acceso y la calidad de los servicios. Para alcanzar un programa efectivo de promoción y atención a la salud de los adultos mayores se necesita, además de conocimientos y voluntad política, estrategias para que las personas adultas tengan una participación activa en el proceso de desarrollo, promoción de estilos de vida saludables, acceso a servicios de salud de calidad y diferenciados a las necesidades de cada uno de los adultos mayores. También juega un papel determinante la promoción de programas de aprendizaje a lo largo de la vida para aumentar la posibilidad de que los adultos mayores se puedan mantener activos; la eliminación de la discriminación por razones de edad en el lugar de trabajo y en la sociedad en general, asimismo, la promoción de modelos de viviendas para adultos mayores que necesitan protección y la adaptación de los ambientes físicos para compensar las pérdidas funcionales que puedan ocurrir con la edad.
CRECE POBLACIÓN DE LA TERCER EDAD. Según la Organización Mundial de la Salud existen alrededor de 580 millones de personas con más de 60 años en el mundo, de los cuales al menos 350 millones viven en países en desarrollo, rompiendo el mito de que ésta era una característica poblacional de los países ricos. En América Latina las personas mayores de 60 años constituyen el grupo de población de más rápido crecimiento y se estima que en el año 2025 este grupo poblacional constituirá aproximadamente el 15.0% de la población total. En Venezuela, las personas de sesenta años y más representan el 6,5% de la población total, de los cuales un 46% corresponde a hombres y el 54% restante a mujeres. Se espera que para los próximos veinticinco años esta población se triplique y en consecuencia deben implementarse políticas públicas que le garanticen a las próximas generaciones un envejecimiento saludable. El gobierno venezolano ha impulsado las políticas sociales dirigidas a la atención integral de los abuelitos, como por ejemplo, el aumento en más de un 50% de la proporción de adultos mayores pensionados por la seguridad social, igualmente el incremento de las ayudas económicas en número y monto para los adultos mayores excluidos de la seguridad social, también la promoción de la creación de albergues para los adultos mayores con problemas de vivienda, gerontogranjas y clubes de abuelos para la recreación y uso del tiempo libre de los adultos mayores. Sin embargo un significativo porcentaje de los adultos mayores que hacen vida en el país han quedado al margen de los sistemas de protección social debido a que su vida laboral se desarrolló entre empleos informales, bajo contratos desvinculados de estos sistemas y, en el peor de los casos, sin empleo. Efectivamente, cada día aumenta vertiginosamente el número de abuelitos que vive en pobreza extrema, producto de la baja cobertura y limitada función de los sistemas de protección social.
SIGUEN MURIENDO. Es de resaltar que las principales causas de mortalidad, según la Organización Panamericana de la Salud, continúan siendo las enfermedades del corazón 32%, los tumores malignos 18%, las enfermedades cerebrovasculares 12% y la diabetes 8%. El riesgo de morir por estas enfermedades es mayor en los hombres, excepto en la diabetes. La morbilidad de adultos mayores en los principales centros asistenciales están encabezadas por la hipertensión arterial, seguida del síndrome gripal, diabetes, infecciones urinarias y artritis reumatoide. En este sentido se hace necesario fortalecer acciones dirigidas a la promoción de estilos de vida saludables, detección temprana y al control oportuno de las patologías mas frecuentes, así como apoyar y promover alternativas de atención con énfasis en la comunidad. 

El Alzheimer como una epidemia
Por Santiago Cortesi, Médico Periodista. En la actualidad, una de cada ocho personas mayores de 65 años y una cada dos por encima de los 85, padecen de esta enfermedad. Con el envejecimiento poblacional a nivel mundial el número de afectados irá en notable aumento mientras que la cura sigue sin aparecer. El fenómeno del envejecimiento poblacional es un hecho. En el mundo, y en especial en los países desarrollados, la población por encima de los 65 años de edad está en crecimiento. Pero la consecuencia inmediata de este fenómeno es que con la vejez viene de la mano una de las enfermedades características de la edad como el Alzheimer, por lo que con este aumento demográfico, los casos irán en aumento llevando a que se convierta en una epidemia. En la Argentina, no se cuenta con estadísticas oficiales, aunque algunos suponen que existirían unos 400 mil casos diagnosticados. Por su parte, Estados Unidos cuanta con un total de 5,5 millones de personas afectados, cifra que hace tan solo 5 años era un 10% menor. Por esta razón, se piensa que para el 2030 se llegará a contar con 7,7 millones de enfermos. En términos generales, entre un 5 y 8% de los mayores de 65 años de edad se enferman, número que se duplica cada 5 años pasados los 60 años de edad. Es decir, una en ocho personas por arriba de 65 años y una cada dos por encima de los 85 la padecen. En la actualidad no se cuenta con drogas, vacunas o tratamientos curativos, pero sí con fármacos que retrasan su progreso y mejoran la calidad de vida. Estudios recientes han identificado tanto los factores que aumentan las posibilidades de enfermar (de riesgo) como otros que las diminuyen (protectores). Los primeros incluyen la edad y la herencia genética. Asimismo, también se encuentran aquellos que son menos importantes, como el bajo nivel educacional, la hipertensión arterial, y la presencia de lesiones miocárdicas anteriores. En cambio, los factores que han sido identificados como protectores son el ejercicio físico moderado, la actividad intelectual continua, los estrógenos, y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como la aspirina. Viendo que el Alzheimer destruye las funciones cognitivas de las personas (memoria, lenguaje, atención, razonamiento), la calidad de vida se compromete seriamente. Las familias se ven saturadas por el cuidado de estos pacientes por lo que deben destinar para ello altas sumas de dinero. Desde una perspectiva social, los sistemas de salud se ven sobrecargados por los elevados costos del tratamiento. En los Estados Unidos, se ve complicado por el manejo de otras enfermedades, lo que lleva a gastar tres veces más que para una persona de la misma edad (U$D 13,207 vs. U$D 4,454 según datos extraídos del Medicare). Nuestro país no muestra características demográficas propias de una población envejecida, aunque la actual mejora en la sobrevida a los 5 años y el aumento de la esperanza de vida, sumados a la progresiva baja de la tasa de natalidad, podrían cambiar esta situación. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿Estamos realmente preparados?

El planeta envejece con prisa y sin pausa
La población mundial envejece cada vez más rápido, y la marca de 9.000 millones de habitantes se habrá superado en 2050, según previsiones de la ONU. Por Mithre J. Sandrasagra.
El informe ''Perspectiva de la población mundial: revisión 2006'', presentado este martes por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), prevé que en los próximos 43 años se sumarán 2.500 millones de habitantes al planeta, pasando de los 6.700 millones actuales a 9.200 en 2050. ''La gran carga de este incremento poblacional será absorbida por los países en desarrollo'', afirmó la directora de la División de Población de la ONU, Hania Zlotnik, al presentar el informe. La población del Sur en desarrollo pasará de 5.400 millones en 2007 a 7.900 millones en 2050, según el nuevo cálculo. Como resultado de la caída de la fertilidad y la creciente longevidad, la población de cada vez más países crece rápidamente, señaló Zlotnik. ''El envejecimiento es el resultado de un gran éxito de la humanidad'' en materia de salud, pero ''la pregunta es, ahora, si la humanidad puede adaptarse a estas nuevas circunstancias'', subrayó. La directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), Thoraya Ahmed Obaid, coincidió con esa evaluación. ''El envejecimiento de la población es un fenómeno originado en el siglo XX, resultado en parte de las mejoras en la expectativa de vida. También coincide con el mayor número de personas jóvenes de la historia. El desafío es cubrir las necesidades de las personas ancianas y, al mismo tiempo, las urgentes demandas de los jóvenes, sobre todo en los países en desarrollo'', señaló Obaid. El lento crecimiento de la población debido a las bajas tasas de nacimiento hace que el número de personas ancianas crezca y el de las jóvenes disminuya. Veinte por ciento de los habitantes del Norte industrializado son mayores de 60 años, y se prevé que esa proporción crecerá a 33 por ciento en 2050. En esas naciones, la cantidad de personas mayores ya superó al de niños y niñas, según el informe. Los servicios de atención sanitaria, de pensiones y apoyo social otrora basados en una fuerza laboral joven para beneficio de las personas retiradas debe ser revisado a la luz de estas transformaciones demográficas. ''Para 2050, Asia, América Latina y el Caribe estarán donde Europa y América del Norte están hoy'', dijo Zlotnik a IPS. África se destaca como la única región donde la población es todavía relativamente joven. El envejecimiento de la población es menor en países del Sur, según la investigación. Pero en las naciones en desarrollo apenas ocho por ciento de la población es hoy mayor de 60 años, si bien para 2050 esta franja crecerá a 20 por ciento. La fertilidad alcanzó niveles muy bajos en 28 países en desarrollo, incluyendo a China. Zlotnik se manifestó sorprendida de que, para 2050, según las previsiones, la población de México mermará a causa de una menor fertilidad, una mayor mortalidad y la emigración. ''Los países en desarrollo deberán incrementar sus inversiones en los jóvenes'', dijo Zlotnik a la prensa. La ONU calculó que el número de niños y niñas en el Sur --unos 2.000 millones-- se mantendrá estable hasta mediados de siglo. Los países del Sur realizan grandes esfuerzos para lograr educación primaria universal para 2015, una de las Metas de Desarrollo de la ONU para el Milenio, pero aún tienen un largo camino por recorrer, dijo Zlotnik. Deberá haber una mayor inversión en atención sanitaria y en servicios sociales, añadió. Las nuevas estimaciones dan a entender que se deberán realizar inversiones en planificación familiar. ''Estas nuevas proyecciones son otro llamado de alerta sobre la urgencia de darle a las parejas los medios para ejercitar su derecho humano de determinar libremente el tamaño de sus familias'', dijo Obaid. El acceso a programas de planificación familiar puede decidir si el mundo añadirá 2.500 millones o 5.000 millones de personas a su población para 2050, según el informe. ''Actualmente, unas 200 millones de mujeres en esos países (del Sur) carecen de acceso a servicios anticonceptivos seguros y efectivos'', dijo Obaid. ''Los fondos para programas de planificación familiar deben incrementarse para cumplir las necesidades de esas mujeres, no sólo para determinar el futuro del planeta, sino también para prevenir embarazos no deseados y reducir la muerte materna e infantil'', añadió. El nuevo informe también hace proyecciones sobre envejecimiento de la población y otras tendencias que son más notorias en las naciones industrializadas. Entre 2005 y 2050, la mitad del incremento de la población mundial se deberá a un aumento en la cantidad de personas de más de 60 años, mientras que la de menores de 15 años se reducirá sensiblemente. En las regiones más industrializadas, la población mayor de 60 años casi se duplicará, pasando de 245 millones en 2005 a 406 millones en 2050. Se espera que la población total de las regiones más industrializadas permanezca prácticamente incambiada en 1.200 millones. Según las nuevas estimaciones, la población de los países del Norte decrecerá para 2050, a pesar del aumento de inmigrantes del Sur. ***** + POBLACIÓN: 7.000 millones en siete años.

Taller de reminiscencia: lo último en envejecimiento
El diccionario de la lengua española define reminiscencia como la “acción de representarse u ofrecerse a la memoria el recuerdo de algo que pasó”, lo que muchos quizá desconozcan es que el palabro es lo último en cuanto a técnicas para reforzar la autoestima y levantar el ánimo, muchas veces apagado, de las personas mayores. El concepto también da título a un novedoso taller iniciado este trimestre por los servicios sociales de Miguelturra en el Centro de Día de Mayores, con la asistencia regular de 16 mujeres, algunas incluso octogenarias, que están aprendiendo que recordar no es malo, al contrario.  “En sí lo que hacemos en el taller de reminiscencia es compartir recuerdos, pero no sólo los propios, sino los de los demás”, explica Carolina Castañeda, la logopeda del centro encargada de la actividad.En el taller se trabaja la memoria inmediata, colectiva y a largo plazo; pero sobre todo se recuerda. “Si los recuerdos que tienes son más vivos refuerzas tu identidad como persona y tu autoestima”, apunta Castañeda. No siempre los recuerdos que afloran en la sesiones son buenos, tampoco importa. “Lo importante es poder contarlo y enfrentarte a él desde un punto de vista analítico, de manera que el recuerdo no te controle a tí, sino tú a él”. “En una de las sesiones una de las participantes fue incapaz de probar las gachas: fue el único alimento de su familia durante la guerra y la posguerra, la sola presencia del plato le hizo recordar una etapa muy dura de su vida y compartirla con nosotras”.
Del gramófono a la lata. La monitora trabaja con los sentidos para estimular el recuerdo. En la última sesión los protagonistas fueron objetos antiguos. Castañeda mostró enseres cotidianos de hace cincuenta, cuarenta e incluso más años, y en el taller se armó un buen revuelo provocado por el entusiasmo que suscitó un gramófono con un disco de Marcos Redondo, una cámara fotográfica antigua, una cucharilla para infusiones, diferentes planchas, jabón de sosa, una lata de Cola-Cao y hasta una grillera. ¿Una grillera?, se preguntarán. En un tiempo en el que nadie sabía nada de desarrollo sostenible, senderismo y vida saludable, sencillamente porque era lo normal, la gente, sobre todo los niños, solían llevarse a casa grillos para escuchar su acompasado cricrí. Las planchas también suscitaron más de un comentario. Si en los tiempos actuales ya es molesto plantar ropa por mucha vaporeta que se posea cuesta creer con mentalidad de ahora que las mujeres dedicaran horas y horas e dejar perfectas sábanas, camisas y todo tipo de prendas con esas pesadas plantas de hierro alimentadas con ascuas de la lumbre. “Antes se trabajaba muchísimo”, repiten al unísono las alumnas de Castañeda. La vista, el tacto y el olfato también se han trabajado en otras clases con fotografías antiguas y objetos que hubo que oler y tocar, “pero no identificar, sino explicar sin ver a qué nos recordaba”, apunta la logopeda. Con todos los recuerdos que salen en las sesiones, las alumnas están elaborando un álbum personal.
Envejecimiento activo. Este taller forma parte de la programación semestral destinada a la participación de los mayores en la vida social. “Está demostrado que una persona que participa en cursos, que tiene actividad social, enferma menos y necesita menos medicamentos, lo cual repercutirá para bien en su entorno y en el resto de la sociedad”, dice la terapéuta. Los servicios sociales, y esto lo sabe muy bien la Concejalía de Bienestar Social de Miguelturra, que dirige Victoria Sobrino, saben que en el siglo XXI no es tan importante vivir mucho, como hacerlo en las mejores condiciones.

Los jubilados se están convirtiendo en la última cantera de deportistas en los gimnasios
Haber cumplido los 70 ya no es un obstáculo para enfundarse el chándal e introducirse de lleno en la actividad física. Independientemente de si se ha hecho deporte toda la vida o si se empieza después de la jubilación, el ejercicio aporta innumerables ventajas para disfrutar de esta etapa de la vida con salud. Concha, Lluís y Alfred acaban de recibir un homenaje del Club Dir, una cadena de centros deportivos muy arraigada en Cataluña que cuenta con 13 establecimientos y sigue expandiéndose. El motivo no es que lleven más de dos décadas sacando provecho a sus instalaciones sino que, entre los tres suman casi trescientos años; Concha tiene 92, Lluís 96 y Alfred 98. Sin embargo, su caso no es atípico en absoluto. Cada vez hay más personas muy mayores que hacen deporte de manera regular. De hecho, en el evento organizado por estos gimnasios participaron más de 140 usuarios que sobrepasaban ampliamente los 75 años; algunos son socios recientes. Todos son la muestra viviente de que siempre se puede hacer alguna actividad física, independientemente de la edad y de los 'achaques,' porque ello contribuye decisivamente a lograr un envejecimiento saludable a todos los niveles: físico y mental.Ser mayor no significa que motrizmente no se tenga capacidad para llevar a cabo cualquier ejercicio; simplemente es cuestión de adaptar las actividades deportivas que puede practicar cualquiera (clases dirigidas, ejercicios cardiovasculares, máquinas de tonificación, resistencia aeróbica...) a las necesidades y circunstancias de las personas mayores».Quien así se explica es Roberto Herráez, codirector de fitness del Club DIR. En este sentido, el especialista destaca que quitando lastre a las máquinas, usando las de manejo más sencillo, facilitando el acceso a las instalaciones acuáticas o recurriendo a coreografías sencillas en las clases con música... se puede multiplicar considerablemente no sólo el beneficio de los usuarios que ya practican deporte, sino disuadir a los más reacios que creen que ya han perdido este tren. «Siempre hay alguna actividad física que se puede hacer; pero es fundamental superar la barrera de la propia convicción», aclara el responsable de idear nuevas fórmulas para que los mayores se animen a hacer ejercicio. De hecho, en estas instalaciones se ha creado una modalidad que fusiona el Tai chi (disciplina oriental basada en hacer movimientos lentos y controlados que ha demostrado mejorar el equilibrio y la elasticidad de los ancianos) y el Mind body (gimnasia de mantenimiento dirigida a tonificar la musculatura y mejorar la resistencia aeróbica) especialmente indicada para esta franja de edad. Por otra parte, la mayoría de centros deportivos ya está siguiendo el ejemplo catalán (mucho más veteranos en estas lides) promocionando el envejecimiento saludable a través del ejercicio. Concretamente, la cadena Body Factory (con 34 centros repartidos por toda España) ha llegado a un acuerdo de colaboración con la Comunidad de Madrid para que los mayores de 60 años puedan acudir, por un módico precio y un par de veces por semana, a alguno de los ocho centros que se ha adscrito al Programa 'En' 'Forma' (nombre que ha recibido la iniciativa).

Ventajas físicas
El cuerpo humano es una compleja y sofisticada máquina que necesita moverse para que el engranaje marche a la perfección. «En cuanto te paras, la maquinaria comienza a deteriorarse a pasos agigantados», apunta Roberto Herráez cuando se le pregunta por los beneficios físicos que aporta el deporte.Éstos son casi innumerables. No en vano, el ejercicio físico se ha convertido en la piedra angular (junto con una buena alimentación y el abandono de hábitos nocivos, como fumar) para conservar la salud y prevenir enfermedades.No obstante, en referencia únicamente al sector de población mayor, cabe destacar que el hecho de hacer regularmente alguna actividad de carácter deportivo repercute directamente en una mayor funcionalidad y autonomía en la vida cotidiana. Está comprobado que las personas mayores que son capaces de reducir al máximo su nivel de dependencia de otras personas gozan de una mayor calidad de vida. Por otro lado, el deporte aumenta la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio necesarios para, por ejemplo, evitar las temidas caídas, de consecuencias tan devastadoras en los ancianos. Finalmente, huir del sedentarismo, incluso a esta edad, donde es fácil dejarse arrastrar a él, repercute en un aumento de la fuerza, la resistencia, el tono muscular y el buen funcionamiento de los sistemas osteoarticular y cardiovascular. ¿Qué beneficios tangibles se obtienen con ello? «Yo camino a buen paso, no tropiezo, no me canso al subir las escaleras, no tengo dolores en las articulaciones, hago las tareas domésticas con facilidad, soy capaz de coger las bolsas de la compra...», repasa Concha Salanova, de 92 años, con una piel y una figura envidiables, que acude puntualmente a sus clases de mantenimiento y que, prácticamente a diario, incluso en invierno, nada en el mar.
«Me encanta, aunque a veces no me baño y me limito a caminar», dice con modestia. No obstante, hay quien no tiene tanta suerte como ella y padece alguna patología que, 'a priori', podría suponer un obstáculo para llevar a cabo los ejercicios convencionales. Por ejemplo, Alfred Rusell, padece glaucoma, lo que le ha obligado a dejar de lado el remo, el tenis, la bicicleta o el ping pong. «Sin embargo, nado y camino junto a mi mujer todos los días», afirma este asociado de 98 años.Y es que, en opinión de los especialistas, la piscina va camino de convertirse en el medio por excelencia de todo aquel cuyo cuerpo ya no responde igual de bien al ejercicio bien por el peso de los años, bien por el culpa de alguna enfermedad (artrosis, artritis, osteoporosis, problemas visuales...) o, simplemente, a causa de determinadas circunstancias vitales (embarazo, lactancia, posoperatorios...). «El agua es el futuro», apostilla el codirector de DIR. Hay que tener en cuenta que a medida que la pileta es más profunda, nuestra masa corporal se aligera. «Cuando el nivel te llega al pecho, únicamente trabajas con una carga equivalente al 30% de tu peso corporal», calcula el experto. Así, los ancianos son capaces de llevar a cabo movimientos que en seco les sería imposible realizar o que conllevarían cierto riesgo. Hay que tener en cuenta que en el medio acuático apenas se producen lesiones, dado que el impacto sobre una superficie dura es nulo. La casi interminable lista de ventajas que ofrece ejercitarse en la piscina se completa con la mejora del equilibrio dinámico (mientras se está en movimiento), la coordinación y la tonificación de la musculatura ya que, incluso en el agua, se hace un trabajo de resistencia contra el medio fluido. Por su parte, la mayoría de fabricantes de maquinaria para gimnasios y centros deportivos ya es consciente de que la franja de edad está aumentando progresivamente y han adaptado sus mecanismos a esta tendencia. Ahora es posible trabajar con muy poco peso y el funcionamiento es bastante sencillo en general. Han proliferado las bicicletas en las que se puede hacer ejercicio sentado o viendo la televisión o la denominada elíptica, una máquina en la que se hace un movimiento a medio camino entre la carrera y subir escaleras que está haciendo furor en los establecimientos deportivos. «Es ideal porque no impactas contra el suelo como cuando vas corriendo pero haces el ejercicio igual», afirma María Giner, entrenadora personal y monitora de Pilates del Club Zest Abasota de Madrid.

El cerebro
Hace tiempo que los expertos catalogan el tejido nervioso y, concretamente el cerebro, como un órgano prácticamente idéntico al corazón. De esta manera, cualquier deporte o actividad física que mejore el estado cardiovascular tendrá, además, una repercusión positiva en el mantenimiento de una mente sana. Esto es vital a la hora de preservar las funciones cognitivas y de alejar el fantasma del Alzheimer y de otras demencias de tipo vascular. «Hay que desterrar de una vez por todas la idea de que las lagunas y los despistes del abuelo son cosas de la edad y que van indefectiblemente unidas al proceso de envejecimiento, porque no es verdad», afirma José Manuel Martínez Lage, profesor honorario de Neurología de la Universidad de Navarra que insiste en que «el cerebro es como un músculo; o lo trabajas o se atrofia».En este sentido, Roberto Herráez destaca que acudir a un centro deportivo también supone un reto intelectual para las personas mayores, ya que tienen que habituarse a desenvolverse en un entorno que exige trabajar la memoria para retener las explicaciones del entrenador y la secuencia de las coreografías, aprender y practicar una serie de instrucciones para manejar la maquinaria del gimnasio, poner en marcha las bicicletas o las cintas y hacer pequeños, pero importantes esfuerzos intelectuales para usar las duchas, los vestuarios, las taquillas...«El mero hecho de venir, debatir con los compañeros, incluso de cosas que no tienen nada que ver con el ejercicio, ya les supone un trabajo mental muy ventajoso», resume el codirector de DIR. Finalmente, en una sociedad que ensalza la juventud y la estética hasta el delirio; en una etapa de la vida en la que cesa la actividad laboral y en la que muchos seres queridos comienzan a faltar, no es nada raro caer en la apatía, y la depresión. Según relata Lluís, la pérdida de su mujer le sumió en una enorme tristeza, de la que se derivaron problemas para conciliar el sueño, ansiedad y trastornos digestivos. «Desde que hago ejercicio [comenzó a los 70 años] todo eso ha desaparecido», dice alegremente este atleta de 93 años al que sus bisnietos, deportistas también, no tienen nada que envidiar. Las sensaciones de Lluís Falgàs tienen un refrendo científico innegable. Por una parte, el ejercicio físico repercute directamente en la producción de endorfinas, unos compuestos bioquímicos con actividad opioide implicados en el estado de ánimo y que los especialistas denominan, de manera coloquial, las hormonas de la felicidad. De hecho, no pocos estudios han llegado a la conclusión de que en los casos leves, el deporte es el mejor antidepresivo, así como un complemento indispensable en los casos moderados. Por otra parte, matricularse en actividades deportivas obliga a desarrollar y potenciar las relaciones sociales, sobre todo cuando se participa en actividades de grupo. Además, la mayoría de las instalaciones ya incluyen espacios destinados a cultivar la parte lúdica de la actividad física (la relajación, la lectura...) y a prestar atención a otras facetas del cuidado personal (estética, belleza, nutrición, gastronomía...). En definitiva, se ha pasado de cuidar sólo el cuerpo para mimar también el espíritu. Es lo que muchos centros denominan ya la cultura 'wellness' (bienestar, en inglés). DIR cuenta incluso con un club de 'singles' (soltero o único, en inglés) que nació como una prueba piloto y ya reúne a unas 1.700 personas. El colectivo organiza excursiones, cenas, reuniones familiares y otras actividades que fomentan las relaciones interpersonales y facilitan que, a través de la actividad física, los socios sean un poco más felices.  

Cambio, desafío y aprendizaje" son las tres claves para mantener el cerebro "en forma"
Por Mariana Nisebe. De la Redacción de Clarín.com
Hay mucho que se puede hacer para mantener saludable el cerebro y potencialmente prevenir o reducir el declive cognitivo que viene con el envejecimiento. La Alliance for Aging Research de EE.UU. está "estimulando a las personas a tomar medidas para mejorar la salud cerebral como parte del régimen general de buena forma física de 2007". " Sabemos que en la juventud -explica a Clarín.com Teresa Torralva, Jefa de Neuropsicología y Rehabilitación Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) - el cerebro se enfrenta con constantes situaciones de cambio y desafío. Con el paso del tiempo, tendemos a restringir nuestras actividades a aquellas situaciones que conocemos y con las cuales nos sentimos cómodos. De esta manera el cerebro se encuentra menos estimulado lo que limita su óptimo funcionamiento". El cambio, el desafío y el aprendizaje son los tres ingredientes principales a los que se expone una mente joven. La mala noticia es que a medida que envejecemos suelen disminuir, pero la buena noticia es que esto puede modificarse. "Este es el objetivo de los programas de entrenamiento cognitivo: mantener los grados de desafío, cambio y aprendizaje en la cuota justa para tener la mente activa", destaca la licenciada Torralva. La contribución más importante de un trabajo reciente, explica a Clarín.com el doctor Facundo Manes, Director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro , "es que muestra que la estimulación cognitiva –aún realizada por un período de tiempo breve- impacta positivamente en las funciones cognitivas a largo plazo. Los diez pasos que menciona la Alliance for Aging Research para mejorar la salud cerebral son: "una dieta saludable para el cerebro, mantenerse mentalmente activo a través de ejercicios, hacer gimnasia de manera regular, mantener la vida social, dormir bien, controlar el estrés , evitar las lesiones cerebrales, controlar los demás problemas de salud, evitar hábitos poco saludables y tener en cuenta los genes". A estos puntos, el doctor Manes agrega que "a partir de los 50 años, hay que controlar periódicamente las habilidades mentales (memoria, atención, planificación, etc.) realizando una evaluación sistemática de las mismas; mantener una amplia gama de intereses y hobbies e Intercambiar momentos y opiniones con personas de menor edad". Pero, específicamente, ¿cómo se pueden ejercitar las neuronas?. Hay varios caminos, pero todos logran el mismo efecto: utilizar el cerebro y continuar entrenándolo. Entre las distintas alternativas está la del doctor Lawrence Katz que "propone la neuróbica como una forma de ejercicio mental. Basa su teoría en nuevos hallazgos que indican que nuevas conexiones neuronales pueden establecerse, inclusive en etapas avanzadas de nuestras vidas. Dichas conexiones se formarían cuando el cerebro se involucra en actividades novedosas que implican la utilización de "rutas de neuronas" diferentes a las que corrientemente se utilizan y esto es exactamente lo que buscan los ejercicios propuestos por Katz", explica la licenciada Torralva. El doctor Katz, quien falleció en el 2005, era considerado un experto en el desarrollo y función cortical. Si bien esta es la base neurobiológica del modelo de Katz, muchos autores han estado trabajando sobre estos temas llegando a conclusiones similares y proponiendo programas similares. Por ejemplo, agrega la especialista, "el profesor Ian Robertson plantea que la clave está en enfrentar a nuestro cerebro a situaciones de cambio que lo mantengan desafiado. Otra autora reconocida en el tema es Meñique Le Poncin quien sugiere que con la "Gimnasia Cerebral" pueden activarse y movilizarse recursos cerebrales no utilizados". Los tres autores coinciden en un mismo punto: mantener la mente activa y enfrentarla a situaciones novedosas alejándose de la rutina sería la clave para mantener la agudeza mental. Otros factores: la salud física y emocional. Como destaca el doctor Facundo Manes "es importante señalar que para mantener la mente en forma, la estimulación cognitiva es clave pero no lo único que uno debe realizar". ¿Qué significa esto?. Simple. La mayoría de los especialistas suelen coincidir que además de "entrenar la mente" es necesario tener en cuenta factores como la salud física y emocional. El ejercicio aeróbico, explica la licenciada Torralva, considerando como tal "cualquier actividad física que nos haga sudar y aumente la tasa cardiaca por un período de 15 minutos o más como andar en bicicleta, caminar o correr; aumenta la producción de químicos claves que alientan el crecimiento de células nerviosas y el desarrollo de nuevas conexiones neuronales, al mismo tiempo que estimula una región fundamental del cerebro que son los lóbulos frontales (que suelen sufrir bastante el paso del tiempo)". También hay que tener buenos hábitos alimentarios. "Las malas costumbres alimenticias, que llevan a problemas físicos tales como enfermedades coronarias, se vuelven también factores de riesgo para el deterioro cognitivo. El pescado, los vegetales y las frutas (principalmente las oscuras como el arándano ), son fundamentales para tener un cerebro sano" destacó la Jefa de Neuropsicología y Rehabilitación Cognitiva de INECO. Por último, no hay que olvidarse de una buena salud emocional. Tener tiempo para las actividades de ocio y relajación y buscar ayuda profesional cuando se necesita son también factores protectores para las funciones cognitivas. "El estrés, la depresión y otras condiciones psiquiátricas tienen un impacto negativo en la memoria al igual que los trastornos del sueño y la fatiga crónica", afirma Torralva. Algunos ejercicios para mantenerse mentalmente activo. Para combatir la rutina, quizás uno de los peores enemigos de nuestro cerebro, es importante, "no es sólo realizar juegos de ingenio, ni sólo leer, ni cambiar las rutinas: la respuesta está en lograr un cambio de actitud que haga que aprendamos a mantener nuestra mente desafiada", remarca la licenciada Torralva. Entre los ejercicios propuestos por los diversos autores y en los que coinciden los especialistas consultados están desde escuchar deliberadamente un tipo de música al que no se está acostumbrado, leer un libro de un género diferente al que normalmente elegimos, visitar y conocer lugares nuevos hasta probar nuevos caminos hacia el trabajo o durante el regreso o conversar con gente con la que nunca se haya hablado. Y hay más. También se puede usar la mano no dominante para realizar tareas como peinarse, cepillarse los dientes o abrochar botones; intentar estimular el sentido del tacto haciendo ciertas tareas con los ojos cerrados y hacer las cuentas mentalmente en el supermercado para luego compararlas con el resultado que ofrece la cajera. Incluso cuando se atiende el teléfono se puede intentar reconocer al que llama antes que se identifique, luego memorizarlo y al final del día hacer una lista con todas las personas que llamaron. Esto son sólo algunos de los ejercicios que pueden ponerse rápidamente en práctica para poner a las neuronas "en acción". El aumento de la expectativa de vida "trae consigo una creciente preocupación por lograr un funcionamiento óptimo –físico y mental- en la nueva etapa que se alcanza. Para dar respuesta a estas preocupaciones surge lo que se denomina la medicina del envejecimiento exitoso que va camino de convertirse en la especialidad médica del siglo" destaca la licenciada Torralva. Este rápido "crecimiento de la población mayor amerita más estudios en este campo ya que además podría extenderse a personas con Alzheimer inicial y sería una buena opción junto con el tratamiento farmacológico o para personas que no toleran estas drogas" concluye el doctor Manes.

La amistad prolonga la vida
Por  ASTRID BARNET 
 "En Cuba he aprendido mucho acerca de la importancia social de vivir en familia, de la necesidad de relacionarnos con vecinos y amigos… acerca del valor de la amistad, de la solidaridad. Algo que en mi país no existe, por ser una sociedad demasiado moderna y todos vivir con el tiempo muy limitado y ocupados en cuestiones de trabajo o en problemas de otra índole", expresó Alexandra Bugailiskis, embajadora de Canadá en La Habana, quien agregó seguidamente que "para vivir 120 años tendría en cuenta tres cuestiones fundamentales: ejercicios diarios, "sobre todo caminar en las primeras horas de la mañana, lo que equivale a combatir el estrés y mantener en forma la figura, al igual que realizar una dieta balanceada, en especial, de frutas y vegetales y, ante todo – esto lo tengo como número uno en mi vida–, sonreír… Sonreír siempre, con problemas o sin ellos, esto oxigena nuestro cuerpo, nuestra vida y nos ayuda a ser felices". Y concluyó: "En todo esto la familia y, especialmente, los amigos contribuyen a ser nuestra vida más duradera". Sin lugar a dudas, la amistad prolonga la esperanza de vida. Recientes estudios demuestran que muchas personas adultas mayores con buenas y variadas relaciones sociales tienen más posibilidades de aumentar su esperanza de vida que las que no tienen relaciones, o solo las tienen con sus familiares. Estas son las conclusiones a las que ha llegado un estudio realizado en la universidad australiana de Flinders –publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health–, que señala además la importancia de crear nuevas amistades a partir de la llamada media rueda o cincuenta años de edad, para evitar la dañina y poco saludable sensación de pérdida de amigos por las enfermedades o fallecimientos que se producen con el paso de los años. Los investigadores examinaron durante diez años la influencia de las relaciones sociales de personas mayores de 70 años de edad con niños, amigos, confidentes y parientes –teniendo en cuenta variables como la vida social, la salud y los estilos de vida– y avalaron que el contacto con niños y familia (primos, hermanos, sobrinos...) no aumentaba la tasa de esperanza de vida de los adultos mayores. Sin embargo, aquellos participantes que tenían más y mejores relaciones de amistad, sí denotaban estadísticamente mayores oportunidades de permanecer con vida hasta el final del estudio, que aquellos que no contaban con tanta vida social. De esta forma se concluyó que el trato con la familia no se elige, mientras que la amistad sí y que el tiempo de supervivencia del hombre está dado a partir de la fuerza de sus relaciones sociales. Por ello la importancia de cultivar nuevas amistades durante el proceso de envejecimiento, con el objetivo de reemplazar las relaciones de amigos que van desapareciendo con el transcurso de los años. En Cuba se brinda atención especial a los adultos mayores y a la labor que tiene lugar en los Círculos de Abuelos, donde miles de personas realizan ejercicios físicos, según sus posibilidades y bajo control de expertos, además de efectuar excursiones a centros culturales y de recreación, y asistir a conferencias y estudios en la Universidad del Adulto Mayor, entre otras actividades, en las que se identifican en un ambiente favorable y solidario y donde multiplican su compenetración. A esto hay que incluir las posibilidades de empleo, seguridad y asistencia social que tiene toda la población de la Isla desde el triunfo revolucionario, todo lo cual crea condiciones para que el propósito de vivir 120 años activos no constituya una utopía.

Abuelas esclavas
El maltrato familiar a la mujer adulta no siempre procede de su pareja. A veces los miembros más queridos, hijas e hijos, paticipan, generalmente sin darse cuenta, en generar una ABUELA ESCLAVA. Una abuela esclava, eso sí, voluntaria, por amor familiar. Una abuela esclava que no sabe decir "no" a nada, que no quiere dejar de ayudar a sus hijos aunque en ello le vaya la vida, que no denuncia su situación sino que la niega, y que, además, se autoinculpa de todo. La mejor forma de acabar con este síndrome es concienciando a la Sociedad, y sobretodo a unos hijos ciegos que creen que la fortaleza y aguante de sus voluntariosas madres son eternos. Por eso me atrevo a pedirle a USTED que participe activamente en este foro, aportando casos y datos que conozca al respecto. De esa manera contribuirá sin duda a solucionarlo. Si usted no sabe aún lo que es una "abuela esclava" lea la siguiente descripción. "El Síndrome de la Abuela Esclava" es una verdadera Pandemia del Siglo XXI (Dr. Antonio Guijarro Morales. Cardiólogo. Hospital Clínico Universitario "San Cecilio" de Granada), cuyo resumen es el siguiente:
Definición: El Síndrome de la Abuela Esclava es una enfermedad muy frecuente, grave, potencialmente mortal, que afecta a mujeres adultas con responsabilidades directas de ama de casa, asumidas voluntariamente y con agrado durante muchos años, que se produce como consecuencia de la interacción de factores extrínseco e intrínseco. El factor extrínseco es un desequilibrio, precipitante de la enfermedad. Estas señoras durante muchísimos años son abuelas felices y sanas, capaces de hacer ellas solas el trabajo de dos o más personas, con agrado y alegría. Pero el paso del tiempo no juega a su favor. Las obligaciones familiares aumentan exponencialmente conforme la familia crece, se multiplica y algunos de sus miembros enferman. La abuela no dice a nada que no, y acepta más y más cargas. Simultáneamente su fortaleza físico-psíquico-emocional se va deteriorando ineludiblemente sin que nadie se de cuenta. Llega un momento en que se produce un desequilibrio entre lo que esa señora puede hacer y lo que ella misma quiere hacer. Ella quisiera seguir haciendo, como siempre, todo lo que cree que la familia necesita que ella haga. El factor intrínseco determina la predisposición a enfermar e impide curar apropiadamente. Por razones sicológicas y educacionales estas señoras poseen un extraordinario, excesivo por inadecuado, sentido del orden, la responsabilidad, la dignidad y el pudor, que les impide quejarse o pedir ayuda con suficiente expresividad. Son mujeres tan entregadas que no conocen lo que es reivindicar algo para sí mismas. Llegado el desequilibrio los hijos creen ver todavía fortaleza donde solo queda voluntad y ocultación del agotamiento.
Factores agravantes. Algunos de los factores agravantes son: - Realizar trabajos o actividades extra-hogareños sin liberarse de las obligaciones de ama de casa. - Familia numerosa. - Casas grandes, con muchas habitaciones y muebles que limpiar. - Ancianos, niños o enfermos a su cargo. - Hijos que, tras independizarse, vuelven al primitivo hogar, bajo los cuidados maternos, sobretodo si lo hacen trayendo pareja y/o hijos propios consigo. - Enfermedades asociadas, o el natural envejecimiento, que limitan la capacidad física y emocional de la paciente. - Ausencia o pérdida de ayudas domésticas: Se casa, enferma o jubila la antigua sirvienta, sin sustituirla por otra de igual eficacia o rendimiento. Se ausenta uno de los hijos que ayudaba en las tareas. - Traumatismo emocional: Enfermedad grave o fallecimiento de un ser querido. Separación conyugal propia o de un hijo. - Deterioro económico: Disminución del poder adquisitivo al sobrevenir la jubilación. Fracaso de negocios familiares. Pérdidas patrimoniales.- Acumulación de obligaciones: Agregarse invitados. Atender a familiares que residan fuera del hogar (padres, tíos o hermanos enfermos). Mantener otras actividades o compromisos: religiosos, sociales, etc.
Perfil psicológico y social: Las abuelas esclavas son mujeres adultas con responsabilidades directas de amas de casa, asumidas voluntariamente, y con agrado, durante muchos años. Por razones educacionales y sicológicas tienen un extraordinario, a veces excesivo, sentido del orden, la responsabilidad, la dignidad y el pudor. En general de niñas les enseñaron muy poco pero las adiestraron extraordinariamente para sus futuras funciones de madre y ama de casa. Son mujeres entregadas en cuerpo y alma a la familia. Durante años han asumido y realizado eficazmente un trabajo equivalente a la jornada laboral de dos o más personas, habituándose a hacer en un día las labores que normalmente precisarían dos o más jornadas. Si las circunstancias lo propician no dudarán en hacerse esclavas de su familia, por amor, por supuesto, por amor. Con el paso del tiempo cada vez notan más el estrés familiar, hasta que llega a ser excesivo. Para ellas el estrés consiste fundamentalmente en el agobio o interna sobrepresión que se producen por tener la obligación, con responsabilidad directa, de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, puntualidad y acierto. Cuando llega el desequilibrio este tipo de abuelas se amargan porque saben que su incapacidad decepcionará de alguna forma a los seres queridos. Comienzan a sentir la incomprensión de aquellos a quienes han entregado lo mejor de sí mismas durante los mejores años de sus vidas. Después comienzan las bromas, tomando a chanza los errores o los fallos de la abuela. Se aterran al vislumbrar que acabarán sufriendo el desamor, y quizás el desprecio, de aquellos seres que más quieren en este mundo, que a la vez son quienes más les están decepcionando. Se auto inculpan. Sus hijos son así porque ella los ha educado de esa manera, para ahorrarles una vida tan sacrificada como la que ella llevó. Debería haber sido un poco menos blanda en su educación, quizás, pero ahora ¿qué se puede hacer? Jamás se quejan con la debida elocuencia. Consideran humillante, incluso indigno, la petición vehemente de socorro. Prefieren un final adelantado para sus vidas antes que gritar, “escandalosamente”, pidiendo auxilio. La abuela esclava puede pertenecer a cualquier clase social, si ejerce de ama de casa con responsabilidad directa asumida, y reúne las características psicológicas antedichas. A veces son mujeres sin nietos, pero con cargas familiares equivalentes. Muy excepcionalmente algunos varones asumen responsabilidades semejantes (jamás iguales), si conviven con mujeres impedidas
Diagnóstico: Debe sospecharse el Síndrome de la Abuela Esclava en mujeres adultas, no ancianas (más frecuente entre los 38-68 años de edad), con responsabilidades directas de amas de casa, que reúnan las características personales intrínsecas antedichas y presenten síntomas que no curan adecuadamente. Si el médico no sospecha el excesivo estrés familiar, porque es ignorado y/o negado por la paciente y su familia, la enfermedad puede pasar desapercibida por varias razones: 1. Los hijos creen que su madre sigue teniendo la misma fortaleza "de toda la vida": el médico es quien debe poner el tratamiento certero para que vuelva a ser la fortísima mujer que siempre ha sido. 2. La abuela no quiere decepcionar a sus hijos, "que tanto la necesitan". No quiere aceptar su deterioro físico-psíquico-emocional, irremediable aunque su aspecto externo siga siendo saludable y bello. Ella puede saber mejor que nadie lo que ocurre, pero lo oculta a sus hijos, y se auto inculpa: ella es la que voluntariamente ha optado por llevar la carga familiar y educar a sus hijos para que disfruten de otras actividades que a ella le fueron negadas. 3. La abuela teme que, si los hijos reaccionan "del todo a la nada", le digan: "No te preocupes abuela, te quitamos toda esta carga tan pesada. Quédate tranquilita. No te molestaremos con los nietos hasta el año que viene". Para este tipo de abuela, la drástica separación del gratificante contacto con sus nietos, que son lo que más les importa en este mundo, es peor que morir.
Formas de presentación: Las formas de presentación más comunes del Síndrome de la Abuela Esclava son: 1 - Hipertensión arterial de difícil control, con oscilaciones muy bruscas, aparentemente caprichosas. 2 – Molestias paroxísticas: sofocos, taquicardias, palpitaciones en el cuello o el tórax, dolores punzantes por el pecho, que cambian de un lado a otro, dificultad para respirar, mareos, hormigueos, desvanecimientos, angina pecho en reposo. 3 – Debilidad o decaimiento persistentes, un cansancio extremo desproporcionado respecto a sus actividades habituales actuales. En el pasado soportaron tareas mucho más agotadoras sin sentir atisbos de cansancio. 4 – Caídas fortuitas: las piernas no pueden sostener al cuerpo y la paciente cae al suelo, generalmente sin perder el conocimiento. 5 – Malestar general indefinido, disconfort. Casi nunca se sienten confortables, a gusto ni relajadas, sin saber definir exactamente por qué. 6 – Tristeza, desánimo, falta de motivación por las cosas. Ahora apenas les divierten las gracias y arrumacos de sus nietos; incluso les disgusta la mera presencia de los niños, anhelando que sus respectivas madres se hagan cargo de ellos cuanto antes..7 – Descontrol de padecimientos metabólicos, como la diabetes. Alternan unas elevaciones alarmantes de las glucemias con descensos bruscos peligrosos, provocando mareos e incluso coma. Las respuestas a los tratamientos son anómalas e irregulares. 8 – Autoinculpación. Se sienten culpables de su incapacidad actual.
Evolución y pronóstico: Si no se diagnostican acertadamente, suprimiendo el factor extrínseco precipitante (excesivo estrés familiar actual) las abuelas esclavas sufrirán molestias crónicas durante años, recorriendo numerosas consultas médicas, servicios de urgencias y departamentos hospitalarios sin conseguir un alivio duradero o razonable a pesar de ensayar numerosas y variadas terapias. La paciente puede ser catalogada con todos los diagnósticos compatibles con sus múltiples manifestaciones: hipertensión arterial, diabetes, angina de pecho, taquicardia paroxística, arritmias de diferentes tipos, hemicránea, ansiedad, depresión, neurosis, polimialgia, artrosis, etc. Los ingresos hospitalarios y las temporadas que las pacientes pasan fuera de sus domicilios habituales, liberadas de las cargas cotidianas, determinan mejorías espectaculares. El retorno al medio y las responsabilidades habituales provoca recaídas y agravación progresiva. El síndrome hace crisis cuando la esclava no puede aguantar más el estrés al que se siente crónica e irremediablemente sometida. Al llegar a ese punto la esclava pide ayuda de diversas formas, pero desafortunadamente sin la suficiente expresividad para transmitir a los familiares la intensa amargura y desesperación que la embargan. La abuela esclava que decide liberarse mediante suicidio lo hace pensando que van a descansar tanto ella como sus familiares. Cree que, con su desaparición, la familia quedará liberada definitivamente de la pesada carga que ella misma, la abuela, supone. En el momento crítico puede optar por el suicidio activo (lanzarse al vacío) o pasivo (suprimir o tomar inadecuadamente los medicamentos y regímenes). Si alguno de los familiares intuye la auténtica entidad del problema, y acierta a coordinar a los demás miembros de la familia para, entre todos, liberar a la abuela de cargas y responsabilidades excesivas, el pronóstico es excelente, salvo que existan enfermedades asociadas.
Tratamiento: El Síndrome de la Abuela Esclava no tiene un tratamiento médico. Su curación está en manos de sus familiares más íntimos, si toman conciencia del desequilibrio en que la abuela se encuentra cuando cae enferma. La curación o liberación definitiva se consigue adecuando los cometidos asignados a la abuela a su fortaleza física y emocional actuales. Las cargas excesivas deben distribuirse equitativamente entre los miembros del grupo familiar, evitando que las "cadenas" de la abuela recaigan sobre una sola persona que "herede" la esclavitud. Si la familia no pudiera asumir esas funciones debería instarse a los Servicios Sociales de la Comunidad para que colaboren en la solución del problema. A las abuelas se les debe liberar de aquellas funciones que le provocan excesivo estrés, sobretodo de dos grupos de tareas: 1 - Las que suponen responsabilidad directa, especialmente la relacionada con la seguridad personal de los nietos: accidentes, problemática educacional o sexual, etc. La abuela tiembla al pensar que algo malo les ocurriese a los nietos estando bajo su tutela. Otras personas adultas más jóvenes deben asumir esa responsabilidad, explícitamente. 2 - Todas aquellas tareas que deben ser realizadas en plazo fijo, con puntualidad y acierto. La abuela no debe ser ya la "jefa de cocina" (responsable de cumplir horarios y gustos de los comensales) sino consejera y ayudante.
Pero la abuela no debe ser marginada de la familia. Jamás debe "amenazársele" con suspender radicalmente las visitas de los nietos, pretendiendo aliviarla de sus molestias. Sus principales función y satisfacción radican en el contacto gratificante con los miembros más jóvenes de la familia. La abuela es una inagotable e insustituible fuente de afecto, que redunda muy favorablemente en el equilibrado desarrollo emocional de los nietos y en el sostenimiento perdurable del propio edificio familiar.
Bibliografía: A. Guijarro Morales. El Síndrome de la Abuela Esclava. Pandemia del Siglo XXI. Grupo Editorial Universitario. Granada, octubre 2001. A. Guijarro Morales. El Síndrome de la Abuela Esclava (Pandemia del Siglo XXI). Investig Clin (Granada) 2001;4(4):407-410.

Los recuerdos felices ayudan a combatir la depresión en mayores
Por LYDIA TORREGROSA. Mejorar la calidad de vida de las personas mayores con depresión mediante el recuerdo de episodios positivos de su pasado. Ese el objetivo del programa Memoria autobiográfica y depresión en la vejez que, desde el año 2004, está llevando a cabo el grupo de Psicología de la Salud y Psicogerontología del Centro Regional de Investigaciones Biomédicas.(CRIB). El investigador principal del proyecto, José Miguel Latorre, explica que «en personas entre 20 y 50 años con depresión, se ha comprobado que el funcionamiento del recuerdo autobiográfico se modifica de forma importante». Por eso, lo que se persigue con este trabajo es analizar si sucede lo mismo con las personas mayores y, más concretamente, con aquellas que sufren distintos grados de depresión. Según Latorre, la conclusión más importante a la que se ha llegado es que algo natural en los ancianos, como es hacer un repaso de su vida,se ve afectado por el hecho de tener depresión. «Al disminuir el estado de ánimo, la capacidad de recordar de forma positiva el pasado se ve alterada», indicaba el profesor, quien añadía que otro de los objetivos del proyecto es la puesta en marcha de un programa de entrenamiento mental que ayude a la persona mayor a recordar su pasado de forma estructurada, y centrándose además en acontecimientos concretos positivos. «Intentamos ayudarles a que sean capaces de recordar y vencer las dificultades que tienen para ello, porque la depresión hace que les sea difícil acceder a esos recuerdos felices», señala Latorre, quien explicaba que en esta fase del programa, sobre la que se está trabajando ahora, participan una treintena de ancianos. «Se les entrena para evocar los episodios positivos de su pasado y, por ahora, el sistema ha funcionado en pacientes de sintomatología depresiva, que han visto cómo mejoraba su estado de ánimo tras cuatro semanas».Este tratamiento psicoterapéutico, que completa al tratamiento con fármacos, se está aplicando ahora en personas con trastorno depresivo mayor. En este sentido, José Miguel Latorre señalaba que «lo que ocurre con los ancianos es que depresión mayor, como tal, no hay más que en otros momentos de la vida», aunque «los síntomas de depresión, que no llegan a cumplir los criterios de diagnóstico de lo que sería una depresión mayor, sí son muy habituales en la vejez». Estos síntomas depresivos 'más leves' también llegan, sin embargo, «a ser molestos y a alterar la calidad de vida, de manera que una persona pasa, a lo mejor, un día bueno y dos malos, está sin ganas de hacer cosas, con tristeza, y eso está muy asociado a factores como la salud o la situación socioeconómica», manifestaba el investigador albaceteño, añadiendo que circunstancias como la soledad, contar con un nivel de ingresos inferior o estar en situación de dependencia por una discapacidad física hacen que la calidad de vida se vea alterada. Por lo que respecta a la medicación contra la depresión, Latorre señalaba que ésta no es un impedimento a la hora de recordar, sino que por el contrario «mejora el estado de ánimo y ciertos aspectos cognitivos, facilitando nuestro trabajo y mejorando su capacidad de atención». De esta forma, se evitan los casos de 'pensamiento rumiativo', el estar dándole vueltas a las cosas sin apenas centrarse en lo que sucede alrededor.
Memoria: En cuanto al tipo o la cronología de los recuerdos que las personas son capaces de evocar, Latorre afirmaba que en un adulto, en general, la memoria autobiográfica tiene un 'pico' más habitual, o 'pico de la reminiscencia', que se establece entre los 15 y los 25 años. Lo que sucedió en esa etapa suele ser lo primero que a alguien le viene a la cabeza a la hora de recordar su pasado, al igual que los sucesos más recientes.Sin embargo, hay otras fases de la vida personal que se 'oscurecen' con el paso del tiempo y de las que incluso no se recuerda apenas nada de forma consciente, como sucede si alguien se retrotrae a edades inferiores a los 4 ó 6 años.

La población argentina tiene una marcada "tendencia al envejecimiento agudo"
Uno de cada seis argentinos tendrá más de 65 años de edad dentro de tres décadas, relación que marca una "tendencia al envejecimiento agudo" de la población, tal como sucede en países desarrollados, indicó hoy un informe del Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina. "Este fenómeno obliga a enfatizar que el manejo oportunista de áreas muy sensibles a los cambios demográficos, como son el sistema previsional y los seguros de salud, generan alivios en el corto plazo pero, en poco tiempo, producirán costos muy gravosos para la sociedad", alertó la entidad. IDESA ejemplificó que en la actualidad, la relación entre población en edad activa (15 a 64 años) y población en edad pasiva (65 o más) en Argentina es de 6,1, mientras que en Europa es de 4,2. "Dentro de 30 años, la relación en Argentina será igual que la de Europa en la actualidad, es decir, 4,2 activos por cada pasivo. Para que la Argentina tenga dentro de 30 años similar capacidad económica que la que tienen en la actualidad los países de Europa, necesita multiplicar por 6 su actual PBI per cápita", advirtió. En consecuencia, el informe pronosticó que dentro de tres décadas, la Argentina tendrá un nivel de envejecimiento similar al que tienen los países avanzados de Europa en la actualidad. "Si el país es capaz de dar un salto productivo que le permita parecerse a lo que es actualmente Europa, se podrá evitar que el envejecimiento implique una situación socialmente traumática", añadió. En ese sentido, IDESA señaló que "la lógica es que, con mayor productividad, la relativamente baja cantidad de personas activas que trabajarán podrán sostener la gran cantidad de personas que, por su vejez, no pueden aportar a la producción". "Aunque ésto no es una meta imposible, hay que tener presente que para que la Argentina tenga en el año 2040 la misma capacidad de sostenibilidad que actualmente tiene Europa, su PBI per cápita debería crecer en las próximas décadas a una tasa anual del 6,5 por ciento", enfatizó. La entidad consideró que en Argentina, "aún con la reducción de la tasa de desempleo abierto, prevalece una enorme proporción de la fuerza de trabajo en empleos de muy baja productividad o, directamente, que no participa del mercado laboral. A la vez, un tercio de las nuevas generaciones no llegan a terminar la educación secundaria". El otro punto clave, destacó el informe, es "diseñar la cobertura social teniendo en cuenta la evolución de las variables demográficas". "Promover el traspaso de gente al régimen de reparto bajo las condiciones que fija la reciente ley sancionada en el Congreso, constituye un acto grave de falta de previsión. En el corto plazo, se generan fondos para pagar a los actuales jubilados. Pero se asume una crisis en el mediano plazo, ya que será probablemente imposible contar con recursos para cumplir con las promesas que se hacen a quienes se traspasen", advirtió IDESA. La falta de actividad física y el exceso de calorías en la dieta favorecen la acumulación de radicales libres en las células que aceleran.

La falta de actividad física favorece el envejecimiento
Por Josep Corbella. La falta de actividad física y el exceso de calorías en la dieta favorecen la acumulación de radicales libres en las células que aceleran el proceso del envejecimiento y aumentan el riesgo de enfermedades asociadas a la edad, según una investigación del Centro de Investigación Biomédica Pennington de Luisiana (EE. UU.) presentado en la revista científica electrónica PLoS Medicine.Por el contrario, la práctica de actividad física y una dieta baja en calorías hacen que las células produzcan energía de manera eficiente, generando pocos radicales libres (un tipo de compuestos nocivos). La clave de este tratamiento antiedad interno está en unas pequeñas estructuras llamadas mitocondrias que se hallan dentro de las células (véase gráfico). Las mitocondrias son conocidas como las centrales energéticas de las células, porque es allí donde se consume el 85% del oxígeno del organismo y donde se genera la mayor parte de la energía que el cuerpo humano necesita. Pero, al igual que otras centrales energéticas, las mitocondrias generan residuos. Entre éstos destacan los radicales libres, que son subproductos de las reacciones de oxidación que tienen lugar en las mitocondrias, que dañan el ADN y otros componentes de las células y que están involucrados en el envejecimiento del organismo. "En condiciones de reposo, como cuando uno se pasa el día en el sofá, es cuando la producción de radicales libres es más elevada", ha declarado por correo electrónico Anthony Civitarese, primer autor de la investigación presentada este mes en PLoS Medicine.No es que Civitarese desaconseje echarse a descansar cuando uno se encuentra cansado. Pero sus investigaciones indican que las personas que practican actividad física de manera asidua y las que tienen una dieta baja en calorías son las que gozan de una producción de energía más limpia y sostenible en sus mitocondrias. Investigaciones anteriores han demostrado que una dieta baja en calorías, pero equilibrada y sin llegar a la desnutrición, aumenta la longevidad de especies tan diferentes como levaduras, gusanos, moscas, ratas y ratones. Entre los roedores, las especies más próximas a la humana que se han estudiado, se ha observado un aumento de longevidad de alrededor del 30% - lo que equivaldría a una esperanza de vida de unos 105 años para las personas- y una protección frente a enfermedades asociadas al envejecimiento como arteriosclerosis y cánceres. Realizar un estudio similar en personas es inviable por ahora, ya que habría que esperar décadas para observar los efectos de la restricción calórica sobre la longevidad. El equipo del Centro de Investigación Biomédica Pennington, uno de los líderes mundiales en esta área de la biología, ha optado por estudiar, no la longevidad, sino los efectos en las células musculares de una dieta baja en calorías y de un programa de actividad física mantenidos durante seis meses. En el estudio han participado 36 voluntarios sanos, con sobrepeso pero no con obesidad, que tenían una edad media de 37 años y que se han dividido en tres grupos: a doce voluntarios se les redujo en un 25% la cantidad de calorías de la dieta; a otros doce se les redujeron las calorías de la dieta en un 12,5% y se les hizo gastar una cantidad de calorías equivalente con actividad física; a los últimos doce se les dijo que no hicieran nada para poder comparar su evolución con la de los otros dos grupos. Los resultados muestran que la restricción calórica combinada con actividad física, al igual que la restricción calórica sola, incrementa el número de mitocondrias que hay en las células; que reduce los daños causados por los radicales libres en el ADN; y que potencia la actividad del gen SIRT1 - un tipo de gen que, en otras especies, regula el metabolismo y alarga la vida-. En resumen, "la restricción calórica y la actividad física mejoran la función de las mitocondrias", destaca Anthony Civitarese. Ante estos resultados, el investigador recomienda reducir las calorías de la dieta a personas con sobrepeso, pero no sólo para perder kilos sino también para reducir los daños que causan los radicales libres en las células y que parecen acelerar el envejecimiento. Pero advierte que "las personas que se planteen seguir una dieta de restricción calórica deberían consultar a un profesional de la salud antes de empezar". Por un lado porque, pese a tener menos calorías, la dieta debe seguir siendo equilibrada y aportar todos los nutrientes necesarios para una vida sana. Y, por otro, porque mayor delgadez no siempre significa mayor salud: cuando el índice de masa corporal cae por debajo de 18,5, el riesgo de enfermedad y de muerte, en lugar de seguir bajando, aumenta. "Nuestro estudio es el primero que ha analizado los efectos de la restricción calórica en personas sanas que no eran obesas, aunque todas ellas tenían sobrepeso", señala Civitarese. En estos momentos, su equipo ha iniciado un nuevo estudio para analizar los efectos de una dieta baja en calorías mantenida durante dos años en personas con peso normal. En cuanto a los efectos de la actividad física sobre el organismo, el investigador destaca que actúa de manera similar a la restricción calórica. Basándose en estudios anteriores, la Asociación Americana del Corazón recomienda practicar actividad física moderada un mínimo de treinta minutos cuatro veces por semana para obtener beneficios apreciables para la salud. Paradójicamente, más actividad física, y por lo tanto más consumo de oxígeno, no hace que se formen más radicales libres debido a las reacciones de oxidación que tienen lugar en las mitocondrias. Lo que ocurre en realidad, según muestra el estudio presentado en PLoS Medicine,es que la oxidación se vuelve más eficiente y genera menos residuos. "Un error habitual es pensar que la formación de radicales libres es más elevada cuando el consumo de oxígeno es más alto. Pero ocurre exactamente lo contrario. Cuando se practica actividad física, se reduce la producción de radicales libres", afirma Civitarese.

Envejecimiento demográfico
Por Rodolfo Huirán, Economista y demógrafo, premio Nacional de Demografía
La División de Población de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio a conocer la semana pasada las nuevas proyecciones demográficas, basadas en los datos de los censos y las encuestas más recientes. Estas previsiones indican que el número de habitantes en el mundo podría incrementarse en alrededor de 2 mil 500 millones entre 2007 y 2050 (al pasar de 6 mil 700 millones a 9 mil 200 millones). Esa cifra equivale a la población mundial que había en 1950, lo que da una idea del rápido crecimiento previsto para las próximas décadas. No obstante que los países en desarrollo albergarán la casi totalidad de este impresionante aumento, todas las naciones en el mundo -sin excepción- experimentarán cambios profundos en la composición por edad de la población, en especial la tendencia hacia un marcado envejecimiento "con prisa y sin pausa". El envejecimiento -que se refleja en una proporción creciente del grupo de personas de 60 años o más- constituye un fenómeno sin precedentes que se acentuará aún más en las próximas décadas. Se prevé que para el año 2045 el número de personas adultas mayores en el mundo superará por vez primera a los menores de 15 años. Esta mutación demográfica ya se advierte en las naciones desarrolladas. Allí residen en la actualidad cerca de 245 millones de personas de 60 años o más (uno de cada cinco habitantes en esos países) y se prevé que su número aumentará a 410 millones en 2050 (uno de cada tres habitantes). La creencia de que el envejecimiento es preocupación exclusiva de las naciones más desarrolladas se opone a las previsiones sobre la escala, velocidad, profundidad y características de este proceso en los países en desarrollo. En la actualidad, casi 430 millones de personas adultas mayores habitan en esas naciones (8% de su población), mientras que en 2050 podrían aumentar a mil 600 millones (uno de cada cinco habitantes), es decir, un número casi cuatro veces mayor. Debido a estas tendencias, la preocupación por el envejecimiento podría adquirir en los años por venir una notoriedad similar a la que alcanzó en otros tiempos la explosión demográfica. Las proyecciones de la ONU indican que México no será la excepción y anuncian una transformación de grandes proporciones. Se prevé que la población mexicana -que casi se multiplicó por cuatro en la segunda mitad del siglo XX (al pasar de 27 a 100 millones de habitantes)- arribará al 2050 con 132 millones de habitantes y concluirá su ciclo de crecimiento antes de ese año. Como parte de este proceso, México experimentará un envejecimiento más rápido y más pronunciado que el de otros países: el número de personas adultas mayores aumentará de 7.3 millones en 2000 (uno de cada catorce habitantes) a 36.1 millones en el 2050 (más de uno de cada cuatro habitantes). Cerca de las tres cuartas partes de este eventual incremento se producirá a partir del año 2020, lo que exigirá una rápida capacidad de adaptación y respuesta institucional. Diversos autores han recurrido a la metáfora del "terremoto" para referirse a las complejas y profundas perturbaciones que el envejecimiento podría contribuir a desencadenar durante el siglo XXI. Este fenómeno incidirá en el crecimiento económico y en las pautas de ahorro, inversión y consumo; trastocará los mercados de trabajo; influirá en los patrones del voto y la representación política; propiciará un aumento en la demanda de diversos bienes y servicios; impondrá fuertes presiones sobre la infraestructura y los servicios de salud y obligará a reformar los regímenes de seguridad social (como el del ISSSTE en México) para asegurar su viabilidad y atar los beneficios a los aportes hechos por los trabajadores durante su vida activa. El principal mensaje que emerge de estos grandes trazos es simple: se requiere anticipar, planear, conducir estas tendencias y marcarles rumbo, o eventualmente pagar el alto costo que significan las demoras, ambigüedades y vacilaciones. No hay duda de que el futuro no pertenece a quienes lo esperan pasivamente, sino a quienes saben anticiparse a él y prepararse.

La fragilidad, o la vulnerabilidad de una persona al desarrollo de dependencia, constituye uno de los grandes desafíos de la medicina geriátrica.
Así lo ha señalado el doctor Leocadio Rodríguez Mañas, geriatra del Hospital de Getafe (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), en el marco del Curso Cronobiología del Envejecimiento que se ha celebrado en Murcia. "Cada vez nos encontramos con un mayor número de personas mayores que presentan un alto riesgo de presentar algún tipo de discapacidad. En la actualidad, el 80 por ciento de las incapacidades están relacionadas con la fragilidad”, afirmó. Por ello, una de las apuestas de los geriatras se centra en la prevención, siendo la nutrición y el ejercicio las claves de la misma. Una de cada cuatro personas mayores de 65 años podría desarrollar dependencia, cifra que asciende al 50 por ciento en los de más de 80 años. La fragilidad de un individuo está relacionada en gran medida a la pérdida de su masa muscular. Por esta razón es fundamental promover ya desde la edad adulta la adopción de hábitos alimentarios adecuados y de ejercicio físico. Sobre la nutrición, distintos trabajos están sugiriendo los efectos beneficiosos de la nutrición equilibrada desde etapas tempranas de la vida. Respecto al ejercicio, se ha comprobado que tanto el ejercicio aeróbico (andar, nadar) y el anaeróbico (levantar pequeños pesos) son beneficiosos. Más en concreto, se ha observado que andar 45 minutos favorece el mantenimiento de la masa muscular. Como señaló el doctor Rodríguez Mañas, hoy en día "podemos predecir el grado de discapacidad que tendrá una persona dentro de 20 años por la actividad funcional que desarrolla en ese momento. Esto no excluye, no obstante, que una persona de 65 años no realice ningún tipo de ejercicio ya que éste es beneficioso a cualquier edad”. Interés por la cronobiología. Junto con el ejercicio y la nutrición, durante el Curso Cronobiología del Envejecimiento se han dado a conocer otras vías que podrían favorecer un envejecimiento más saludable. Una de las apuestas científicas más interesantes que está todavía en fase de investigación pero con la que se están obteniendo importantes resultados es la cronobiología. “La cronobiología estudia los ritmos biológicos, sus alteraciones y los mecanismos que los regulan", explicó el doctor Juan Antonio Madrid, del Departamento de Fisiología de la Universidad de Murcia y co-director del Curso. "Su aplicación al envejecimiento es un campo de trabajo nuevo que comienza a mostrar sus frutos. Se ha observado que la alteración de algunos de estos ritmos, como por ejemplo el sueño y la vigilia o los ritmos de cortisol y melatonina, pueden condicionar un envejecimiento más acelerado”. Por ejemplo, si una persona mantuviera turnos de trabajo rotatorios durante una buena parte de su vida envejecería de forma más acelerada debido a que se estaría alterado continuamente la estabilidad de sus ritmos biológicos, como el ciclo de vigilia-sueño. De igual forma, una modificación en los niveles del cortisol (la hormona relacionada con el estrés) que tienden a ser elevados alrededor del momento de despertar y a disminuir por la noche podría también generar un envejecimiento más rápido. “En este sentido, lo que hemos aprendido hasta ahora respecto al envejecimiento", precisó el doctor Madrid, "es que para garantizar una mejor calidad de vida a las personas mayores es recomendable la exposición diaria a la luz del día, realizar ejercicio físico, intentando que sea preferentemente por la tarde y si es posible en lugares exteriores, y que los horarios de comida sean también regulares, evitando las cenas abundantes y próximas al momento de dormir”. La Diabetes y la Vejez, con las causas de las cataratas. El sesenta por ciento de los casos de cataratas –opacidad del cristalino ocular, que produce pérdida de la visión- se deben a la diabetes mellitus, por lo que para retrasar su desarrollo es importante mantener bien controlados los niveles de glucosa en sangre. El 40 por ciento restante se origina como parte normal del envejecimiento, sobre todo después de los 60 años de edad. Tal señaló el oftalmólogo del Hospital “Morelos” del Instituto Mexicano del Seguro Social, Juan Carlos Cantú Reyes, quien explicó que la catarata es la pérdida de la transparencia del cristalino –lente natural que se encuentra detrás del iris, y que sirve para enfocar nítidamente los objetos--, debido a que se va modificando su estructura. Disminuye la agudeza visual de tal manera que las personas refieren “ver borroso”, primer signo de alarma. La mayoría de las veces la catarata se manifiesta en ambos ojos, y casi siempre en uno de ellos se desarrolla más rápido que en el otro. Su evolución, dijo, es lenta y progresiva. Al principio, el paciente sólo ve borroso, pero conforme evoluciona, empieza a tener la vista más nublada, desenfocada, como si viera a través de un velo, y percibe “puntos negros”, manchas en la visión, deslumbramiento, molestias por el sol y pérdida de la nitidez de los colores. Para posponer la presencia de cataratas por envejecimiento, el doctor Cantú Reyes recomienda: proteger la vista con gafas adecuadas, cuando se realicen largas exposiciones al sol; mantener una alimentación adecuada, rica en alimentos naturales, especialmente en vitaminas (A, B y C), y minerales (zinc, calcio, magnesio y selenio); y evitar al máximo el alcohol y el tabaco. Precisó que ese tipo de alimentación tiene propiedades antioxidantes y ayuda a eliminar los radicales libres, uno de los principales causantes de las cataratas. Recomienda también acudir oportunamente al médico, ya que muchas veces aún cuando la vista va disminuyendo y ya se tienen problemas para realizar ciertas actividades, como leer o ver la televisión, las personas no van a su clínica. Es muy importante, advirtió, atenderse las cataratas, porque puede complicarse con el desarrollo de glaucoma (aumento de la presión intraocular, que produce lesiones en el nervio óptico), primera causa de ceguera en el mundo. Precisó que toda catarata se trata con cirugía, la cual consiste en hacer una incisión para extraer las estructuras del cristalino opaco “núcleo y corteza”, dejando la cápsula posterior a fin de que sirva de apoyo al lente artificial intraocular que sustituye al cristalino, para que el paciente pueda recuperar la capacidad visual. Con esta operación se obtienen excelentes resultados en más del 90 por ciento de los casos, puntualizó.

Depresión y diabetes: estudio las relaciona
Un nuevo estudio elaborado en estados unidos respalda la relación entre la depresión y la diabetes tipo 2, referida en estudios anteriores. El estudio realizado por la universidad de North Western en Chicago, concluye que los adultos mayores de 65 años que presentan síntomas de depresión tienen más tendencia a desarrollar la diabetes tipo 2. “Cuando se está deprimido, se activa el sistema nervioso autonómico, eso disminuye la producción de insulina por el páncreas e induce a que la persona se vuelva fácilmente diabética”, explica Iván Darío Escobar, médico endocrino. La investigación publicada por la revista “Archives of Internal Medicine”,  inició en 1989 con  4.681 participantes mayores de 65 años, que no padecían diabetes tipo 2. Cada año se analizó a los pacientes y se evaluó la presencia de 10 síntomas de depresión, incluidos los relativos al estado de ánimo y se descubrió que la tasa de diabetes fue mayor entre los participantes que presentaron los síntomas de depresión en un nivel más alto, de los cuáles 234 desarrollaron diabetes tipo 2. Pero adicionalmente el estudio dice que no se encontró asociación con algunos factores de riesgo como el grado de actividad física  y el peso de los participantes. “Es un hallazgo interesante, la depresión por sí sola es un factor de riesgo para la diabetes independientemente de que la persona haya aumentado de peso”, agrega el doctor Escobar. Los autores del análisis aseguran que es importante identificar un nuevo factor de riesgo de la diabetes tipo 2, teniendo en cuenta que sólo en Estados Unidos hay 35 millones de adultos mayores de 65 años, se estima que 2 millones padecen de depresión y el 15,3% de estos adultos mayores padece diabetes.

Resultados de la encuesta de Manpower sobre "Reclutamiento y retención de trabajadores mayores"
Buenos Aires, Abril de 2007 - Manpower anunció hoy los resultados de un sondeo global que llevó a cabo para determinar en qué medida los empleadores implementan estrategias de reclutamiento y/o retención para trabajadores de 50 años de edad o más. Los resultados en Argentina revelan que solamente 11% de los empleadores implementa estrategias para reclutar trabajadores mayores, y apenas 17% puso en práctica estrategias de retención para mantenerlos activos en la fuerza laboral. "Muchos empleadores no están considerando el porcentaje de su fuerza laboral que está en condiciones de jubilarse en los próximos cinco a diez años y la potencial pérdida de productividad y de capital intelectual que se producirá cuando esas personas dejen la empresa" comentó Alfredo Fagalde, gerente general de Manpower Argentina. Y agregó "si los empleadores no actúan pronto, no ganarán la lucha por los talentos, ya que se dependerá de los adultos mayores como una de las fuentes más importantes de talento de la fuerza laboral futura". En qué medida los empleadores abordaron el reclutamiento y retención de trabajadores de edad avanzada para mitigar la escasez de talentos depende de una diversidad de factores complejos. Manpower concluyó que las principales variables son las siguientes:
· El tamaño de la población nacional de recursos humanos;
· El perfil demográfico de la población laboral;
· La magnitud de la escasez de talentos en la actualidad y,
· Existencia de legislación o programas del gobierno que fomenten o desalienten la participación de los trabajadores mayores en la fuerza laboral.
El sondeo global a 28.000 empleadores de 25 países y territorios reveló que los empleadores de Japón y Singapur tienen una abultada ventaja con respecto a sus pares internacionales -83% y 53% de los empleadores encuestados, respectivamente-, en lo que se refiere a trabajar proactivamente para retener a sus empleados de edad avanzada. Por el contrario, en Italia y España, muchos menos empleadores -en ambos casos un seis por ciento- implementan estrategias en tal sentido. En 19 de los 25 países en donde se encuestó a los empleadores, las estrategias de retención eran más comunes que las estrategias de reclutamiento de trabajadores mayores. Esta situación probablemente se debe a que muchos de estos países tienen una legislación o programas del gobierno para fomentar que los empleadores retengan a los trabajadores mayores. Según la OCDE, entre 2025 y 2030, 12 millones de personas por año estarán saliendo de la fuerza laboral mundial[1]. "Los empleadores ya no pueden ignorar los pronósticos demográficos y las evidencias de la creciente escasez de talentos", dice Fagalde y adelanta "El riesgo del impacto negativo en la productividad y la base del conocimiento de la empresa es tan grande que los empleadores quizá no puedan evitarlo a menos que tomen medidas proactivas para incorporar la fuerza laboral de más edad". El anuncio de hoy de la encuesta coincide con la publicación de un nuevo Informe Oficial de Manpower, "La nueva agenda para una fuerza laboral de trabajadores mayores". El Informe Oficial indaga sobre la creciente realidad del envejecimiento de la fuerza laboral mundial, las consecuentes brechas en la oferta de mano de obra y la demanda que esta situación está generando. Propone estrategias que las empresas pueden adoptar para sortear estos desafíos de falta de talentos; recomendaciones sobre cómo pueden los empleadores ayudar a los trabajadores mayores a prolongar sus carreras en caso de que elijan hacerlo y sugerencias sobre los roles que pueden cumplir los gobiernos para ayudar a resolver la paradoja del trabajador mayor. "La paradoja que aparece en el horizonte es que los empleados de edad avanzada, que cuentan con el talento que las compañías más tienen que retener, son aquellos que poseen la flexibilidad financiera y las posibilidades laborales de jubilarse o reducir la marcha a arreglos laborales más flexibles", explicó Jeffrey A. Joerres, Presidente y CEO de Manpower Inc. Y agregó que "la mejor forma de atraer y retener a los trabajadores mayores es tener los puestos de trabajo que ellos quieren, y lo que ellos quieren es un trabajo flexible, a tiempo parcial, que les interese. Pueden pasar algunos años más antes de que los empleadores determinen cómo ofrecer efectivamente las funciones a tiempo parcial que los adultos maduros prefieren". Para acceder a todos los resultados sobre la encuesta de Manpower sobre "El reclutamiento y la retención de los trabajadores mayores" ingrese a http://www.manpower.com.ar

Nuevas técnicas para prevenir las alteraciones del envejecimiento
(LA NACION ) "Ser bello es ser sano", defiende vehemente del otro lado del teléfono el investigador italiano Sergio Serrano antes de su viaje a nuestro país para participar de una reunión de expertos mundiales. Es que para la medicina estética biológica, que se ocupa de prevenir las alteraciones que provoca el envejecimiento, todo daño estético no es otra cosa que "una expresión del estado de sufrimiento del organismo". Así es como elementos naturales como el agua, el oxígeno y el ozono, combinados con cremas y líquidos más suaves para el organismo comienzan a imponerse en la lucha contra las señales que el paso del tiempo comienza decidido a imprimirnos por dentro y por fuera a partir de los 30 años. "El objetivo es obtener máximos resultados con procedimimientos mínimamente invasivos. Y si los años se llevaron algo de la belleza de una persona, la medicina estética debe ayudarla a recuperarlo y no inventar una belleza nueva. No se trata de hacer magia, sino de respetar los límites de la estructura y la biología de cada paciente", explicó el doctor Raúl Pinto, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Estética, organizadora el XVI Congreso Mundial de Medicina Estética, que comienza el miércoles próximo. El doctor Serrano dirige en la Universidad de Milán estudios sobre los efectos del ozono, el oxígeno y la homeopatía para la revitalización biológica del organismo para prevenir las afecciones y las enfermedades del envejecimiento. En su laboratorio del Centro de Investigación de Medicina Complementaria, centro colaborador en Europa de la Organización Mundial de la Salud, demostró cómo el desequilibrio de energías en distintos puntos del cuerpo pueden acelerar biológicamente el paso de los años. Por ejemplo, las patas de gallo pueden aparecer por un exceso de energía acumulada en la zona del hígado, mientras que la flacidez en la piel del cuello aparece cuando falta energía. O la sequedad de la piel y las arrugas se pueden reducir si se restablece el equilibrio energético alrededor del riñón, al que la acupuntura le reconoce la capacidad de regular la hidratación cutánea. "El envejecimiento empieza entre los 25 y los 30 años, pero lo más importante es identificar cuál es la parte del organismo con mayor oxidación -puntualizó Serrano-. El envejecimiento es un proceso natural, pero los médicos podemos actuar para detectar qué órganos están perdiendo vitalidad y predecir qué problemas podrían evitarse." No hay que olvidar, según coincidieron ambos especialistas consultados, que el organismo tiene capacidad de autorreparación. De ahí que en la medicina estética pisen con pie cada vez más firme disciplinas alternativas como la acupuntura, la fitoterapia y la homeopatía. "Como la buena alimentación, esas actividades pueden ayudar al organismo a recuperar esa capacidad de reparación autónoma para devolverle al cuerpo su estado de salud y, así, normalizar el daño", indicó el especialista italiano.
Naturalidad. Según parece, la salud y la estética avanzan cada vez más juntas. De hecho, la naturalidad y el respeto por los rasgos individuales prevalecen sin distinción de sexo. "La idea es lograr máximos resultados para tratar de llegar a la cirugía sólo cuando sea estrictamente necesario. Nadie aquí -aclaró Pinto- se está oponiendo a las operaciones, sino que hay procedimientos con los que la medicina estética logró disminuir muchísimo la cantidad de intervenciones", sostuvo Pinto, profesor honorario de la Universidad Yichun de China y presidente de la nueva edición del congreso de la Unión Internacional de Medicina Estética ( www.amwc.info ).Y a futuro el panorama incluye técnicas mixtas como la oxigenoterapia, para reordenar la energía corporal, la homeomesoterapia para, por ejemplo, tratar la pérdida de elasticidad cutánea, o la ozonomesoterapia, que mejora el sistema microcirculatorio y se usa como un reconstituyente natural. De hecho, Serrano recibe cada año 500 alumnos nuevos en la Universidad de Milán para enseñar estas nuevas técnicas. Otra novedad terapéutica son los líquidos que se solidifican al tomar contacto con los tejidos nasales para mejorar defectos en la punta y el dorso de la nariz. Después de inyectarlos, el médico los modela sobre la piel como si trabajara con masilla. Ese tipo de relleno inyectable ayuda también a disimular pliegues en la piel y permite demorar un lifting hasta unos diez años. Y para eliminar arrugas y celulitis, por ejemplo, existe un paso previo al quirófano. Se trata de hilos que se introducen por debajo de la piel con ayuda de una diminuta aguja y, al hacerlos ir y venir con suavidad, cortan tejido para colocar rellenos de última generación. "Con la llegada del concepto de antienvejecimiento, un área de la medicina que recibe a un paciente aparentemente sano e interesado en verse bien, lo importante es que se está haciendo prevención", reflexionó Pinto. Si los años se llevaron algo de la belleza de la persona, la medicina estética debe ayudarla a recuperarlo, no a inventar una belleza nueva.
Diagnóstico diferencial. # El envejecimiento prematuro por la exposición al sol se trata a partir de un diagnóstico diferenciado que confirma si no existe alguna disfunción y cuál es la relación entre la edad cronológica y la edad biológica, es decir, el desgaste físico y mental de la persona. Ambas no siempre coinciden. "Lo importante es tratar de llegar a cierta edad en óptimo estado, con una edad biológica menor que la cronológica para evitar los problemas propios de cada edad", dijo el doctor Raúl Pinto. "Todo permite conocer cómo está envejeciendo una persona."

La terrible enfermedad que envejece a los niños
Se llama Progeria, es una extraña patología genética que provoca el envejecimiento acelerado en uno de cada 8 millones de bebés. La progeria, también llamada "Síndrome de Hutchinson-Gilford", es una extraña enfermedad que provoca el envejecimiento prematuro en niños. Progeria proviene del griego "Geras", que significa vejez. Es un padecimiento raro que se destaca por los síntomas, que se asemejan al envejecimiento normal, pero entre cinco y diez veces más rápido de lo común, se presenta en niños pequeños y afecta tanto a varones como a mujeres. Los especialistas estiman que uno de cada 8 millones de bebés nace con progeria. En todo el mundo son conocidos alrededor de 50 casos, es por eso que son pocos los médicos que conozcan este síndrome de su propia experiencia. Esta enfermedad produce un rápido envejecimiento de los niños comenzando con deficiencia en el crecimiento durante el primer año de vida, que da como resultado cuerpos desproporcionadamente pequeños y estrechos con relación al tamaño de sus cabezas. Presentan estatura baja, calvicie, pérdidas de pestañas y cejas, cabeza grande para el tamaño de la cara (macrocefalia), mandíbula pequeña, cara alargada y arrugada, piel seca y descamativa, abdomen abultado, retardo en la formación o ausencia de los dientes (cuando los tienen están superpuestos), huesos frágiles y articulaciones rígidas. Las funciones intelectuales no se ven afectadas. Estos niños desarrollan aterosclerosis temprana, artritis y diabetes, y el promedio de vida es de 14 a 15 años, aunque en algunos casos viven hasta los 30. La causa de la muerte es provocada generalmente por trastornos cardíacos, como infarto de miocardio, o por accidente cerebrovascular. Es una enfermedad genética, lo que no significa que sea hereditaria. Se daría por mutaciones esporádicas. No existe, actualmente, una cura para la progeria, y hasta el 2003 en que se descubrió el gen que la provoca, se desconocía la causa. "Lamín A" es un gen que interviene en el mantenimiento de la membrana del núcleo, la parte de la célula que contiene los genes y cromosomas (ADN). La mutación que provoca causa que el núcleo sea inestable, afectando a todas las células del cuerpo. Los investigadores afirman que este descubrimiento posibilitará encontrar una cura y comprender más sobre el proceso de envejecimiento normal. Sólo se conocen tres niños argentinos que padecieron o padecen progeria, según los registros mundiales. Dos de ellos, varones, ya murieron a los 15 y 22 años. Queda una niña que tiene seis años. Todos estos niños son un ejemplo de lucha, esperanza y fortaleza. Las familias afectadas están unidas a través de la Fundación Progeria (Progeria Research Fundation Inc). www.progeria.com

Las edades al revés
Por Lucas Martín. A día de hoy mi vejez no me da buena espina. No quisiera pecar de pesimista, pero lo cierto es que todo parece susurrar que mi ancianidad será un número terrible, repleto de fenómenos de barraca y acrobacias internas para llegar a los libros, el día o la nevera. Según el calendario y demás objetos de entretiempo, aún no he alcanzado la treintena y, sin embargo, me tiemblan las manos cada vez que pronuncio a fondo, escupo un solo nombre o hablo de política nacional. Para colmo, los objetos no resisten mucho mi presencia y no pasan más de medio minuto entre mis manos sin que comiencen a rodar por el suelo o a mostrarme que todo tiene un límite puerco, incluso su servidumbre. Eso por no hablar de mi sombra, que dicen que comienza a oler a azufre o de mis bronquios, a los que no saben bien si asociar a un barítono pisado por un elefante o a un elefante con partitura de barítono. Como ven, a mis veintitantos años estoy hecho un chaval, aunque quizás sea prematuro decir eso, o incluso decir a secas, porque uno no sabe bien la edad que tiene. Los días, al igual que los amores, deberían contarse por el final, que siempre parece más riguroso. La juventud, además de un estado de ánimo, es la distancia que nos separa de la muerte y eso debería saberse, sobre todo, para no sentirse como un sumo pontífice al que se le olvidan las cosas, digamos condenar la pena capital en el mensaje de Pascua o para pensar que aún no todo está perdido, que lo está. Lo que pasa es que el problema es eso, el final, la muerte, la parca o la huesuda, esa cosa podrida que tildan de higiénica y que, últimamente, a juzgar por la moda, parece que ha cambiado mucho. Porque la muerte, y con ella la vejez, ya no es lo que era, hoy se pone más dramática, empieza a creer que ya no hay dios que la entienda. En cierto modo, es comprensible, las generaciones actuales no dan tregua, creen que sólo se puede vivir sin arrugas y con el traje de lentejuelas o que basta con una operación de nalgas para ganar tiempo como si los segundos se contasen en función del talle o las caderas. Si terrible es pensar en mi vejez, más lo es hacerla universal e imaginar a los adultos sumidos en un esteticismo vacío, pendientes de una felicidad que es un producto de quince años al que le van a salir grietas y dolores en serio y pocas ganas de ir a los saraos. Aunque a mí eso me de igual, pese a que ya acumule canas y demasiada edad para volverme albino.

Tercera edad ¿De qué estamos hablando?
Por Joaquín Rocha. Todas las personas, desde su nacimiento hasta su muerte, pasan por distintas etapas. Tres son las principales: juventud, adultez y madurez y, por último, la vejez. Fue el gerontólogo francés Huet quien definió a esta última como “tercera edad”. Sólo se suavizó la terminología, ya que, para nuestra sociedad, vejez, es una palabra que a muchos atemoriza. “Para la sociedad, la vejez parece una especie de secreto vergonzoso del cual es indecente hablar” Simone de Beauvoir.
¿Qué es la vejez? Según su definición, la palabra vejez tiene diversas acepciones como calidad de viejo; cosa vieja y desusada (se refiere en calidad de objeto del pasado, tardío, fuera de tiempo). Como toda definición no dice lo que realmente es; para algunos es una construcción social como lo es la adolescencia. No han faltado los personajes que la han vivido como algo nefasto. Jorge Luis Borges, escritor argentino, dijo de su vejez: "Me he resignado a la vejez y a la ceguera, del mismo modo que uno se resigna a la vida. A los 24 años se trata de ser Hamlet, de ser Byron, de ser Baudelaire. Uno cultiva la desdicha. A los 80 años se advierte que la desdicha no es necesario cultivarla". Otros la han descrito desde una mirada positiva como Víctor Catalá que afirma: "La vejez, es madre de la experiencia y la experiencia es madre de la sabiduría. Todos los milagros puede hacer la ciencia, menos de dotar a la juventud de esta presbicia maravillosa que permite a los ojos sin llamas de los viejos, extender la mirada aquí y allá, hasta los confines más apartados de la vida". Estas dos posiciones estarían comprendidas desde la teoría psicosocial de Erikson. Según este autor cuando los adultos entran en su etapa final de la vida, su tarea consiste en contemplar su vida en conjunto y con coherencia. Necesitan aceptar su propia vida tal como la han vivido y creer que lo hicieron lo mejor posible  de acuerdo a sus circunstancias. En la vejez, la persona pasa por la crisis final de integridad vs. desesperación, la cual finaliza con la virtud de la sabiduría. Afirma que "las personas que han tenido éxito en esta tarea integradora final construyendo sobre los resultados de las siete crisis previas, ganan un sentido más amplio del orden y del significado de sus vidas dentro de un ordenamiento social más grande, pasado, presente y futuro. La ‘virtud’ que se desarrolla durante esta etapa es la sabiduría, ‘un despreocupado e informado interés por la vida de cara a la muerte en sí misma’. Tarea, entonces, que demarca la aceptación de lo vivido sin arrepentimientos por lo que fue y por lo que no fue por un lado y por otro la aceptación de la cercanía de la propia muerte como fin inevitable de la existencia de la vida. Los ancianos necesitan aceptar sus vidas y su proximidad a la muerte; si fracasan, se sentirán abrumados, desesperados al comprender que el tiempo es demasiado corto para comenzar otra vida y, por tanto, serán incapaces de aceptar la muerte”. Para Víctor Frankl, la vejez, es la edad de la noética. La noética es la capacidad de percibir valores y vivir de acuerdo a ellos es lo espiritual en el hombre. Esta dimensión se desarrolla durante todo el proceso evolutivo de las personas pero es en la vejez, en la tercera edad, donde manifiesta su máxima posibilidad expresiva, el momento de su plenitud. Se hace palpable en atributos tales como la sabiduría, la serenidad, la profundidad, la experiencia. Existen muchas otras teorías pero, a pesar de los intentos por dar respuestas, ninguna de ellas explica los sucesos complejos que se dan durante la vejez. “No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo” afirma Georges Clemenceau. Y qué no sería actuar como viejo. Según Erikson "la edad adulta tardía es también una época para jugar, para rescatar una cualidad infantil esencial para la creatividad. El tiempo para la procreación ha pasado, pero la creación puede tener lugar todavía. Aún a medida que las funciones del cuerpo se debilitan y la energía sexual puede disminuir, las personas pueden disfrutar ‘una experiencia enriquecida, corporal y mentalmente’". J. Guijosa Allosa en concordancia con lo anterior opina: "El envejecimiento es un proceso biológico, pero la vejez es un fenómeno cultural. Total una enfermedad inevitable. Sólo es viejo el que ha dimitido de sus posibilidades creativas frente al mundo de los seres y las cosas, y es bien cierto que muchos ancianos fallecen a muy altas edades, sin haber conocido la vejez". La Tercera Edad o vejez tendría como comienzo cronológico el retiro de la actividad laboral, aproximadamente a los sesenta y los sesenta y cinco años, pero en realidad los cambios comienzan algunos años antes. Varía de cultura en cultura y de período histórico en período histórico. Es decir, la vejez es tan plural como las condiciones en las que se vive y de las que se proviene. Si a eso le sumamos la manera particular de enfrentar la vida que tiene cada uno, podremos compartir con Simone de Beauvoir que cada uno envejece de acuerdo a como ha vivido. María Cosi Boada, en su libro "Siempre hay un Mañana” opina "El envejecimiento no está en razón del número de años que se han vivido, sino en cómo se han vivido esos años. Ser viejo no es lo mismo que estar viejo".  Queda claro entonces que el envejecimiento psicológico de un individuo es la consecuencia de la acción del tiempo vivido y percibido por él sobre su personalidad. Las posibilidades de adaptarse a las nuevas situaciones y puestos que la sociedad y la familia le ofrecen, están determinadas en el anciano por su pasado y sus capacidades de comunicación y respuesta. En 1970 Beauvoir escribía "Todo el mundo lo sabe: la condición de los viejos es hoy escandalosa. Antes de examinarla en detalle hay que tratar de comprender porqué razón la sociedad se desentiende tan fácilmente de ella. De una manera general cierra los ojos a los abusos, los escándalos, los dramas que no conmueven su equilibrio; no se preocupa más de la suerte de los niños abandonados, de los jóvenes delincuentes, de los disminuidos, que de los viejos. Pero en este caso la indiferencia resulta aún más asombrosa; cada miembro de la colectividad debería saber que su porvenir está comprometido... La clase dominante es la que impone a las personas de edad su estatuto, pero el conjunto de la población activa es su cómplice...

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Una sociedad de una totalidad destotalizada
La vejez es un poema de Maria Cornelia Méndez Casariego de Arigós de 74 años. Ganó el 1° premio de poesía de la Municipalidad de La Plata en el Certamen Abuelos Bonaerenses 1998. De este poema transcribo partes.

Cuánto me costó, amiga, conocerte,
aceptar que llegaste a mi vida,(…)
Qué inocente y total ingenuidad,
úu vienes como todo llega un día (…)
Decidida a enseñarnos, con paciencia,
que nunca vienes a destruir destinos,
si descubrimos esa vieja ciencia,
de transitar alegres tu camino.
Aprender a gozar de nuestros hijos,
de lo que hoy nos dan, sin pedir nada (…)
Vivir de cada nieto, una alegría,
mirar en ellos toda nuestra infancia (…)
Y, por fin, conservar nuestros amigos,
aquellos que sentimos alejados,
los que viven felices y queridos,
y los que viven solos y olvidados.
Encontrar cosas nuevas cada día,
como el comienzo de una etapa más,
pero poniendo en todas, la energía
con que empezamos el acto final.
Y esperar a la muerte sin temores,
con fe sincera y corazón sereno,
porque supimos perdonar errores,
y morir, al final, ¡es lo de menos!

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Nos hacemos mayores
Por: Carlos Miguélez - En el 2050, se habrá triplicado el número de personas mayores de 60 años, que representarán el 32% de la población mundial. Para entonces, el número de esas personas habrá superado por primera vez en la historia al número de niños. La ONU advierte a España de que tendrá la población más envejecida del mundo dentro de 35 años. Mientras se publican estos datos, en cualquier calle de Madrid hay ancianos que caminan solos por las calles, muchos que 'matan el tiempo' en su casa o en una residencia y otros que contemplan a través de la ventana de un hospital como el cielo cambia de color. Esa mirada se transforma en llamada que a veces recibe respuesta de voluntarios sociales que ofrecen dos o tres horas de su tiempo desde la libertad, la gratuidad, el compromiso y la responsabilidad personal sostenida por un equipo. Algunas ONG incorporan a ese compromiso la participación en cursos y seminarios de formación para que los voluntarios estén mejor preparados y puedan acompañar  a muchas personas mayores que se sienten solas y aisladas. No confundir los deseos con la realidad evita el desánimo. Es decir, fortalece el compromiso inherente a toda solidaridad que, en el caso de estos voluntarios, se manifiesta en visitar a una persona mayor cada semana, en acompañarlo al peluquero, al médico o a hacer una gestión. El voluntariado busca potenciar lo mejor de cada persona desde el cariño y la compañía para que se convierta en protagonista de su propia vida.
Los conocimientos, la información y los datos sobre la vejez, como los que ha publicado la ONU, no garantizan la dignidad en la vida de los mayores. Trazan un plano de la sociedad en un futuro cercano. Nos permiten conocer con detalle su deterioro físico y cognitivo progresivo, gracias al trabajo de médicos, de psicólogos, de gerontólogos y de trabajadores sociales. Los Gobiernos promueven y aprueban leyes como la Ley de Dependencia en España, que reconocen ciertos derechos fundamentales de los mayores, con independencia de su trayectoria laboral. Los recursos sociales de hoy ofrecen más posibilidades para mejorar su calidad de vida. Pero al final, cada persona se enfrenta a su vejez sin que alguien le haya enseñado cómo. No hay educadores para los mayores, como dijo en uno de los seminarios para voluntarios y personas mayores el filósofo y psicólogo de 84 años de edad, Luis Cencillo. La vejez supone una transformación total de la persona, pero es posible encontrar una nueva felicidad si la persona mayor vuelve a encontrar su nueva identidad a partir de su autoestima, de su creatividad reafirmada y del desprendimiento de sus miedos y de sus apegos. Para el profesor Cencillo, se necesita un gran espíritu para afrontar la soledad en esa etapa de la vida. El voluntario corre el riesgo de imitar la idealización que hacen muchos medios de comunicación de la vejez, como si se tratara de una Edad Dorada. El cuerpo de anciano con reumas, con problemas de estómago y de próstata encierran a un niño que de pronto se pregunta: "¿Qué fue lo que pasó?"  Ante esa sensación de tiempo perdido de muchos mayores, quizá la única forma para que los jóvenes de hoy se preparen para un momento que les llegará sin previo aviso sea la de desarrollar una libertad que les permita gozar y ser felices, siempre dentro de un equilibrio, pero también por encima de un puritanismo que pretende demonizar toda fuente de placer. No vivir como si fuera el último día, pero sí como si fuera el único. La ruptura entre generaciones podría encontrar en el voluntariado un lenguaje común mediante la reciprocidad, la escucha activa, el respeto y la empatía. En su búsqueda de la felicidad, cada vez hay más personas mayores que acuden a las organizaciones de la sociedad civil para probar su capacidad de darse a los demás sin esperar nada a cambio. Aunque sea inevitable que el voluntario reciba más que lo que da cuando se deja querer y desecha un paternalismo que, en el fondo, desprecia a las personas.

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De ayer y de hoy
por Luis Tappa. La muerte es algo inevitable, insoslayable, porque siempre está presente en nuestro pensamiento. Está ahí y no podemos evitar pensar que un día nos llegará. A pesar de la inconciencia, propia de la juventud, que muchas veces nos ha hecho correr riesgos extremos, pienso que es en esta edad cuando más miedo se le tiene. En la juventud se suele contar hacia delante, no en lo que hemos vivido, sino en lo que pensamos que nos queda por vivir, le tememos a lo rápido que se puedan pasar los años y la vejez nos asusta. Por el contrario, cuando llegamos a viejos en nuestra psiquis se desarrolla una especie de autodefensa que nos permite sobrellevar la situación con cierta holgura y sin demasiados sobresaltos, como que le perdemos el miedo a la muerte, como que aceptamos con hidalguía lo que nos depare el destino y estamos preparados para enfrentar lo que venga; ya no miramos hacia delante, miramos hacia atrás y recordamos con cierta nostalgia los años vividos, los momentos lindos y también de lo otros, la muerte próxima la esperamos como a un remanso, como el derecho a descansar que nos hemos ganado. La “parca” ya no asusta, entramos en confianza con ella y hasta nos tratamos de “che y vos”, ¡Que se cree esa vieja loca!, ¿Qué le vamos a tener miedo? Es otro tema el que nos asusta, es la soledad, la indiferencia, el que ya no cuenta nuestra opinión, el que mil veces nos dejan con la palabra en la boca porque… ¿Qué puede decir este viejo?, ya no importamos, prácticamente no existimos, no somos y hasta molestamos, solo perduramos, solo estamos vivos, aunque no vivimos. Esta también es otra de las consecuencias del mundo actual, la desvalorarización del anciano, hoy todo es descartable, desde la maquinita de afeitar hasta la licuadora, los viejos también. En épocas pasadas el “viejo” era el jefe de la familia hasta el mismo día en que dejaba de existir, hasta entonces se le respetaba y su opinión era santa palabra. Luego, el hijo mayor pasaba a cumplir las funciones de este, se convertía en “el hombre de la casa”, pero esto es historia. En las crónicas policiales y, ante la muerte o heridas causadas por un accidente de tránsito o por un hecho inesperado que le pueda pasar a una persona mayor, perdemos nuestra condición de “personas” para pasar a ser un sexagenario o septuagenario u octogenario, o sea, algo indefinido que tiene mas de 60 años. No dicen por ejemplo: un hombre o, una mujer, Fulano/a de Tal, de 65 años, fue atropellado/a por un automóvil al cruzar la calle,… ¡No! Se dice un sexagenario, o sea una cosa, no un ser humano, no un hombre o una mujer, algo impersonal como quien dice, porque sexagenario también puede ser un ropero. Me contaban, porque yo no lo conocí, que habiendo fallecido mi abuelo paterno, mi abuela, una italiana de aquellas de mi flor, se hizo cargo de la familia y con 14 hijos a cuestas. Con el correr de los años pasó a ser “Il capo di tutti cappi” de toda la familia hasta el mismísimo día de su muerte, ya con un “contenedor” de nietos y bisnietos, a los 102 años de edad. Estoy hablando de mis pagos maragatos; nosotros, mi padre, mi madre y yo, por entonces vivíamos en Montevideo, pero por razones que no viene al caso contar yo viajaba constantemente a mi ciudad natal y, hasta pasaba largas temporadas allá. ¡Pobre de mí! Si cuando llegaba no pasaba por el dormitorio de mi abuela a rendirle los honores correspondientes y saludarla como es debido; ya para entonces, luego de una gripe muy severa, había ganado cama para no levantarse más, pero aún así, seguía siendo “la prima signora della casa” y exigía y, se le brindaba, el mayor de los respetos. Fue cuidada hasta la exageración, convivía con hijas y nietos; luego de 15 años en cama murió de… ¡Ninguna enfermedad! solo de vejez, se fue apagando como una velita hasta que, ¡estoy seguro que porque ella así lo quiso!, simplemente… dejo de respirar. “Antes”, fue la época en que cuidábamos en casa a nuestros queridos viejos, con todo cariño, hasta el mismísimo día en que abandonaban este mundo para convertirse en una venerada foto en la pared o en un portarretrato encima de una cómoda. Hoy ya molestan apenas comienzan a dar síntomas de vejez, no son útiles o, hay que atenderlos con demasiado esmero o frecuencia; comprendo perfectamente que en la actualidad se vive demasiado apurado y en muchos casos trabajan todos, comprendo que a veces dan trabajo, pero si hay dinero para una de “esas casas”, que no son nada baratas, podría haberlo para tener a alguien que los cuide mientas no estamos, aunque más no sea que para devolverles, en parte, todo lo que nos dieron. Es así como, la mayoría, terminan rápidamente sus vidas internados y solos en las casas de la muerte, en los depósitos de restos humanos vivos; tétricos lugares donde se consumen hasta morir, vaya uno a saber entre cuantos recuerdos, angustias y, dolorosos pensamientos. Hemos copiado tantas cosas de los países desarrollados, o llamados “primer mundo” que, cuesta creer como vamos, paulatinamente, dejando de lado nuestras propias y más sagradas costumbres y tradiciones. Pero es la “onda”, y no la ex empresa de ómnibus precisamente; con la excusa de la comodidad, sin pudor y con el mayor desparpajo, hemos ido arriando las banderas de nuestras costumbres y gustos para ir adquiriendo los ajenos. Vemos con pena el nacimiento de otro calco, lentamente está comenzando a hacerse popular dejar a nuestros muertos queridos en depósito, sin velarlos, solo para concurrir, al otro día, al entierro, una rápida despedida para quienes nos brindaron tanto amor, tanto cuidado y tanto tiempo. Yo no se que época fue mejor, pero si puedo decirles, que “antes” éramos más felices, más humanos y más solidaros; sin tantas comunicaciones electrónicas vivíamos mucho más comunicados y más cerca que ahora. El viento de los tiempos se llevó tangos, zambas, chacareras, milongas, estilos y vidalitas, para traernos el ruido disonante e insoportable de las bandas de rock and roll, con sus letras ordinarias y de mal gusto, también “otras cositas” paridas en tierras del norte.

La mitad de las personas mayores de 65 años solo tienen un promedio de 10 Dientes
Chihuahua, Chih. Se estima que más de la mitad de las personas de más de 65 años de edad han perdido hasta dos terceras partes de los 28 dientes y muelas con las que se cuenta en promedio, y al llegar a la etapa adulta mayor sólo cuentan con diez piezas dentarias. La mejor prevención para evitar que esto acontezca es que desde la infancia se tengan buenos hábitos de higiene bucal. La caries y las enfermedades en encías (gingivitis) son las principales causas de la pérdida de dientes; desgraciadamente en sus inicios no hay síntomas y es hasta que se presenta el dolor y sangrado de encías al cepillarse, cuando acuden con el médico, pero en muchas ocasiones ya es demasiado tarde para salvar la pieza dentaria, señaló Marco Antonio de la Torre Díaz, coordinador de Estomatología del Instituto Mexicano del Seguro Social. Las tres principales medidas de prevención para mantener en óptimas condiciones la salud bucal son: que a partir de los tres años de edad se aplique anualmente flúor; un cepillado correcto tres veces al día, después de cada comida; el uso del hilo dental por las noches antes de lavarse la boca, a partir de la adolescencia; y la revisión periódica con el especialista en su Unidad de Medicina Familiar. Explicó que PREVENIMSS, en el servicio de medicina preventiva en las clínicas, ofrece atención de la salud bucal desde la infancia, con la aplicación de flúor periódicamente, la detección y remoción de placa dentobacteriana y el adiestramiento para el correcto cepillado de los dientes. Indicó que la pérdida de piezas dentales en los adultos mayores pueden derivar infecciones recurrentes en boca, desnutrición porque no pueden comer bien, deformación en la alineación de los dientes y alteraciones estéticas, debido a que los músculos y tejidos de la zona se vuelven flácidos ante la falta de soporte de una dentadura completa. Es importante, dijo el doctor de la Torre, que a los niños se les enseñe a lavarse los dientes en forma correcta. La técnica consiste en cepillarse los dientes de arriba hacia abajo y los de abajo hacia arriba, tanto por fuera como por dentro, y las muelas en forma circular. Precisó que a partir de los ocho años de edad la coordinación motora del niño le permite lavarse los dientes solo, sin embargo es importante que los padres supervisen la técnica del cepillado. En el caso de los adultos, se recomienda el uso de enjuagues bucales con flúor, no más de dos días por semana y de preferencia por la noche, para que la sustancia trabaje, durante las horas de sueño, contra los microorganismos que producen las caries o afecciones en encías. Subrayó que hay restos de comida que se encuentran entre dientes y que es imposible retirar con el cepillado diario, lo que si puede hacerse con hilo dental que facilita el acceso a esos lugares difíciles, predilectos del microorganismo para su reproducción y responsables de la formación de la placa dentobacteriana. El doctor de la Torre Díaz recomendó acudir por lo menos una vez al año a revisión dental, la cual se contempla en la revisión o chequeo anual PREVENIMSS que se realiza en las unidades de Medicina Familiar.

Alimentación hospitalaria y nutrición en el anciano; nuevas tendencias en nutrigenómica
Bilbao, 18 abril 2007 (AZprensa.com) Más de trescientos especialistas en el campo de la nutrición participarán en el V Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada que se celebrará durante los días 25, 26 y 27 de abril de 2007 en el Palacio Euskalduna de Bilbao bajo dos ejes fundamentales: La nutrición en el anciano y la restauración hospitalaria. Los diversos tipos de alimentación que se sirven en los hospitales, aquellos factores de riesgo que están vinculados a la alimentación, la específica nutrición en el anciano, la alimentación infantil, los trastornos cognitivos relacionados con la nutrición o el desarrollo de la nutrigenómica son algunas de las cuestiones de máximo interés que se tratarán durante el encuentro científico. El abordaje de los temas de máxima actualidad en el ámbito de la nutrición desde el punto de vista de la investigación básica, la nutrición clínica, la práctica dietética y la perspectiva de salud pública son puntos cardinales de nuestra sociedad. Desde este punto de vista, el entramado de las jornadas científicas se organiza en torno a conferencias plenarias, mesas redondas y simposios. Asimismo, se celebrarán cinco talleres prácticos —uno de cocina cardiosaludable, otro de cocina dietética y tres específicos sobre el chocolate, el vino y el aceite— y se darán a conocer novedades editoriales relevantes en el campo de la nutrición, desde sus diferentes facetas. Tal y como apunta el presidente de honor del Congreso, Javier Aranceta, “la nutrigenómica, amparada en el código genético de cada individuo, ofrece una de las soluciones más solventes de cara al futuro. Las previsiones a medio plazo apuntan la posibilidad de desarrollar una dieta personalizada, a la carta, que se ajuste a la especificidad de cada persona. Conociendo el mapa genético es posible desarrollar un estudio que especifique aquellos alimentos más adecuados para cada ser humano, una posibilidad que ya se aplica en casos como la hipercolesterolemia familiar”. Asimismo, el experto avala el interés científico del curso en base al dinamismo de las cuestiones desarrolladas. “En el caso de los talleres prácticos, por ejemplo, la estructura de los mismos permite profundizar en el conocimiento de las respectivas materias. El esquema se repetirá en los cinco casos: una conferencia centrada en las técnicas más adecuadas de preparación y cocción de los alimentos y catas diversas en las que, más allá del abanico de sabores, se ahondará en cómo reconocer las mayores virtudes de cada grupo de alimentos”. En lo que se refiere a los diversos aspectos científicos a tratar, cabe reseñar que, en el campo de la nutrición de los ancianos, el congreso hará hincapié en cuestiones como la relación de los nutrientes en la función celular, el envejecimiento y la función cognitiva de los ancianos; el vínculo de éstos con la cicatrización, la prevención y el tratamiento nutricional de la osteoporosis. En el campo de la obesidad, se debatirá sobre los diversos aspectos terapéuticos, las posibles nuevas dianas en el tratamiento farmacológico de la obesidad, los ingredientes funcionales, la respuesta a la dieta en función del genotipo y los aspectos éticos del tratamiento de una patología que cada día tiene más prevalencia en las civilizaciones occidentales. El congreso también centrará su atención en el papel de las dietas en la prevención y tratamiento de la diabetes melitus y abordará la estrecha relación que existe entre nutrición e inmunidad. Tal como señala la doctora Carmen Pérez Rodrigo, presidenta del comité organizador, “el Congreso cuenta con un extenso programa que revisa cuestiones como la relación entre la alimentación y los movimientos migratorios, las estrategias para la promoción de un estilo de vida saludable, la evidencia científica de la dieta mediterránea y de la actividad física, la prevención y tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria o los diversos enfoques en torno al tratamiento de la diarrea”. La nutrición y malnutrición hospitalaria, la nutrición en la Salud Pública, el impacto e influencia de la alimentación en los pacientes oncológicos o las diversas cadenas de alimentación son, entre otros, temas que contribuyen a conformar un ambicioso programa científico y social que comenzará con una conferencia inaugural pronunciada por Francisco Pérez Jiménez, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía y premio “Francisco Grande Covián” en reconocimiento a su aportación científica en el campo de la investigación básica en nutrición. El experto hablará sobre la relación existente entre la inflamación, la arteriosclerosis y envejecimiento. La conferencia de clausura será pronunciada por Carmen Gómez Candela, jefe de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital de la Paz de Madrid bajo el título “Ciencia de la Nutrición en el siglo XXI”. La asamblea de socios de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA) y la cena de clausura en el Museo Guggenheim con la entrega de premios a las mejores comunicaciones pondrán broche al encuentro.

Podrían frenar la metástasis con la combinación de fármacos
 Según el científico español, Juan Massagui, es posible desactivar los genes que causan la actividad metastásica. Existen combinaciones celulares que causan metástasis en aquellas células que tienen tejido propicio. El científico español Joan Massagui, una de las principales autoridades mundiales sobre el cáncer, dijo ayer que es posible frenar la metástasis mediante la combinación de fármacos escogidos para cada tipo. Según sus investigaciones, distintas combinaciones celulares causan metástasis diferenciadas, ya que cada célula tiene una función específica y "escoge el tejido más propicio para colonizarlo". Es por ello que la desactivación de los genes de estas células mediadores de metástasis, mediante la utilización de fármacos especialmente dirigidos a este fin, permite frenar la actividad metastásica.
Los órganos tomados. Comprobó, de este modo, que un tumor en una mama genera metástasis en hueso, pulmón, cerebro e hígado; un cáncer de pulmón la desarrolla en cerebro y hueso; uno de colón en hígado y pulmón; uno de próstata en hueso; y uno de sarcoma en pulmón. De ahí, dedujo que un tumor contiene "entidades metastáticas que representan especies distintas, que lo son porque colonizaron órganos distintos". La siguiente fase de su investigación se centró en "saber qué hace diferentes a estas células" y determinar "qué gen se activa en una especie y cual en otra". De esta forma, su equipo comprobó que "los genes hiperactivados en la metástasis de pulmón no lo están en la de hueso".
Invadiendo tejidos. La metástasis presenta diferentes manifestaciones que en conjunto originan un problema médico grave. Durante este proceso las células pierden su localización específica dirigiéndose a los tejidos y órganos próximos, desarrollando la capacidad de invadir otros tejidos, adquiriendo la posibilidad de crecer en localizaciones o ambientes diferentes a aquel sitio donde se originaron. Esto hace que las metástasis dependiendo del tumor de origen y del sitio en el que se localizan se clasifiquen en:
Adyacentes o invasivas: cuando afectan a tejidos y órganos que se encuentran junto al sitio de origen.
Cercanas, próximas o regionales: cuando afectan a los ganglios linfáticos que rodean al tumor de origen.
Distantes o lejanas: cuando afectan a ganglios linfáticos tejidos u órganos separados o distantes del tumor de origen.
Estudios en laboratorios. Estos estudios, efectuados con tumores mamarios en ratones, le permitieron afirmar que, "según que tipo de genes componían un tumor, se podía prever si desembocaría en metástasis y en que órgano lo haría". En ese momento, el investigador español se dispuso a determinar la función de cada uno de los genes de un tumor metastático y para ello aisló a los cuatro genes que mostraban una mayor actividad y procedió a "apagarlos" mediante una nueva técnica. Después, se implantó en un ratón los cuatro genes sospechosos, que generaron un tumor con metástasis. La parte final del experimento se centró en la medicación de los ratones con dos fármacos "que ya existen y se utilizan para otros usos clínicos" y que actúan sobre los cuatro genes metastáticos logrando su desactivación.
Por separado son ineficaces. Aunque la utilización de los fármacos por separado fue ineficaz, al usarlos conjuntamente se logró frenar la colonización. A juicio de Massagui, estos experimentos permiten afirmar que es posible frenar la metástasis de cáncer mediante combinaciones personalizadas de fármacos para cada tipo de tumor. No obstante, antes será necesario aislar los células metastáticas en cada tipo de metástasis, identificar los genes que activos dentro de esa unidad y hallar la mezcla farmacológica adecuada.
Tratamiento con tamoxifeno. Un estudio promovido por la asociación británica para la investigación del cáncer descubrió que los efectos beneficiosos del tamoxifeno, medicamento utilizado para tratar los tumores de mama, se prolongan cinco años después de haber dejado de tomarlo. Este informe, que publica en su último número la revista "Journal of the National Cáncer Institute", explica además que los efectos secundarios de la ingesta del tamoxifeno, como los coágulos de sangre, desaparecen en ese período de tiempo en el que, aunque no se tome, el medicamento continúa actuando. Este hallazgo proviene de un estudio internacional para la intervención sobre el cáncer de mama (IBIS), que ya en 2002 constató que el tamoxifeno, usado también como fármaco preventivo, puede reducir en casi un tercio las probabilidades de desarrollar este tipo de tumor entre la población femenina con mayor riesgo.
Voluntarios. En el IBIS participaron más de 7.000 mujeres con algún antecedente de este tipo de tumor en el historial médico familiar. La proporción de mujeres que desarrollaron la enfermedad fue un 27 por ciento menor entre las que habían tomado 20 miligramos diarios de tamoxifeno durante cinco años que entre las que habían recibido el placebo. Sin embargo, aquellas pacientes que se sometieron al tratamiento y padecieron trombosis o embolias pulmonares como consecuencia de los efectos secundarios del tamoxifeno doblaron en número a las que no tomaron el medicamento.
Prevención. Los casos de cáncer de endometrio y otras enfermedades ginecológicas también aumentaron con la ingesta del tamoxifeno, efectos secundarios que, según los investigadores, cesan en los cinco años posteriores al tratamiento. "Estudios anteriores mostraron que el tamoxifeno reduce los riesgos de desarrollar el cáncer de mama durante el tratamiento, pero esta es la primera vez que hay una clara evidencia de que los efectos secundarios desaparecen después del tratamiento", comenta el profesor Tony Howell, director de esta investigación.
Larga data. El tamoxifeno, que se utilizó durante más de 20 años en el tratamiento de pacientes con cáncer avanzado de seno, es un medicamento en forma de píldora que interfiere con la actividad del estrógeno. Se usa como terapia adicional después del tratamiento primario para cáncer de mama en su etapa precoz, y como prevención para las mujeres que tienen un riesgo elevado de desarrollar ese tipo de tumores. Este medicamento se utiliza también para tratar a hombres con este mismo tipo de cáncer. Actualmente, los investigadores encargados del IBIS están seleccionando a mujeres posmenopáusicas para una segunda parte del estudio en la que analizar si el medicamento anastrozole tiene menos efectos secundarios que el tamoxifeno.

Los rostros del aceite de oliva
Por Jorge Pastor. El conde Cagliostro, nacido el Palermo en 1743, creía haber descubierto la fórmula de la inmortalidad. Ideó un sistema similar al de los capullos de seda. La persona que quería regenerarse debía desnudarse, tumbarse en la cama, envolverse en una manta y alimentarse sólo de caldo de pollo durante un mes. Tras perder los dientes y el pelo, el cuerpo iniciaría un proceso que prolongaría la vida 'sine die'. Pero desgraciadamente la cosa no funcionó, y los ilusos que se sometieron al tratamiento sufrieron un escorbuto galopante con secuelas irreversibles. Y es que la historia del hombre es la historia de la búsqueda desesperada de un remedio eficaz contra la muerte, la búsqueda de una forma de prolongar la vida a edades tan avanzadas como las de Francisca, de 88 años, Encarna, de 87, y Francisco, de 100.  Sus vivencias podrían ser las de los 28.989 jienenses que han superado la barrera de los 85 y que, sin saberlo, se han convertido en objeto de estudio para la ciencia. ¿Sabían que la vecina Jaén es la tierra en la que habitan los hombres y las mujeres más longevos? Pues sí, lo indica la estadística, lo confirman los investigadores y lo refrenda la propia experiencia. Un dato, mientras que en Alemania, la primera superpotencia europea, la esperanza de vida se sitúa en los 78,55 años, en Jaén roza los 80 años. La clave de la supervivencia se llama aceite de oliva, una grasa vegetal con la que ya se ungía a los elegidos en el Génesis, el libro primero de la Biblia, y que llegó a la Europa mediterránea a través de los fenicios. De hecho, en Jaén, donde hoy día hay plantados 60 millones de olivos, hay árboles con más dos milenios de antigüedad, auténticas reliquias de un pasado vinculado al zumo de la aceitunas.
Como una rosa. Francisca nació en Torres (Jaén) el 29 de mayo de 1918. A sus 88 primaveras afirma con orgullo que jamás ha sufrido ningún tipo de padecimiento, «si acaso algún que otro resfriado cuando vienen los fríos de invierno». Su clarividencia mental es perturbadora. Hilvana sus pensamientos con una facilidad que ya querrían para sí muchos universitarios. «Siempre me he mantenido muy activa -comenta- y de hecho desde que cumplí los 30 me levanto todos los días a las tres y media de la madrugada para ayudar a amasar el pan en la tahona familiar». «Qué quiere que le diga, estoy hecha un roble y no fallo nunca; ayudo todo lo que puedo a mi hija y mi yerno en la elaboración de magdalenas, dulces y lo que haga falta», comenta. Lo de Francisca es verdadero fervor por el aceite de oliva. Normal, lo ha mamado desde el primer segundo de su larga y apasionante existencia: «Cuanto tocaba ir a la recolección yo era la primera en acudir; vareaba, recogía el fruto del suelo, lo cargaba... lo que hiciera falta».
Francisca es una auténtica campeona del aceite de oliva. «Mire usted, periodista, yo voy a la almazara y compro dos cajas de seis botellas de cinco litros, y así tengo para unos seis meses; cuando se acaba vuelvo a adquirir lo mismo y me llega para otros seis meses».
Hagamos cuentas. Si cada vez que se provee lleva a casa 60 litros, significa que toma una media 33 gramos de 'oro verde' diarios. Según José Mataix, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, Francisca está ingiriendo un pelín más de la cantidad máxima recomendable, que es entre 20 y 30 gramos. «Estamos ante un producto que debe ser una referencia en nuestra dieta -explica Mataix- pero no hemos de olvidar que su uso debe ser moderado, ya que su poder energético es alto». Y es que Francisca se está metiendo entre 'pecho y espalda' 300 kilocalorías. A pesar de ello, su cuerpo es esbelto, sin ningún asomo de obesidad.
El jefe de Medicina Interna del Complejo Hospitalario de Jaén, Nicasio Marín, afirma que «la relación entre aceite de oliva y mortalidad tardía no es ninguna entelequia; es algo real y perfectamente demostrable». «Si echamos un vistazo al mapa de Europa, ca una división clara respecto a la edad de fallecimiento. Los que están al Norte, que cocinan con una mezcla de mantequilla y margarina, perecen antes que los que están al Sur, acostumbrados a regarlo todo con aceite de oliva». Pero el quid de la cuestión no es sólo vivir más tiempo, sino llegar a la senectud en las mejores condiciones posibles.
Ése es otro aspecto que diferencia a los abuelos de Jaén del resto de sus congéneres. La incidencia de patologías cardíacas es sensiblemente inferior a la media. «El doble enlace del ácido oleico reporta estabilidad eléctrica a las arterias y venas, por lo que la probabilidad de disfunciones como arritmias es menor, y además es mucho más difícil que se acumulen en los vasos sanguíneos placas de colesterol malo», apunta Marín. Sigamos con nuestros mayores. Encarna nació en Arbuniel (Jaén) «el día de San Pedro de 1919», como ella gusta de decir. «Tomo aceite de oliva desde que tengo uso de razón», asevera. Relata que siendo muy chica, cuando apenas levantaba dos palmos del suelo, se arremolinaba junto a sus seis hermanos en torno a los rodillos de piedra del viejo molino en el que molturaban la aceituna que ellos mismos recogían. Mojaban coscorrones de pan en la pasta macerada por la acción de las bestias. Para ella el aceite es una medicina bendita, un antídoto milagroso contra cualquier mal. La verdad es que no le han ido nada mal las cosas. A sus 88 años tampoco ha padecido ninguna patología grave. «Cada vez que nos poníamos pachuchos -narra con tono nostálgico- llegaba mi madre y nos endiñaba una cucharada de aceite, como si se tratara de un jarabe, y nos recuperábamos en un santiamén». En la actualidad sigue manteniendo esa costumbre y todas las mañanas, tras levantarse de la cama, toma un sorbito reconstituyente que le deja como una reina para toda la jornada. Y es que ella se vale por sí misma: «Vivo sola y no paro de hacer cosas; lo tengo todo limpio y ordenado». No es para menos. En su haber, cinco hijos, catorce nietos y siete biznietos, auténticos torbellinos que a veces dejan la casa manga por hombro. Encarna consume un litro y medio a la semana. Lo utiliza para todo, para condimentar las ensaladas, para desayunar, para freír, para cenar. Y lo que sobra no lo tira, sino que lo emplea para fabricar pastillas de jabón que mantienen su piel tan tersa como la de una adolescente. Encarna descubrió hace mucho tiempo lo que los laboratorios venden ahora como una panacea, la cosmética con aceite de oliva. En los seres humanos el envejecimiento conduce a un progresivo daño estructural y funcional del tejido cutáneo, un efecto que se acelera por factores externos como la excesiva exposición a la radiación solar. Los hábitos nutricionales de Encarna le han permitido frenar esta degradación. El jefe del servicio de Dermatología del Hospital Clínico de Guadalajara, Pedro Jaén, aclara que «el aceite de oliva virgen extra es rico en polifenoles y presenta una mayor proporción de vitaminas E, A, D y K, y por ello es un buen coadyuvante de terapias específicas contra el acné necrótico, la psoriasis y los eccemas seborreicos».
El 'abuelo de abuelos'. Y dejamos para el final al 'abuelo de los abuelos'. Cuando Francisca y Encarna todavía no habían nacido, Francisco ya tenía 12 años, correteaba entre olivares y aprendía el oficio de jornalero. 100 años, todo un siglo de vivencias y sentimientos a sus espaldas, la historia viva de Jaén. En marzo cumplirá los 101 y todavía no pierde ni el buen humor ni las ganas de contar lo muchísimo que le ha sucedido. Le encanta hablar de aceite de oliva. «Ahora tomo menos que antes -señala- pero todavía sigue siendo la base de todo lo que como». Cuando acudía al campo en época de cosecha, él era el encargado de hacer las migas, «bien bañadas eso sí en aceite». Este hábito culinario y una alimentación siempre sana le ha permitido entrar en la segunda centuria con la salud de un chiquillo, «ni diabetes, ni colesterol por las nubes, ni tensión alta, ni nada de eso». Francisco ha encontrado sin lugar a dudas el 'elixir de la eterna juventud'. Jesús Rodríguez, miembro del Departamento de Fisiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, asegura que «el aceite de oliva provoca que los mamíferos vivan más años y con mejor calidad». Así lo demuestran dos décadas de experimentación. Pero ojo, no todos los aceites tienen las mismas características. Esas mismas investigaciones evidencian que la variedad Picual (abundante en Granada y Jaén) es la más beneficiosa para el organismo. El hombre procesa el oxígeno para obtener energía y el 95 por ciento de éste lo utilizan las mitocondrias (los órganos que suministran el 'combustible' a las células), pero un 5 por ciento del oxígeno no es 'quemado' y se genera un estrés que provoca envejecimiento, cáncer y enfermedades degenerativas. El aceite de oliva es rico en antioxidantes y coenzima Q10, dos componentes que ayudan a reducir los niveles perjudiciales de radicales libres producidos por el metabolismo.

El sedentarismo causa el 70% de los problemas de la vejez, el doble que la hipertensión
El sedentarismo es la causa del 70 por ciento de los problemas de salud durante la vejez, el doble de otras enfermedades asociadas a esta etapa de la vida como la hipertensión o el colesterol, dijo hoy en Málaga el catedrático granadino Manuel Castillo. Según aseguró este profesor de Fisiología de la Universidad de Granada dentro del II Congreso Internacional de Actividades Físico Deportivas para Mayores, el proceso de envejecimiento comienza a partir de los 25 años -cuando dejamos de crecer- y desgraciadamente "es paulatino e inevitable", sin embargo existen conductas que pueden acelerarlo o retrasarlo. Evitar factores de riesgo como el tabaco, el alcohol o el exceso de radiaciones solares, incrementar las situaciones placenteras o comer saludablemente influyen en el ritmo de deterioro del ser humano; pero si hay una condición inexcusable para desacelerar los efectos de la vejez es la práctica de ejercicio. Castillo señaló que si se desarrolla una actividad física diaria, el transcurso de un año cronológico se traduce biológicamente en el paso de apenas diez meses. La práctica deportiva contribuye además a evitar la aparición de otras enfermedades "como el infarto, la hipertensión, la arteriosclerosis, la diabetes o el cáncer; asimismo mantiene los huesos más fuertes, reduce los sentimientos de depresión y ansiedad y promueve el bienestar personal". "No existe un tratamiento médico o psicológico con efectos similares", insistió el catedrático, quien apuntó que "salvo las funciones renal y digestiva, todas las demás alcanzan su máxima capacidad durante el esfuerzo físico". Asimismo, Castillo insistió en la íntima vinculación que existe entre el deporte y el índice de mortalidad; de hecho aseveró que "por cada esfuerzo físico de intensidad aumenta en un doce por ciento las posibilidades de supervivencia de un individuo". Sin embargo, lamentó que la actual sociedad del bienestar ha adormecido nuestra disposición genética al esfuerzo físico, razón por la que apostó no solo por la práctica de ejercicio programado sino también por el "ejercicio invisible"; aquel que se lleva a cabo durante la actividad cotidiana como sustituir el ascensor por las escaleras, el autobús por caminar, o las bolsas de la compra en lugar del carrito. Para el catedrático, "todo órgano que no se usa se atrofia pero si se abusa acaba por agotarse", de ahí la importancia de realizar un ejercicio en cantidad e intensidad acorde a la condición de cada persona y que éste sea propuesto por un profesional especializado. Por esta razón, el profesor defendió la necesidad de que los centros de salud cuenten con licenciados en Actividad Física y del Deporte, cuya actividad se limita actualmente a los gimnasios, para que analicen la evolución de la condición física de los pacientes "al igual que se mide la tensión o colesterol". En su opinión, trabajar por promover un envejecimiento saludable es mejor que investigar en tratamientos contra las enfermedades y supone un menor gasto económico.

Un oasis para la vejez
En el área de Lafayette Park, del condado de Los Ángeles existe un oasis para las personas de la tercera edad. El Centro de Servicios para Ancianos St. Barnabás ofrece numerosos recursos de salud y sociales a la población madura de esta área metropolitana de Los Ángeles que van desde un café cibernético hasta una guardería de cuidado diurno. La doctora Martha Spinks, directora del centro en mención, afirma que anualmente se asisten a tres mil ancianos (mayores de 70 años) que viven solos y dependen únicamente de las contribuciones que hicieron al Seguro Social durante sus años laborales. Los ancianos que utilizan el centro son de grupos étnicos latino, coreano, anglosajón, filipino y japonés. La mayoría de ellos tiene problemas comunes en la vejez: diabetes, alto colesterol, artritis y condiciones médicas en el corazón o en el sistema de circulación. Todos los servicios de referencia que se les ofrece son completamente gratuitos y atendidos por personal bilingüe y comprometido a mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Cuando un anciano llega por primera vez al lugar se le toman sus datos personales y, de acuerdo con su necesidad, se le refiere al departamento que lo ayudará con los recursos correspondientes. De acuerdo con el trabajador social Miguel Velásquez, el centro asesora gratuitamente a los ancianos en las siguientes áreas: Asistencia en el hogar: el centro trabaja con varias agencias que van a la casa de los ancianos que necesitan ayuda para el aseo personal y del hogar, así como para la preparación de alimentos. Asistencia para resolver problemas de crédito. Según afirma Velásquez, "muchos ancianos son hoy día víctimas del robo de identidad y de fraudes comerciales que los ponen en un estado emocional y económico bastante estresante debido a sus limitados recursos económicos". Asistencia para solicitar los beneficios del pago de un alquiler a bajo costo del programa Sección 8, la devolución anual de 300 dólares por concepto de arriendo y los descuentos que las agencias de servicios públicos otorgan a las personas de edad avanzada.
Consejería para problemas emocionales, familiares, depresión y ansiedad. Transporte y acompañamiento a citas médicas y visitas a la farmacia. Compra y entrega de productos alimenticios, de aseo personal y limpieza del hogar. Acceso al programa de Alimentos sobre Ruedas, que se ofrece a las personas imposibilitadas de salir de sus casas por enfermedad o limitación en su movilidad. "Para este servicio se sugiere una donación; pero a quienes no pueden darla, se les suministra los alimentos de manera gratuita", aclara la doctora Spinks. Visitas de trabajadores sociales a los hogares de las personas de la tercera edad que no pueden salir de casa. "Durante la visita, se evalúa la situación particular del anciano y se le buscan los recursos necesarios para mejorar su calidad de vida", explica Velásquez. Acceso al programa Sistema de Respuesta de Alerta de Emergencia (E.A.R.S), creado y financiado por el Departamento de la Vejez con el fin de asistir a los ancianos mayores de 62 años, de bajos ingresos y con una condición médica. Administración de las finanzas para los ancianos que por razones médicas no pueden llevar sus cuentas y no tienen un amigo o familiar para hacerlo. Clínica médica en el mismo centro para las personas mayores con Medicare, Medi-Cal, Medi/Medi o cualquier seguro médico privado. El servicio incluye: evaluación médica, rehabilitación física y ocupacional, cuidado de salud en casa u hospital de convalecencia. Acceso a un programa de Ejercicio de la Memoria que imparten voluntarios de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Trabajadores sociales en tres complejos de vivienda para ancianos en Los Ángeles, el barrio chino y la zona de Wilshire. Guardería de cuidado diurno para personas activas y enfermos de Alzheimer. Este servicio es pagado por el Medi-Cal o por seguros privados.  Dado que la buena nutrición es un factor clave en la calidad de vida de un anciano y define si puede vivir independiente o bajo el cuidado de una institución, el Centro St. Barnabás estableció desde su inicio un comedor que sirve de lunes a sábados almuerzos calientes y apropiados para las personas de la tercera edad. El costo es de tan sólo 1.50 dólares por persona o pareja. Sin embargo, asegura la doctora Spinks, nunca se le niega a nadie el servicio por falta de dinero. Dentro de este programa se ofrecen periódicamente clases de nutrición, que son impartidas por personal calificado del Departamento de la Vejez. Hace tres años, por iniciativa de la doctora Spinks, se fundó el café cibernético, que ha resultado todo un éxito para estimular las neuronas de los ancianos que usan el centro. "Es interesante cómo ellos han aprendido a usar las computadoras y la internet para comunicarse con amigos o familiares que viven en el exterior", comenta la directora del centro, y agrega: "El café también les ha servido para tener un centro de socialización y de intercambio de experiencias y conocimientos". Voluntarios de UCLA se encargan de enseñar a los participantes a navegar dentro de la red. Para el uso del café cibernético, los ancianos pagan una cuota de un dólar por el uso de un día o 10 dólares al mes. Miguel Velásquez explica que la necesidad más grande que enfrentan los ancianos latinos es tener acceso a la información. "Ellos, por ejemplo, no saben de los servicios sociales que pueden usar sin costo alguno, tampoco saben de la existencia de guarderías para ancianos que pueden pagar con Medi-Cal, seguros privados o de su mismo bolsillo", concluye el entrevistado.

Cuántos años tiene el amor?
Por Alicia Morandi. El amor no pasa de moda, y según Ronald Sanz, sicólogo con práctica en Miami, está presente en nosotros desde el origen mismo de la vida. Un recorrido por las distintas etapas que atraviesa este sentimiento, desde el nacimiento hasta la ancianidad. "Este sentimiento recibe una tremenda influencia de las experiencias que nos toca vivir, el ambiente donde nos desarrollamos, el tipo de personalidad que tengamos, entre otras. Esto lo convierte en un sentimiento complejo, pero también adaptable a las etapas de la vida", comenta el especialista. De acuerdo con Sanz, los expertos en comportamiento humano coinciden en que el amor presenta sus singulares manifestaciones en cuatro etapas. La madre es la primera persona que nos recibe en este mundo y, a las pocas semanas de haber nacido, el bebé empieza a forjar una relación muy estrecha con ella, ya que por lo general es quien le alimenta, brinda atenciones y cuidados. Ya hace algunas décadas, el famoso psicólogo Sigmund Freud reveló su teoría de la atracción de los sexos, asegurando que alrededor de los 5 años de edad los niños ya expresan atracción hacia sus propios padres. Si bien esto causó cierta incomodidad en algunos sectores conservadores de la sociedad, Freud mantuvo su punto de vista manifestando que la atracción entre hijo y madre se llama complejo de Edipo y entre hija y padre, complejo de Electra, tomando los nombres de personajes de las tragedias griegas. Al respecto, Sanz comenta que en esta primera etapa de la vida, en la que uno va descubriendo el mundo que le rodea, comenzamos a experimentar sensaciones, entre las cuales está el amor en proceso de desarrollo, y así lo vamos incorporando a nuestro ser, bajo la perspectiva inocente de un niño en formación de su personalidad. La segunda etapa del amor se presenta durante la adolescencia hasta aproximadamente los 21 años. "En estos tiempos el cuerpo cambia notablemente y, en consecuencia, los puntos de vista sobre las relaciones interpersonales", dice el entrevistado. "La atracción física entre los sexos opuestos es muy fuerte por el incremento de ciertas hormonas que repercuten en la sexualidad. Se empieza a buscar pareja, aunque la duración de estas relaciones no suele ser a largo plazo y el rompimiento provoca desolación, ya que en la adolescencia la autoestima se fortalece en gran parte a través del amor y la aceptación de los demás". El amor en la etapa adulta —cuando la juventud se ha ido y los individuos por lo general se sienten más estables— es un sentimiento igual de fuerte que en los años mozos. "Quizás la diferencia radica en que uno entiende que una relación ideal no es sólo romántica con una fuerte dosis sexual, sino que es la experiencia de compartir cada momento junto a un/a compañero/a comprensivo/a, que exprese sus emociones y necesidades con franqueza y sin inhibiciones", afirma Sanz.   La buena comunicación, el compromiso y la confianza parecen ser los ingredientes básicos para el éxito de una pareja, especialmente a esta altura de la vida. Contrario a lo que muchos piensan, en la tercera edad se puede disfrutar el amor aún más que en otras épocas si se saben manejar las nuevas situaciones que se presentan tanto a nivel físico como emocional. A pesar de la llegada de la menopausia con sus respectivos y dramáticos cambios hormonales, la mujer puede igualmente gozar el amor con renovados bríos. El hombre también, ya que a su vez experimenta cambios físicos notables que no siempre corren a su favor. "Es importante que a esta edad los individuos reconozcan que, en esta etapa, el cuerpo, el intelecto y el espíritu se renuevan y no se acaban, como muchos sienten", dice el sicólogo. "Al cuerpo lo podemos mejorar con los adelantos en el área de la medicina y la cosmética y, si es necesario, al espíritu lo mejoramos con un cambio de actitud, reemplazando los pensamientos negativos por positivos y así generamos emociones de alegría y satisfacción para disfrutar mejor de la pareja". El experto comenta que el Instituto Nacional de Envejecimiento ha realizado un estudio que reveló que las personas mayores procesan la información negativa de manera diferente a sus contrapartes más jóvenes. Por lo tanto, los adultos más viejos son menos propensos a deprimirse, ya que les afecta menos la información negativa o implacentera que les llega, y esto hay que usarlo a favor de la relación de pareja. "Hay que lograr que en esta época la pareja renueve la vida sexual, ya que no existe el riesgo a embarazos, los hijos ya no necesitan tantos cuidados, y esto ofrece más tiempo y tranquilidad para el amor", concluye.

Baja la mortalidad gracias al mayor conocimiento del mecanismo tumoral
Aumenta la incidencia pero desciende la mortalidad. El progresivo envejecimiento de la población es el culpable del incremento de los casos de cáncer; sin embargo, la mejora de los tratamientos oncológicos y el diagnóstico de los tumores en fases más precoces de su evolución han provocado un descenso de la mortalidad por esta causa en los últimos años. "Nos encontramos en un 55 por ciento global de la supervivencia en cáncer; ya hemos superado la barrera psicológica de que uno de cada dos tumores se cura". Así de contundente se muestra Alfredo Carrato, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), con respecto a las novedades que se han producido en los últimos tiempos en esta patología. "Necesitamos que los pacientes destierren esa idea de que cáncer es igual a muerte", señala este especialista. Éste es uno de los principales mensajes que los expertos quieren hacer llegar a la población con motivo de la celebración de Día Mundial contra esta enfermedad, que tuvo lugar el pasado domingo. Entre los factores que han provocado la mejora, tanto del tratamiento como del diagnóstico, de la patología destaca el conocimiento molecular de los tumores, lo que hace posible la predicción del comportamiento de los distintos tipos de neoplasias. Según el presidente de la SEOM, los avances que se han producido vienen de la mano del "conocimiento del tumor y del descubrimiento de las vías críticas por las que gana capacidad de invasión, de crecimiento y de diseminación a distancia". De la misma opinión es Ana Lluch, del servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico de Valencia. "Los avances más importantes en cáncer han sido las nuevas moléculas más específicas y de tipo biológico dirigidas a alteraciones específicas de las células", explica. El 70 por ciento de los casos de cáncer se debe a factores externos, como el consumo de tabaco, la exposición a las radiaciones ultravioletas o la ingesta de alcohol. "El porcentaje ronda el 70 por ciento si tenemos en cuenta sólo los estilos de vida, pero yo diría que más del 90 por ciento de los cánceres que se diagnostican en la vida adulta están relacionados con los factores externos y ambientales", explica Juan Antonio Ortega García, jefe de la unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Virgen de Arrixaca de Murcia. Por este motivo, la prevención se ha convertido en una prioridad, no sólo para disminuir aún más la mortalidad asociada al cáncer, sino también para reducir su incidencia. Éste es el caso del cáncer de pulmón, tumor en el que, según un estudio internacional publicado recientemente, se podría incrementar notablemente el diagnóstico precoz en fumadores gracias al uso del TAC. Sin embargo, para el presidente de la SEOM, "no se ha demostrado todavía que este screening en la población de riesgo sea costo-eficaz". "Es eficaz pero, ¿a qué precio?", se pregunta. En cuanto a los métodos diagnósticos, las técnicas de imagen han revolucionado el manejo del cáncer y de los tumores metastásicos. "Esta tecnología permite hacer una apreciación más exacta de la extensión de la enfermedad en el momento del diagnóstico; además, la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética pueden servir como parámetro para predecir de manera precoz si el tratamiento que se está aplicando funciona adecuadamente", señala Carrato. Del mismo modo, otra de las técnicas diagnósticas que podría sumarse al cribado, en este caso del cáncer de colon, es la cápsula endoscópica; aunque, por el momento, habrá que esperar a que finalice el estudio que se está llevando a cabo al respecto en cinco hospitales españoles (ver GM nº 187). Según Carrato, "esta técnica tiene un hándicap. La endoscopia digestiva insufla aire a la par que entra el endoscopio y ve la totalidad de la circunferencia del colon; la cápsula endoscópica no distiende la víscera hueca y pueden quedar fuera de su alcance visual pequeños pólipos que puedan trasformarse en un cáncer". De confirmarse esta aplicación, la cápsula endoscópica podría mejorar el diagnóstico precoz del cáncer colorrectal, uno de los tumores más agresivos y que, durante 2004 provocó el mayor número de estancias hospitalarias en comparación con el resto de tumores (ver tabla). Junto a estos avances en diagnóstico y prevención hay que añadir uno más: la inminente llegada de la vacuna del virus del papiloma humano (VPH), responsable del 95 por ciento de los casos de cáncer de cérvix. Esta vacuna "va a reducir de manera drástica la incidencia de cáncer de cuello de útero, sobre todo en las mujeres que no acuden regularmente al ginecólogo a hacerse una citología", precisa Carrato. La celebración del Día Mundial contra el Cáncer pone, en esta ocasión, especial atención en la población infantil. Bajo el lema "Niños de hoy, mundo de mañana" los especialistas quieren destacar la importancia de la prevención del cáncer desde la infancia. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), fomentando la prevención de factores como el tabaco, la alimentación o la exposición solar podrían evitarse siete de cada diez cánceres. "El 85 por ciento de las radiaciones ultravioletas que recibe un individuo a lo largo de su vida, las recibe antes de los 18 años de vida", señala Ortega. Por este motivo, controlar la exposición solar de los más pequeños reduciría la incidencia de melanomas en la edad adulta. Los tumores que afectan a los más pequeños no sólo son menos frecuentes sino que, además, tienen mejor pronóstico. "Si estamos hablando de un 55 por ciento de posibilidades de supervivencia a cinco años del cáncer en adultos, en los niños estamos hablando de un 75-80 por ciento, ya que los más pequeños responden mejor al tratamiento", señala el presidente de la SEOM. En este sentido, el próximo 15 de febrero se celebrará el Día Internacional del Niño con Cáncer, una jornada en la que se pondrá especial atención a los tumores de los más pequeños.
La obesidad, factor de riesgo oncológico. Según Juan Antonio Ortega, "el sobrepeso y la obesidad están asociados a un incremento del cáncer en todas las localizaciones y, especialmente de mama, colon, endometrio, esófago, vesícula biliar, estómago, tiroides, páncreas y riñón". Los mecanismos implicados en la reducción del riesgo tumoral se corresponden con la disminución de los niveles de insulina plasmática, glucosa, estrógenos y andrógenos bioactivos, así como del exceso energético, que incrementa la multiplicación celular y disminuye el periodo de latencia oncogénico. "En la grasa se depositan muchas sustancias carcinogénicas; por eso, uno de los consejos es consumir una dieta más vegetariana y reducir la ingesta de carne roja y alimentos salados, curados y ahumados", explica Ortega. Según este especialista, el peso saludable para reducir el riesgo tumoral está comprendido en un Índice de Masa Corporal (IMC) de entre 18,5 y 24,9 Kg/m2, "siendo preferible situarse en las cifras inferiores". En este momento la relación entre el tipo específico de grasa y los diversos tipos de tumores es una de las líneas de investigación que se están siguiendo. Aunque no está suficientemente probada qué proporción de riesgo se debe a la ingesta de grasas, sí "hay estudios que relacionan obesidad y cáncer; por este motivo se debe incluir la obesidad como un factor de riesgo", señala Ortega. En este sentido, entre un 6 y un 14 por ciento de las muertes por cáncer se atribuye a la obesidad.

Vejez, jubilación y el mito social
Por Adriana Chercover. Ser viejo no es sinónimo de estar enfermo o de estar necesariamente triste, pero con frecuencia se considera normal un descenso en el estado de ánimo de los ancianos. Cuando un adulto alcanza la edad de la jubilación representa para la propia persona dos cosas: por un lado ha alcanzado la vejez y por otro ya no es útil a la comunidad. Una y otra cosa van unidas y comportan sendos duelos porque el colectivo "ancianos" están relegados de la sociedad competitiva en la que vivimos. Para muchas personas la vejez es un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Momento en el cual se hace un resumen de lo que se ha vivido hasta el momento. Es un periodo en el que se debería gozar de los logros personales y contemplarse los frutos del trabajo personal, útiles para las generaciones venideras. El envejecimiento es un proceso que comienza pronto en la persona. En general esta realidad no se tiene en cuenta. Afecta a todos y requiere una preparación, como la requieren todas las etapas de la vida. La vejez constituye la aceptación del ciclo vital, único y exclusivo de uno mismo y de todas aquellas personas que han llegado a este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de la propia vida. Saber que todos envejecemos, prepararnos para hacerlo bien y sacarle mayor provecho posible a esos años, es un aspecto importante de nuestra educación. El envejecer es un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable. Este proceso es impreciso. Nos vamos dando cuenta de él por el reconocimiento de nuestro cuerpo cambiante, del espejo, de la mirada del otro y de la exclusión de la sociedad en la mala interpretación del proceso productivo. La etapa de la vejez comienza alrededor de los 65 años y se caracteriza por un declive gradual del funcionamiento de todos los sistemas corporales. Por lo general se debe al envejecimiento natural de las células del cuerpo. A diferencia de lo que muchos creen, la mayoría de las personas de la tercera edad conservan un grado importante de sus capacidades, tanto físicas como mentales, cognitivas y psíquicas. También es cierto que la vejez es una etapa caracterizada por la multiplicidad de perdidas y la elaboración de duelos que acontecen esas perdidas. El sujeto que envejece va perdiendo interés vital por los objetivos y actividades que le posibilitan una interacción social produciéndose una apatía emocional sobre los otros, y al mismo tiempo, el sujeto se encierra en sus propios problemas. Esta situación conlleva al aislamiento progresivo del anciano. Esta desvinculación obedece en gran parte a las actitudes adoptadas por el entorno. Como parte del imaginario social y colectivo circulan una gran cantidad de ideas erróneas acerca del envejecer y la vejez, funcionando como mitos y prejuicios y perjudicando de esta manera el buen envejecer así como la adecuada inserción del adulto. Estos prejuicios incorporados en la mentalidad de la gente, funcionan determinando actitudes negativas frente al proceso del envejecer, acentuándose aun mas con los viejos. Estas ideas y prejuicios no surgen azarosamente, sino que son producto del tipo de sociedad a la que pertenecemos, una sociedad asentada sobre la productividad y el consumo, con grandes adelantos tecnológicos, y donde la importancia de los recursos están puestos en los jóvenes y en los adultos que pertenecen a la vida productiva. En forma equivocada la sociedad valora todo aquello que le resulta productivo, por lo tanto fácilmente se considera que las personas mayores no aportan nada, o que por el contrario representan una carga para la sociedad. En consecuencia, exceptuando algunos sectores, se hace una valoración negativa, desgraciada y poco respetuosa de las personas mayores. La sociedad moderna excluye a nuestros mayores, provocando en ellos malestar y complicaciones, falta de ilusión, de alegría, de animo. Pero el mas grande que sufren es la soledad. Estar ausente sin integrarse en el grupo social o familiar como mero sujeto pasivo que subsiste entre recuerdos y nostalgias. La falta de comunicación de afectividad y la incomprensión, son factores determinantes y creadores de tristeza y de enfermedades. En la sociedad actual prima lo joven, lo bello, lo pasional, el hedonismo puro, y todo sujeto que no se incluya en este rol de comportamiento esta apartado de la sociedad. Por la edad o el aspecto físico se los arrincona, se los jubila y abandona a su suerte, perdiendo desde el poder adquisitivo hasta la dignidad, deteriorándose su calidad de vida. La jubilación actúa como barrera demarcatoria, dejando afuera de este circulo a todos aquellos que, cumpliendo 60 o 65 años engrosan las filas de los llamados "pasivos", obligándolos a replegarse sobre si mismos a un reposo forzoso. Se considera que jubilarse es sinónimo de " no productivo", de falta de actividad. Muchas veces la jubilación es pensada como un vacío, como un mazazo para el cual la persona no se encuentra preparada, dejando al sujeto sin nada que hacer. Si bien para muchos la jubilación es el momento de disfrutar del tiempo libre, para otros es un momento de estrés, ya que el retiro les supone una perdida del poder adquisitivo y por ende en la autoestima. Es por ello que con la jubilación se produce un agujero que no puede llenarse. Es necesario que a lo largo de la vida las personas, según sus tendencias e intereses, amplíen de circulo de actividades, de manera tal que al llegar a la vejez, puedan ocupar el tiempo que tienen a su disposición. La tercera edad es en realidad un momento propicio para dedicarse a actividades que, por falta de tiempo no pudieron realizarse antes. La mayor parte de los ancianos, salvo impedimentos físicos graves, se encuentran en disponibilidad de fortalecer y desarrollar actividades que les despiertan placer. El despliegue de dichas actividades, ya sean intelectuales, culturales o físicas, retrasan el deterioro mental y anímico que ocurre en el proceso fisiológico del envejecimiento. Esta es una etapa en la se adquiere un nuevo rol: el de ser abuelos, rol que conlleva la idea de perpetuidad. Los abuelos cumplen una función de continuidad y transmisión de tradiciones familiares, culturales y sociales. Por ello jubilarse y envejecer no justifica que nos retiremos de la vida social sino que por el contrario, implica una forma diferente de participación, indispensable para nuestro propio crecimiento y el de nuestros hijos. El miedo a la vejez tiene que ver con la idea instalada en el imaginario social: declinación de todas las funciones, deterioro físico y psíquico, y la temible falta de autonomía que lleva implícita la dependencia. Los fantasmas del envejecer están relacionados con los prejuicios de nuestra sociedad, que se ciernen sobre ellos signándoles a tener conductas acordes a lo determinado por dicho imaginario. ¿Qué nos pasa como sociedad que no podemos ver que nuestros mayores representan el compendio de la memoria de la experiencia, y por lo tanto de la sabiduría, valores necesarios para que la sociedad se desarrolle? ¿ Que nos pasa como sociedad que no podemos recuperar las pautas de respeto a la experiencia y el afecto hacia las generaciones de mayores, de cuyo consejo y testimonio dependen también la estabilidad y la columna vertebral de nuestro cuerpo social? ¿ Que nos pasa como sociedad que no podemos ver que la tercera edad es el comienzo de una nueva actividad: la transmisión de saberes que requieren ser escuchados, desde la implicación de los mayores, en las grandes y pequeñas cosas que conforman el devenir de la sociedad? Ser mayor no es estar retirado, es por el contrario una forma diferente de participación, que es indispensable para nuestro propio crecimiento y el de nuestros hijos.

Fracturas de cadera serán epidemia por envejecimiento
Actividad física, hábitos saludables de vida y medicamentos para frenar la pérdida de calcio son las principales formas de enfrentar esta situación. Las personas que hoy tienen alrededor de 40 años, son las que en 20 años más protagonizarán un gran desafío para el sistema de salud chileno. Porque cuando superen los 60 se verán afectadas por un nivel tres veces mayor que el actual de fracturas de cadera, producto de la osteoporosis o debilitamiento de los huesos que sufrirán. "Estamos haciendo el mismo camino que ya recorrieron Europa y EE.UU. Y eso nos favorece, ya que hoy sabemos qué hacer para prevenir esta situación", asegura el doctor Christián Hübner, traumatólogo de la Posta Central y de Clínica Alemana. Si hoy la tasa de estas fracturas es de 5 por 100 mil chilenos, a futuro enfrentaremos niveles de 15 por 100 mil personas, como sucede en Francia o Bélgica. Los países nórdicos, por tener agregado el factor de riesgo de poca luz solar, registran cifras de 44 por 100 mil habitantes. "Por esto es importante que las personas con el paso de los años no se encierren bajo techo y hagan actividades que les signifiquen tomar sol", aconseja el doctor Hübner. Se calcula que con 15 minutos diarios de exposición al sol mientras se camina, el organismo produce la vitamina D suficiente para absorber y fijar el calcio que requieren los huesos.
Ejercicio a diario. Una de las formas más importante de evitar la descalcificación es hacer actividad física. "Hay que recordar que la práctica de ejercicio en la juventud permite tener huesos firmes, y si esta actividad se mantiene a lo largo de los años deberían mantenerse más saludables", explica Hübner, quien advierte también de la importancia de tener una dieta rica en calcio. Para esto, los productos lácteos son fundamentales. En el caso de las mujeres, la menopausia es un gran riesgo, ya que en el primer año de ocurrido este evento pierden el 10% del calcio que tenían. En ellas, además de las medidas mencionadas pueden necesitar terapia de sustitución hormonal. También existen fármacos que frenan la pérdida de calcio y sirven para prevenir. Otros hábitos de vida que ayudan es evitar el tabaquismo, el alcohol y el café, ya que se ha visto que se relacionan con una mayor tasa de fracturas, y no sólo de caderas.
También la columna. En el caso de las enfermedades degenerativas de la columna como artrosis o hernias, su aparición va en aumento con el paso de los años. La genética de cada uno de estos males y ciertos trabajos pesados y repetidos pueden favorecerlas, así como el hecho de fumar. "Esto porque la nicotina disminuye la irrigación de los huesos y reduce la llegada de oxígeno a ellos", detalla el doctor Samuel Pantoja, traumatólogo de la Posta Central y Clínica Las Condes. En el caso de las hernias, el tejido que se ubica entre las vértebras y que se conoce como disco comprime el nervio vecino, lo que se manifiesta como un dolor neurálgico en la espalda baja que aumenta con la actividad. "La cirugía que descomprime esto es mínimamente invasiva y en un 95% de los casos tiene excelentes resultados", afirma el doctor Pantoja. Cuando se habla de lumbago, causado o no por hernia, el 80% de los adultos lo presentará en al menos una oportunidad en su vida. Entre los detonantes también están el sedentarismo y los movimientos bruscos o mal hechos. "Un adulto que realiza ejercicio en forma habitual sufre menos esta condición. Mientras más musculatura tenga una persona, menos fuerza deberá hacer su columna", asegura este profesional.

Casillero moderno para ancianos
Uno de los síntomas más evidente de que los años han pasado demasiado rápido, está relacionado con los regalos que recibimos en los aniversarios y otras festividades. Si el día de su cumpleaños, navidad, año nuevo, reyes o el día de los padres le regalan medias o pijamas (de tartán o franela) no tenga ninguna duda de que ha llegado a una edad que necesita de una atención especial de sus familiares. En el balance de otros aniversarios quedaron para el recuerdo las corbatas, los perfumes o alguna botella que por lo general había que vaciar  el mismo día para que la felicidad se prolongara. A partir de los 60 las medias se repetirán hasta el último aniversario con un razonamiento lógico de sus familiares “el abuelo necesita mantener los pies calientes, no sea cuestión que....” Recién ahora nos dimos cuenta que los años que deseábamos tener en la infancia se fueron demasiado rápido y ni siquiera sabíamos de la existencia de las medias. Pero medias al margen y muy bien que sirven para abrigarnos el cuerpo hay otras situaciones que nos dejan el alma a la intemperie. Un elevado número de personas con más de 60 años está viviendo en una sociedad que los discrimina  permanentemente valorizando solamente a los jóvenes. Jubilados, pensionistas y viejos abandonados representan en la actualidad un porcentaje expresivo que debería preocupar a la sociedad uruguaya. Las comodidades de la vida actual no llegan a la mayoría de los ancianos, dando la sensación de que los más jóvenes están discriminando a quienes ya no están en condiciones de producir. En algunos asilos y “hogares” existentes en nuestro país, muchos internados aguardan  ansiosos la única visita que recibirán en muchos años: la muerte. Pobres, enfermos y abandonados por amigos y familiares, cansados de dormir sobre colchones malolientes, vestir ropas contaminadas y comer muy poco  los ancianos se van cansando lentamente de vivir. Se trata de un tema reiterado que lejos de mejorar a empeorado en los últimos años, basta visitar algunos de estos establecimientos  para comprobar una situación de abandono que en algunos casos se desea la muerte como única salida. Al margen de los sufrimientos naturales que provocan las enfermedades, cuando se superan los 80 años algunos ancianos padecen de un mal incurable que es la soledad. De esta manera y en estas circunstancias comienzan las crisis de depresión, encerrándose en sus problemas y sintiéndose inútiles después de haber trabajado durante toda la vida. Se habla mucho de proteger a la familia mediante programas de asistencia a la maternidad, a la infancia, al menor y a los incapacitados pero muy poco se habla de los ancianos. Las Naciones Unidas calculan que en el año 2020, solamente en Brasil habrá más de 30 millones de personas con más de 60 años. Esta realidad nos está demostrando también que muchos valores tienden a desaparecer y cada día se respeta menos a los padres, maestros, profesores, abuelos y vecinos con una falta de consideración nunca imaginable. Antiguamente los jóvenes confiaban en los adultos del barrio con la seguridad de que llegado el momento encontrarían una mano amiga y solidaria. Hoy todo ha cambiado. Rejas en puertas y ventanas, ancianos que sobreviven entre el frío y la soledad del asilo, mochilas con celulares junto a los pañales y una realidad que golpea cada vez más fuerte a la tercera edad. En todas las etapas de la vida el hombre necesita del apoyo y del afecto de sus familiares, amigos o vecinos. Sin embargo nunca se necesita tanto como en la vejez o en la tercera edad como se dice ahora. También debemos señalar que el promedio de vida aumentó considerablemente, mientras en 1900 apenas llegábamos a los 47 años en la actualidad ha sobrepasado los 70 y se encamina a vivir mucho más que todas las especies que habitan el planeta. Pero mientras aguardamos la eternidad de nuestros sucesores debemos recordar a célebres “viejos” que se metieron en la mejor historia de la humanidad; León Toltoi murió a los 84 años de neumonía; Goethe murió a los 83 años cuando recién había terminado la segunda parte de Fausto; Víctor Hugo también murió a los 83 y Tiziano  de cólera a los   99, cinco años después de terminar su famoso cuadro “Cristo Coronado de Espinas”. Miguel Angel murió a los 89 , Verdi a los 88  tras haber creado Othelo  con mas de 80. Stradivarius a los 93 y  Bertrand Russell en plena vejez  preside en Estados Unidos los tribunales de Crímenes de Viet-Nam. La historia uruguaya ha recogido el nombre de Anacleto Medina que murió a los 83 años atravesado por una lanza en la batalla de Manantiales mientras luchaba junto a Timoteo Aparicio en 1871. Ilustres ancianos que sin embargo nunca los vimos encasillados en la Tercera Edad.

Riesgos para la Población de Mayor Edad.
Por Luis Fernando Andrade. La proporción de la población con edad superior a los 60 años aumenta rápidamente en el mundo. Europa es un caso extremo, consecuencia de un crecimiento esperado de la población cercano a cero, o inclusive negativo. Por ejemplo, en España, la población mayor a los 60 años representa cerca del 23% y en 20 años se estima que esta proporción supere el 30%. En Estados Unidos, un caso intermedio en donde la población continúa creciendo a una tasa moderada, la población mayor a los 60 años ya representa el 17% del total y se estima que llegue al 24% en dos décadas. En Colombia, la proporción de mayores de 60 años es menor, pero está creciendo rápidamente. Se espera que crezca del nivel actual de 7,5% a 10% en los próximos 20 años. En términos de números absolutos el desafío es más evidente: se estima que vamos a pasar de una población de 3,3 a 5,5 millones de personas mayores de 60 años. O sea, en 20 años, 5,5 millones de colombianos esperarían estar parcial o totalmente retirados.
Los riesgos. ¿Será que esta población va a poder contar con un nivel de ingresos consistente con sus expectativas durante la etapa de retiro? La respuesta es probablemente: no. Existen grandes riesgos sobre los sistemas de pensiones, la expectativa de vida y los costos de salud en la vejez. Los sistemas públicos de pensiones en Europa y Estados Unidos aún están basados en el concepto de "beneficio definido", similar al esquema que mantiene el Seguro Social en Colombia. Estos sistemas entregan pensiones muy subsidiadas, sustentándose en el hecho de que en el pasado era pequeña la población de pensionados relativa a la población en edad de trabajar. Por lo tanto, en la medida en que aumenta la proporción de pensionados y disminuye la de trabajadores el sistema queda desfinanciado. Como consecuencia, tarde o temprano los gobiernos van a tener que disminuir el subsidio, afectando los ingresos de los pensionados. Los sistemas de "contribución-definida", como nuestro sistema de AFP's, tiene su riesgos, dado que los ahorros, en el momento del retiro, dependen del número de meses cotizados y de los retornos obtenidos por los administradores de los fondos. En Colombia, la informalidad del mercado laboral presenta un desafío grave. La mayoría de los trabajadores no cotizan a las AFP's y aquellos que cotizan lo hacen intermitentemente, puesto que muchos trabajadores rotan periodos de empleo formal con empleo informal. Solo una proporción minoritaria de colombianos podrá esperar una pensión superior al 70% de su salario en la edad de retiro. El aumento en la expectativa de vida y los costos de salud aumentan el riesgo. En la medida en que una mayor parte de la población retirada puede esperar a vivir más allá de los 85 años, aumenta la probabilidad de que sus ahorros se acaben antes de su muerte. Además, mientras los costos de salud aumentan, una enfermedad inesperada puede fácilmente agotar los ahorros.
Implicaciones para Colombia. El país ya tomó una de las decisiones más importantes para resolver el problema pensional con la creación del sistema de "contribución definida" de las AFP´s, el cual elimina los riesgos de desfinaciación que tenía el sistema de "beneficio-definido" del Seguro Social. Pero el nuevo sistema será poco útil para la gran mayoría de la población si no se ataca de frente el problema de la informalidad en el mercado laboral. Colombia tiene uno de los mayores índices de informalidad en el mundo. Es clave que el gobierno y los gremios desarrollen soluciones prácticas que tomen en cuenta las particularidades de cada sector. Por ejemplo, en el sector de la construcción se podrían establecer parámetros de referencia en términos de empleados y masa salarial por metro cuadrado. Al finalizar una obra, el constructor tendría la obligación de comprobar que sí se hicieron cotizaciones a las AFP´s consistentes con los metros cuadrados construidos. Algo parecido podrían hacer las empresas de taxis y colectivos, fijando parámetros en términos de empleados y masa salarial por vehículo. En el comercio podría fijarse un parámetro en términos del nivel de ventas. El sector financiero también podría contribuir a mitigar los riesgos de los pensionados ofreciendo asesoría y productos novedosos. Por ejemplo, se podrían ofrecer productos para aprovechar el valor de la vivienda en la vejez, puesto que normalmente este representa la mayor parte del patrimonio de los retirados. En Estados Unidos hay instituciones que se comprometen con el pago de una renta fija a parejas pensionadas, a cambio de que la propiedad del inmueble pase a manos de la institución en el momento de su muerte. Finalmente, se requiere incentivar y generar conciencia en la población sobre la importancia del ahorro para la vejez. La tasa de ahorro del conjunto de nuestra economía es muy baja para las necesidades del país.

La contribución de la tercera edad en la escena contemporánea
Por Gonzalo Valcarlos. Uno de los fenómenos sociodemográficos más significativos de esta era es el aumento en la esperanza de vida y la consiguiente mayor longevidad en hombres, y sobre todo, en mujeres. El rol de la “nueva” tercera edad. Se ha conquistado a la vejez. En el sentido de prolongar los años de vida de los seres humanos. Sin embargo, ésta es una etapa que pocos quieren abordar. “No quiero llegar a viejo”, o “ya cumplí más de medio siglo, acá me planto”, son los latiguillos más escuchados por aquellas personas que están ingresando a ese sector de la vida que se denomina “pasivo”. Da la impresión que fuera un proceso que no se quiere protagonizar, tan solo ser testigos externos. La gran paradoja es: “La longevidad ha sido una gran conquista del desarrollo médico, económico y social, pero indeseado y evitado por las personas”. Los actuales procesos de cambio en las sociedades complejas contemporáneas, significaron un nuevo marco caracterizado no sólo por el envejecimiento de la población, sino también por profundas transformaciones en las relaciones y estructuras familiares. En las nuevas generaciones se ha ido desarrollando una cultura juvenil totalmente desligada de los más viejos y de su historia. Esta se fundamenta en torno al corto plazo, vivir el presente y el instante sin importar orígenes o la proyección hacia un futuro. La mayor longevidad amplía el horizonte de la vida, en consecuencia, las formas de vivir la vejez sufren transformaciones. Actualmente, los mayores participan de forma activa en los llamados centros de la tercera edad. Esto hace pensar que en un futuro habrá nuevos modelos de ancianidad: con mayores recursos sociales, culturales, educacionales y financieros que las generaciones precedentes. En este contexto, el actual marco de políticas sociales y públicas hacia la tercera edad tiene que cambiar, pues el aumento de la población no solo modifica la estructura demográfica, sino que también se presentan cambios en el interior de la compleja dinámica social.
 
La libido activa no solo es para jóvenes
Por: Jane E. Brody. The New York Times News Service. Aquí va una nueva palabra para ustedes: “obsolagnium”. Quizás usted no la encuentre en un diccionario común. Pero, si usted tiene más de 50 años de edad, es muy probable que esté familiarizado con ese concepto, debido a que significa “menguante deseo sexual a consecuencia de la edad”. De hecho, la edad en sí muy rara vez es el factor que explica la declinación en la libido entre las personas que superan los 50 años de edad. Más bien, puede ser cualquiera de una docena o más de factores -lo cual ocurre de manera más común entre personas mayores- lo que explica los cambios. Muchos de estos factores están sujetos a modificaciones que pueden restablecer, si no la energía sexual de la juventud, cuando menos el deseo de buscar y la capacidad de disfrutar del sexo. Tampoco tiene que ver solamente con las hormonas. Dirigiéndose tan sólo a la mitad de la población, el Libro Colectivo de Salud de la Mujer de Boston, en su más reciente obra, Nuestros cuerpos, nosotras mismas: Menopausia, destaca: “Nuestro deseo y satisfacción sexual quizás sea vean influidos por nuestras circunstancias de vida, contando la calidad de nuestras relaciones sexuales, nuestra salud emocional y física, aunado a nuestros valores y pensamientos con respecto a la sexualidad, así como por el proceso de envejecimiento y los cambiantes niveles de hormonas que se producen durante la transición de la menopausia”. Lo mismo, por supuesto, es cierto para los varones. Circunstancias difíciles en la vida pueden tener un gran efecto sobre la libido de cualquiera. La tensión nerviosa en el trabajo o en casa, la bancarrota en el horizonte, un divorcio inminente, enfermedades graves, depresión, un historial de abuso sexual y una diversidad de medicamentos, están entre los muchos aspectos que pueden frustrar su deseo de tener sexo a cualquier edad. A medida que la gente envejece, ocurren cambios tanto físicos como emocionales que pueden influir sobre la libido. Arrugas, pérdida de cabello, merma en la masa muscular y acumulación de grasa, entre otros cambios relacionados con el envejecimiento, pueden ocasionar que hombres y mujeres se sientan menos atractivos. Además, si usted considera que es atractivo o atractiva, su cerebro pudiera responder impidiendo cualquier impulso de intimidad que usted pudiera albergar con alguien más. No dispongo de estudios a la mano que corroboren esta idea, pero tengo la firme sospecha de que es mucho más probable que la gente de edad avanzada que se mantiene en buena forma física, que sigue estimulando su cerebro y mantiene el interés en una diversidad de actividades, se sienta más atractiva y sea más atractiva -y por tanto más libidinosa- que las personas que se permiten decaer y se descuidan, por así decirlo. No estoy sugiriendo que la gente que ronda los 60 ó 70 años de edad debería empezar a vestir la ropa y actuar como alguien de veintitantos, pero sí existen diversas acciones, apropiadas para cada edad, que pueden ayudarle a la gente a verse a sí misma -y ayudarles a otros a verlas- como seres sexualmente deseables. Por supuesto, las enfermedades, tanto mentales como físicas, pueden alterar seriamente una libido saludable a cualquier edad. Las enfermedades de las glándulas adrenales, pituitaria o tiroides pueden reducir el deseo sexual. De manera similar, varios cánceres comunes -en particular los de mama, testes o la próstata, o los fármacos empleados en su tratamiento- pudieran suprimir el deseo sexual. La ayuda médica. Existen muchos fármacos que se administran comúnmente y que pueden interferir con el deseo sexual, su desempeño o ambos. Entre los que más destacan están los antidepresivos y fármacos para combatir la ansiedad, medicamentos para la hipertensión arterial, así como opiáceos para el alivio del dolor. De manera similar, elevadas dosis de alcohol o licor afectan negativamente tanto el deseo como el desempeño. Incluso fármacos que se toman para reducir la acidez estomacal pueden reducir el deseo de tener relaciones sexuales. En algunos casos, si se cambia la dosis, se recurre a otro medicamento o si se toma un breve descanso del fármaco (digamos, por un fin de semana), es posible darle un impulso a la libido. Si bien un fármaco como el Viagra pudiera ayudarle a un hombre a superar temporalmente la disfunción eréctil, ya sea ocasionada por enfermedad o a causa del medicamento, eso no hace nada por incrementar el deseo, lo cual es de importancia esencial para que funcionen estas drogas que mejoran la potencia sexual. Para muchas parejas establecidas hace ya tiempo, el conocimiento mutuo con respecto a como darse gusto sostiene el interés sexual. Sin embargo, para otros, la familiaridad puede engendrar aburrimiento; pierden el interés en hacer lo mismo de siempre, de la misma forma de siempre, después de cierto tiempo. La edad no es freno. La novedad es un estimulante sexual muy bien establecido. Una mujer u hombre sin compromisos, en la adultez madura o más allá, que prácticamente habían olvidado el sexo, conoce a alguien nuevo y atractivo, y repentinamente se reencienden las flamas del sexo. Esto le puede ocurrir, de la misma forma, a la gente de edad muy avanzada. En casas de retiro y en instalaciones de hospicios abundan las historias acerca de ancianitas viudas o viudos cuya sexualidad, en estado durmiente desde hacía mucho, es despertada por la atracción hacia una pareja nueva, aunque igualmente vieja. Por supuesto, el cambio de parejas no es una opción realista a considerar para quienes están en relaciones monógamas desde hace largo tiempo, en las cuales la intimidad sexual es tan sólo un valorado recuerdo. No obstante lo anterior, existen formas en que esas parejas presenten novedades, que van desde un cambio de lugar o técnicas hasta un intercambio de fantasías o incluso el surgimiento de juguetes sexuales, con el fin de reavivar los sentimientos sexuales. Incluso algunas parejas jóvenes pueden encontrar renovado interés en el sexo que, anteriormente, fue disminuido por un temor a ser interrumpido o escuchado por los niños o un pariente anciano. Puede requerir de cierto esfuerzo -y quizás de cerrar bajo llave la habitación y poner música de fondo- para aminorar el riesgo de distracciones que sofocan la flama del deseo. Algunas mujeres quizás crean que la declinación en el estrógeno durante la menopausia es responsable de su pérdida de interés en el sexo. Sin embargo, la pérdida de estrógeno es un factor apenas indirecto; puede dar como resultado constricción y resequedad vaginal, lo cual hace que las relaciones sexuales resulten dolorosas, en vez de placenteras. El uso de lubricantes y un consolador o más frecuencia en las relaciones sexuales, a menudo, puede contrarrestar estos efectos. Sin embargo, para algunas mujeres, el uso de una crema o supositorio vaginal de estrógeno es necesario para lograr que el sexo sea cómodo y más deseable.
Testosterona, la clave. Sin embargo, la verdadera hormona de la libido, tanto para hombres como para mujeres, es la testosterona, misma que las mujeres producen en sus ovarios y glándulas adrenales. Al tiempo que otros niveles de la hormona ovárica van en descenso tras la menopausia o la extracción quirúrgica de los ovarios, lo mismo ocurre con la cantidad de la testosterona, que impulsa el deseo. Esto ha llevado a algunas mujeres a buscar tratamiento a través de terapia de reemplazo de testosterona, con miras a recuperar sus vidas sexuales. Un fármaco que se prescribe de manera común es el Estratest, combinación de pequeñas dosis de estrógeno y testosterona. Algunos médicos hacen preparados de testosterona de baja dosis, a la medida de cada una de sus pacientes. Si bien ya existe un parche de testosterona para la mujer en Estados Unidos, la Administración de Alimento y Fármacos no le ha dado su aprobación debido a que la información de seguridad no es suficiente. Las mujeres que están bajo tratamiento con testosterona deben ser vigiladas cuidadosamente, ya que aún no se determinan los niveles seguros de dicha hormona para las mujeres. Entre los efectos secundarios de ocurrencia común están el indeseado crecimiento de vello y que la voz se vuelva más ronca. Las mujeres que han padecido cáncer de mama o uterino o enfermedades del hígado o el corazón deberían evitar el reemplazo de testosterona. De manera similar, el deseo sexual del hombre puede apagarse a causa de bajos niveles de testosterona. Si bien no existe un reconocimiento oficial de la menopausia masculina, los varones experimentan menguantes niveles de hormonas a medida que envejecen -lo que algunos expertos denominan andropausia-, lo cual puede tener un efecto negativo sobre el deseo y el desempeño sexual. Entre otros síntomas de esta deficiencia podría incluirse el crecimiento del pecho, la pérdida de vello corporal o facial, así como padecer osteoporosis antes de los 65 años de edad. El reemplazo de testosterona es de utilidad para restablecer el impulso sexual tan sólo entre hombres que presentan bajos niveles de esta hormona. Es recomendable someterse a una prueba que mida los niveles de testosterona, así como necesario descartar otras causas (aparte de la edad) antes de prescribir esta hormona. Entre los riesgos están el agrandamiento y el cáncer de próstata.

La vida: sucesión de duelos
por Joaquín Rocha. “Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida”. Charles ChaplinPor esas cosas de la cultura, la palabra duelo nos remite siempre a otra que, con sólo nombrar causa temor: la muerte. Si la vejez despierta miedo, la muerte aún más. La vida que nos enfrenta, nos va preparando, casi sin darnos cuenta, a vivir duelos cotidianos. Cada día que pasa, cada cosa que vamos dejando atrás, nos pone en el camino de los duelos. Sino pensemos en cuánto nos costó dejar el secundario, o esas vacaciones, el dolor ante un romance frustrado o por el amigo que se fue. Por cada pérdida, por cada abandono, un duelo. Del latín: Dŏlus: dolor, lástima, aflicción o sentimiento, así lo define la Real Academia Española. Y sí, los duelos duelen. Una nueva imagen se impone frente al espejo. Encuentro que muchas veces molesta y conlleva a la construcción de otra imagen que sólo es posible después de un minucioso trabajo de duelo. No es fácil, más dentro de una sociedad que demanda que es necesario ser, verse y estar joven y atractivo. Sino observemos la publicidad donde los modelos están muy lejos de los abuelos con sus arrugas y canas. Este duelo implica todo una nueva posición en relación a la imagen corporal. Otro gran duelo, aparte del vivido por el cuerpo joven, a que se enfrenta la tercera edad se da cuando abandona la vida laboral: la jubilación. Son muchos los que antes de que este hecho se produzca van acariciando la idea de decirle adiós al trabajo. Piensan que a partir de ese momento serán dueños de su propio destino sin relojes ni obligaciones que marquen su vida. Pero no todos la experimentan de la misma manera. La transición del trabajo a la jubilación es un cambio muy importante. Para algunos supone la pérdida de ingresos, identidad profesional, estatus social, compañeros y estructura cotidiana del tiempo y actividades. Más, si a esto se le suma que todavía tiene suficientes recursos físicos y mentales para desempeñar adecuadamente tareas significativas desde el punto de vista laboral y social. Un retiro puede provocar una crisis total. Lo que fue hasta ayer, ya no es hoy. Los horarios de trabajo, de descanso, de diversión, es decir, esa rutina que actuó de andamiaje a lo largo de los años resulta ineficaz para continuar la vida. Se abandonan viejos compañeros de trabajo y se pasa  más tiempo en el hogar. Mucho más tiempo libre y no saber qué hacer con él rompe con los equilibrios logrados. Se comienza a añorar lo que ya no se tiene y un tinte nostálgico se siente ante un mundo nuevo. El recuerdo de lo que se fue, ocasiona una gran tristeza y abatimiento. “Cada pérdida, por pequeña que sea, implica la necesidad de hacer una elaboración; no sólo las grandes pérdidas generan duelos, sino que, repito, toda pérdida lo implica. Por supuesto que las grandes pérdidas generan comúnmente duelos más difíciles, pero las pequeñas implican también dolor y trabajo”. (Jorge Bucay. El camino de las lágrimas). El duelo más difícil de elaborar es el de la pérdida de seres queridos o afectos cercanos (amigos, familia, cónyuge). Tal vez porque a partir de estas pérdidas se instala la conciencia de finitud. La propia muerte se hace presente. Si bien el hombre es mortal, existe siempre la pretensión de la inmortalidad. Freud destacó el hecho de que nuestra muerte no nos es representable; frente a ella, somos siempre espectadores. El tiempo de proceso de este duelo varía según las personas, de los recuerdos vinculados a quien desapareció y las circunstancias en las cuales falleció. La aceptación de la pérdida, el posterior dolor y sufrimiento emocional y el ajuste de la vida integrándose a la nueva realidad, hasta volver a vivir la satisfacción y estabilidad, son los pasos por los cuales deberá pasar para dar por concluido el duelo. Más allá de esto, la posibilidad de ser feliz está siempre presente. Casi podríamos decir que así como la muerte le da sentido a la vida, cuando la vida tiene sentido, la muerte ayuda a la felicidad dando sentido y valor a cada minuto de la vida. Pretención. Si quieres soportar la vida, prepara la muerte". Ir descubriéndose viejo, muchas veces, puede traer como consecuencia una crisis. Pero ésta debe ser tomada como un momento decisivo para vivir la vejez como una etapa placentera, como un período de crecimiento. Recordando a Erickson ésta es la etapa de la integración versus la desesperación. Aceptar la propia realidad y lo que trae aparejado es la oportunidad para alcanzar un estado de espiritualidad donde todo lo vivido se integra. Ver la vida con una mirada de fracaso, frustración y decepción de uno mismo conduce directamente a un sentimiento de desesperación. Cada uno elige el camino. “La  vida es una obra de teatro que no permite ensayos... por eso, canta, ríe, baila, ama y vive intensamente cada momento de tu vida... antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos”.  (Charles Chaplin).

DILEMA DE ENVEJECER: LA SENECTUD ES UNA ETAPA DURANTE LA CUAL LAS FUNCIONES DEL CUERPO EMPIEZAN A DETERIORARSE
La senectud empieza a partir de los 60 años, aunque es relativo según la actividad y cuidado de sí mismo. El ser humano ha estado desde siempre en búsqueda de una fórmula que le permita vivir y lucir espléndido por más tiempo. Y aunque alcanzar los 150 años aún no se ha conseguido, los científicos han ido acercándose cada vez más a posibles soluciones para retardar el efecto del tiempo. Pero, ¿por qué se le teme tanto a la vejez? ¿Acaso es por las arrugas que surgen o las limitantes físicas propias de la edad adulta? ¿O será por miedo de enfrentarse a la muerte? La senectud, como la define el Manual Merck de edad y salud, es una etapa durante la cual las funciones del cuerpo empiezan a deteriorarse. Asimismo, identifica dos tipos de envejecimiento: el biológico y el sicológico. El primero se refiere a las modificaciones degenerativas que sufre el organismo, mientras que la segunda, a la forma en que se comporta y siente una persona con la edad. Médicamente esta fase empieza a partir de los 60 años, aunque es relativo, pues como indica el geriatra Antonio Gabriel Turcios, algunos por su estado físico, aparentan 65 cuando en realidad tienen 40, o viceversa. Todo depende de la actividad, cuidado de sí mismo y el entorno en el que haya pasado sus días. Primeros signos. Cuando niños, la piel es lisa y suave, pero con el correr de los años, los tejidos se transforman y salen arrugas. Es así como inician los primeros síntomas físicos del paso del hombre hacia la ancianidad. Luego aparecen las canas, el cabello se cae en algunas personas y disminuye la capacidad de respuesta del sistema inmunológico en general. ¿Por qué sucede todo este proceso degenerativo? Las células –elementos microscópicos que forman el cuerpo de los seres vivos–, con los años mueren, ya que no pueden dividirse más o porque han sido dañadas o destruidas por los radicales libres (agentes ambientales nocivos), provocados por la radiación o la luz solar. Si bien es cierto que los antioxidantes –contenidos en las vitaminas C, E y el betacaroteno– combaten esas moléculas, aún no está comprobado científicamente que ayuden a retardar los efectos de la vejez. No obstante, personas de países desarrollados, principalmente, han caído en la “obsesión por la juventud” y se basan en esa hipótesis para automedicarse y abusar de este tipo de pastillas sin pensar en los efectos adversos. “Por ejemplo, la vitamina C en altas dosis, alcaliniza la orina y forma cálculos”, advierte Gabriel Turcios. ¿Entonces qué hacer? El geriatra aconseja que a lo largo de la vida opte por un estilo de vida sano, ejercicios y una dieta balanceada, para así mantener las funciones del organismo en las mejores condiciones posibles. Sólo es un pensamiento. “El hombre no envejece cuando se arruga, sino cuando sus esperanzas y proyectos se desmoronan”, afirma el siquiatra Marco Cyrano Ruiz, cuya frase parece ser muy acertada. Don Pablo –como le llaman sus conocidos–, tiene 75 años y continúa imponiéndose nuevos retos empresariales. “Por ahí tengo un proyecto que me llevará unos 10 años finalizarlo”, cuenta. “Quién sabe si viva todo ese lapso, pero la verdad es que nadie sabe el día de su muerte, así que la edad no es algo que ocupe mi mente. Simplemente no pienso en eso”, agrega, sonriente, este fornido señor. ¿Cuál será su secreto? De acuerdo a un estudio efectuado entre 500 voluntarios comprendidos entre los 60 y 98 años por la Universidad de California, en San Francisco, la clave para un envejecimiento saludable (mantenimiento de la lucidez mental y física) está en mantenerse ocupado. Con la investigación concuerda el sicólogo Eric Rac, de la Liga guatemalteca de higiene mental, pues “los sueños y el optimismo siempre deben acompañar al individuo en cada etapa de su existencia”. Ruiz indica que existe gente que tiene la creencia de que, llegando a la tercera edad, dejarán de ser útiles o bien, se dicen a sí mismos que su vida ha terminado. Para el experto, esos pensamientos sólo consiguen deprimir y frustrar a la persona. “Deben tomar consciencia de que la edad no limita”, enfatiza. Ante ello, Rac y Ruiz recomiendan a los adultos mayores a entretenerse con actividades simples como la lectura, ajedrez, la asistencia a la iglesia, prácticas como el tai chi chuan y otras reuniones que fomenten la socialización y el ejercicio físico y mental. “Se deben consumir muchas frutas, verduras, carnes blancas e hidratarse constantemente”, añade Gabriel Turcios, así como llevar un control médico general adecuado. Años dorados. La niñez, la adolescencia, la madurez, la vejez... Todas son etapas que poseen su propia belleza y no deben temérseles. Cada una tiene sus ventajas y limitantes. “No veo la preocupación de las personas ante esta edad. Piensan en que pueden fallecer por cada paso que dan. Pero uno, con la sabiduría de los años, también aprende que la muerte, es parte de la vida”, apunta don Pablo. “Mientras tanto, yo sigo disfrutando de mi paso por este mundo, como debe ser”, finaliza. Consejos: Vigorosas recomendaciones. Personas mayores de 50 años necesitan algunos suplementos vitamínicos. Siempre consulte con su médico o nutricionista. Vitamina B12: Se requieren 2.4 microgramos (mcg) diarios. La contienen cereales, hígado de res, salmón y moluscos, principalmente. Muchos adultos mayores no la logran absorber, por lo que podrían necesitar de otras pastillas bajo prescripción médica. Sangre y nervios se benefician de ésta. Calcio: De 1,200 a 2,500 miligramos (mg) al día. Sirve para fortificar los huesos y prevenir fracturas de cadera, columna o muñecas, que son las más frecuentes. Vitamina D: 10 mcg para individuos entre 50 y 70 años; 15 mcg para quienes tienen más de 70. Se obtiene de la luz solar. Una caminata de 10 a 15 minutos es suficiente (utilice filtro solar). También se encuentra en la leche y salmón y pollo cocido, por ejemplo. Ayuda al organismo a utilizar el calcio. Vitamina B6 (piridoxina): Diariamente, 1.7 mg para hombres y 1.5 mg para mujeres. Contenidos en cereales de granos, legumbres, vegetales, papas, leche, queso o pescado. Mejora el funcionamiento del sistema inmunológico.

EL CONSUMO DE ANTIOXIDANTES PREVIENE EL ENVEJECIMIENTO PRECOZ
El estés producido por un estado de angustia personal puede ocasionar una baja de defensas en el organismo favoreciendo el aumento de radicales libres, derivados de la oxidación celular. El aumento de estos elementos, indispensables para el sistema inmunológico, se relaciona con la aparición de ciertas enfermedades de carácter degenerativo como el cáncer, Alzheimer, envejecimiento precoz, así como otras de tipo cardiovascular. De acuerdo con la nutrióloga del hospital Aquiles Calles del ISSSTE, Irma Tellez Estrada, para evitar el incremento de radicales libres es necesario erradicar o disminuir factores desencadenantes como la ingestión de tóxicos, entre los que se encuentran principalmente las drogas, el tabaco y el alcohol. Precisó que los contaminantes ambientales, el contacto con productos químicos y las situaciones de estrés son agentes que aumentan el número de radicales libres y que difícilmente se pueden contrarrestar, sin embargo, dijo, el consumo de alimentos denominados “antioxidantes” eliminan del organismo estas perjudiciales sustancias. Ante la agresión orgánica que representan estas moléculas es recomendable adoptar una alimentación rica en productos vegetales aptos de proporcionar elementos que reduzcan, e incluso, eliminen los efectos perniciosos de los radicales libres. “Es benéfico consumir carnes rojas con la menor cantidad de grasa posible y preferir pescados o aves cuyos precios generalmente son más baratos y existe una gran variedad en el mercado”. Tellez Estrada señaló que el betacaroteno es un competente antioxidante precursor de la vitamina A preventivo en la aparición del cáncer especialmente el de pulmón y estómago, además de evitar las enfermedades del corazón. Alimentos como el tomate, zanahoria, verdolaga, zanahoria y espinaca son ricos en este pigmento que además favorece el hígado y el aparato digestivo. Además de sus propiedades antioxidantes, la especialista informó, que la vitamina C es igualmente importante para la absorción del hierro, el calcio y otros aminoácidos esenciales para la estabilidad del sistema óseo, la adecuada cicatrización y la energía. Los cítricos como naranjas, limones y toronjas además de los pimientos proveen esta importante vitamina. Finalmente la nutrióloga destacó la ingesta de alimentos básicos para la prevención del cáncer y la eliminación de toxinas del organismo como son el brócoli, el ajo y el maíz. “Siempre es un buen momento para cambiar nuestros hábitos alimentarios y el uso constante de verduras y hortalizas de color verde, los vegetales ricos en aceite y la mayoría de las frutas representan la mejor defensa que podemos de la que podemos dotar al organismo contra cualquier padecimiento”.

ENVEJECE LA SOCIEDAD, PERO AFIRMAN QUE A LOS ANCIANOS NO LES HACEN LUGAR
La socióloga de la UBA e investigadora del Conicet, María Julieta Oddone, dirigió un trabajo que incluyó 1.506 entrevistas a personas mayores de 60 años. Con los datos en la mano, señala que existe un corrimiento de la vejez y los ancianos pierden un poco de buena salud, pero que no aumenta la mala. Afirma también que, paradójicamente, esta parte de la población ya no tiene el rol social (ni de referencia cultural) de décadas pasadas. Asegura que este trabajo derriba mitos. Y que la mayoría de los viejos son “autoválidos” “La vejez sigue siendo una estación en busca de su propósito”, escribe el británico Thomas Cole en su obra Diario de la vida. Historia cultural del envejecimiento en América. La socióloga María Julieta Oddone, profesora titular de Sociología de la Vejez en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del Conicet, ratificó esta hipótesis de trabajo en un pormenorizado estudio denominado Actitudes, percepciones y expectativas de la personas de mayor edad, que a partir de 1.506 entrevistas refleja la situación actual de “los viejos” en nuestra sociedad. El informe arroja conclusiones interesantes en la materia, que marcan cierta continuidad con investigaciones previas y también algunos cambios. Uno de ellos, el que más resalta Oddone en diálogo con Hoy, es el corrimiento de la vejez. “Hace algunos años ciertas actividades dejaban de hacerse a edades más tempranas. Hoy vemos que ese dejar de hacer pasó, en muchos casos, de los 75 a los 80 años. Este dato derriba mitos y prejuicios relacionados con los viejos”, describe la profesional. Coincido totalmente con esto”, señala a Hoy el doctor Leopoldo Salvarezza, médico, psicoanalista y psiquiatra, especializado en psicogerontología, precursor en Argentina sobre la materia y autor de diversos libros. Hoy tiene 74 años. “Este corrimiento -ilustra Salvarezza- se debe al aumento de la expectativa de vida al nacer. En 1980 una persona de 90 años era una rareza, hoy quién no tiene un viejo de 90 años dentro de la familia. Es una situación usual, corriente. Se agregaron años al curso vital, y por lo tanto las cosas se postergan”.
Sin eufemismos. A Oddone también le gusta llamarlos así, “viejos” a secas. “No creo que sea una palabra peyorativa, ni muchos menos”. “No hay que hablar con eufemismos. La niñez produce niños, la adolescencia adolescentes, la adultez adultos y la vejez no puede producir tercera edad. Sino viejos, perdámosle el temor a esta palabra”, concuerda Salvarezza. El estudio, cuyos trabajos de campo los realizó una reconocida consultora privada guiada por esta socióloga, también revela que actualmente, “con el paso del tiempo, se pierde un poco de buena salud, pero no se incrementa la mala. Un ejemplo que sustenta este concepto se ve en las instituciones que aglutinan a grupos de viejos. Casi todas son conducidas por los viejos más grandes, de mayor edad”, señala la investigadora, que tiene asiento en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Pese a ello, también “vemos que la participación extrafamiliar de las personas mayores no es demasiado alta; la mayoría vive en el seno de su hogar y en el de su familia. Esta es una tendencia que se sigue manteniendo en el tiempo”.
“Autoválidos” Las encuestas fueron realizadas a personas de más de 60 años que no están institucionalizadas; es decir, que viven en sus casas o en la de algún familiar o amigo. “El principal apoyo de los viejos en la sociedad sigue siendo la familia”, ratifica Oddone. Según diversos estudios, con base en el Censo de Población del Indec de 2001, sólo el 2% de los mayores de 60 vive en geriátricos. El 50% de ellos lo hace por enfermedades extremas y el resto por problemas económicos, carencia de hogar o falta de contención. Acá surge otro punto atractivo del relevamiento. “A aquellos que no respondían la encuesta les preguntamos los motivos. El 5% no lo hizo porque estaba muy enfermo, pero en su casa. Si se tiene en cuenta que sólo el 2% está en geriátricos y un 5% en la mencionada condición, podemos asegurar que todos los restantes son autoválidos. Es decir, un porcentaje altísimo”, describe la profesional. “Esto también rompe el mito de que la vejez es enfermedad y decrepitud. Por eso podría decir de que los viejos se mueren sanos”. Asimismo, este dato echa por tierra el prejuicio de que los viejos son abandonados por sus familias. El estudio tomó en cuenta a los mayores de 60 años porque así los estableció en 1982 y lo ratificó diez años más tarde la Asamblea Mundial del Envejecimiento. Se aborda desde esa edad con el objetivo de darle cierta uniformidad a las distintas investigaciones que se realizan sobre la materia. Actualmente, prácticamente todos los países del mundo tienen un envejecimiento de su población. En Europa la situación es evidente y en Argentina también se puede palpar. Se considera a una nación con envejecimiento poblacional cuando los mayores de 60 años superan el 7%. El Censo de 2001 estableció que en nuestro país son el 13%; en Capital Federal, p ej, trepan al 22%.
Relegados. “Si bien la familias no abandonan a los viejos -se explaya Oddone- muchos de ellos no participan en instituciones fuera de su hogar. Hay una escasa ocupación creativa del tiempo libre. Esto es así porque a los viejos no se les da un espacio en la sociedad. Ellos mismos dicen que no saben qué lugar ocupan en la estructura donde viven” Paradójicamente, esto ocurre cuando hay cada vez más viejos que viven más años. Hoy, aporta la socióloga, existe una generación de centenarios. “Si bien siempre hubo viejos, esta es la primera vez en el mundo que las sociedades son viejas”, dice la mujer. En esta línea de pensamiento, la vejez es un fenómeno nuevo que no fue asimilado por una sociedad que cambió la estructura de su población. Y el segmento que más crece, de los 60 años para arriba, no tiene o no encuentra espacio. “Increíblemente -prosigue Oddone- cuando había menos viejos, éstos tenían roles sociales. Hoy está directamente relacionado con el rol de abuelo, que es un rol familiar, no social. Por qué a una persona mayor que va caminando por la calle le decimos abuelo, cuando no pasa lo mismo con un nene. Excepto sus padres, prácticamente nadie le dice hijo. O éste tampoco llama a otra persona ligeramente más grande que él como tío. Pienso que el constante mote de abuelo es una discriminación institucionalizada”. En otras palabras, esta profesional con diversos trabajos publicados y referente de la materia, cree que aunque parezca cariñoso llamar a alguien abuelo cuando no lo es, constituye una forma de relegarlo socialmente. “Mientras que las mujeres pasaron a lo largo de un siglo del ámbito privado, rol doméstico, a lo público; los viejos pasaron de ser un rol social, como transmisores de la cultura, a un rol doméstico con la denominación abuelo”, justifica.
“Más viejos a la vista”. Para Salvarezza, como “hay más viejos a la vista, cada persona se enfrenta con el espejo del propio envejecimiento. Y esto la gente no lo quiere ver ni pensar, pretende quitarse de ese lugar futuro y no verse reflejado”. Esta situación también lleva a relegarlos. El doctor, que fue jubilado a los 65 años como profesor de la UBA , pero hoy sigue dando clases en FLACSO, hace hincapié sobre la misma cuestión de la abuelidad. “Es una usurpación de títulos, porque no todos los viejos son abuelos. Meterse en la piel del viejo que uno va a ser es una de las cosas más difíciles para el ser humano, por eso se pretende postular que la vejez no tiene nada que ver con uno, que es algo negativo”. Oddone aporta otra mirada que analiza profusamente en su estudio. “Esta sociedad no sólo no le está dando lugar a un grupo etáreo en aumento. Sino que en algunos casos en el ámbito laboral la discriminación de la vejez puede comenzar a edad muy temprana, alrededor de los 40 o 50 años. Cuando uno de los objetivos es vivir más y superar la barrera de los 100, gran parte de estas personas van a pasar la mitad o más de la mitad de su vida en esa vejez relegada”. Como escribe Cole, este trabajo confirma que la vejez sigue siendo “una estación en busca de su propósito”.

SEXO DESPUÉS DE LOS 60
Durante el último siglo, los occidentales han ganado 30 más años de vida, por lo que al cumplir los 60 aún le quedan, en circunstancias normales, otros 20 o 30 años de vida. Mucha gente no está dispuesta a pasar todo este tiempo sin tener contacto con el sexo pero, no obstante, los mitos abundan: A la edad adulta, la mayoría de los hombres se hacen impotentes incurables. A partir de los 65, solo uno de cada cuatro hombres tienen problemas serios en conseguir y/o mantener erecciones, mientras que a los 80, esto le sucede a solo uno de cada dos varones, afirma la licenciada en psiquiatría Susana Merces, quien ha escrito varios artículos sobre el tema. “El Viagra soluciona cerca de los dos tercios de los problemas de impotencia, y existen nuevos tipos de inyecciones auto-aplicables e implantes que pueden solucionar los casos restantes. Pero solo del 5% al 10% de los hombres busca ayuda”, agrega. Cuanto más viejos, peores amantes. La verdad puede ser justamente lo contrario. A medida que los hombres envejecen, pueden retrasar la eyaculación por más tiempo, lo cual extiende el sexo y provoca que las mujeres puedan sentir mayor placer. La capacidad para el placer sexual de una mujer, disminuye después de menopausia. Las mujeres que nunca tuvieron problemas para experimentar orgasmos cuando eran más jóvenes, continúan haciéndolo hasta bien entrada la vejez, "incluso a los 80 años, o aún más adelante," afirma el doctor en medicina especializado en sexología Jorge Rivera. Y gracias a la experiencia y la falta de prejuicios, muchas mujeres grandes lo disfrutan más a la edad adulta que en sus primeros años de sexo. El envejecimiento baja la libido. “Aquí solo importa la salud” acentúa Merces. El deseo continúa siendo el mismo en los hombres y las mujeres adultas sanos, y sólo las enfermedades psíquicas u orgánicas pueden afectarlo. Es más probable, sin embargo, que la gente adulta sufra enfermedades como la artritis, la osteoporosis, u otras dolencias que le impidan un buen movimiento de su cuerpo en la cama. La diabetes puede conducir también a la impotencia en los hombres, lo mismo que algunas drogas como los antidepresivos, o las que se utilizan para combatir la tensión arterial alta. Los ataques cardíacos no significan un gran problema para el sexo, pero las arterias endurecidas pueden provocar erecciones más débiles o falta de las mismas. La obesidad, el consumo de alcohol y el fumar mucho, pueden también disminuir el funcionamiento sexual. Quienes posean un cuerpo más saludable durante su juventud o mediana edad, tienen más chances de gozar del sexo durante sus años adultos, destaca Rivera. El especialista señala que "durante los últimos 25 años, hubo un cambio enorme en todo lo relacionado a la ciencia aplicada al sexo, por lo que es imposible seguir atado a los viejos pre-conceptos". Razones no le faltan, ya que en los Estados Unidos, por ejemplo, existen 10 millones de hombres que toman Viagra, el fármaco que combate la impotencia, y hubo una explosión de la investigación de los temas relacionados al envejecimiento, con lo cual la mayoría de quienes nos dedicamos a eso, hemos comprobado que la gente adulta no es asexuada. Todo esto no significa que el sexo podrá ser el mismo que se practicaba a los 20 años. Por ejemplo, es normal que las mujeres desarrollen sequedad vaginal durante la menopausia. Quienes sean sexualmente muy activas, a menudo necesitan tomar algunas hormonas, o aplicar otro tipo de remedios similares para lograr un coito más cómodo. Los hombres, por su parte, necesitan un mayor estímulo sexual a medida que envejecen. Los especialistas coinciden en señalar que el órgano más importante para el sexo, es el cerebro. “Los episodios ocasionales de problemas de erección suelen aterrorizarlos, -afirma Merces-, ya que los varones suelen ser competitivos por naturaleza, y continuamente están calculando si los demás hombres de su edad pueden hacer lo que ellos no pueden " La relajación fomenta las erecciones, por lo que los hombres que sufren episodios ocasionales de falta de erección, solo deben tranquilizarse e intentar volver a disfrutar del sexo, sin caer en absurdas comparaciones o prejuicios. "Muchas veces, por la humillación y el temor de no tener éxito, suelen evitar el sexo en pareja, y se pierden de disfrutar las relaciones sin ninguna causa seria" agrega la psiquiatra. La mente también puede jugar en contra de las mujeres adultas. "Ellas tienden a obsesionarse por su cuerpo más que los hombres. Se sienten sexualmente menos atractivas si están algo excedidas de peso, y a la mayoría les conflictua mucho sus arrugas" dice Sandra Lewin, directora de un centro de belleza. Sandra señala que en lugar de hacerse problemas, las mujeres deberían aceptar estos cambios con humor, entendiendo que son inexorables. Al respecto, cuanta la anécdota de una cliente que entre sonrisas le dijo "Veo bastante mal mi cuerpo y el de mi pareja... pero seguramente se deba a mis problemas de visión". Los especialistas coinciden en señalar que no se han logrado tantos avances en el campo de la sexualidad femenina como en el de la masculina. “Esto se debe a que la sexualidad de la mujer es algo más compleja que la del hombre, aunque tampoco hay que descartar cierto machismo a la hora de priorizar las investigaciones” opina Merces. Sin embargo, esta tendencia se está revirtiendo y actualmente existen varios proyectos de investigación sobre mujeres, sobre todo referentes a la testosterona. Esta hormona es muy importante para la libido de las mujeres, aunque aún no se sabe cuales son los niveles normales. “Tenemos una tonelada de preguntas al respecto, pero no existen medidas “standar”, ya que todo depende de cada mujer”, señala Merces. En Europa, se han aplicado a las mujeres mayores niveles de testosterona, por períodos prolongados de tiempo, “pero no se han encontrado efectos terriblemente provechosos”, agrega Rivera. Actualmente, las compañías farmacéuticas están probando psicofármacos para estimular el deseo sexual femenino, bajando los niveles de recaptación del neurotransmisor serotonina. Una gran cantidad de mujeres adultas tienen falta de deseo para el sexo, pero en muchos casos, esto se debe a la perdida de una pareja estable. Un estudio realizado en 1998, demostró que cerca del 46% de las mujeres mayores de 65 años, eran viudas, mientras que solo el 15% de los hombres de esta edad se encontraban en esa situación. “De hecho, la masturbación es mucho más común en la actualidad entre las mujeres adultas, que frente a la falta de pareja abandonaron sus prejuicios y volvieron a disfrutar del sexo”, agrega Rivera. Todos sabemos que el envejecimiento conlleva una cadena de "pérdidas inexorables", pero el sexo no tiene por que se parte de esas faltas, opina Merces, al tiempo que agrega que “al igual que para muchas actividades, el conocimiento profundo y la practica continua, es crucial para el buen sexo, por lo que los años deberían jugar, en cierto aspecto, a favor”. “Las relaciones sexuales son mucho más que la penetración y el orgasmo”, señala Rivera, al tiempo que agrega que “el contacto físico cariñoso, es una parte importante de la vida en cualquier edad. Nunca se es demasiado viejo para esas cosas”. A pesar de que nuestra cultura “edad-fóbica” marca determinados prejuicios, muchas personas continúan teniendo vidas sexualmente maravillosas en su adultez. “Para quienes hayan llevado una vida sana, tanto física como mental, y tomen un buen cuidado de sí mismos, el sexo puede llegar a ser mejor de lo que fue siempre”, sentencia Rivera.

ENVEJECIMIENTO: IMPORTANTE RETO PARA LA SOCIEDAD
Por: Iris Armas Padrino
El envejecimiento individual no es un fenómeno exclusivo de las sociedades modernas, sino que ha estado presente en todas las etapas del desarrollo social y lo convierte en uno de los retos más importantes. Durante el siglo XX, en muchas regiones del mundo se logró una disminución de las tasas de natalidad y de mortalidad perinatal e infantil, así como también mejoras en la alimentación, la atención sanitaria y el control de enfermedades infecciosas, lo cual ha permitido que un mayor número de personas alcance mayor expectativa de vida. Estadísticas de las Naciones Unidas confirman que en 1950 habían cerca de 200 millones de personas con 60 años y más, en el 2000 eran alrededor de 600 millones y para el 2025 pueden llegar a mil 100 millones los habitantes del planeta que sobrepasan las seis décadas de existencia. Investigaciones acerca del tema precisan que los países de América del Norte y Europa serán los más poblados de ancianos para esa fecha. La disminución de la tasa de fecundidad y los programas de control de natalidad que se llevan a cabo fundamentalmente en naciones en desarrollo y el decrecimiento de la mortalidad, son, entre otros factores, los que determinan un envejecimiento acelerado de su población. Junto a Argentina y Uruguay, Cuba no escapa de esa realidad, si se tiene en cuenta que alrededor del 15 por ciento de los habitantes tiene seis décadas o más y en 2025 la cuarta parte de la población estará comprendida en ese grupo etáreo. Programa de Atención al Adulto Mayor. Cuba posee un programa nacional de atención al adulto mayor que comienza en la comunidad con el cuidado gerontológico e incluye el nivel hospitalario e institucional. Actualmente existen en el país unos 15 mil círculos de abuelos que atienden a más de 700 mil personas y 174 casas de abuelo para más de cinco mil ancianos. Cabe señalar los múltiples servicios destinados a este grupo etáreo, entre ellos la atención domiciliaria que beneficia a unas 100 mil personas, labor que se realiza entre los Ministerios de Salud Pública (MINSAP) y el de Trabajo y Seguridad Social. El doctor Roberto Dieguez, especialista de la Dirección Nacional del Adulto Mayor y Asistencia Social, del MINSAP, destacó que la expectativa de vida en Cuba de las personas que arriben a los 60 años es de dos décadas más y los que lleguen a 80, de siete años. Enfatizó que ya suman casi cinco mil personas en el país que arriban a la centuria y elogió la iniciativa del Club de los 120 años, que ya integra a miles de personas, no sólo de la ínsula, sino de otras partes del mundo. Cuba dispone de una estructura organizada a nivel de comunidad e instituciones, encargadas de la atención de esas personas. Por citar un ejemplo, las Cátedras del Adulto Mayor, posibilitan un pleno enriquecimiento espiritual del anciano, por los conocimientos que adquiere y aportes que realiza a la sociedad. En los cinco años de creado ese programa que posee unas 700 filiales en todo el país ha favorecido a más de 30 mil personas, y otras 13 mil se incorporaron recientemente. Además, Cuba dispone de un sistema deportivo que ofrece actividad física a ese segmento poblacional, en aras de garantizar una extensión notable de los años con mayor calidad de vida.

INVESTIGACIÓN SEÑALA QUE TENER RELACIONES EN LA TERCERA EDAD ES SALUDABLE: EL SEXO AYUDA A ENVEJECER
Un estudio de un equipo de médicos rompe tabúes sobre la actividad sexual entre la personas mayores de 65 años. El 60% de quienes superaron esta edad afirma tener relaciones sexuales cuatro veces al mes. Tener relaciones sexuales satisfactorias y medianamente regulares no es un privilegio de los jóvenes. Un estudio realizado por un equipo de médicos del centro de atención primaria Florida Nord de l’Hospitalet de Llobregat confirma que entre los 65 y los 90 años, el sexo no es sólo una realidad, sino una condición importante para tener lo que se denomina un “envejecimiento saludable”. La encuesta reveló que el 60% de los mayores de 65 años afirma tener relaciones sexuales cuatro veces al mes. Rubén López, médico que realizó el estudio, dijo que “queríamos saber algo más que nos pudiera ayudar a comprender la sexualidad de los mayores; porque hay pocos estudios sobre esta realidad”. Los encuestados afirmaron tener relaciones sexuales satisfactorias o muy satisfactorias en un 59% en el caso de los varones y en un 35% en el de las mujeres. Los médicos del centro de l’Hospitalet realizaron la encuesta sobre una muestra de 113 personas, con una media de edad de 72 años. “Un dato que consideramos importante es que el 30% de ellos reconoció la práctica de la masturbación”, dicen los autores del estudio. Un extracto de este estudio fue presentado en el congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Sem- FyC) organizado por la Societat Valenciana de Medicina Familiar. Del total de consultados, el 85% reconoció tener pareja y un 66% afirmó tener buena o muy buena relación con su compañero o compañera. Un 5% de los varones reconocía haber recurrido a la prostitución para obtener satisfacción sexual. Los doctores descubrieron que un 1% de los varones consultados admitía tomar el fármaco Viagra. En la mayoría de los casos (66%) la relación sexual la inicia el varón. “Pero muchas mujeres reconocían que hacían el amor más como un deber que como un placer; lógico, si pensamos en la manera de pensar de parte de estas generaciones”, señalan los médicos. Al respecto, un dato resulta clarificador: el 87,6% nunca ha preguntado a su médico sobre aspectos relacionados con la sexualidad y el médico sólo ha preguntado al 8,8% por este asunto. Rubén concluye que “en el estudio vimos que muchos mayores de 80 años también tenían una vida sexual satisfactoria”. Para Pilar Regato, coordinadora del Grupo de Atención al Mayor de SemFyC y que participó en el congreso, la sexualidad en las personas de la tercera edad “continúa siendo un tema tabú, y tanto a pacientes como a médicos nos produce cierta vergüenza hablar de un aspecto tan importante para disfrutar de un envejecimiento saludable”.
Fuente: La Vanguardia (The New York Times Syndicate)

LUCHAR CONTRA EL AISLAMIENTO Y LA SOLEDAD RALENTIZA LA VEJEZ
La motivación para adquirir nuevos conocimientos está relacionada con las necesidades que puedan llegar a satisfacerse a través de ese aprendizaje y su aplicación a las situaciones concretas de la vida real. Francisco Pavón, profesor de la Universidad de Cádiz, explica en un artículo titulado Educación de adultos y de personas mayores con nuevas tecnologías, que una de las ventajas que ofrecen estos sistemas de comunicación es su capacidad para adaptarse a las diferencias individuales en la educación, que se acentúan con la edad.
Flexibilidad. Las nuevas tecnologías proporcionan la flexibilidad temporal necesaria para que las personas con dificultades para asistir regularmente a las instituciones educativas presenciales, debido a sus personales circunstancias, puedan continuar su aprendizaje. Por otra parte, Pavón recuerda que está comprobado que la lucha contra el aislamiento y a soledad es un seguro de ralentización de la vejez, de manera que se puede conseguir la mejor realización personal y la mayor participación social. Las nuevas tecnologías abren una puerta a la participación social, a través de las cafeterías virtuales, los encuentros en el ciberespacio y los viajes hiperespaciales, entre otras, que son factibles si las circunstancias impiden la asistencia real a una reunión. Por otra parte, estos sistemas incrementan las oportunidades de aprendizaje en las personas mayores ya que permiten realizar estudios sin límite de edad y, de este modo, aumentar la autoestima y ejercitar la mente. El profesor gaditano explica que "creemos en un principio de actividad para cualquier edad ya que la acción representa la capacidad de revaluar la personalidad. Toda actividad encierra vida, mientras que la pasividad conduce a la muerte. La capacidad de mantenerse activo mediante un proceso educativo de amplia cobertura social incrementa la felicidad y la autorrealización". Pavón añade en su artículo que "debemos acabar con una visión cartesiana de las edades de la persona dividida y clasificada en el tiempo y con el supuesto de que a las personas mayores le corresponde la inactividad.

AUTONOMÍA DE LA MUJER
Por JESÚS KOCINA
En mi libro «Reflexiones y convicciones» (2006) aludía con interrogantes a la pretendida autonomía de la mujer. También advertía que con mi breve trabajo no pretendía arrogarme calificaciones cuya orientación pudiera parecer encaminada a favorecer interpretaciones peyorativas respecto al género biológico o sexo, sino, simplemente, mostrarme como un lector o escritor aficionado a temas de interés popular. Las primeras tentativas de emancipación de la mujer a finales del siglo XVIII, desde que la autora teatral y revolucionaria francesa Olimpia de Gouges publicó su «Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadanía» (1791) hasta la actualidad, la mujer alcanzó un nivel sorprendente al haber conseguido ascenso cultural, social y ambiental, pero también han surgido secuelas de índole psíquica o psicosomática como ansiedad, soledad, angustia, estrés y otras muchas. El ilustre profesor Marañón, mi maestro de los años 1945 a 1950 desde su cátedra de Madrid, nos explicaba que la mujer llegaría a conseguir su autonomía e igualdad con el hombre, aunque lo que ganara en libertad e influencia externa lo perdería en influjo íntimo, y también que «la mujer emancipada ha dejado de ser la esclava del hombre, pero asimismo se ha convertido en su propia rival». El prestigioso profesor Alonso Fernández, emérito de la Universidad Complutense, en su obra psicológica «Ciencia del hombre y cultura», señala la crisis de la pareja y su disgregación de la célula familiar, aunque por otra parte el concepto cultural vigente es muy distinto al del siglo pasado. Hoy la inteligencia fluida, práctica y verbal corresponde más a la mujer, y esto define la rápida evolución del género en puestos en que la mujer es más valiosa. En mi libro «La vejez en el hombre» trato el tema de la separación familiar, que muy frecuentemente conduce a una psicosis de soledad. Se trata de un cambio social en el que los roles de lo femenino y lo masculino pretenden igualarse incluso en la repercusión en su descendencia, en la formación de su personalidad, puesto que los hijos son capaces de captar estos desórdenes familiares ya en vida intrauterina. Reflexionando acerca de estos comentarios y sobre la autonomía de la mujer, creemos que su plenitud llegará a conseguirse, pero no sin grandes problemas y con gran historial de sangre, sudor y lágrimas. Sin embargo, comprobaremos que la evolución social está afortunadamente cambiando. Aquella frase pronunciada por Werfel (1920) se instaura como un paradigma de incuestionable expresión en los delitos contra la libertad sexual, y se ha creado una conciencia en la que si alguna mujer ha sido acosada y violada, aun con claras lesiones físicas («ha sido porque se lo ha buscado»), ratifica la frase de que la evolución social afortunadamente ya ha cambiado. Retornando a las ideas del P. Feijoo, extraordinario y entusiasta defensor de la mujer, constatamos que desde el siglo XVIII, en que el sabio benedictino propugnaba sus clarividentes teorías, se ha producido un gran cambio en el ámbito social. El perpetuo confinamiento de la mujer en el hogar, excluida de toda participación pública, ha desaparecido en gran parte desde la masiva incorporación femenina a la Universidad y la cultura. Como corroboración del nuevo estado de cosas, me parece oportuno destacar que a la terminación de mi carrera, hace 58 años, en la orla del conjunto de condiscípulos que habíamos obtenido el título correspondiente figuraba tan sólo una mujer, por noventa varones. Treinta años después, en la orla de mi hijo se iguala la proporción de ambos sexos, y en el último año, el 90 por ciento son mujeres (Facultades de Medicina de Salamanca y Oviedo). Por último, podemos admitir que ya no existen diferencias entre la mentalización masculina y femenina, pero la realidad es que se muestra una curva ascendente a favor de la segunda.

CHINA TENDRÁ 300 MILLONES MÁS DE HOMBRES QUE MUJERES EN 2020 PEKIN
(Reuters) - China tendrá 300 millones más de hombres que de mujeres en 2020, informaron el jueves medios estatales, que advirtieron de que el desequilibrio de sexos, junto con el envejecimiento de la población y la rápida urbanización podrían desestabilizar el país. En China nacen 119 niños por cada 100 niñas, un desequilibrio que ha crecido desde que se introdujo la política de un solo hijo hace más de 25 años para recortar el crecimiento de la población, una restricción que impulsó la preferencia tradicional por los niños. "La confusión resultante en el orden social se convertirá en un problema oculto grave que influirá en la estabilidad social", dijo la agencia de noticias Xinhua sobre el desequilibrio de sexos, citando un informe nacional sobre demografía. Los investigadores han advertido de que los grandes desequilibrios de proporción entre sexos podrían fomentar inestabilidad ya que cada vez habrá más hombres que no se casen, elevando el riesgo de comportamiento violento y antisocial. El rápido envejecimiento de la población pondrá en dificultades a los servicios sociales y el sistema de seguridad social, afectando a las relaciones entre generaciones y a la armonía social, dijo el texto. La combinación de población vieja y familias de un solo hijo lleva consigo que sólo los hijos se enfrentarán con la perspectiva de tener que cuidar a dos padres y cuatro abuelos, un gran peso económico en ausencia de un sistema de pensiones integral. China alberga más de la mitad de la población anciana de Asia, y para 2020 el número de los mayores de 60 llegará a 234 millones, según el informe. Los cambios demográficos también están afectando a la población activa del país, ya que el elevado número de obreros baratos es una de sus claves competitivas. Sin embargo, el informe dijo que el tamaño de la población activa caería en 2015 y que esa "escasez estructural de empleo" persistiría.

EVITE LAS CAÍDAS DURANTE EL ENVEJECIMIENTO
Por: Jane E. Brody. The New York Times News Service
Dos amigas de Minnesota — Margaret, de 79 años de edad, y Davis, de 84— son un par saludable que se ejercita con una caminata diaria de una hora. Después, vuelven a casa, a una cocina que es un accidente esperando a ocurrir. En el suelo hay obstáculos resbaladizos: hermosos tapetes, seguro, pero un peligro de caída para gente de cualquier edad y un riesgo particular para la gente mayor de 65 años. Ellas sí colocaron recubrimientos antideslizantes debajo de los tapetes, lo cual ayudó un poco. Sin embargo, los tapetes aún se mueven y pueden ocasionar que alguien tropiece con facilidad. Y cuando una persona de su edad tropieza y cae, es probable que se rompa algo. Las caídas, según informó en fecha reciente el Centro Nacional para Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta, actualmente son la causa principal de muertes relacionadas con heridas entre personas a partir de los 65 años de edad. La tasa de mortalidad de caídas aumentó en más de 55% de 1993 a 2003, último año del que hay estadísticas disponibles. De hecho, los índices de mortalidad a raíz de caídas han aumentado con mayor velocidad que las tasas de heridas ocasionadas por caídas, en parte debido a que la gente actualmente vive hasta edades en las que la fragilidad eleva el riesgo de que una caída termine siendo fatal. No obstante, ni las caídas ni serias heridas a causa de ellas son una consecuencia inevitable de la edad avanzada. Brian M. Franklin, entrenador certificado de atletas por la Universidad de Ortopedia en Atlanta, y la Fundación Metlife, en colaboración con los centros de Atlanta, ofrecen excelentes sugerencias para poner en forma su cuerpo y su ambiente con miras a prevenir caídas, así como heridas causadas por las caídas que efectivamente ocurren. Defensas corporales. El conocimiento de las causas subyacentes de las caídas sufridas por gente mayor le ayudará a saber apreciar las medidas enfocadas a su prevención. El factor que encabeza la lista de causas de personas por lo demás saludables es la pérdida de fuerza muscular, seguida por una disminución de la flexibilidad, lo cual, combinado, resulta en inestabilidad y menor capacidad de sostenerse solo si empezara a caer, dijo Franklin en una reunión efectuada por parte de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopedas y la Asociación Nacional de Entrenadores Atléticos. Después hay factores médicos, de los cuales la osteoartritis, del tipo que consume, es el más prominente. La artritis puede ocasionar que las articulaciones se pongan rígidas y provoquen dolor, lo cual resulta en una pérdida de flexibilidad y movilidad. Algunos medicamentos que toma la gente en edad avanzada pueden causar mareo o somnolencia y afectar el equilibrio. La gente que ha sufrido una embolia u otro desorden neurológico quizá sea incapaz de moverse con normalidad. Otros factores que predisponen son comunes entre adultos mayores, incluida la enfermedad cardiovascular y heridas acumuladas que debilitan el sistema musculoesquelético. La disminución de la vista quizás a causa de cataratas, glaucoma, degeneración macular o falta de lentes apropiados también es un factor a considerar en las caídas entre gente mayor. Además, cuando la gente de edad avanzada cae, sus debilitados huesos tienen mayores probabilidades de romperse. Casi una mujer de cada cuatro y un hombre de cada 15 mayor de 50 años de edad puede anticipar que sufrirá una fractura en sus años restantes. Recomendaciones. El primer paso consiste en hacer fuerza muscular en los muslos y pecho para incrementar la estabilidad. Pruebe este sencillo ejercicio: recuéstese boca arriba en el suelo y eleve una pierna a la vez, a 30 centímetros de altura, sosteniéndola por 10 segundos. Gradualmente, aumente hasta 10 repeticiones con cada pierna y verá la fuerza que sus muslos pueden desarrollar. De manera similar, existen ejercicios fáciles para mejorar su equilibrio. Sosteniéndose suavemente del respaldo de una silla firme, eleve del suelo un pie, después trate de soltar la silla. Una vez que lo domine, pruebe con los ojos cerrados, después intente pararse de puntillas. Asimismo, el tai chi es una excelente actividad de la cual se ha demostrado que mejora el equilibrio y reduce las caídas. Estiramientos diarios, en particular para piernas y caderas, puede desacelerar la pérdida de flexibilidad, lo cual puede terminar en una caída. Las personas mayores de 50 años, y en particular los mayores de 65, deberían someterse a exámenes anuales de la vista con un oftalmólogo y no posponer la compra de nuevos anteojos o someterse a cirugía para eliminar cataratas. Los implantes de córneas insertados cuando se remueven cataratas pueden mejorar la agudeza visual más que las gafas que usted usa actualmente. Si toma medicamentos, pregúntele a su farmaceuta si cualquiera de ellos, solo o en combinación, puede ocasionar mareo o somnolencia. De ser así, pregúntele a su médico si una dosis reducida u otro fármaco serían igualmente efectivos y más seguros. No olvide “los huesitos” necesitan estar fuertes para mantenerse intactos si usted termina cayendo en algún momento. Aunado al consumo de cantidades suficientes de calcio y vitamina D, necesita hacer ejercicio en el que cargue peso. Entre los ejercicios que benefician a los huesos están las caminatas, el “step” y los acuaeróbicos, baile, yoga, tai chi, senderismo y entrenamiento de resistencia. El ciclismo y la natación, si bien son actividades excelentes en particular para gente que padece artritis, no son tan efectivos para el fortalecimiento de los huesos, anotó Franklin.

PREOCUPA EN JAPÓN EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN
Sólo un uno por ciento de la población empezó 2007 con 20 años. Sin embargo, en 2006 aumentaron los nacimientos. Sólo un 1,09 por ciento de los nipones ha entrado en 2007 con 20 años de edad debido a que durante el año pasado se marcó el porcentaje de personas que cumplían esa edad más bajo de la historia, informó el Ministerio de Asuntos Internos. Estos datos fueron divulgados por la agencia local Kyodo debido a que este lunes se celebra en Japón el día de la Mayoría de Edad, festivo en todo el país. Durante 2006 cumplieron 20 años, edad que en Japón supone la mayoría de edad, un total de 1,39 millones de japoneses, 40.000 menos que el año anterior. Fueron más de los 1,36 millones de veinteañeros que había en 1987 pero en ese año, sin embargo, el porcentaje con respecto a la población total fue mayor, del 1,12 por ciento. La población japonesa se encamina hacia un envejecimiento progresivo ante su alta expectativa de vida y los escasos nacimientos. Este país tiene la media más alta del mundo en la expectativa de vida para las mujeres, de 85,59 años, mientras para los hombres es de 78,6 años, superado sólo por los finlandeses. En 2005 las mujeres japonesas de entre 15 y 49 años tuvieron sólo 1,26 hijos de media, una tasa mínima récord, debido al descenso de los matrimonios y a que la mayoría de las parejas japonesas se decantan por un solo descendiente. No obstante, el gobierno nipón informó recientemente de que en 2006 ha habido al parecer un incremento de 23.000 nacimientos con respecto a 2005, algo que ha sucedido por primera vez en seis años.

DESARROLLAN PROGRAMA PARA LONGEVIDAD SALUDABLE EN PROVINCIA CUBANA
Sancti Spíritus, Cuba, 8 ene (PL) El Centro de Referencia del Adulto Mayor de la central provincia de Sancti Spíritus, desarrolla hoy un programa para lograr que las personas alcancen una longevidad saludable. El proyecto forma parte de la estrategia nacional para mantener y continuar elevando la esperanza de vida al nacer (75 años), considerando que la población cubana es la más vieja de América Latina. Según estadísticas del Ministerio de Salud (MINSAP) Sancti Spíritus es el tercer territorio con mayor número de adultos mayores, sólo superado por Villa Clara y Ciudad de La Habana. En el país –de acuerdo con el último censo de población y vivienda- residen más de mil 800 centenarios y otras 46 mil personas rebasan los 90 años de edad. El 17 por ciento de los espirituanos (79 mil personas) tienen más de 60 años, de estos unos 50 superan el siglo, confirma un informe brindado por la dirección provincial de Salud a Prensa Latina. El documento resalta la interrelación de trabajo de las instituciones hospitalarias con los Hogares de Ancianos, las Casas del Abuelo, trabajadores sociales y la atención comunitaria al adulto mayor. Enrique Vega, director del Programa Nacional de Atención a la Tercera Edad, dijo a la prensa nacional, que Cuba tiene condiciones para hacer frente al rápido envejecimiento de su población. Para ello, agregó, cuenta con cerca de 160 geriatras, aún más que Canadá que tiene un total de 140, mientras el país cuenta con 500 equipos gerontológicos. Para los expertos un índice que demuestra el envejecimiento de los cubanos es que un millón 772 mil ciudadanos superan los 60 años. Un estudio del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) afirma que debido fundamentalmente a los bajos niveles sostenidos de la fecundidad -de los años 70, y en especial en la pasada década-, se espera una aguda intensificación del envejecimiento en Cuba. La investigación prevé que para el 2015 uno de cada cinco cubanos sea un anciano; para el año 2025, que lo sea uno de cada cuatro; y para el 2035-2050, uno de cada tres, proporción no alcanzada hasta el momento por nación alguna a nivel mundial. Las proyecciones del CELADE estiman que para el 2050 la isla contará con más de un millón de octogenarios, casi el 10 por ciento de los cubanos.

ENCUENTRAN GEN DE LA LONGEVIDAD
MÉXICO, D.F.(SUN) La variación de un gen relacionada con la longevidad que permite vivir a las personas por 90 años o más, también sirve para ayudarles a pensar con claridad y mantener su memoria en buenas condiciones. Así lo indican los resultados de la investigación realizada por un grupo de científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein, de la Universidad Yeshiva, en Nueva York. El estudio, conducido por Nir Barzilai, director del área de Investigación del Envejecimiento de la institución, fue dado a conocer en el último número de la revista Neurology, e involucró a 158 asquenazíes, en Europa del Este, descendientes de judíos de 95 años de edad o más. Según el especialista, al comparar a los sujetos del estudio con otras personas también longevas, pero que no presentan la variación del gen, encontró que quienes sí lo tienen presentaron hasta dos veces más posibilidades de mantener sus funciones cerebrales en buena condición, lo cual se determinó a partir de pruebas realizadas específicamente para las áreas cognitivas. Posteriormente, los investigadores validaron sus hallazgos, de manera independiente en un grupo de 124 judíos más jóvenes, también asquenazíes, cuyas edades iban de los 75 a los 85 años, quienes participaban en otro estudio, conducido por Richard Lipton, en la misma institución educativa. En dicho grupo se encontró que aquellos que no desarrollaron demencia tenían hasta cinco veces más posibilidades de tener la variación del gen, en comparación con quienes sí desarrollaron el mal. Previamente, Barzilai y sus colaboradores mostraron que esta variante del gen, que ayuda a las personas a tener vidas excepcionalmente largas, puede transmitirse de una generación a la siguiente. Conocida como CETP VV, esta variación del gen afecta la cantidad de colesterol "bueno" y "malo", que se encuentra empaquetado dentro de partículas de lipoproteína. Los resultados del estudio señalan también que entre los centenarios, la posibilidad de tener la variación del gen es hasta tres veces mayor, en comparación con un grupo de control representativo de la población en general, además de que mostraron que sus lipoproteínas eran significativamente más largas. Los investigadores creen que dichas partículas de colesterol más largas son menos factibles de alojarse en los vasos sanguíneos. De ahí que las personas con el gen CETP VV y las largas partículas de colesterol que produce corren menos riesgos de sufrir ataques al corazón e infartos cerebrales, lo que explicaría su inusual longevidad. Asimismo, los descubrimientos de este estudio sugieren que el CETP VV protege además la integridad cognitiva del cerebro, ya sea a través del beneficio anticoagulante que evita los infartos cerebrales y daños al corazón, o por medio de un mecanismo protector independiente que aún no se encuentra. "Sin una buena función cerebral, llegar a vivir 100 años no suena muy atractivo. Nosotros hemos mostrado que la misma variación del gen que ayuda a las personas a vivir hasta edades excepcionales tiene el beneficio adicional de ayudarles a pensar con claridad. Es posible que el efecto cognitivo del CETP VV sea proteger contra el desarrollo del Alzheimer. Con el estudio de estos centenarios esperamos aprender por qué pueden resistir a enfermedades que afectan a la población en general de mucho menor edad. Dicho conocimiento podría contribuir grandemente a nuestros esfuerzos por retrasar el desarrollo de los males que acompañan el envejecimiento", concluyó Barzilai. (Colegio de Medicina Albert Einstein)

EL SEXO SE LLEGA A MORIR?
Este es un error conceptual muy generalizado y tiene que ver con todos los preconceptos existentes en relación a la edad, el envejecimiento, la menopausia femenina y la andropausia masculina. Está muy extendida la idea de que las personas de edad, no tienen vida sexual. Son muy pocos los que se atreven a expresar pensamientos o fantasías en relación a la vida sexual de sus respectivos padres. Un altísimo porcentaje de jóvenes, piensa que si alguna actividad sexual tienen sus padres, -entre los 50 y los 75 años- es de no más de una o dos veces al año. Los jóvenes piensan que el hombre o la mujer de edad avanzada, aborrecen el cuerpo envejecido del compañero o compañera y por lo tanto, evitan el contacto físico con el otro. Es más. Cualquier tipo de actividad simple o compleja de las personas añosas -caricias, besos, abrazos- es observada con desconfianza y calificada con dureza: perversidad, lujuria, desvíos, etc. El pensamiento que predomina, es: los viejos deberían vivir en un "vacío sexual". "Deben comportarse según la edad que tienen". "El sexo, es para la juventud" Las personas de edad, inclusive, encuentran muchísimas dificultades en consultar a profesionales de las ciencias médicas, porque en general, se carece de formación en áreas de la sexualidad y mucho más, en sexualidad de la gente mayor. Los profesionales reaccionan con estupor y una dosis nada pequeña de ansiedad, frente a preguntas o consultas referidas a la sexualidad en éstas edades. Al entrar lentamente en éstas etapas, la gente mayor se encuentra totalmente despreparada, y no encuentra contención alguna respecto de consultas por la sexualidad, en un momento que la declinación física lógica, lleva a consumir medicamentos o tomar actitudes que muchas veces, lesionan la vida sexual, independientemente de la edad. Hay en esta etapa de la vida, una inactividad propia de los momentos de reposo: los nietos ya no frecuentan el hogar, los hijos llevan vidas independientes y muy ocupadas, uno o los dos miembros del matrimonio han debido jubilarse, etc. A partir de esta inactividad forzada y la indiferencia de la sociedad (prejuicios sostenidos hacia la gente mayor), se desarrollan importantes problemas donde la soledad y la tristeza predominan, desarrollándose conceptos donde "ser viejo" es vergonzoso, siendo la palabra "viejo", una palabra denigrante y despectiva. Pero...¿Cuándo se comienza a ser viejo? El concepto cronológico de los números de años, es el más usado; sin embargo, el envejecimiento es un concepto que incluye un proceso gradual, muy lejos de ser brusco. Es una secuencia que se extiende toda una vida, con cambios y modificaciones imperceptibles y sutiles, en la inmensa mayoría de los casos. El abandono de la actividad sexual, es un hecho claramente individual, que depende en forma fundamental, de la historia de vida desarrollada por el individuo y su vigor personal, su estado de salud, la cantidad de medicamentos que consume, su estado de integridad arterial y demás factores que influyen en todo lo referido a su vida sexual. La disminución del vigor en el anciano, conjuntamente con la disminución de su nivel social y profesional, dañan con frecuencia su aparato psíquico previamente sano y bien valorizado. Comienza a sentirse viejo, a veces mucho antes de la verdadera senectud, lo que provoca descensos significativos fisiológicos en su cuerpo y en su mente. Precisamente, un buena vida sexual, no sólo en frecuencia, sino en intercambio de señales de cariño y de ternura, proporcionan bienestar y elevación de la autoestima, cuya consecuencia más importante, es la sensación de seguridad y contención. Para mucha gente, la vida sexual no ha sido un hecho importante, por lo tanto, la llegada de la vejez, proporciona una excusa válida y muy conveniente, para abandonar una actividad que siempre fue, la mayoría de las veces, fuente de preocupación y ansiedad. Para estas personas, la creencia de la inactividad sexual en éstas edades, es una profecía que se cumple inexorablemente. Si se presentan deseos sexuales, el hombre y la mujer de edad avanzada, se encarga de eliminarlos, negarlos, extinguirlos. Nunca admitirlos.

CÓMO ALARGAR LA VIDA: ASEGURAN QUE LAS PERSONAS OPTIMISTAS VIVEN 7,6 AÑOS MÁS
Mantener una actitud positiva frente a las adversidades de la vida ayudaría a evitar la aparición de enfermedades cardíacas o psíquicas. Y considerar los problemas como situaciones pasajeras que pueden ser resueltas es uno de los puntos a tener en cuenta para sentirse mejor.
La opinión de especialistas: La gente está cada vez más longeva. Y sólo por citar algunos casos, en Estados Unidos y Cuba -países tan distintos pero parecidos-, en el siglo pasado, sus promedios de vida registraron una impresionante suba: 27 años. Pero, ¿cuál será el secreto para lograr una vida larga y saludable? Para los especialistas, el misterio está al alcance de todos: el optimismo. Un grupo de investigadores del Centro médico de la Universidad Duke en Carolina del Norte, Estados Unidos, realizó una experiencia científica con el objetivo de determinar en qué medida la actitud positiva resulta importante a la hora de encarar la vida. Luego de varios años de pruebas, que se basaron principalmente en análisis de los antecedentes médicos y tests de personalidad, los especialistas determinaron que aquellas personas que habían mantenido una actitud positiva y no se habían rendido frente a las adversidades de la vida presentaban menos posibilidades de morir, como consecuencia de afecciones cardíacas. El relevamiento no fue menor: 7 mil adultos fueron monitoreados desde los primeros años de la década del sesenta. El resultado fue avalado por médicos locales: “La actitud positiva ayuda a mejorar el estado de salud”, indicó a Hoy Juan Carlos García, médico clínico y psicólogo platense. Concre-tamente, los resultados del estudio norteamericano, que forman parte de la reciente edición de la publicación de la clí-nica Mayo, indican que la posibilidad de sufrir problemas cardíacos se reduce, como consecuencia del optimismo, en un 42%. “En la vida siempre hay luces y sombras, momentos malos y buenos y cosas negativas y positivas. Por eso, lo importante es tener siempre en cuenta que, dependiendo de dónde pongamos nuestro eje, vamos a estar contribuyendo a crear lo que se llaman cogniciones anticipatorias que pueden ser positivas o negativas. De ahí se desprende la necesidad de ser positivos y optimistas para evitar condicionar nosotros mismos los eventos adversos que nos pueden suceder”, señaló Roger Montenegro, médico psiquiatra y pre-idente de la fundación Contener.
Los consejos:
Si bien, de acuerdo con los especialistas, es difícil cambiar la forma en la que una persona, especialmente cuando se trata de adultos, ve y vive su vida, hay mucho por hacer cuando se trata de modificar ciertas perspectivas. Eso sí, la persona involucrada debe sentir deseos de cambiar. En caso de que los problemas más angustiantes sean de índole laboral, es importante crearse ratos para poder estar a solas, pensar y establecer una forma de ordenar los puntos más importantes de manera que los problemas no abrumen. Para eso, actualmente hay dos opciones interesantes. Por un lado, existe la posibilidad de tener, aún en la oficina, una sesión de masajes relajantes y, por el otro, la meditación y el yoga constituyen buenas herramientas para calmar los ánimos. Cuando, en cambio, las dificultades pertenecen al ámbito familiar, lo mejor son los paños fríos. Calmarse, evitar las discusiones y tomarse unas vacaciones pueden ser factores clave para restituir la calma y olvidarse por un rato de los problemas. “La actitud de vida no sólo depende de cada persona, sino también de la cultura y la educación. En el caso de nuestro país, sobre todo en los últimos tiempos, impera una tendencia a la protesta, la queja y la intolerancia. Sin embargo, el año que comienza puede ser tomado como oportunidad para desinstalar, de a poco, lo negativo como práctica cotidiana y abandonar definitivamente esa actitud bipolar y cicloide en la que la euforia suele ser muy breve y la tristeza muy extensa”, expresó Montenegro.
La investigación: De acuerdo con la doctora Beverly Brummett, director del estudio, las razones para pensar que el optimismo y la actitud positiva son las claves para una vida más larga y plena son diversas. En primer lugar, al evitar preocuparse por cuestiones que pueden resolverse, la salud mental resulta ser la primera ganadora, dado que los positivos estarían más protegidos que los pesimistas ante posibles depresiones o bajones anímicos. Por otra parte, al estar siempre predispuestos, el estilo de vida de los optimistas suele ser más libre, razón por la que éstos estarían más predispuestos a la realización de actividades al aire libre con amigos o en equipo, con el objetivo de “relajar el cuerpo y revitalizar el espíritu”. “En general las personas optimistas y positivas tienden a pensar que los malos momentos o las adversidades son sólo circunstancias pasajeras, por lo que no dejan que éstas afecten su salud mental y mucho menos física. Los pesimistas, por el contrario, toman los problemas como situaciones de vida o muerte que durarán para siempre”, concluyó la doctora Brummett. 25% más de vida Según estudios realizados en la Universidad de Yale, también en los Estados Unidos, el optimismo ayuda bastante. Y es tan importante como la influencia de los genes heredados o los buenos hábitos adquiridos. Los genes que se conocen como buenos son fundamentales, ya que son responsables nada más que del 25% de la prolongación de la vida. Eso significa que hay otros factores que también juegan un papel en la longevidad. El estudio de Yale llega a la conclusión de que el hecho de tener una actitud positiva frente a las cosas permite vivir un promedio de 7,6 años más. Y detalla que una visión optimista de la realidad agrega más años a nuestra vida que una presión arterial baja (4 años o menos), un nivel de colesterol bajo (4 o menos años), un peso saludable (entre 1 y 3 años) y la práctica regular de actividad física (entre 1 y 3 años). La investigación de Yale sugiere que la gente que tiene estereotipos negativos sobre el envejecimiento tiene una menor expectativa de vida. En síntesis, si usted cree que la gente de la tercera edad es frágil y enclenque, así se verá cuando envejezca. La conclusión es contundente: los optimistas están en mejores condiciones de aferrarse a los buenos hábitos, como comer bien, hacer actividad física regularmente, dejar de fumar y no excederse con el alcohol, porque saben que son el resultado de las elecciones inteligentes que hacen. En cambio, la gente pesimista es más proclive a adoptar un enfoque pasivo frente a la salud. Piensan que no tienen ningún control sobre su peso o dieta y por eso no hacen esfuerzos por incorporar buenos hábitos.

EL ENVEJECIMIENTO ES REVERSIBLE
Por Gaby Vargas. La juventud sí se adquiere por contagio. Después de leer los resultados del experimento que hicieron la psicóloga Ellen Langer y sus colegas de la Universidad de Harvard, quedé convencida. "Nos vamos una semana de campamento. El único requisito es que se imaginen, se sientan, y se comporten como si tuvieran veinte años menos; y los tendremos monitoreados mediante exámenes físicos y mentales". Esto fue lo que la Dra. Langer y sus colegas le propusieron a un grupo personas mayores de 75 años en buen estado de salud. La experiencia fue única. Los psicólogos reprodujeron la vida tal y como era veinte años atrás incluyendo retos y actividades. Para leer y escuchar, sólo había revistas y música de la época. Su conversación debía ser en tiempo presente sobre su trabajo (aunque ya estaban retirados) y sobre los temas y acontecimientos de ese momento. Asimismo, debían hablar de su esposa o hijos como si ellos también tuvieran veinte años menos. Cada uno de los participantes portaba en el pecho una foto de cómo lucía a los 55 años y aprendieron a identificarse unos a otros por la foto antes que por la cara. El propósito de los psicólogos era cambiar la percepción que estos hombres tenían acerca de ellos mismos. La premisa del experimento era que sentirse y verse viejo o joven influye directamente en el proceso de envejecimiento en sí. Al cabo de una semana, los médicos le midieron, a cada uno de los participantes, su fuerza física, postura, percepción, cognición y memoria a corto plazo, junto con umbrales de audición, vista y gusto. Los resultados fueron notables, sobre todo cuando los compararon con otro grupo de la misma edad que hizo el retiro pero en tiempo real, normal y sin indicaciones especiales. A diferencia de estos últimos, los del experimento se mostraron más activos, autosuficientes y hábiles. Mejoraron en fuerza muscular, oído y vista, así como en su memoria y destreza manual. Sus articulaciones, ya tiesas, ganaron flexibilidad en tan sólo ocho días, y su postura empezó a erguirse como en años más jóvenes. El estudio de la doctora Langer marcó un hito y demostró algo que me parece marvilloso: que la actitud sí puede revertir el envejecimiento. Ella atribuye su éxito a tres factores: 1) Los hombres se comportaron como si fueran más jóvenes. 2) Se les trató como si tuvieran la inteligencia y la independencia de personas más jóvenes (a diferencia de como los trataban en su casa); por ejemplo, se les pedía su opinión y se les trataba con respeto. 3) Participaron en actividades complejas en la rutina diaria. Es un hecho que la edad biológica no necesariamente corresponde a la edad cronológica. Puedes tener veinte años y estar tan emocionalmente acabado o tan estresado, que tu estado biológico puede ser el de un anciano. Por el contrario, puedes tener sesenta años y estar física y emocionalmente como un joven. Envejecer es normal; sin embargo, no todas las personas envejecen igual. Algunas escapan por completo a los síntomas de la edad; otras, en cambio, se hacen viejitos o viejitas mucho antes de lo que les correspondería. ¿La diferencia? La forma en que se perciben a sí mismos y la actitud que deciden tener ante la vida. Cuando tu actitud cambia, tu cuerpo te sigue. Así que, querido lector, cómo ves que envejecer es una decisión personal, por lo que he decidido que mi propósito para este año va a ser uno solo: no envejecer y seguir la filosofía de Sabines: adquirir juventud aunque sea por contagio. Consejos saludables para prevenir las dependencias en la vejez El envejecimiento saludable es un deseo compartido por autoridades sanitarias y geriatras, además de por los millones de personas que llegarán a edades cada vez más avanzadas y que anhelan una buena calidad de vida, independencia y salud. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, reconoció recientemente que España es uno de los países occidentales donde más se va a acelerar el gasto como consecuencia del envejecimiento de la población y para hacer frente a las enfermedades crónicas. La prevención de enfermedades mediante hábitos de vida saludables es una de las formas más rentables de evitar la dependencia. Las últimas estadísticas indican que los españoles viven una media de 58 o 59 años con buena salud y el objetivo es prolongar lo máximo posible los años libres de enfermedad, con medidas como evitar el tabaquismo, la obesidad y la promoción de hábitos de vida sanos. Además de la prevención de la enfermedad física y del fomento del ejercicio también son importantes otras muchas cuestiones, como recuerdan los manuales de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y de la Obra Social de Caja Madrid, que cuentan además con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud. Estos manuales ofrecen, en una colección de once pequeños libros, consejos divulgativos para saber envejecer y prevenir la dependencia, con pautas de conducta e información sobre aspectos que determinan una forma saludable de cumplir años y de hacerse mayor. Se recuerda que además del cuerpo hay mantener la mente en forma y ejercitar las capacidades que ya se tienen como puede ser leer, coser o cocinar y mantener la curiosidad ante lo nuevo por ejemplo con las nuevas tecnologías, que ofrecen ejercicios adaptados a todas las capacidades y edades. El mundo de Internet también ofrece muchas oportunidades a los mayores y no hay que tener miedo de aprender, ya que a través de la red se puede entrar en contacto con otras personas y con asociaciones y grupos que mantienen las mismas inquietudes y tienen los mismos problemas que a veces creemos que solo nos afectan a nosotros. Hay que acudir al médico para mantener en buen estado sentidos como la vista, que a pesar de que con la edad llega la presbicia y ciertas dificultades auditivas, sobre todo para los sonidos agudos, no hay que resignarse y pensar que es normal ver y oír mal. La edad no es una enfermedad y no debe ser un impedimento para la vida, insisten todos los especialistas en geriatría, quienes señalan que muchas veces son las personas mayores quienes se automarginan y creen que ya no sirven para nada. Acabar con esta idea y convencerse de que hay que seguir tomando decisiones y tener una actitud positiva y activa es lo que más predispone al éxito. Los manuales, que pueden servir también en otras edades, destacan que la clave está en hacer cosas sencillas que gusten y ayuden a disfrutar de los demás, en mantener la mente activa y cuidar las relaciones con la familia y los amigos, ya que incluso en la vejez es posible y saludable hacer nuevas amistades. Se hace hincapié en que se pueden mantener relaciones sexuales en la vejez y se dan consejos sobre otro de los problemas por los que pasan más a menudo las personas mayores, que es la pérdida de la pareja. Poco a poco es posible superar la tristeza, reorganizarse y acostumbrarse a los cambios a los que hay que hacer frente hasta ser ser capaces de vivir de otra manera. Otro de los aspectos que preocupan a muchos mayores es la mayor dificultad para conciliar el sueño y el despertarse temprano o con frecuencia en la noche, con consecuencias como problemas de ansiedad, sensación de que no se ha descansado lo suficiente y somnolencia durante el día. Para evitarlo hay que abstenerse de comidas copiosas o excitantes durante la cena, realizar ejercicio durante el día, mantener una temperatura agradable y sin ruidos en el dormitorio y, si aún así no se consigue dormir, no obsesionarse, levantarse y hacer algo que tranquilice hasta que dé sueño de nuevo. Terra Actualidad - EFE

EL ENVEJECIMIENTO CEREBRAL PUEDE SER MAS LENTO Y PROLONGARSE ASI LA VIDA ACTIVA
Chihuahua, Chih, México. El envejecimiento cerebral puede ser más lento y prolongar así la vida activa y autosuficiente de una persona si desde temprana edad se tienen hábitos alimenticios saludables, es decir: llevar una alimentación balanceada, hacer ejercicio, evitar las adicciones (drogas, alcohol, tabaquismo), realizar actividades que requieren esfuerzo mental, como comentar acerca de una lectura o responder crucigramas; prestar atención visual y acústica a lo que acontece en su entorno, y no relegarse de sus labores, sino al contrario, tener la motivación para continuar. La edad no es una limitante para iniciar un estilo de vida saludable, “no por ser adulto mayor no puede tener una terapia cognitiva y de psico-estimulación”, indicó el doctor Enrique Rentaría Echavarría, coordinador auxiliar de Salud Pública del Instituto Mexicano del Seguro Social. Básicamente el primer síntoma que presentan los adultos mayores es que les cuesta trabajo poner atención, y eso es porque han desarrollado deficiencias sensoriales y tienen disminuida la agudeza visual y/o la acústica. Esto se puede contrarrestar si hace todo lo posible por fijarse en lo que está haciendo, y, por ejemplo, busca de manera intencional detalles y los nombra; o si se encuentra en un autobús, mentalmente preguntarle y responde cuántos hombres hay, cómo van vestidos, cuántos tienen bigote. “La idea es ejercitar la mente en ese momento, y el hacer ejercicios de este tipo va a mantener su mente ocupada y activa”, puntualizó. El doctor Rentaría Echavarría señaló algunos ejercicios para activar el cerebro y fortalecer la memoria: resolver crucigramas que vienen en revistas y periódicos, o comentar una novela o un pasaje de algún libro. De hecho, el adulto mayor debe mantenerse ocupado en el trabajo o quehacer que lo haga sentir motivado, y no ser dependiente de otras personas que quieran hacer lo que él tradicionalmente hacía. Es necesario considerar que sólo es un mito que el adulto mayor no sirve, y no pretender resolverle las cosas, como por ejemplo: “no hagas esto porque te vas a caer…. Mejor yo lo hago”, cuando en realidad son pocas las situaciones en las que disminuye su funcionalidad, reiteró. La lectura es una de las prácticas más recomendadas para todas las edades, pero en los niños tiene mucha importancia para crear el hábito. Leer invita a reflexionar y a imaginar, a diferencia de los videojuegos, que mantiene activa únicamente la memoria visual –porque son más dibujos los que ven-, y les ayuda a desarrollar destreza, pero sólo con las manos y no con el cerebro.

EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN MULTIPLICARÁ LAS INFECCIONES EN EL MUNDO
(Saludpress).- Las enfermedades infecciosas representan la primera causa de mortalidad y discapacidad (pérdida de años de vida productivos) en el mundo. Como dato, señalar que cerca de 12 millones de personas fallecieron a causa de una infección en el pasado año. Los expertos esperan que en los próximos años su incidencia se multiplique debido fundamentalmente al progresivo envejecimiento de la población. Se estima que entre 2000 y 2050, el porcentaje de población anciana pase del 6,9% al 16,4%. Dado que este colectivo es uno de los más predispuestos a padecer una infección debido a alteraciones inmunológicas y fisiológicas, los expertos prevén un aumento significativo en la incidencia de las infecciones. Las infecciones son la causa más frecuente de ingreso hospitalario entre los mayores y constituyen una partida importante del gasto sanitario. Las infecciones de orina, la neumonía, la tuberculosis, las infecciones de la piel y las gastrointestinales son las más frecuentes en este colectivo de la población.
Nuevos microorganismos: Pero los desafíos de las infecciones no sólo radican en el aumento de su incidencia sino en la aparición de nuevos microorganismos y el incremento de resistencias a los antibióticos habitualmente utilizados. Como afirma el doctor Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid: "Hace unas décadas, existía el pensamiento generalizado de que se podría llegar a controlar las infecciones. No obstante, la realidad actual es bastante diferente y las enfermedades infecciosas siguen siendo la principal causa de morbi-mortalidad en el mundo" Y apunta las causas principales del incremento de estas enfermedades: "Tres factores están detrás de esta situación: el aumento de resistencias a los antibióticos; la aparición de nuevos patógenos como Legionella, VIH, SARS o el virus C de la hepatitis; y el incremento de pacientes cada vez más inmunodeprimidos, como los enfermos de cáncer o los trasplantados".

UNA MUTACIÓN GENÉTICA ARROJA NUEVA LUZ SOBRE EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO
Algunos científicos opinan que el envejecimiento es un proceso regulado genéticamente; otros, que tiene su origen en la acumulación gradual de daño celular. El nuevo estudio, financiado parcialmente por la UE, combina ambos puntos de vista. El artículo aparece publicado en la última edición de la revista Nature. Cordis Noticias El trágico caso de un adolescente de 15 años afectado por una mutación genética que le hizo envejecer y morir prematuramente ha servido para que un grupo internacional de investigadores examine con nuevos ojos el proceso de envejecimiento. Algunos científicos opinan que el envejecimiento es un proceso regulado genéticamente; otros, que tiene su origen en la acumulación gradual de daño celular. El nuevo estudio, financiado parcialmente por la UE, combina ambos puntos de vista. El artículo aparece publicado en la última edición de la revista Nature. Los síndromes progeroides, responsables del envejecimiento prematuro, son de varios tipos. Muchos son causados por defectos en la respuesta celular al daño del ADN. El estudio de anomalías ayudará a conocer el proceso de envejecimiento. El nuevo estudio se puso en marcha tras conocerse el caso de un chaval de 15 años con frecuentes quemaduras solares y un cuadro único de síntomas de envejecimiento, prueba de graves daños al sistema de reparación por escisión de nucleótidos (NER), encargado de recomponer el ADN dañado. El análisis genético reveló una mutación que afectaba a la producción de una enzima conocida como endonucleasa XPF-ERCC1, vital para el proceso de reparación del ADN. Los médicos bautizaron el cuadro clínico con el nombre de síndrome progeroide XFE. Estudios complementarios indican que los ratones con mutaciones similares a las del adolescente presentan síntomas muy parecidos a los de ratones viejos sanos, esto es, disminución de la señalización de insulina, incremento de la muerte celular y desarrollo de nuevos tejidos. Los investigadores apuntan que, según nos vamos haciendo mayores, aumenta el daño del ADN, causado, entre otros factores, por la exposición a toxinas. El daño al ADN desencadena cambios en el sistema metabólico -en el sistema de regulación de la insulina, por ejemplo-, diseñados para prolongar la vida. "Este modelo combina dos hipótesis del envejecimiento en apariencia contradictorias: la regulación genética y la acumulación de daños estocásticos", concluyen los autores del informe. "En realidad, son complementarias. El daño induce el declive funcional asociado al envejecimiento. Sin embargo, el grado de conservación del mecanismo de longevidad [...] influye en la velocidad de acumulación del daño y la pérdida de funciones", añaden.

JOSÉ SARAMAGO : "YO SOY UN HOMBRE HECHO DE PAPEL"
Por Daniel Martínez.- A sus 84 años, José Saramago, cuando habla desgrana palabras y dibuja conceptos: "yo soy un hombre hecho de papel, entre una información que me de Internet y una que yo encuentre en una enciclopedia, prefiero la enciclopedia...," me dijo cuando quise saber cuál era su relación con las nuevas tecnologías. Cuando los organizadores del Premio de literatura italiano Grinzane Cavour (que este año festejó 25 años de prestigiosa trayectoria) me confirmaron la invitación para entrevistar al escritor portugués José Saramago, comencé una travesía especial por sus obras y su vida. Sentado ya delante de él, observando su expresión elegante, sus ojos cansados, pero sagaces; escuchando sus palabras desnudas de estridencia, pero potentes como gritos; tuve la sensación que se tiene ante un gran río, un río manso, pero con profundas corrientes escondidas en la superficie. A sus 84 años, José Saramago, cuando habla desgrana palabras y dibuja conceptos: "yo soy un hombre hecho de papel, entre una información que me de Internet y una que yo encuentre en una enciclopedia, prefiero la enciclopedia...," me dijo cuando quise saber cuál era su relación con las nuevas tecnologías Leyendo algunos detalles de su vida, me encontré con un dato sorprendente: el Premio Nóbel de Literatura, no conoció su nombre completo sino hasta su primer día de escuela, fue allí que el pequeño José (hijo de María da Piedade y de José de Sousa) descubrió que su nombre completo era José de Sousa Saramago. Es que en el registro civil en el que fue anotado, el empleado agregó a su apellido el sobrenombre con el que se conocía a su familia: Saramago. Esta es la denominación que se le daba en Azhinaga, su pueblo natal, a una hierba utilizada como alimento por la gente pobre. Claro que no siempre los datos biográficos son fieles a la realidad, justamente el autor de "Memorial del Convento" se quejaba de ese problema. "El otro día he recibido una biografía mía publicada en una enciclopedia que hay en Internet... ahora no me acuerdo como se llama... pues bien, los disparates que tenía esa supuesta biografía mía eran tales y tantos". "Afortunadamente una persona que estaba conmigo dijo: yo voy a tratar de corregir (ya que todos pueden publicar cosas ahí) entonces él corrigió una cantidad de tonterías". No siempre es fácil que coincidan la idea que uno se hace leyendo la obra y la vida de un escritor con la idea que uno se hace conociendo y hablando con ese mismo escritor. Con José Saramago, en cambio ese ejercicio, resultó sencillo, natural. Por ejemplo, el modo de preparar una frase, la construcción lenta pero continua, que sólo se detiene cuando llega a un final potente, casi inesperado, que queda colgado y vibrando por un instante, dándonos el justo tiempo para reflexionar, es idéntico, en Saramago, sea que escriba o que hable. "Yo no vivo en el pasado; yo estoy hecho de pasado. En realidad la única cosa que existe es el pasado, el presente no existe y el futuro no sabemos si existirá. No podemos decir: ’Esto es el presente’. Cuando yo pronuncio la frase: ’Esto es el presente’, ya todo eso se convirtió en pasado..."
Lo del viejo continente: José Saramago, que fue conociendo la literatura en su juventud, restándole horas al sueño, a fuerza de frecuentar las bibliotecas públicas de Lisboa que mantenían abiertas sus puertas en horario nocturno (tuvo dinero para comprarse por primer vez un libro a la edad de 19 años) observa con una cierta perplejidad el panorama de literario en el continente europeo. "En todas la cosas se viven periodos de prosperidad y periodos de decadencia, por ejemplo, Francia en los años 60 del siglo XX, era una especie de faro cultural para el mundo... hoy Francia ofrece un espectáculo bastante desolador, los artistas están allí, pero no despegan, parece que nada pueda despegar..." "Hay que decir que Europa esta vieja, y todos nosotros los europeos, todos más o menos, más allá de la vejez personal de cada uno, sufre de esa especie de vejez colectiva que ocurre en Europa. Y todo lo que tiene que ver con la creación literaria y artística (y también con la expresión filosófica del pensamiento humano) está pasando por una mala hora". Naturalmente el espíritu sensible de un hombre que ha visto pasar por sus días casi un entero siglo de grandes transformaciones, tiene que tener una visión especial de un momento lleno de tensiones como el que estamos viviendo. "El mundo no hace mas que vivir momentos delicados, desde siempre". "¿De qué estamos hablando? del 11 de septiembre; que es una referencia claro, pero (y esto no es una excusa, es sencillamente llamar la atención) con menos cobertura televisiva, con menos... publicidad digamos, los cataclismos que se verificaron, por ejemplo, en África en los últimos años, incluyendo genocidios... En las torres gemelas murieron tres mil personas, en África han sido millones". "No estoy usando una cosa para absolver la otra, no se trata de eso; se trata de que tenemos que equilibrar la atención a los momentos delicados en el Mundo..."
Donde está la vida: De un tema al otro, de una reflexión a otra, mi encuentro con José Saramago se iba acabando sin que nos diéramos cuenta. El único signo del cansancio, la voz, que paulatinamente se hacía más débil, pero no por ello su pensamiento perdía fuerza, hablando de las nuevas tendencias en los medios de comunicación, donde muchas veces se busca la brevedad y la inmediatez en la llegada del mensaje, el autor de "Ceguera" nos decía: "Yo entiendo que realmente, por ejemplo, una página de Montaigne es una cosa asustadora. Pero allí esta la vida, allí esta el pensamiento, la reflexión... Parece que nos dimitimos de la primera responsabilidad, que es pensar... y la verdad es que los Medios no están ayudando mucho a eso". Cuando hacía ya mucho que el tiempo pactado para nuestro encuentro se había agotado; llegó el momento de despedirnos. Mientras Saramago se ponía de pié en toda su larga estatura, le estreché la mano y en el saludo, como antes en las palabras, había una fuerza mansa; como la de un río que transcurre tranquilo, seguro de que sus corrientes hondas llegaran al mar. # BBC Mundo.com (Inglaterra)

LA EDUCACIÓN, UN FACTOR CRUCIAL PARA VIVIR UNA LARGA VIDA
NUEVA YORK.- James Smith, un especialista en economía de la salud de la Corporación Rand, ha escuchado una variedad de hipótesis acerca de qué se necesita para vivir una larga vida -dinero, tranquilidad, una familia amorosa, montones de amigos-. Pero siempre se mantuvo escéptico. Sí, dice, está claro que en promedio algunos grupos de cada sociedad viven más que otros. Los ricos viven más que los pobres y en los Estados Unidos los blancos más que las personas de color. La longevidad no está distribuida de forma pareja en la población. Pero ¿cuál es -se pregunta- la causa y cuál el efecto? El se aventura, por supuesto, en uno de los principales misterios del envejecimiento: la persistente diferencia que se observa en las extensiones de las vidas de grandes grupos humanos. En cada país hay una expectativa de vida promedio para el país como un todo y diferentes promedios para cada subconjunto, dependiendo de la etnia, la geografía, la educación e incluso las veces en que los individuos vayan a la iglesia. Pero la pregunta que se hacen los investigadores es ¿por qué? La respuesta, él y otros contestan, ha sido una sorpresa. El único factor social sobre el que los científicos coinciden que está consistentemente vinculado con una vida más larga en todos los países estudiados es la educación. Es más importante que la raza; borra el efecto de los ingresos. Año tras año, estudio tras estudio, dice Richard Hodes, director del Instituto Nacional del Envejecimiento de los EE.UU., la educación "sigue sobresaliendo". Y, afirman los economistas, los factores que popularmente se consideran cruciales -como el dinero o el seguro de salud, por ejemplo- palidecen en comparación. Explica el doctor Smith: "Darles a las personas más seguro social no afectará su salud. Es bueno hacerlo por otras razones, pero no por su salud". En cambio, dicen Smith y otros, lo que puede hacer la mayor diferencia es mantener a los jóvenes en la escuela. Algunos años más de escolaridad están asociados con más años de vida y décadas de mejor salud luego, en la vejez. No es el único factor, por supuesto. Está también el tabaquismo, que reduce drásticamente la expectativa de vida. Hay una conexión entre tener una red de amigos y familia y vivir una larga vida. Y hay evidencias de que las personas que tienen más control sobre su trabajo son más sanas y viven más. Pero hay poca controversia sobre la importancia de la educación. "Si me preguntara qué afecta la salud y la longevidad -dice Michael Grossman, economista de la Universidad de la Ciudad de Nueva York-, pondría la educación al tope de mi lista." Escolaridad obligatoria El primer esfuerzo riguroso para decidir si la educación realmente cambia a las personas para que vivan más comenzó de la forma menos auspiciosa. Era 1999 y una estudiante de la Universidad de Columbia, Adriana Lleras-Muney, estaba eligiendo un tema para su disertación doctoral en economía. Descubrió una idea en un trabajo publicado en 1969 en el que tres economistas mostraban la correlación que existe entre educación y salud, y daban un consejo: si quiere mejorar la salud, obtendrá más réditos invirtiendo en educación más que invirtiendo en cuidado médico. Era una afirmación provocativa, dice la doctora Lleras-Muney. Y por una buena razón. Sólo podía ser verdad si la educación por sí misma era la causa de la buena salud. ¿Cómo distinguir las causas y los efectos? Era el problema del huevo y la gallina. La respuesta llegó un día, cuando Lleras-Muney estaba leyendo otro trabajo. Indicaba que hacía cerca de 100 años diferentes Estados habían comenzado a promulgar leyes para forzar a los chicos a ir más tiempo a la escuela. Entonces, supo qué hacer. "La idea era que cuando un Estado cambiaba la escolaridad obligatoria, digamos, de seis a siete años, la gente que había sido forzada a ir a la escuela seis años debía haber vivido menos que la que había ido siete", pensó Lleras-Muney. Todo lo que tenía que hacer era averiguar cuándo había cambiado la escolaridad obligatoria en los Estados y fijarse cuánto vivía la gente antes y después de que se hubiera promulgado la ley. Cuando terminó de analizarlo, dice Lleras-Muney, se sorprendió. Resultó que la expectativa de vida a los 35 años se extendía un año y medio simplemente por haber ido un año más a la escuela. Su trabajo fue premiado y se publicó en Review of Economic Studies. Luego se dieron a conocer otros trabajos que examinaban los efectos de los cambios en la educación obligatoria en Suecia, Dinamarca, Inglaterra y Gales. En cada país, obligar a los chicos a pasar más tiempo en la escuela conducía a una mejor salud. Pero no todos se convencieron. Victor Fuchs, economista de la Universidad de Stanford, destaca que no está claro cómo o por qué la educación conduciría a una vida más larga. Y hay otros misterios, dijo. Por ejemplo, que en las últimas décadas las mujeres aumentaron sus años de escolaridad más que los hombres y sin embargo ellos están alcanzando a las mujeres en su expectativa de vida. También debería esperarse que después de un cierto punto más años de escuela no agregaran años a la vida. Sin embargo, eso no es lo que muestran los datos. Los efectos de la educación nunca se desvanecen. Lleras-Muney y otros señalan que una explicación plausible es que, como grupo, las personas menos educadas son menos capaces de planificar para el futuro y posponer la gratificación. Si esto fuera verdad, explicaría las diferencias en el tabaquismo entre personas más y menos educadas. Aunque el tema es complejo y hay muchos factores en juego, se lograron algunos hallazgos importantes: la salud y la nutrición tempranas, incluso prenatales, pueden afectar la salud en la madurez y la vejez y pueden influir en cuánto vive una persona. En principio, los genes tienen poco efecto en la expectativa de vida. Controlar los factores de riesgo cardíaco -como fumar, el colesterol malo, la hipertensión y la diabetes- recompensa con una vejez más vigorosa y una vida más prolongada. Y parece cada día más creíble que la educación cumple un rol protagónico en la salud y en la expectativa de vida. Por Gina Kolata de The New York Times

'SIVE DE SENECTUTE'
por ALBERTO GIMÉNEZ. En 44 a.C., Cicerón escribió un tratado con el título que encabeza este artículo, en el que afirmaba que la vejez es una época de la vida donde, a través de cambios positivos, se puede tener una vida plena y rica en matices y sensaciones. Sin duda alguna, hay que suscribir las palabras del filósofo romano. La tranquilidad con la que puede afrontarse esa época, libre de las urgencias y problemas de otras etapas de la vida, permite un estado de ánimo sereno y confiado para poder disfrutar con especial fruición de los sentimientos, de las relaciones humanas y de uno mismo. Dos mil años después, hemos logrado una sociedad con espectaculares avances tecnológicos, que en el campo de la medicina ha producido un aumento de la esperanza de vida, impensable hace no muchos años. En los próximos cinco años se espera que los mayores de 65 años alcancen el 20% de la población, duplicándose los que en la actualidad tienen más de ochenta años. Hemos conseguido dar años a la vida, nadie lo duda. Pero la pregunta debe ser si hemos dado vida a esos años. Y esta pregunta tiene una respuesta más incierta. Para poder cumplir con la reflexión de Cicerón es preciso que las personas que se disponen a vivir esa última etapa tengan suficiente calidad de vida. Y no me estoy refiriendo únicamente a personas mayores que presentan enfermedades o dependencias, sino a todos los viejos, hermosa palabra por cierto, que están sanos y que representan más del setenta y cinco por ciento del total. Señal inequívoca de que vejez y enfermedad no son sinónimos. La calidad de vida no es sólo ausencia de enfermedad, ni siquiera tener una vivienda cómoda y accesible o disfrutar de servicios próximos. Si a pesar de esos bienes objetivos, indudablemente necesarios, la persona se siente marginada o aislada, no habrá calidad de vida. El hombre y la mujer, en cualquier estado de su vida, son un animal de realidades y de posibilidades. Sin estar asentado en la realidad y al mismo tiempo tener un proyecto en el que afanarse sea del tipo que fuere, no se encontrará bien. Todos necesitamos sin excepción un cierto nivel de autoestima y una sensación placentera de vivir. De lo contrario, no habrá vida satisfactoria. La discriminación es una patente violación de los derechos humanos que atenta directamente contra la calidad de vida del que la padece. Nuestra Constitución establece la obligación de los poderes públicos de evitar la discriminación por razones de edad. Norma que no se cumple cuando, por ejemplo, se impone la jubilación forzosa a los sesenta y cinco años. Esta situación debe cambiar y permitir a la persona, si así lo desea, continuar en el trabajo. Sólo circunstancias objetivas y no el simple dato de la edad es lo que puede obligar a una persona a tener que dejar su puesto de trabajo. Es muy posible que la gran mayoría opte por la jubilación, pero en todo caso será una decisión libre que no le conducirá a una sensación de ser discriminado y apartado por la sociedad, de tener forzosamente y contra su voluntad que marcharse a casa tras una palmadita en el hombro verdaderamente molesta. Pero hay otras discriminaciones mucho más sutiles. Sobre todo las instaladas en nuestra sociedad y en nosotros mismos, de forma más o menos consciente. Es curioso observar que cuando se habla de los mayores se les considera como un grupo homogéneo, un fondo de saco donde entran todos, perdiendo su personalidad diferenciada. Nada más lejos de la realidad. No existe en nuestra sociedad grupo más heterogéneo. Nos encontramos con personas que han formado su personalidad, su carácter, a lo largo de toda una vida, enfrentándose a múltiples circunstancias y tomando diversas y distintas decisiones que le han configurado una forma de ser muy diferente unos de otros. Su largo camino andado les hace ser mucho más diferentes entre si que los jóvenes cuya vida está por hacer. Sin embargo, nuestras políticas, nuestras manera de acercarnos a ellos, no tienen en cuenta esta heterogeneidad, salvo en determinados ámbitos profesionales. Nos acercamos a nuestros mayores con cierta condescendencia. Creamos estereotipos que nos impiden ver la diversidad que presentan y sus distintas necesidades. Las personas mayores, como todos nosotros, necesitan sentirse valorados en su individualidad, integrados y útiles. En las residencias de calidad se utiliza mucho la reminiscencia, la técnica de recordar el pasado y volver al presente para establecer conexiones, para instalarse cómodamente en el presente. Es obligación de todos procurar cubrir las necesidades de los mayores, tanto las materiales como las de orden espiritual. Esos sentimientos percibidos, esas necesidades cubiertas, producen un claro aumento de la autoestima y una sensación placentera que conduce a una autentica calidad de vida. Y en el caso de tener dificultades, a una mejor disposición para afrontarlas. Cualquier política dirigida a los mayores debe tener en cuenta este aspecto subjetivo de la calidad de vida que, como confirma para su país el Programa de Investigación Envejecer dirigido por el profesor Alan Walker del Economic and Social Research Council, resulta de enorme importancia en la escala de valores que los propios mayores establecen.

LA DIABETES SE MANIFIESTA EN DIFERENTES VARIANTES
CONTEXTO LATINO: A nadie le gusta que su médico le mencione, como resultado de un diagnóstico, la palabra “diabetes”. Lamentablemente, es más común de lo que pudiera pensar. Sólo basta saber que en el año 2005 se produjeron 1.5 millones de nuevos casos de diabetes en personas mayores de 20 años. Según la Asociación Americana de la Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés),7 por ciento de la población estadounidense padece de diabetes. Además, casi un tercio de esa cifra (6.2 millones) no saben que la padecen. Esa desproporcionada cifra de diabéticos desconocedores que sufren de una enfermedad mortal, hace que la importancia de reconocer los síntomas de la diabetes, tanto de tipo 1 como tipo 2, sea mucho mayor. A continuación las distinciones entre los tipos de diabetes, y sus correspondientes señales y síntomas, cortesía de Cleveland Clinic, uno de los centros de salud mayores y más concurridos del mundo.
DIABETES TIPO 1: Conocida previamente como “diabetes juvenil”, en la diabetes tipo 1 el organismo no produce insulina, la cual hace que el cuerpo use azúcar, la cual, a su vez, actúa como combustible celular. La función fundamental de la insulina es llevar el azúcar en sangre a las células. Los que padecen de este tipo de diabetes son con frecuencia niños y adultos jóvenes, quienes muestran gran propensión a manifestar uno o más de los siguientes síntomas: * Sed creciente: Si advierte que su hijo o ser querido tiene sed con regularidad, incluso cuando no haya comido o sólo haya bebido algo, esto podría indicar la presencia de diabetes tipo 1. La resequedad en la boca es un indicador similar, y también un síntoma inequívoco de este tipo de diabetes. * Pérdida de peso sin explicación aparente: Esto ocurre incluso si su hijo o ser querido come regularmente y aun siente apetito. Un niño saludable que consume una dieta balanceada no debería experimentar pérdida significativa de peso, a menos que esté experimentando un cambio en su estilo de vida, por lo cual, si su hijo pierde peso, a pesar de un estilo previamente saludable y una dieta sana continua, hay que ir al médico. * Micción frecuente: El aumento de los viajes al bañó también debe causar preocupación. * Visión borrosa: Una señal definitoria de diabetes es la aparición de problemas visuales, que principalmente se caracterizan por la visión borrosa. Si no se detecta nada en la visita al oculista, entonces la diabetes es responsable del trastorno. * Fatiga: La debilidad o el cansancio no es una característica de un niño o adulto joven. Si usted o un ser querido experimenta pereza o mareos, consulte a su médico. * Dolores de cabeza: Otro síntoma que debería alertarle si su hijo lo padece. Generalmente los niños no los padecen, por lo que su aparición debe despertarle sospechas. Lamentablemente, estos síntomas no siempre determinan un diagnóstico de diabetes, pues la enfermedad no se detecta en muchos pacientes. Pero como tampoco los efectos colaterales de la diabetes tipo 1 no son más agradables, es mejor equivocarse para precaver que ver a su hijo o ser querido aquejado por esos síntomas. Entre los efectos colaterales de la diabetes tipo 1 es una mayor posibilidad de enfermedades cardiacas, además de mayores riesgos de ataques cardiacos y derrames cerebrales a causa de una circulación deficiente. La insuficiencia renal es también un temible efecto colateral de la diabetes tipo 1, pues los riñones del enfermo pueden sucumbir a la nefropatía, que impide a los riñones la filtración de las sustancias de desecho, lo cual provoca la insuficiencia renal. Otros efectos colaterales son daños a los nervios, una mayor propensión a la ceguera, así como a otras enfermedades oculares, y complicaciones en los pies, lo cual hace el diagnóstico precoz de la enfermedad un factor mucho más crucial.
DIABETES TIPO 2: La diabetes tipo 2, variante más común de la enfermedad, se produce cuando el cuerpo no produce insulina suficiente, o las células ignoran la insulina producida. El tipo 2 es más común en afroamericanos, hispanos, indígenas norteamericanos y estadounidenses de origen asiático/habitantes de las islas del Pacífico, según la ADA. También es el tipo más asociado con la ancianidad. Entre los síntomas de la diabetes tipo 2 figuran los siguientes: * Curación lenta de heridas o cortes en la piel: Los cortes que siguen sangrando, y las heridas que se curan en un largo período de tiempo, indican un trastorno mayor, que pudiera ser diabetes tipo 2. * Picazón en la piel: Se produce generalmente en la ingle o en la zona vaginal. La picazón persistente no debe pasarse por alto pensando que se trata de una molesta erupción. * Aumento reciente de peso: A diferencia de lo que ocurre en los que padecen la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 provoca un aumento de peso. Si sus hábitos de alimentación y ejercicios no han cambiado desde que advierte ese aumento de peso, ignorar éste como parte del proceso de envejecimiento puede ser un error fatal. Debe informarle a su médico de la situación, y solicitar más visitas y diagnósticos ulteriores. * Entumecimiento y hormigueo en manos y pies: Un problema característico que confrontan las personas que padecen de diabetes es una circulación insuficiente, una de cuyas señales es el entumecimiento de las extremidades. * Disminución de la visión: Al igual que quienes padecen de diabetes tipo 1, los pacientes de diabetes tipo 2 experimentan problemas de visión. La incapacidad creciente de ver claramente no tiene que ser una señal de envejecimiento, sobre todo en casos de jóvenes con problemas de visión. Una visita al oculista pudiera resolver el problema, pero consultar con su médico puede ser también una buena medida de precaución. Al igual que ocurre con la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 tiene también serias consecuencias negativas. Por tanto, incluso los que se esfuerzan en dar tratamiento adecuado a su diabetes tipo 2 pudieran seguir sufriendo de hipoglicemia, o escasos índices de azúcar en sangre. Por su parte, la hiperglicemia o exceso de azúcar en sangre, afecta a todos los que padecen de diabetes, independientemente del tipo. Esto puede ser consecuencia de varios problemas, ya sea de disponer de poca insulina (diabetes tipo 1) o tener suficiente insulina, lo cual también ha demostrado no ser efectivo (diabetes tipo 2). Lamentablemente, la diabetes no tiene cura. Una realidad alarmante que convierte en necesidad absoluta conocer y tomar muy en serio los síntomas mencionados anteriormente, incluso si cree que goza de la mejor salud.

DESCUBREN UNA VARIANTE GENÉTICA ASOCIADA A LA LONGEVIDAD Y LA MEMORIA
Investigadores del Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York (Estados Unidos) han descubierto una variante genética asociada a la longevidad y al buen funcionamiento cognitivo. Gracias a este descubrimiento, los científicos tratarán de entender qué factores disminuyen el riesgo de enfermedades que afectan a la población general y que están asociadas al envejecimiento. Un estudio elaborado por investigadores del Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York (Estados Unidos) ha descubierto una variación genética que hace posible que aquellos que la tienen vivan hasta los 90 ó 100 años y proteja su memoria, su capacidad de pensar y su capacidad de aprender información nueva. Se estima que aproximadamente una de cada 10.000 personas vive una media de unos 100 años. Según el estudio, publicado en revista científica Neurology, esta variante genética altera las partículas de colesterol en la sangre y las hace mayores de lo normal. Los investigadores creen que las partículas más pequeñas pueden adherirse más fácilmente a las paredes de los vasos sanguíneos, lo que hace posible la acumulación de grasas que puede causar ataques cardiacos e ictus. Entre los participantes en el estudio, todos ellos mayores de 90 años, aquellos que tenían esta variante genética eran dos veces más propensos a tener un mejor funcionamiento cerebral en comparación con quienes no la tenían. Posible solución para el alzheimer Según Nir Barzilai, autor principal del estudio, "es posible que esta variante genética también proteja contra el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer". El investigador señaló que muchos estudios han identificado factores de riesgo asociados con el desarrollo de enfermedades propias del envejecimiento. Según los investigadores, entender qué papel juegan los genes en el desarrollo de enfermedades asociadas a la edad podría ayudar a determinar los factores de riesgo que favorecen el desarrollo de estas patologías. Además, según este especialista, en la actualidad ya se están llevando a cabo trabajos para desarrollar fármacos que puedan imitar el efecto de esta variante genética.

LA MEMORIA, EL GUARDIÁN DEL CEREBRO
(Manuel Portolés) Así definió la memoria William Shakespeare (siglo XVIII), en el acto primero de su tragedia Macbeth. Antes que él, el filósofo griego Aristóteles (350 a.C) decía que «gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia». Hace unos días, un equipo de psiquiatras de la Universidad de Pricenton (EE UU) intentaban demostrar en Proceedings of the Nacional Academy of Science, que la privación estresante del sueño podría alterar la memoria, mientras que otros científicos de la Universidad de Lübeck (Alemania) afirmaban en Nature que una corriente eléctrica durante el sueño aumenta la memoria. Y comenzábamos el mes de dicembre leyendo en Neurobiology of Disease un trabajo, de la Clínica Mayo (EE UU), donde se dice que el virus de la gripe podría dañar la memoria a largo plazo. Como ven, la investigación sobre la memoria, que «como el mal amigo cuando más falta te hace te falla», esta de gran actualidad por Navidad. ¡Acuérdese de felicitar a sus seres queridos!. Poder o proceso Los tratados médicos definen a la memoria como «el poder o proceso de reproducir o recordar lo que se ha aprendido y retenido». Aunque nuestro humanista y pedagogo Joan Lluís Vives (1492-1540) tenía su propia receta: «si quieres aprender algo de memoria, léelo cuatro o cinco veces con atención por la noche, después te vas a descansar, y al otro día, por la mañana, repasa aquello que estudiaste por la noche, seguidamente puedes exigir a la memoria la doctrina que le confiaste». Naturalmente en el siglo XVI el medio ambiente estaba casi impoluto, y no existía apenas contaminación, por ejemplo electromagnética, hoy postulada como destructora del sueño y la memoria. Sin embargo, al envejecer nuestra memoria se resiente ligeramente, ya que la memoria remota, procesal (trabajar, realizar tareas...) o semántica (utilización de la cultura general) permanecen casi inalteradas. Entonces, ¿qué funciones de la memoria disminuyen con la edad?: especialmente el aprendizaje de nuevas informaciones y el recuerdo de éstas. Es decir, se tarda más tiempo en aprender algo nuevo y también se tarda más tiempo en recordarlo. El envejecimiento afecta, aunque ligeramente, al lenguaje en general, al habla, y a la fluidez verbal («lo tengo en la punta de la lengua», se dice con frecuencia), y tal y como avanza la vejez natural disminuirá la velocidad de procesado de la información, el «disco duro», nuestro cerebro patina, al igual que el tiempo de reacción. Y permanecen inalteradas las funciones específicas de comprensión del lenguaje, la sintaxis, el vocabulario y las funciones ejecutivas de las tareas cotidianas. Otras situaciones como la fiebre alta, deshidratación, deficiencia en vitaminas y una mala alimentación, las drogas, problemas en el tiroides, traumas pequeños en la cabeza o el consumo de algunos medicamentos que producen reacciones adversas en el sistema nervioso, podrían afectar a la memoria de forma transitoria y necesitan obviamente de consulta médica. En definitiva, la mayoría de las personas siguen con su centinela (la memoria) despierto y capaz de actuar durante su vida, aunque con la edad necesiten más tiempo para recordar las cosas. Nos debemos de preocupar por nuestra memoria cuando ésta presente cambios rápidos y de forma muy significativa; por ejemplo, que afecten a la personalidad y al compartimiento, y que pueden ser el origen de una demencia o incluso del inicio de la enfermedad de Alzheimer. Ejemplos de este deterioro grave, para comenzar a estar preocupados, serían: preguntarse repetidamente lo mismo, una y otra vez, perderse en sitios conocidos, desorientarse en el tiempo y con las personas amigas, no poder entender instrucciones habituales y sencillas, y descuidar la seguridad, la higiene y la nutrición personal. Y se preguntarán ustedes ¿qué podemos hacer para tener despierta a «la guardia» del cerebro y evitar la demencia?: (1) mantener una actividad intelectual continuada, como estudiar o leer; (2) seguir una dieta saludable y rica en antioxidantes (incluya aceite de oliva); (3) realizar ejercicios de memorización, razonamiento y de velocidad de procesado de información (pasatiempos, sudokus, crucigramas?, podrían ser de utilidad); (4) participar en actividades sociales (salir de casa, opinar, informarse?); y (5) disminuir los riesgos cardiovasculares (tabaco, alcohol, estrés, obesidad?) y especialmente la hipertensión. Como decía Napoleón Bonaparte (1769-1821), «una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición». Y recuerde si puede, que la memoria es también un estuche para la ciencia, y a pesar de todo, siempre nos quedará? algo para recordar.

INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE PREPARAN SOFTWARE PARA PREVENIR EL ALZHEIMER
La enfermedad de Alzheimer no tiene cura, pero sí es posible prevenirla y tratarla cuando es pesquisada a tiempo. Con ese propósito, investigadores de la Universidad de Chile están trabajando en la generación de un software destinado a la terapia y rehabilitación cognitiva. Herramientas como ésta ya existen en Europa y Estados Unidos, donde han sido aplicadas con mucho éxito. Por eso es tan importante producir algo adecuado a la realidad nacional o Latinoamericana, plantean los especialistas. La psicóloga Alejandra Sekler, quien es parte del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Facultad de Medicina de la Casa de Bello, señala que durante el proceso de envejecimiento es necesario mantenerse activo intelectualmente para que el individuo no pierda autonomía. Una forma de hacerlo es con psicoestimulación que consiste en realizar ejercicios que alientan distintas áreas cognitivas en el campo de la memoria, atención, reconocimiento, lenguaje y funciones ejecutivas, entre otras. "De esta manera la mente genera nuevas conexiones neuronales que permiten restaurar ciertos conductos o bien conservarlos más activos. En otras palabras, la psicoestimulación mantiene en forma las distintas funciones intelectuales, lo que es útil tanto para quienes están enfermos como para aquéllos que están en buenas condiciones y desean prevenir el Alzheimer o el deterioro cognitivo", comenta Alejandra Sekler. La psicóloga dice que ofrecer psicoestimulación a pacientes que presentan la enfermedad puede tener un efecto sinérgico, si ello se suma a la terapia farmacológica. "Podría hacer que mejore la calidad de vida del sujeto, haciéndolo autónomo e independiente por más tiempo", recalca. El software interactivo tiene varias decenas de preguntas, más de 100 tareas que van aumentando en complejidad en la medida que se avanza en su desarrollo. "La idea es que se aplique según el nivel en que se encuentra cada individuo, sobre todo si se trata de personas enfermas, para que no se frustren al no cumplir con las demandas de los ejercicios, ya que la idea es que aumenten su autoestima y no que la disminuyan". Idealmente, señala, estas personas debieran estar acompañadas por un profesional mientras se ejecuta la herramienta pero, en caso de que esto no fuera posible, bastaría con que el cuidador recibiera una capacitación que le enseñara a usarla adecuadamente. "Éste es un país con una geografía bastante particular y sabemos que es difícil crear centros de neurociencias en todas partes. Por eso, este producto tiene grandes proyecciones y estamos empeñados en llevarlo a cabo para lo cual estamos postulando a fondos del Bicentenario", apunta la psicóloga.
Fuente: Universidad de Chile / CK / FOM.

ENTRENAMIENTO MENTAL CONTRA EL ENVEJECIMIENTO
(Jano On-line) Las personas de edad avanzada que recibían entrenamiento cognitivo mejoraron su función cognitiva durante un total de hasta cinco años y mostraron un menor declive en su capacidad para realizar las actividades diarias en comparación con aquellos que no recibieron dicho entrenamiento, según un estudio de la Pennsylvania State University (Estados Unidos), que se publica en "JAMA". El declive en las capacidades cognitivas ha mostrado que llevan a un mayor riesgo en el desarrollo de la dificultad para realizar actividades instrumentales de la vida diaria. El estudio ACTIVE es el primer estudio multicéntrico que examina los resultados a largo plazo de las intervenciones cognitivas sobre el funcionamiento diario de individuos que viven de forma independiente. Fue realizado entre abril de 1998 y diciembre de 2004. Los participantes incluían 2.832 personas con una media de 73,6 años que vivían de forma independiente en seis ciudades de los Estados Unidos. Un 67% de estas personas completaron un seguimiento de cinco años. Las intervenciones del estudio incluían diez sesiones de entrenamiento de la memoria, el razonamiento o la velocidad de procesamiento y cuatro sesiones para fortalecer el entrenamiento a los 11 y 35 meses después de las sesiones iniciales en una muestra aleatoria de aquellos que completaron la formación. A los cinco años, los participantes de los tres grupos de intervención informaron de menos dificultad en comparación con el grupo control para realizar las actividades diarias. Sin embargo, este efecto fue significativo sólo en el caso del grupo de razonamiento. Ni la velocidad de procesamiento ni el entrenamiento memorístico tuvieron efecto sobre las actividades diarias. La sesión de reforzamiento en el grupo de procesamiento, pero no en los otros dos grupos, mostró un efecto significativo sobre la realización basada en la medida funcional de la velocidad de procesamiento de cada día. No se observaron efectos de las sesiones de fortalecimiento en los distintos grupos en cuanto a la resolución de problemas diarios o en las dificultades en las actividades cotidianas. Cada intervención mantenía los efectos sobre sus objetivos cognitivos específicos a lo largo de los cinco años. Las sesiones de entrenamiento adicionales produjeron una mejoría adicional en la intervención sobre el razonamiento y la velocidad de procesamiento. Los autores concluyen que el declive en las capacidades cognitivas conduce a un aumento en el riesgo de discapacidades funcionales que son los principales factores de riesgo para la pérdida de la independencia. Los resultados de cinco años del estudio, señalan, proporcionan una limitada evidencia de que las intervenciones de este tipo puedan reducir el declive asociado a la edad, sin embargo, dado el progreso en la relación entre el declive cognitivo y los deteriores funcionales, los efectos de la intervención pueden requerir una observación superior a los cinco años. Los investigadores consideran los resultados del estudio prometedores y apoyan la necesidad de futuros estudio para examinar si estas y otras intervenciones cognitivas pueden evitar o retrasar la discapacidad funcional en población de la tercera edad. JAMA 2006

LA VITAMINA E NO FRENA EL DETERIORO COGNITIVO DE LA VEJEZ
(CRISTINA DE MARTOS elmundo.es) El declive de las funciones cognitivas se debe en parte al estrés oxidativo, un aumento de radicales libres (oxidantes) que afecta de forma negativa a las células. El tocoferol o vitamina E es un potente antioxidante que ayuda a combatir el exceso de estas sustancias, por lo que se especulaba si la administración de suplementos de esta vitamina podría resultar beneficiosa. Como subraya el editorial que acompaña al estudio, firmado por Mark A. Espeland y Victor W. Henderson, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte, Estados Unidos), "a medida que el segmento más mayor de la población sigue creciendo, se hace más urgente desarrollar estrategias para retrasar, prevenir o atenuar el declive cognitivo asociado con la edad". Para comprobar la hipótesis de la vitamina E, Jae Hee Kang, de la Facultad de Medicina de Harvard, y sus colegas estudiaron a 6.377 mujeres sanas de 65 años en adelante que entraron a formar parte del estudio 'Women's Health Initiative' entre 1992 y 1995. Las participantes se dividieron en dos grupos, el primero tomaba 600 UI (unidades internacionales) de vitamina E en días alternos y el segundo, placebo. La media del tratamiento fueron 10 años. La evaluación de las capacidades cognitivas (global, memoria y fluidez verbal) de las participantes se realizó por medio de tres entrevistas telefónicas, una al principio y dos más en los años 2000 y 2002. Un primer análisis no reveló diferencias significativas entre las participantes de ambos grupos. Al final del seguimiento, "los resultados indican que la administración de vitamina E durante 10 años o menos no tiene un efecto neuroprotector", según exponen los autores en las conclusiones del estudio. No obstante, análisis secundarios mostraron que las mujeres que cumplían el tratamiento y aquellas con una dieta baja en vitamina E podían haberse beneficiado de estos suplementos. Algo que, en opinión de los autores del estudio y el editorial, "merece más investigación". "Existe una gran y creciente necesidad de identificar estrategias eficaces para la prevención y el manejo del deterioro cognitivo. Frente al panorama de los complejos y multifactoriales procesos patológicos que median las capacidades cognoscitivas en la vejez, ha sido muy complicado hasta el momento establecer perspectivas terapéuticas claras", concluyen Espeland y Henderson.

LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS
Los hábitos y costumbres suelen ir modificándose al compás de las investigaciones y estudios científicos que se hacen sobre ciertos y determinados aspectos. El alimentario por ejemplo, ya que cosas que antes eran calificadas como negativas para el organismo humano, experimentaron una modificación dentro de esa norma, merced a ciertos cambios producidos por el avance de estudios que posibilitaron más que importantes descubrimientos. El Centro Nacional de Investigaciones sobre Primates, de Wisconsin en los Estados Unidos, desde hace muchos años viene analizando la reacción de dos monos que fueron alimentados de diferente manera. Uno de ellos, Matthias de 28 años, está perdiendo el vello, tiene panza y su cara llena de arrugas. Tiene todas las características de los seres humanos al envejecer, aun cuando su edad es superior al promedio de 27 años que logran sobrevivir este tipo de primates en jaulas. En cambio en una jaula contigua vive Rudy, otro mono de la misma especie y algo más de edad, aunque de muy diferente aspecto, pues es la imagen de la vitalidad, delgado y lleno de energía. La gran diferencia entre ambos monos, ha sido la distinta alimentación que tuvieron durante la mayor parte de su vida, mediante un sistema denominado "restricción calórica", habiendo ingerido Rudy un 30 por ciento menos de las calorías normales, que sí fueron suministradas a Matthias. Los dos en cambio recibieron cantidades similares de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Esa única diferencia de las calorías, permitió a ambos llegar a esta avanzada edad en muy distintas condiciones, convirtiendo de esa manera a la metodología de restricción calórica como el exclusivo sistema que permite alargar la vida de las especies. Todos los estudios sobre el tema, de los cuales ahora comienzan a llegar avalanchas de resultados tras muchos años de pruebas y estudios con ejemplares vivos, coinciden en que la velocidad del envejecimiento es algo que puede modificarse, y que el hábito alimentario es fundamental para conseguir resultados positivos. Las dietas en bajas calorías, experimentadas en animales, permitieron comprobar por ejemplo la modificación de las estructuras moleculares responsables del avance de males como el de Alzheimer, la diabetes, el Parkinson, el cáncer y las dolencias coronarias. Incluso, ya se tiene cierto grado de certeza, y de tal manera lo aseguran algunos de los científicos, que la dieta calórica es aún más importante que la actividad física, en cuanto a la prevención de enfermedades que van afectando al cuerpo humano con el avance de la edad. Es de tal manera que se van superando antiguas creencias culturales, sostenidas en nuevos estudios, que alteran las viejas costumbres. Hoy el hábito alimentario es esencial para asegurar una buena calidad de vida, pero especialmente para tener una vejez mucho más atenuada y desprovista de enfermedades comunes de esa edad. Como estos resultados se van aplicando con visión de futuro, ya se han hecho cálculos en cuanto al efecto que tendría en los seres humanos una píldora capaz de imitar los efectos de la restricción calórica, extendiendo la edad a 112 años, y aún mucho más en aquellos casos donde la misma naturaleza del cuerpo se vería con resultados aún mucho más favorables. De todas formas, aun cuando el optimismo es grande respecto a los efectos que provocaría una restricción calórica en los seres humanos, todavía existen ciertas dudas en cuanto a los resultados reales. De cualquier manera, llevar una dieta sana y equilibrada, desprovista de un alto nivel de calorías, es una muy buena manera de mantenerse saludable. La cuestión es simple, modificando los hábitos, que al fin y al cabo no costará demasiado, ya que el hombre es un animal de costumbre.

EL ENVEJECIMIENTO EMPIEZA AL NACER
De joven era más coqueta, usaba falditas altas. Con la edad, como que una se apaga un poco. Pero hay que mantener la alegría, en esta etapa nos enfermarnos fácilmente”, reflexiona Cecilia Gómez, viuda de Moncayo, de 66 años. Ella se resiste a creer que la pérdida de memoria llegue con la tercera edad. “Ser ordenado ayuda, sino nunca sabría dónde dejo mis cosas, así tuviera 15 años”, precisa y cuenta que esta época es la mejor de su vida por la acumulación de experiencias. Está sana y tiene siete hijos, 12 nietos y un bisnieto. Para el geriatra Horacio Rodríguez, la edad no determina la vejez, ya que no existe una línea divisoria para señalar cuándo se deja de ser joven y se convierte en adulto mayor. “Hay dos edades: cronológica, que depende de la fecha de nacimiento, y biológica, que indica cómo se siente alguien”. Rodríguez explica que muchos de sus pacientes, como uno de 103 años, están saludables. “Todos los días arregla su cama sola”. También tiene otro de 100 años, operado de una fractura en la cadera. “A la semana volvió a su casa, su única deficiencia es auditiva”. El geriatra español José Ribera indica que el envejecimiento es un proceso. “A lo largo de la vida se pierden mecanismos de reserva y se aumenta la vulnerabilidad, por lo que sucumbimos más ante estímulos menores”. Si un niño cae de su cama, no sufre más que un rasguño. Pero a un hombre de 80 años tropezar con una mesa le puede causar una lesión grave. Ribera asegura que colocar una línea entre juventud y vejez solo sirve para los estudios de epidemiología que comparan cuántos hipertensos viven en un país antes o después de los 65 años, por ejemplo. Y para marcar la fecha de la jubilación o muerte laboral. En Ecuador, una persona afiliada al IESS puede jubilarse sin importar la edad si tiene 40 años de aportación (480 imposiciones). Y, según la Ley del Anciano, a los 65 años se llega a la tercera edad. “Dicen que los huesos se ponen frágiles y la salud decae, pero también es cuestión de actitud”, recalca Rafael Sarmiento, policía de tránsito retirado, de 81 años. Es viudo y desde hace un par de años convive con Rosario, a quien conoció en el Centro de Experiencia del Adulto Mayor, de Quito. Rodríguez dice que el envejecimiento comienza pocos segundos después de la fecundación del óvulo y el espermatozoide. “Es un proceso que nos acompaña toda la vida. No aparecen arrugas y canas de la noche a la mañana, depende de cómo nos alimentamos, manejamos el estrés y nos cuidamos en el día a día”. Ribera y Rodríguez coinciden en que a toda edad se presentan olvidos, que no tienen por qué ser achacados a la tercera edad. “Quién no ha perdido las llaves del auto, pero cuántos intentan abrir la refrigeradora con ellas. Eso sería demencia senil severa”. Los consejos Entre el 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se multiplicará por más de tres. Y pasará de 600 millones a 2 000 millones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Ecuador, en 1900 la esperanza de vida al nacer era de 35 años, hoy supera los 70 años. En la tercera edad disminuye la cantidad de sangre que fluye hacia los riñones, el hígado y el cerebro. También la capacidad de los riñones para depurar toxinas y fármacos decrece. Además, los ojos enfocan con dificultad los objetos cercanos. Y se es más sensible ante el frío o el calor. Si trabaja en un lugar ruidoso tendrá mayores probabilidades de sufrir problemas auditivos. Los adultos mayores requieren mantenerse en movimiento, leer el periódico y ejercitar la memoria, como al recordar los nombres de los políticos, para reducir por ejemplo el riesgo de desarrollar Alzheimer.

EL ENVEJECIMIENTO PODRÍA SER UNA ESTRATEGIA DE DEFENSA DEL ORGANISMO CONTRA EL CÁNCER
El envejecimiento podría ser una estrategia de defensa del organismo contra el cáncer, según dos estudios de la Universidad de Ginebra (Suiza) y del Institutito FIRC de la Fundación de Oncología Molecular de Milán (Italia) respectivamente que se publican esta semana en la revista "Nature". Los científicos explican que el cáncer suele considerarse una proliferación celular descontrolada, sin embargo en las primeras fases de muchos tumores, la activación de ciertos genes que forman el cáncer van de la mano del envejecimiento celular. Los investigadores vinculan en ambos estudios el llamado envejecimiento inducido por oncogenes con la respuesta provocada por los daños del ADN. Los científicos muestran que la activación de oncogenes puede causar replicación anormal del ADN y por ello daños en el ADN que conducen al envejecimiento celular. La respuesta puede bloquear la progresión tumoral, así que el envejecimiento inducido por los oncogenes podría representar un mecanismo de protección innato ante el cáncer. Pero a menudo todo ello se encuentra desactivado por sucesivas mutaciones. Según los investigadores, la comprensión del vínculo entre el envejecimiento celular y los tumores podría ayudar al desarrollo de herramientas de diagnóstico y progresión basadas en marcadores del envejecimiento.

EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN DISPARA LA INCIDENCIA DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
El enorme aumento de las enfermedades cardiovasculares debido al envejecimiento poblacional amenaza con colapsar los sistemas sanitarios. Por ello, los 18.743 especialistas reunidos en las Sesiones Científicas de la Asociación Estadounidense del Corazón, AHA 2006, han coincidido en la necesidad de adoptar medidas urgentes, tanto en prevención como en investigación, para evitar una catastrófica "crisis cardiovascular". "El sistema va a ser insostenible por estas enfermedades. O se implica todo el mundo en prevenir, o no habrá posibilidad de manejo razonable. Y tendrá consecuencias en el desarrollo económico", señaló el presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Luis Alonso Pulpón. La generación del "baby boom" está próxima a jubilarse, y el número de mayores de 65 años se duplicará en apenas 25 años. Pero no sólo en EE.UU., sino también en Canadá y Australia. Además, en Japón y en países europeos como Italia, Alemania y la propia España (18%), la población mayor ya es proporcionalmente más numerosa, y todo indica que esa tendencia (la esperanza de vida española es de 83,2 años en las mujeres y 76,7 en los hombres) se mantendrá. Las consecuencias cardiovasculares serán enormes, porque más de nueve de cada diez muertes en ese ámbito (España registra 125.000 anuales) se producen en mayores de 65. Y de ahí la insistencia de los cardiólogos en urgir medidas que "no sólo corresponden a las autoridades, sino a la propia sociedad", dijo Pulpón. Los especialistas apuestan por poner más el acento en la prevención que en el tratamiento, implicando a todos los agentes sanitarios y no sólo a facultativos, y estableciendo incentivos a la calidad y eficiencia antes que al número de actuaciones médicas y pruebas diagnósticas. Los ciudadanos también deben poner de su parte, adoptando estilos de vida preventivos (no fumar, hacer ejercicio, llevar una dieta saludable, vigilar su tensión y colesterol) y cumpliendo a rajatabla los tratamientos. La esperanza de vida aumentaría en siete años si se eliminaran las enfermedades cardiovasculares Los responsables sanitarios deberían priorizar, advirtió Raymond Gibbons, presidente de la AHA, la investigación biomédica y la prevención en ese campo. El presidente de la AHA remachó la necesidad de implicar a todos los agentes sanitarios, estableciendo incentivos a la calidad y eficiencia antes que al número de actuaciones médicas y pruebas diagnósticas. Y, por supuesto, dando un papel central al ciudadano. Al menos en dos aspectos tan claves, como la adopción de estilos de vida preventivos (no fumar, hacer ejercicio, llevar una dieta saludable...) y el cumplimiento terapéutico, donde cada descuido supone un gran fracaso en el tratamiento. La suma de esa "irresponsabilidad sanitaria" de los poderes públicos y de la ciudadanía puede medirse, según los especialistas de la Red de Estocolmo, en siete años de esperanza de vida, que es el tiempo que se elevaría ésta si, en un escenario ideal, se eliminaran las enfermedades cardiovasculares.

EPIDEMIA DE NUESTRO PLANETA ES LA DESIGUALDAD
Por Salvador López Arnal
Joan Benach es profesor de salud pública y salud laboral en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Carles Muntaner es catedrático de salud pública en la Universidad de Toronto. Ambos autores han publicado muchos trabajos científicos y de divulgación sobre varios asuntos de salud pública y las desigualdades en salud como la precariedad laboral, las diferencias geográficas de la salud y el impacto que los factores políticos tienen sobre la salud. La reciente publicación de su libro Aprender a mirar la salud. Cómo la desigualdad social daña nuestra salud (Ed. Viejo Topo, 2005) nos ofrece la oportunidad de conversar con ellos.
Podíamos empezar, si os parece, por hacer algunas aclaraciones conceptuales. ¿Qué debería entenderse por salud pública? ¿Cuál sería su diferencia o posible relación respecto a la noción de salud privada?
Hay dos maneras diferentes de entender lo que se entiende por "salud pública". Una primera visión, restrictiva, que es la que la mayor parte de la población conoce, tiene que ver con la atención sanitaria y médica que se ofrece en los hospitales y los centros de salud públicos. En este sentido, la "sanidad pública" sería el conjunto de funciones, recursos y actividades que las administraciones ponen al servicio de los ciudadanos para diagnosticar, tratar, curar o paliar sus enfermedades y problemas de salud. Esa visión, suele contraponerse con la compra de servicios de salud de tipo privado que cada cual puede pagar en función de sus ingresos. La segunda visión de "salud pública" es más amplia y aún no ha arraigado lo suficiente en la conciencia popular, desde luego no en el estado español. En este caso, la salud pública hace referencia al campo académico y profesional que abarca el conjunto de actividades sociales destinadas a estudiar, investigar, proteger, promover y restaurar los problemas y causas de salud que afectan a la población o la comunidad. En ese sentido, los conocimientos y acciones que la salud pública realiza abarcan tanto a los individuos, como por ejemplo los servicios que presta una enfermera para cuidar a un enfermo en un centro de atención primaria o un hospital, como a la colectividad, como es el caso de las acciones para mantener la calidad de los alimentos y el agua que ingerimos o el aire que respiramos que caracterizan a la "salud ambiental", o de la mejora del medio y las condiciones bajo las que trabajamos que caracterizan a la "salud laboral". Seguramente, si eso fuera posible, para entendernos mejor debiéramos hablar de este tipo de salud pública como lo hacen los brasileños: como "saude colectiva", la salud de todos. Querría haceros otra pregunta conceptual relacionada con lo que debemos entender por salud. Da la impresión de que cuando se escribe o habla de la salud muchas veces nos centramos en los factores o procesos biológicos y, en menor medida, en los psicológicos.
¿Podríais explicarnos un poco vuestra visión de qué se entiende por salud? ¿En que medida debemos tener también presente los factores sociales?
La pregunta plantea un tema complicado, que no es fácil contestar brevemente. La tarea de definir la salud es compleja y esquiva pensemos que hace unos años un estudio recopiló las distintas definiciones de salud señalando que ésta tenía cuando menos 18 dimensiones distintas. Es bien conocida la definición de salud realizada a mediados del siglo XX por la Organización Mundial de la Salud cuando señaló que la salud es "un estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad". Años después, Jordi Gol, un gran médico que se designaba a sí mismo como "médico de personas", criticó y refinó esa visión al afirmar que salud era "aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa". Gol también señalaba que la salud y la enfermedad no deben separarse sino que de hecho son un continuo y que se puede estar enfermo de forma sana y se puede estar sano de forma insana. No obstante, junto a esas visiones "perceptivistas", otras varias definiciones han puesto el acento en la capacidad de los individuos para adaptarse y afrontar adecuadamente las diversas situaciones vitales. En conjunto, esas definiciones no pueden hacernos olvidar que la salud tiene necesariamente un componente social, económico y político muy importante y que la salud debe ser un derecho humano fundamental. Muchísimos estudios muestran con claridad como la pobreza, la desigualdad, la explotación, la violencia y la injusticia, tan presentes en el capitalismo y la globalización neoliberal, están en los orígenes de la mala salud y muerte prematura que sufre una enorme cantidad de personas. Así pues, si realmente se quiere conseguir que toda la población mejore sustancialmente su nivel de salud, inevitablemente habrá que cambiar de forma drástica muchas de las prioridades políticas y económicas actuales y habrá que cuestionar intereses muy poderosos.En los países desarrollados suele decirse que la esperanza de vida y la salud de la población están mejorando. Sin embargo, en los últimos tiempos parece que estemos asistiendo a la aparición de nuevas enfermedades. ¿Es eso cierto? ¿Se trata de un fenómeno real? Al igual que en el caso de la salud, tampoco es nada fácil definir que es una enfermedad y, claro, si no definimos bien una enfermedad, entonces no la clasificaremos ni la mediremos bien y tampoco será fácil cuantificar su evolución en el tiempo. De entrada podríamos decir que las enfermedades son desviaciones más o menos objetivas del bienestar fisiológico o psicológico. Ahora bien, aquí deberíamos aclarar dos aspectos relacionados con la forma en como cada sociedad percibe las enfermedades y en como éstas pueden definirse. En primer lugar, la percepción de qué significa sentirse enfermo es algo que cambia histórica y culturalmente, ya que un determinado problema puede o no corresponderse con los valores dominantes en una sociedad determinada. Por ejemplo, sólo en el año 1973 la homosexualidad dejó de ser catalogada en Estados Unidos como una enfermedad mental. Por otro lado, una determinada desviación o anormalidad puede hallarse tan extendida entre una población determinada que la misma no sea percibida como una enfermedad. Entre algunos pueblos indígenas mexicanos, el tracoma (una enfermedad que produce la ceguera) es tan frecuente que la comunidad no siente esta situación como una enfermedad. En relación con la definición de las enfermedades, el tema tampoco es sencillo. Aunque es por supuesto cierto que los individuos enferman, las enfermedades no dejan de ser abstracciones, creaciones humanas que cambian históricamente a medida que tenemos un mayor conocimiento científico dentro de cierto contexto social. Por ejemplo, desde que el SIDA salió por vez primera a la luz pública en 1981 en Estados Unidos y en 1982 apareció la primera definición, ha habido dos definiciones más en los años 80 y otra más en los 90 a partir sobre todo de diversos criterios biológicos y clínicos. Claro, cada cambio tiene numerosas implicaciones ya que se altera el número y situación de quienes deben ser considerados enfermos lo cual tiene numerosas implicaciones sanitarias, económicas, legales, éticas y sociales. Ahora bien, hoy en día en los medios de comunicación aparecen constantemente fenómenos que suelen etiquetarse como "enfermedades" nuevas. ¿Qué decir de eso? Seguramente podríamos dividir esas enfermedades en tres tipos. En primer lugar, es cierto que en algunos casos estamos ante problemas patológicos reales como es el caso del descubrimiento de las enfermedades producidas por decenas de nuevos agentes infecciosos como los virus Marburgo o Ébola. Segundo, en otros casos vemos posibles problemas de salud que aun no está claro que deban ser etiquetados como enfermedades como ocurre con la fibromialgia, el síndrome de la fatiga crónica o el síndrome de la clase turista. Finalmente, en muchos otros casos no deberíamos en absoluto hablar de enfermedades sino de la creación de enfermedades imaginarias como la calvicie, la menopausia, el envejecimiento o la disfunción sexual femenina. Es sabido que las industrias farmacéuticas juegan un papel primordial en ese proceso al estar interesadas en crear, difundir y justificar enfermedades nuevas con las que hacer buenos negocios.
Creo que uno de las herramientas más utilizadas por la salud pública pero que aún se conoce muy poco popularmente es la ciencia de la epidemiología. ¿Cómo podríais definirla? ¿Podríais explicar cual es su utilidad?
En el segundo sentido que antes hemos apuntado, la salud pública es una disciplina inmensa, imposible de abarcar por un solo individuo o incluso por un grupo de especialistas ya que tiene que tener en cuenta lo social y lo individual, lo ambiental y lo laboral, lo sanitario y lo genético, lo legislativo, ético y político... y así podríamos seguir. En definitiva, la salud pública ha de tener en cuenta el conjunto de factores que inciden en mejorar o empeorar nuestra salud, en crear bienestar y calidad de vida, en prevenir la muerte prematura, la enfermedad o el malestar. Entre las muchas técnicas, instrumentos y ciencias que utiliza la salud pública destaca la epidemiología, a la cual podríamos definir como aquella ciencia que estudia las distribuciones y determinantes de los estados de salud con el objetivo de prevenir, vigilar y controlar los problemas de salud en las poblaciones humanas. Gracias a ella es posible identificar los problemas de salud de una comunidad, identificar los factores que incrementan el riesgo de adquirir la enfermedad, elucidar los mecanismos de transmisión de la enfermedad, predecir tendencias de la enfermedad, probar la eficacia de las estrategias de intervención o evaluar los programas de intervención. Según cual sea su objeto principal de estudio, podemos hablar de la epidemiología genética, la epidemiología de servicios sanitarios, o la epidemiología clínica, que seguramente son las especialidades actualmente dominantes. Gracias a la epidemiología ha sido posible saber, por ejemplo, que fumar, estar obeso o tener la tensión arterial elevada son importantes factores de riesgo para la salud. Sin embargo, algunos creemos que variables sociales como la clase social, el sexo, etc., constituyen deberían constituir un núcleo central de la epidemiología, ya que en caso contrario dejaríamos de lado causas de tipo social, económico y político que son fundamentales en la generación de la salud y la enfermedad.
Suele pensarse que la pobreza, y en general la falta de desarrollo económico, se relaciona con tener menor salud. ¿Qué hay de verdad en esa afirmación? ¿Es cierto que los países donde existe una gran desigualdad de ingresos la mortalidad es mayor que en aquellos cuya diferencia de rentas es menor?
Aunque la riqueza tiene una clara relación con la salud, no siempre se asocia a ella del mismo modo. A finales del siglo XX los países pobres tuvieron un nivel absoluto de ingresos de 200 dólares por persona y año en comparación con los 8.000 de los países ricos. Pues bien, se estima que en los países pobres un incremento del ingreso per cápita del 10% reduce las tasas de la mortalidad infantil y de la mortalidad en la infancia entre un 2 y un 3,5%. Ahora bien, el posible efecto sobre la salud de esa riqueza medida en valores absolutos se ve también influido por cada contexto. Por ejemplo, no es lo mismo poseer un nivel de renta mensual de 1500 € en un país tan pobre como Haití, que en Suiza, uno de los países más ricos del mundo. Aunque hoy en día el debate científico sigue abierto, parece que en los países pobres el aumento de la riqueza media se asocia fuertemente al aumento de la esperanza de vida mientras que, en cambio, los estudios muestran como en los países ricos una distribución más igualitaria de la riqueza se asocia con una mayor esperanza de vida. En vuestro libro, vosotros citáis una frase de Bill Gates: "hoy el ciudadano medio disfruta de una vida mucho mejor que la que tuvo la nobleza unos siglos atrás" ¿Compartís esta opinión y el economicismo optimista que le subyace? No cabe duda de que el bienestar, la salud y la calidad de vida de una parte de la población mundial han mejorado notablemente en los últimos siglos y, especialmente, desde la segunda guerra mundial. Sin embargo, la afirmación de Gates no tiene en cuenta cuando menos tres hechos: el primero, es que se trata de una afirmación ideológica que no se basa en información fidedigna ya que siglos atrás apenas si existían indicadores de salud por clase social. Pensemos que solamente en algunos países ricos se desarrollaron estadísticas por clase social fiables a partir de mediados del siglo XIX; el segundo punto es que los promedios, eso que Gates denomina el "ciudadano medio", esconden enormes desigualdades donde se mezclan personas como él, la más rica del mundo, con personas extremadamente pobres. En un mismo país hay regiones o barrios donde viven personas con niveles de riqueza y riesgos de tipo social, ambiental o personal para la salud muy distintos según cual sean su clase social, sexo o etnia; y el tercer punto es que cuando hablamos de salud y bienestar el tema no es sólo valorar cuanto hemos mejorado sino con respecto a quién, y en las últimas décadas multitud de estudios nos enseñan que las desigualdades sociales y las desigualdades en salud han aumentado notablemente como se ve, por ejemplo, cuando comparamos la desigualdad entre países ricos y pobres.
¿A que os referís exactamente cuando habláis de desigualdades en salud? ¿Podríais definirlas? ¿Por qué ese término no parece ser de uso muy común?
Las desigualdades en salud pueden definirse como aquellas diferencias en la salud que valoramos como injustas, innecesarias y evitables. Pongamos un ejemplo. Es injusto, innecesario y evitable que cada día mueran 30.000 niños y niñas en el mundo a causa de enfermedades que pueden técnicamente fácilmente prevenirse. Ahora bien, para referirse a situaciones de este tipo, los medios de comunicación utilizan a menudo las palabras "variación", "diversidad", "disparidad" o "desequilibrio", entre otras, en vez de hablar abiertamente de "desigualdad". Sin entrar ahora a valorar por qué ocurre eso, es importante que tengamos presente que el uso de las palabras que utilizamos no es nada inocente. No parece desde luego que fuera una casualidad que en el Reino Unido de los años ochenta, bajo el gobierno conservador de Margaret Thatcher, los investigadores preocupados por estudiar las desigualdades en salud fueron "instados" a estudiar las "variaciones" en salud. ¿Por qué? Porque entonces puede parecer que esas diferencias de salud hayan sido causadas por el azar o por razones difícilmente modificables. ¿Cuáles son pues las causas de esa desigualdad? ¿No hay detrás de ello la permanente y antigua discusión sobre lo heredado y los factores ambientales? ¿No podría sostenerse que los cambios sociales tienen muy poco efecto sobre los factores genéticos de cada individuo? Aunque no hay duda que cuando hablamos de salud los factores genéticos deben ser tenidos muy en cuenta, éstos sólo juegan un papel relativamente menor en la salud comunitaria. Eso ocurre por varias razones. En primer lugar, porque las enfermedades que son exclusivamente genéticas, como son por ejemplo la distrofia muscular o la corea de Huntington (el llamado "mal de San Vito") sólo representan una pequeña proporción de los problemas de salud de la sociedad. Segundo, porque estos factores no actúan aisladamente sino en constante interacción con el ambiente, ya que una desventaja inicial genética en la predisposición a ser, por ejemplo, ser propenso a ser obeso o a padecer hipertensión arterial puede ser compensado mediante un cambio social adecuado ya que la predisposición genética casi nunca produce efectos inevitables. En tercer lugar, porque los cambios en el medio social juegan un papel muy importante en la producción de la enfermedad. Un ejemplo de ello podemos verlo en los países desarrollados a través del cambio progresivo de quienes más fuman y tienen más cáncer de pulmón desde las clases sociales más ricas hasta las más pobres. Y finalmente, podríamos añadir que a pesar del enorme alud de información sobre la importancia que los factores genéticos tienen sobre nuestra salud, el conocimiento actual es aún muy incipiente y mucho más incompleto de lo que sugieren los medios de comunicación. Si me permitís que insista. ¿No podría ocurrir que, más allá de aquellos casos extremos de pobreza o exclusión social, las causas de las enfermedades radiquen realmente en otros factores de tipo biológico, o en las costumbres o hábitos culturales que realiza libremente cada individuo? En la actualidad, lo que podríamos llamar la "ideología biomédica dominante" en la sociedad repite una y otra vez con gran insistencia en que las principales causas que producen los problemas de salud de las personas tienen que ver con factores biológicos o con elecciones "personales" como las prácticas dietéticas o el hábito de fumar. Sin embargo, ni los factores genéticos o biológicos explican las diferencias en la salud comunitaria, ni el tipo de alimentación o la adicción al tabaco de cada individuo dependen exclusivamente de una elección libre y personal sino de un complejo entramado de factores culturales, sociales y políticos presentes en cada comunidad. Entre ellos podríamos mencionar, por ejemplo, los tipos y características de la escuela y amigos, las costumbres y hábitos culturales de los familiares más cercanos, las condiciones de trabajo estresantes o, en un plano más general, la existencia o no de publicidad, o de las leyes o políticas preventivas que puedan existir en una sociedad dada. Estando todos esos factores presentes es difícil sostener que la salud se elija "libremente". De hecho, quienes estudiamos los determinantes de la salud pública o colectiva, sabemos que la salud de una comunidad determinada no depende sólo de la suma de las elecciones individuales de las personas sino, también en gran medida, de los múltiples condicionantes y necesidades sociales y políticos que configuran la forma de vivir, relacionarse, trabajar y enfermar de cada grupo social. Hoy en día, tres cuartas partes de la humanidad no parece que disponga de la opción de elegir con libertad factores relacionados con la salud tan importantes como seguir una alimentación adecuada, vivir en un ambiente saludable o tener un trabajo digno que no sea nocivo para la salud. Por tanto, podemos decir que la salud no la elige quien quiere sino quien puede. Si las principales causas tienen un origen social y político, ¿a través de qué mecanismos enferma la gente? ¿De qué manera se producen las alteraciones biológicas -además de psicológicas y de otra índole- que sufrimos las personas cuando enfermamos? Los seres humanos no somos máquinas biológicas. Cada individuo nace, vive, trabaja, se relaciona con los demás, enferma y muere fuertemente influido por el medio social que le rodea. No podemos entender a los individuos aisladamente, sin contar con su contexto familiar, cultural, comunitario y social, las enfermedades ocurren en seres humanos y como que éstos son animales sociales, las enfermedades necesariamente se convierten en fenómenos sociales e históricos. Quizás un ejemplo nos ayude a aclarar cómo lo social afecta a nuestra biología. Imaginemos una mujer mayor que llega al servicio de urgencias de un hospital con un infarto de miocardio. Aunque casi todos, médicos, enfermeras e, incluso, familiares, tendemos fijamos en los factores biológicos y clínicos relacionados con ese infarto, debemos también darnos cuenta que esa mujer expresa en su cuerpo todos los problemas y factores de riesgo que se han acumulado a lo largo de su vida. Esa mujer refleja en su biología y en su psicología su propia historia personal, la de su clase social y la de su sexo, y también la historia del colectivo social, la comunidad y el país en donde vive. Así pues, desde la vida intrauterina hasta la muerte, las personas incorporamos dentro de nuestro cuerpo, expresamos biológicamente, los distintos factores sociales que nos rodean.
En relación con los factores sociales, creéis que se reconoce en toda su dimensión la importancia de las enfermedades y problemas de salud asociados al trabajo? ¿Existe también la desigualdad en el mundo laboral?
Contrariamente a lo que algunos escritores o intelectuales posmodernos creen, el trabajo sigue ocupando un lugar central en la vida de las personas ya que determina no sólo nuestro sustento diario, nuestro grado de influencia social y nivel de vida, sino también nuestra salud. Las personas tenemos o no trabajo, trabajamos dentro, fuera del hogar o ambas cosas a la vez, tenemos o no tenemos contratos laborales y éstos son estables o temporales y en ocupaciones saludables, insalubres o peligrosas. No cabe duda de que en el siglo XXI el tipo de trabajo sigue enfermando y matando a los trabajadores y sigue afectando a sus familias. Pero además, el trabajo no sólo nos enferma y mata, también nos desgasta, deteriora y envejece. Por ejemplo, el "desgaste psíquico" se refiere no sólo a las enfermedades reconocidas por la psiquiatría sino también a enfermedades psicosomáticas y a una serie de sufrimientos, con frecuencia difíciles de definir y raramente reconocidos y estudiados, que van desde la fatiga al insomnio pasando por los dolores musculares, el malestar, la ansiedad o la insatisfacción. Otro aspecto a tener en cuenta es que el trabajo se produce en un contexto social poderosamente influido por las instituciones y las relaciones de poder. Los trabajadores pertenecen a clases sociales y sexos distintos, y la mayor parte de lugares de trabajo se organizan en forma jerárquica reflejando una distribución muy desigual en su nivel de control sobre el planeamiento y la ejecución de tareas. Las diferencias de poder de los trabajadores influyen profundadamente sobre la salud ya que éste determina, por ejemplo, qué tipo de trabajadores tendrán más posibilidades de ser despedidos, cuales estarán sometidos a un contrato precario, o quienes estarán expuestos a factores de riesgo dañinos para la salud. En España las cifras hablan por sí mismas. Uno de cada ocho trabajadores sufra cada año algún tipo de accidente laboral, cada día se producen más de 2.700 lesiones laborales con baja y tres trabajadores mueren cada día por causas que se debieran prevenir. Se estima que alrededor de una cuarta parte de los trabajadores se halla expuesto a carcinógenos, una cifra que sobrepasa el 50% en los sectores de actividad más peligrosos y que cada año mueren más de 7.000 personas a causa del cáncer contraído por productos tóxicos en el lugar de trabajo. Estos ejemplos no son sino "síntomas" muy claros de las enormes deficiencias que existen en España en la organización del trabajo y en los sistemas de prevención de riesgos laborales. Pero además de eso, hay que hablar también de la desigualdad en salud laboral, un problema poco conocido que refleja una situación dramáticamente injusta. Pongamos tres ejemplos. Los trabajadores con contrato temporal tienen una probabilidad entre dos y tres veces superior de padecer una lesión por accidentes de trabajo respecto a quienes tienen un contrato permanente; segundo, casi el 52% de los trabajadores que realizan tareas manuales está expuesto a ruido (30,5% en las mujeres) comparado con sólo el 32% de trabajadores que efectúan un trabajo no manual (20,5% en las mujeres); y tercero, las mujeres de la limpieza están más afectadas por enfermedades como el asma o la bronquitis crónica, y padecen con una frecuencia tres veces mayor de padecer "mala salud" que las mujeres que realizan trabajos no manuales.
Hablemos un poco de las diferencias por sexos, otro aspecto que creo es muy relevante ¿Es cierto que las mujeres enferman más que los hombres? ¿No hay aquí una contradicción entre la afirmación de que la pobreza tiene nombre y rostro de mujer y el hecho de que las mujeres tengan mayor esperanza de vida por término medio?
Es cierto que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres. Ahora bien, dejando de lado que hay varias hipótesis que permiten explicar este hecho, la esperanza de vida es solo un indicador más de salud aunque desde luego es muy útil e importante. Sin embargo, como se ha dicho, la cuestión no es sólo añadir más años a la vida sino también dar más vida a los años. Así, cuando observamos otro indicador menos conocido como la esperanza de vida libre de incapacidad podemos ver como éste es igual en ambos sexos. En definitiva, las mujeres mueren después pero viven peor. Igualmente, al mirar otros indicadores de salud, lo que observamos es que las mujeres tienen más problemas de salud crónicos a lo largo de su vida. Pero además, en este punto hay que citar el hecho que han señalado investigadoras como la canadiense Karen Messing, que ha criticado parte de las ciencias de la salud al señalar que ésta suele hacerse con un "solo ojo", es decir, que muchos de los problemas de las mujeres son invisibles y faltos de datos e información. Eso ocurre tanto a nivel profesional como de investigación. Veamos algunos ejemplos. Con frecuencia la visión médica de los profesionales de la medicina esta sesgada, sin que tengan en cuenta las diferencias biológicas y sociales de las mujeres. Un estudio mostró como a igualdad de síntomas al entrar en un hospital, los tratamientos son distintos en hombres y mujeres y como éstas últimas seguían con menos frecuencia programas de rehabilitación tras tener un infarto, y también como a los 6 meses del ingreso las mujeres tenían el doble de mortalidad. Por otro lado, las encuestas de salud, una de las fuentes de información más importantes de que disponemos, muchas veces no preguntan, o preguntan poco, sobre cuestiones importantes para la salud de las mujeres como las relacionadas con el trabajo reproductivo o sobre problemas de salud que afectan más a las mujeres como la anemia, los problemas de tiroides, enfermedades de transmisión sexual, las migrañas, la artrosis o la depresión. En relación a la investigación científica en este campo hay que decir que con frecuencia es androcéntrica. Aún hay pocos estudios científicos sobre la violencia sexista, los temas relativos a la conciliación laboral y familiar, la interacción entre el sexo y la clase social, o tantos otros. Las mujeres participan en menos ensayos clínicos. Un ejemplo bien conocido es la investigación sobre enfermedades cardiovasculares donde durante años los datos de estudios hechos en hombres fueron simplemente extrapolados a las mujeres. Ambos habéis investigado las desigualdades en salud en varios países entre los que se incluye España.
¿Podríais resumir cual es la situación actual del Estado español sobre este tema? ¿Podríais ofrecer algunos ejemplos de interés y algunas de las principales características de esa desigualdad?
El tema de la desigualdad en salud es preocupante y debería formar parte de forma prioritaria de la agenda política. En España, bastantes estudios científicos han mostrado su enorme impacto. Veamos varios datos y ejemplos para ilustrarlo. En relación a la mortalidad se estima que la desigualdad social produce la muerte de alrededor de 4 personas por hora, unas 35.000 personas al año, que sobre todo, se concentran en las comunidades más deprimidas como Andalucía y Extremadura. En otros ámbitos geográficos no conocemos si hay o no desigualdad no porque no pueda haberlas sino porque no hay estudios. En la ciudad de Barcelona, el lugar donde más estudios se han llevado a cabo, los distritos, barrios y áreas de salud muestran grandes diferencias: la esperanza de vida de los barrios más ricos es 10 años superior en los hombres y 6,5 años en las mujeres a la de los barrios más pobres. Los análisis por clase social muestran como a medida que se desciende en la escala social de forma progresiva empeora la salud y aumenta la frecuencia de enfermedades como el asma, la bronquitis crónica, la hipertensión arterial, o la diabetes. Por ejemplo, las mujeres que trabajan en la limpieza y el servicio doméstico tienen de dos a tres veces peor salud que las mujeres que realizan un trabajo de carácter no manual. Por otro lado, la frecuencia e intensidad de las conductas perjudiciales para la salud se manifiestan también de forma gradual entre las distintas clases sociales. Así, hábitos como hacer poco ejercicio físico, alimentarse inadecuadamente, fumar, o consumir alcohol en exceso, tienden a aumentar conforme descendemos en la escala social. Por ejemplo, entre los hombres de la clase social con mayores recursos es dos veces más probable el hábito de hacer ejercicio comparado con los hombres de menor nivel educativo. Detrás de todo ello se esconden un sinnúmero de problemas laborales y sociales como son la pobreza, la precariedad laboral o el desempleo. Pensemos que entre los desempleados los problemas de salud mental son 2 o 3 veces más frecuentes que entre quienes trabajan. A pesar de la gravedad de la situación, apenas si ha habido reacción por parte de las administraciones públicas y no existe un debate social y político absolutamente imprescindible. Estos datos no son secretos, han sido publicados en artículos científicos, libros de divulgación y periódicos. ¿Por qué pues ese olvido? La principal razón es seguramente que estamos ante un tema que, por su claro componente social y político, se sitúa en el centro de muchos intereses y conflictos. Es conocido que la pobreza afecta a la salud y que los pobres enferman más y mueren antes que los más ricos pero vosotros habéis planteado otra interesante tesis: "Ser pobre y vivir en una zona rica puede ser más dañino para la salud que ser más pobre pero vivir en una zona pobre". De hecho en vuestro libro se sostiene que la esperanza de vida y la salud en general de los habitantes del Estado indio de Kerala son mejores que la de los habitantes negros de Estados Unidos. ¿Por qué? Aunque a primera vista esta última afirmación puede parecer paradójica no lo es en absoluto. La salud de una comunidad, territorio, o país, se halla determinada en gran medida por los determinantes sociales, económicos y políticos que afectan a cada sociedad. El estado de Kerala en la India puso en práctica durante décadas -ahora las cosas parece que han cambiado- un amplio abanico de políticas sociales, sanitarias y educativas a través de una fuerte inversión pública social y sanitaria y la obtención de un elevado nivel de educación de las mujeres, una amplia disponibilidad de servicios de salud accesibles, una distribución igualitaria de alimentos, vacunación universal y una atención infantil efectiva. Por su parte, en Estados Unidos, a pesar de su riqueza, es un país con desigualdades sociales y sanitarias tan enormes que de hecho deberíamos mirar Estados Unidos como un país en cuyo interior existen "muchos países". Pensemos que en Estados Unidos el 1% de la población más rica tiene en sus manos cerca del 40% de la riqueza nacional y que el 40% más pobre tiene mucho menos del 1%. Un dato esclarecedor es el hecho de que algunos condados pobres de Estados Unidos tienen una esperanza de vida 17 años menor que los condados más ricos. Esa desigualdad se refleja dramáticamente en la salud como mostró hace años una investigación al señalar que era menos probable que los ciudadanos de raza negra de Harlem llegaran a los 65 años que los habitantes de un país tan pobre como Bangladesh. Así pues, es más duro sobrevivir en Harlem debido al alto nivel de explotación, exclusión y segregación que padece que en un lugar mucho más pobre como es Bangladesh.
¿Hay enfermedades de ricos y enfermedades de pobres? ¿Cómo se explica que el gasto total de la investigación sobre paludismo apenas alcance la mitad de lo que se invierte en investigaciones sobre el asma?
En las campañas de publicidad que realizan las compañías farmacéuticas se presentan a sí mismas como grandes promotoras de la salud de toda la población. Sin embargo, es obvio que su móvil principal son los beneficios que rinde la venta de productos y servicios a poblaciones con la suficiente capacidad de compra. Por ello, investigan sobre todo en fármacos rentables como el tratamiento de la impotencia sexual masculina, la calvicie o la obesidad o vacunas para prevenir el Alzheimer pero no enfermedades como el paludismo, ampliamente extendido en los países pobres. Entre 1975 y 1999, sólo 11 de los 1393 nuevos fármacos puestos al mercado por la industria farmacéutica correspondieron a enfermedades tropicales. Hoy en día se estima que más del 90% de la inversión en investigación se dedica a las enfermedades del 10% de la población mundial que goza del más elevado nivel social y económico. El resultado es que un tercio de la población mundial no tiene acceso a medicamentos esenciales para su salud. En vuestro libro planteáis que "si todo el planeta consiguiera alcanzar el nivel de mortalidad infantil que hoy tiene Islandia (el más bajo del mundo en 2002), cada año podría evitarse la muerte de más de 10 millones de niños", ¿se trata de una utopía?, ¿de quién depende que se solucionen las tasas de mortalidad infantil en aquellos países más afectados?, ¿en qué alternativas podríamos pensar? Si bien hoy en día el control o incluso la eliminación de un buen número de enfermedades comunes en la infancia es algo técnica y financieramente factible, millones de niños y niñas siguen muriendo en los países pobres a causa de enfermedades fácilmente prevenibles. ¿Cómo podemos valorar un hecho tan dramático como que no se actúe ante enfermedades o problemas de salud evitables como el sarampión o la diarrea? ¿Que opinaría la opinión pública de los países ricos si existiera un tratamiento efectivo que permitiera prevenir o curar el infarto de miocardio, el cáncer de mama o el sida y no se utilizara? Dado que las soluciones efectivas están disponibles y pueden ponerse en práctica con un coste económico asequible, la ignorancia o la pasividad no pueden tolerarse. Reducir la mortalidad infantil no es pues algo utópico o inalcanzable sino algo posible. Ahora bien, dado que los principales factores que condicionan la elevada mortalidad infantil y la de los ciudadanos y regiones más pobres derivan sobre todo de la desigual distribución de poder económico y social entre y dentro de los países, para remediar esta situación se requieren cambios políticos muy profundos y sobre todo un nivel de democracia y participación social muy superior al actual. En este sentido, un buen ejemplo alternativo es el programa de salud "Misión Barrio Adentro" que se lleva a cabo actualmente en Venezuela.
¿Qué características tiene ese programa? ¿Podríais darnos algunos detalles de la situación reciente en Venezuela?
El programa Barrio Adentro provee atención sanitaria gratuita para aproximadamente 17,5 millones de venezolanos excluidos (alrededor del 70% de la población) que previamente no tenían ningún acceso a la misma. La experiencia de Barrio Adentro se realiza según los principios de democracia participativa. El programa incluye la gestión participativa de salud integral por parte de los miembros de la comunidad, un aumento en el número de ambulatorios y la acción de los médicos que viven en el seno de las propias comunidades donde trabajan. Los comités locales de salud escogidos por los vecinos tienen el poder de contactar directamente con los gobiernos federal y local para pedir nuevos y mejores servicios para sus comunidades.
Situándose en una perspectiva global, ¿cuáles son los principales problemas de salud pública que afectan a la humanidad? ¿Dónde están las mayores urgencias?
La mayoría de personas que habitan el planeta no posee el mínimo bienestar material y social que les permita un desarrollo adecuado de su salud. Más de 800 millones de personas tienen hambre, 150 millones de niños tienen un peso menor del que corresponde a su edad y más de 10 millones de niños no alcanzan los 5 años de vida, dos tercios de las cuales son producidas por el sarampión, la diarrea, la malaria, la neumonía y la desnutrición. ¿En quién y dónde ocurre se localizan los problemas? En primer lugar, como es sabido, en los países pobres donde aproximadamente el 40% de los niños i niñas de dos años tienen una estatura menor de la que les corresponde y las tasas de mortalidad materna son, en promedio, 30 veces las de los países ricos. Si analizamos la situación social y económica del planeta, aunque mejor habría que hablar de que la humanidad vive en planetas diferentes, estos datos no nos extrañan: un 1% de la población acumula la misma cantidad de ingresos que varios miles de millones de personas pobres, y mientras el 20% más rico aumenta sus ingresos, el 50% más pobre se empobrece aun más en términos reales. De hecho, en el último medio siglo la cantidad de ricos se ha duplicado y la cantidad de pobres triplicado. Los datos son escandalosos. Doscientos cincuenta millones de niños y niñas transportan ladrillos, acarrean basura, rompen piedras o fabrican de sol a sol bombillas, alfombras, balones de fútbol. El valor anual de los productos para animales vendidos en Estados Unidos es cuatro veces mayor que toda la producción de Etiopía. A la vez, sin embargo, en el Tercer Mundo se asientan islas de privilegio y en los países ricos existen amplios núcleos de barrios marginados y entre un 7 y un 17% de pobres. En Estados Unidos, por ejemplo, el millón de hogares más rico posee 140 veces más riqueza que el millón más pobre. El 1% de la población más rica tiene en sus manos cerca del 40% de la riqueza nacional y el 40% más pobre tiene mucho menos del 1%. Así pues, los pobres, las clases sociales más desfavorecidas, los explotados, los trabajadores precarios, las mujeres, los desempleados y los emigrantes, son quienes sufren en carne propia la peor epidemia de nuestro tiempo: la desigualdad social. Tienen menos recursos económicos, menos poder en la toma de decisiones, peor atención sanitaria y están más expuestos a los factores de riesgo que empeoran su salud. Estos problemas son la consecuencia del capitalismo y la globalización neoliberal y la muy desigual distribución del poder político y económico y la explotación y el dominio de muchos por una minoría. Podría pensarse que los temas de salud pública tiene una solución relativamente fácil: bastaría con que el Estado de Bienestar, independientemente del sistema económico capitalista, tomase cuenta de la situación y dedicase más medios a las zonas y capas afectadas. En definitiva, la cuestión se reduciría a ofrecer más recursos y actuar ante los más desfavorecidos.
¿Puede ser esta la solución que resuelva los problemas de salud? ¿Qué políticas de salud pública podrían mejorar la salud de las capas sociales y las zonas geográficas en peor situación?
La información y los estudios acumulados muestran de forma contundente como la salud comunitaria o poblacional depende, sobre todo, de la acumulación de los efectos producidos por las condiciones sociales y económicas sobre nuestras vidas. Sabemos que la desigualdad social no es buena para nuestra salud, sabemos que los más ricos y con más educación viven más y tienen mejor salud, sabemos que esa desigualdad persiste incluso en aquellas sociedades con la menor desigualdad de renta, la mejor educación pública, y el nivel de salud pública y servicios sanitarios más elevado, y también sabemos que una mayor igualdad social requiere una redistribución igualitaria de la riqueza que favorezca a quienes menos tienen. Por tanto, reducir las desigualdades en salud necesitamos, cuando menos, reducir las desigualdades en la riqueza mediante políticas fiscales progresivas y políticas sociales que reduzcan el desempleo, la precariedad laboral y la marginación y que incrementen el acceso y la calidad de la educación, la vivienda y los servicios sanitarios entre quienes más lo necesitan. Ahora bien, aunque sabemos que el principal determinante de la equidad en la salud es la justicia, la manifiesta desigualdad social que caracteriza al capitalismo existente contradice los mitos de progresiva libertad e igualdad con los que se quiere justifica el orden social existente. Así pues, si no se transforma la organización, la estructura socio-política y las desigualdades de poder que atenazan al planeta no será posible reducir la desigualdad en salud hasta niveles cuando menos aceptables. La pregunta que podemos hacernos es: ¿es posible eliminar o reducir globalmente la desigualdad a un nivel mínimo bajo un capitalismo que multiplica las injusticias y degrada al planeta, donde unos pocos países sobredesarrollados subdesarrollan a los países pobres, donde la explotación, dominio y discriminación son enormes? Aunque las políticas del Estado de Bienestar son imprescindibles, algunos estamos convencidos de que una reducción adecuada de la desigualdad no será posible bajo este capitalismo, y más que probablemente bajo cualquier otra forma de capitalismo.
¿Creéis que la izquierda con finalidad transformadora ha tomado suficiente nota de las cuestiones relacionadas con los asuntos que estamos tratando? ¿Cómo podemos y qué debemos hacer para "Aprender a mirar la salud" con una mirada que no permanezca ciega o esté obnubilada?
Hasta el momento, los temas de salud pública y la desigualdad en salud son aún muy poco conocidos por la ciudadanía. A ello no es nada ajeno la omnipresente visión biomédica dominante que hemos comentado que hace que la inmensa mayoría de la población y los profesionales sanitarios vean la salud como algo biológico, relacionado con la atención sanitaria o, en todo caso, con eso que se denomina "estilos de vida". Con muy pocas excepciones, hasta ahora ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni los movimientos sociales ciudadanos han percibido las desigualdades de salud como un tema fundamental que tiene sus raíces y sus soluciones en la sociedad y la política. De hecho, incluso en el mundo académico ocurre algo curioso ya que quienes estudian los problemas de salud suelen olvidarse sistemáticamente que también se trata de un fenómeno social, mientras que sociólogos y politólogos tratan los temas sociales sin analizar la salud sin darse cuenta de que los temas de salud son sobre todo temas sociales y políticos. Es por ello, que nos parece que sobre este tema debe hacerse una gran labor de pedagogía. Cualquier transformación social profunda tiene su origen -inicialmente al menos- en otra manera de mirar la realidad. Pues bien, en la actualidad puede decirse que en el planeta la pobreza, la exclusión social y la desigualdad en salud son inmensas, escandalosas, mucho mayores de lo que vemos o de lo que imaginamos. Sólo con buena información, capacidad crítica, reflexión, y un cambio notable de valores es posible ver la salud de otra manera. En un tiempo como el que vivimos donde todo se comercializa y la barbarie y el pragmatismo todo lo invaden, donde se manipula la información, se falsea la historia y casi todo se maquilla, es preciso preservar el sentido del horror y de la realidad. Por otro lado, denunciar el problema como hace el Banco Mundial para luego hacer acciones que favorecen el desarrollo de un capitalismo aún más salvaje no es ninguna solución, hacen falta alternativas reales. En los balbuceos del nuevo siglo que comienza, es preciso un compromiso personal y colectivo real con el derecho a la prevención de la enfermedad y a la protección y promoción de la salud que deben tener todos los habitantes de nuestro planeta. Hacerlo es posible, no caben excusas.
Para finalizar, ¿qué ideas os gustaría destacar por encima de todo en relación con la situación de desigualdad en salud que vive el planeta?
La globalización capitalista actual ha ensanchado las desigualdades sociales y de salud hasta extremos jamás conocidos en la historia. Hoy en día, entre un 10% y un 20% de la población mundial vive con niveles materiales muy elevados, explotando y protegiéndose de quienes no tienen o tienen muy poco. Un poder tan desigual beneficia o daña muy desigualmente la salud de las gentes. Así pues, el bienestar y la salud de unos pocos se alimenta del sufrimiento y la mala salud de muchos. Tras la actual globalización neoliberal lo que está en juego es la salud y el bienestar de las personas. Tras un complicado, y a menudo oculto, entramado de intercambios, intereses y conflictos desiguales, los gobiernos, las instituciones internacionales y las empresas más poderosas toman cada día miles de decisiones comerciales, financieras, militares, y sociales que defienden a unos pocos privilegiados y determinan -aunque no seamos conscientes de ello- la enfermedad y la muerte de millones de seres humanos. Si a lo largo de la historia cada civilización ha creado sus propias enfermedades y sus propias epidemias, en la actualidad nuestra enfermedad más importante, nuestra epidemia más devastadora, no es la tuberculosis, la malaria, el sida, el cáncer de pulmón o las enfermedades cardiovasculares sino la desigualdad social que produce esas y otras enfermedades.
(*) Entrevista publicada parcialmente en la revista española El Viejo Topo. Diciembre del 2005, nº 214-215, pp. 28-35.

MOLÉCULA DE VINO TINTO ALARGA LA VIDA EN RATONES
Londres, Inglaterra, 2 de noviembre de 2006 (FIA).- Un compuesto que se encuentra en el vino tinto y en las uvas puede alargar la vida en ratones obesos y los ayuda a disfrutar de una vejez más saludable, según informaron científicos. La molécula, denominada resveratrol, no sólo ayudó a que los ratones vivieran más tiempo que otros roedores con sobrepeso, sino que también redujo los efectos negativos en la salud de una alimentación con muchas calorías. El resveratrol demostró provocar el mismo efecto en investigaciones con levadura, moscas y gusanos, pero los investigadores dijeron que el nuevo estudio es el primero en probar que funciona en mamíferos. "Es posible encontrar una molécula que active las defensas naturales del organismo contra el envejecimiento. Se puede usar para mejorar la salud de un ratón o de un mamífero. Eso no tiene precedente", dijo David Sinclair, de la Escuela Médica de Harvard en Boston, Massachusetts. El experto agregó que el estudio, publicado en la revista Nature, es evidencia de que funciona en mamíferos. Pero la prueba real será desarrollar formulas o encontrar otras moléculas para tratar las enfermedades relacionadas con la edad, como la diabetes, el Alzheimer, la enfermedad cardíaca y el cáncer en los seres humanos. "El objetivo es conocer dentro de los próximos años cómo se pueden tratar las enfermedades en los seres humanos", dijo Sinclair. Los investigadores ya saben que restringir las calorías alarga la vida en ratones y en otros organismos. El resveratrol parece imitar los beneficios de comer menos sin el problema de hacer dieta. El equipo internacional de científicos dirigido por Sinclair analizó el efecto de la molécula en tres grupos de ratones adultos. Un grupo recibió una dieta estándar. El segundo, una dieta con muchas calorías y el tercero, la misma dieta, pero con suplementos de resveratrol. A las ocho semanas, los científicos observaron una diferencia entre los dos grupos que llevaban una alimentación hipercalórica. Cuando los ratones tenían 114 semanas de edad, murió el 58 por ciento de los que habían consumido la dieta con muchas calorías, comparado con el 42 por ciento en los otros dos grupos. "Después de seis meses, el resveratrol previno la mayoría de los efectos negativos de la dieta hipercalórica en los ratones", dijo Rafael de Cabo, coautor del estudio, del Instituto Nacional de Envejecimiento de Estados Unidos.

EL OCIO COMO CULTURA DE LA VEJEZ. HACIA UNA GERONTOPSICOLOGÍA SOCIAL
Por ANGEL AGUIRRE- BAZTÁN
Aspectos conceptuales previos a) Asistimos a un notable impacto de la Antropología en el replanteamiento de la Psicología Social. Toda interacción humana se realiza en el contexto de la cultura del grupo. La formación misma de un grupo es impensable sin la creación de una microcultura que lo textualice. Los conceptos de etnia y etnicidad como identificadores culturales del grupo ya no se refieren sólo a los macrogrupos étnicos (pueblos, tribus, naciones, etc.), sino también a las llamadas «instituciones totales» (cárcel, cuartel, empresa...), a los grupos urbanos (clubes, partidos políticos, marginales...) y hasta a las distintas etapas del ciclo vital (cultura infantil, adolescente, de la vejez, de la madurez). La cultura es un sistema de conocimiento que nos proporciona un modelo de realidad, a través del cual damos sentido a nuestro comportamiento. Este sistema ha sido adquirido a lo largo de la tradición de la comunidad a la cual identifica (etnia), siendo transmitido (enculturación) por medio de objetos materiales (monumentos, arquitectura, etc.) y formales (instituciones, lengua, religión, etc.) (Aguirre, 1988, 208). El término etnia, que en un principio era atribuido a grupos de animales de movilidad amenazadora (abejas, pájaros, moscas ...) (vg.: Sófocles, Antígona 344), pasa, desde Aristóteles a significar las naciones bárbaras que amenazan en las fronteras (Política 1324, b. 10), significando que se consolida en el mundo romano. Por su parte, el término griego novotestamentario traduce «étnicos» por «gentiles». Cada vez que un antropólogo descubría y describía un pueblo aislado ahistórico, lo singularizaba culturalmente denominando su etnia (religión, lengua, economía, etc.). Los rasgos culturales propios constituían los indicadores de su etnia. El primitivo modelo de descripción era geografista: los pueblos étnicos vivían «aislados» en un valle o en una isla de la Micronesia, apegados a su tierra y generando una «historia» propia (lengua, religión, economía, sistema de gobierno). A partir de la obra de F. Barth (Barth, 1969) sobre los grupos étnicos, se desmarca el concepto de etnia de su primitivo contexto rural y se reinstala en la dimensión urbana, siendo la principal característica de la etnicidad la conciencia de pertenencia a un grupo cultural: se pasa de los rasgos «objetivos» (geográficos) a los rasgos «subjetivos» (psicológicogrupales). El rasgo crítico de la etnicidad es la autoadscripción y la adscripción por otros a un grupo cultural. Así, podemos describir a los adolescentes como un grupo étnico cuya cultura tiene muchos elementos de contracultura, y a los jubilados como un grupo étnico que ha sido instalado en una cultura del no trabajo y del ocio. b) Lanfant (1978) y Munné (1980) han analizado las bases históricas de la idea de ocio y hasta Unamuno cree que la civilización ha sido producto de la «ociosidad», posible cuando lo permiten los excedentes económicos de la supervivencia. El otium era posible como tiempo restante del nec-otium. El ocio se define, como el trabajo, desde la temporalidad, pero añade el constitutivo de la libertad (tiempo libre, tiempo de libertad). Algunos acentúan el tiempo del ocio en la dimensión de la libertad individual; otros ponen énfasis en la liberación del esclavismo laboral. El ocio, tal como lo consideramos hoy, nace en el contexto industrial reciente. La actividad industrial es un proceso de transformación que tiene como fin la productividad planificada, serializada y realizada mediante máquinas. Frente al trabajo artesano de la cultura rural: - El trabajo industrial ha introducido la máquina, señalizando la producción y liberando al obrero de parte importante de la fatiga física. A mejores máquinas, menor gasto físico y mayor productividad. El trabajo manual queda, así, desvalorizado. - Pero, si la máquina ha reducido en el trabajador la fatiga física, ha aumentado, por el contrario, la fatiga psíquica, al limitarle su creatividad. A más rutina y automatismo, menor vivencia de la temporalidad humana. Tan sólo un reducido colectivo dirigente tiene conciencia y responsabilidad, percepción de la totalidad del producto y creatividad humana. Era el artesano el que tenía sentido de la totalidad: proyectaba, creaba, ejecutaba y vendía su producto. Todo el proceso de su trabajo estaba interpretado desde la temporalidad de su condición humana evolutiva (nacer, crecer, reproducir, morir). Además de la percepción de la totalidad de la obra, el artesano se vaciaba en ella, su obra era proyectada desde si mismo, era como una prolongación de su corporalidad. Por el contrario, el hombre maquinizado sólo percibe una parte del proceso de producción, no alcanzando conciencia ni responsabilidad de la totalidad del objeto creado. Desde esta falta de percepción de la totalidad, el trabajador experimenta una alienación (otros piensan por él) y una «fragmentación de su yo» (a través del objeto sólo parcialmente elaborado por él). Para el artesano, la creación de su obra era trabajo y «juego». Por el contrario, el obrero fragmenta su yo, escinde lo laboral de lo lúdico, irá a trabajar algunas horas «por dinero» (una suerte de prostitución del tiempo vital), para poder comprarse, mediante ese dinero, una libertad (muchas veces consumiste), un cierto tipo de tiempo de libertad de ocio. En el mundo laboral actual, a nivel de masas trabajadoras, se ha perdido la creatividad artesana. La creatividad laboral es, a veces, tan pobre que, los trabajadores llamados especialistas son, algunas veces, autómatas con menos actividad intelectual que los niños que juegan. Es pues, la necesidad de liberarse de la fatiga psíquica que produce el trabajo serial, la que impone el tiempo de ocio. c) Dentro del ámbito del ocio como tiempo de libertad toma cuerpo el turismo como una redefinición temporal de la vida. El turismo, como cultura del ocio, presupone una ruptura espacio-temporal respecto al mundo laboral, presentándose como una forma cultural alternativa, diferencial y complementaria, que contribuye a la restauración psíquica. El fenómeno turístico puede estudiarse desde un punto de vista económico, social (Jafari, 1979; Cohen, 1974), antropológico (V. Smith, 1977; Graburg, 1988), psicosocial (Pearce, 1982; Aguirre, 1988), entre otras perspectivas, pero, sobre todo debe ser estudiado como un tiempo de libertad. El tiempo turístico es un tiempo de viaje, tiempo de ruptura. Está constituido por el tiempo de ida, tiempo de estancia y tiempo de vuelta. Tiempo de ida: «irse de viaje» es romper con la monotonía del tiempo laboral. Comienza con la elaboración del deseo de escapada hacia un lugar «utópico», en la elaboración del programa de viaje. Después, unas horas de avión o de coche dejarán al turista en un nuevo clima, paisaje, en la utopía elegida. El viaje es una ruptura temporal que le instala en un nuevo espacio. Tiempo de estancia: instalado el turista en la bohemia del tiempo, en el suceder que rompe horarios y tiempo serial, experimenta en su corporalidad un nuevo y complaciente ritmo de vida. La fiesta será la culminación de ese tiempo de estancia. La. La fiesta significa la destrucción temporal del orden de la compulsión y de la serialización laboral. Finalmente, el tiempo turístico cierra su periplo con la elaboración del regreso y del recuerdo. Querer mantener recuerdos, incluir la compra de algunas cosas típicas, es señal de satisfacción. La vuelta del viaje turístico es psicológicamente posible cuando ha existido una «restauración psíquica», una reorganización de la vida al haber experimentado plenamente el tiempo de, libertad, la ilusión de la libertad. II. Ocio y turismo como cultura de la vejez Desde estas posiciones conceptuales previas abordaremos la realidad cultural de un colectivo cada vez más numeroso, el de los jubilados, que en Europa alcanza ya el 20 por 100 de la población total (INSERSO, 1989; Altarriba, 1992). La definición de la etapa de la vejez debe ser funcional. El límite superior es la muerte, pero el límite inferior depende del comienzo, psico-biológico que cada individuo dé al inicio del deterioro de su vida: jubilación laboral, ser abuelo, etc. jubilarse (paso en la vida que teóricamente supone «júbilo») es sinónimo de dejar de trabajar y entrar en un período de ocio forzoso. Lo que quiebra en la vida del jubilado es su temporalidad, su forma de percibir el tiempo, que pasa de la rutina laboral o del estrés al vacío y al tiempo terminal. El tiempo del jubilado es, pues, vacío-ocio y terminalidad. El tiempo terminal hace que el jubilado presienta la muerte a un plazo corto, inferior casi siempre a quince años. Pero, además, ese tiempo terminal es, a la vez, tiempo de decadencia física y mental, social y económica. Esperar la muerte es entrar en una temporalidad no de conquista y futuro, sino de cuenta atrás y de mirada al pasado. La vivencia de la. terminalidad es depresiva y a los naturales achaques fisiológicos se añade toda una gama de enfermedades psicosomáticas de etiología depresiva. La depresión les impide proyectar, afrontar con ilusión las cosas, interesarse por el exterior; va acompañada de un enlentecimiento motor, de falta de atención y memoria, de amarga constatación de constantes muertes a su derredor y de la experiencia de la soledad. El tiempo del ocio-vacío de los jubilados va precedido por el cese brusco en la actividad, del pase a la «inutilidad social» (clases pasivas), de la pérdida del espacio y tiempo del trabajo. La jubilación es una caída en el vacío que se ha disfrazado de la palabra ocio. Los jubilados masculinos que pasaban casi todo el día en el trabajo, estorban, ahora, en casa (territorio de las mujeres amas de casa) y se dedican, a pasear incesantemente por calles y estaciones, lugares públicos y centros de jubilados. Este tipo de ocio es una forma de «matar el tiempo», tiempo que por su forma terminal le anticipa la muerte, a) La cultura de la vejez. Cada etapa del ciclo vital genera un tipo de cultura. Hablar de cultura infantil es referirse a los cantos, cuentos, juegos, relaciones edípicas, animismo, etc. La emergencia de la cultura adolescente se ha hecho notar a partir de los años sesenta, cuando la música «joven» irrumpió con toda su fuerza como vivencia y comunicación entre los adolescentes. Hablar hoy de cultura del deporte, de conciertos musicales, de contracultura, de protesta, de imagen..., específicamente adolescentes, no extraña a nadie. La sociedad de consumo se ha encargado de perfilar el diseño cultural de niños y adolescentes como un importante potencial de mercado: literatura, bicicletas, motos, discos, camisetas, marcas, calzado, etc. En la cultura adolescente, por ejemplo, las marcas de las casas comerciales (calzado, bebidas, etc.) aportan al joven signos de identidad y pertenencia a grupo. En este sentido, podemos hablar también de una creciente cultura de la vejez. La edad de la jubilación marca un tránsito a nuevas formas «culturales» de vida y el hecho de que los jubilados alcancen en Europa el 20 por 100 de la población les confiere un poder como votantes y como consumidores de mercado. Como votantes, los jubilados marcan una tendencia al conservadurismo social que les permite la seguridad de cobrar su pensión y á mantenimiento de sus ideales y valores de vida. Como mercado, el hecho de su mermado poder adquisitivo límite esta atención hacia el consumo, que sólo se verá acrecentada cuando los niveles de ahorro y planes de pensión, de las futuras generaciones, sean una realidad. Es verdad que niños, adolescentes y jubilados, como clases pasivas, giran en torno a la productividad de la población activa centrada en los adultos y que el mercado potencial, como diseño de la cultura del consumo, de estas edades depende de la cantidad que reciben del grupo productor. La pensión y los cuidados familiares son, a falta de una previsión de ahorro previa, las únicas entradas económicas que recibe el jubilado y sobre las que deberá programar su cultura de ocio. No queremos, con esto, reducir la cultura de la vejez al ámbito del consumo, puesto que en ella entran el mundo de las creencias y valores, las habilidades, su configuración social, los roles que ejercen, etc., pero, en una sociedad como la occidental, la realización cultural depende, en gran parte, de la capacidad económica. Desde otro ángulo, los jubilados forman un grupo étnico porque tienen conciencia de pertenencia al grupo y desarrollan una cultura propia de identidad. En efecto, han accedido al grupo de una forma ritual iniciática: después de la fotografía y la comida de despedida (Kaës, 1976: en el día de la jubilación laboral, junto a sus compañeros de trabajo, se accedió al mundo de los apartados del ira bajo. Este rito iniciático es doloroso y muchos lo vivencias depresivamente e incluso, mueren a causa de su inadaptación al nuevo estatus. A partir de aquí, el cambio a una nueva forma de vida en la que hay abundante tiempo disponible, entre otras cosas, para encontrarse con lo! otros jubilados con los que se formará grupo social (et grupo) por identidad situacional. Esta conciencia de et grupo es una forma de etnicidad, de identidad cultural Los jubilados son «étnicos» y todo el que llega a la vejez: debe enculturarse en esa cultura del etnogrupo de la vejez. b) El ocio como cultura de la vejez. En la etapa laboral, el ocio ha sido una conquista, tiempo libre arrancada al tiempo del trabajo. La lucha contra la reducción de horas de trabajo fue una constante desde los primeros momentos del capitalismo industrial. El ocio era tiempo libre de la esclavitud del trabajo y tiempo de liberación de la persona. Hoy se ha pasado de una concepción del ocio cuyo punto de partida era la actividad productiva (ocio: tiempo improductivo, pecaminoso para el pensamiento protestante; tiempo de libertad y de liberación, de goce y de fiesta, para el pensamiento católico), a un tiempo de ocio cuyo elemento referencias es el tiempo de consumo (comprarse tiempo, vivir intensamente, comprar felicidad). En su primera referencia al tiempo laboral, el ocio del jubilado es un tiempo post-laboral. Se deja de trabajo porque ya se ha trabajado «bastante» (y esto le da derecho a la pensión), porque ya no se sirve para el trabaja(reducción de fuerzas físicas y mentales). Para el pensamiento protestante, el tiempo de ocio de la jubilación e tiempo improductivo, pero mantiene la dignidad del «trabajo ya realizado», de la labor cumplida. El ocio del jubilado está significado desde el trabajo realizado «durante toda la vida», es decir, si la vida es el trabajo, el ocio es la paciente y religiosa espera del premio eterno. El trabajo es la «justificación» religiosa de la vida y de la salvación eterna. En su segunda referencia, el ocio como consumo, en la jubilación, de indudable contextualización católico-mediterránea, es el consumo de felicidad, la destrucción de tiempo del trabajo. De la misma manera que un mediterráneo dice que si le toca la lotería se compra tiempo y deja el trabajo, el jubilado está esperando hacerse pensionista en las mejores condiciones posibles para dedicarse a hacer «sus cosas», a «vivir la vida» a disfrutar un permanente tiempo vacacional. Es evidente que el jubilado ha cambiado de cultura del ocio y está hoy más cerca de la cultura consumista del ocio, lo que hace que los «planes de pensiones» estén encaminados a posibilitar ese consumo por encima de las exiguas pensiones oficiales. Esta cultura consumiste del ocio está transformando la mentalidad de la etapa adulta, la cual piensa en la significación económica de la vejez (economía de rentas, capitalización de pensiones, ahorro, patrimonio, etc.) como sustrato económico necesario para una cultura consumista del ocio. Entre los niveles consumistas del ocio se encuentran: la seguridad de la subsistencia (casa, salud, compañía, alimentación y vestido), viajes y turismo, cultura (cine-TV, lectura, amistad), etc. Todas estas necesidades del tiempo de jubilación serán definidas en términos de «paquetes de consumo» por la industria y el comercio que ha encontrado, junto a la infancia y la adolescencia, la vejez, como etapa no productiva de consumo, pero objeto de mercado. c) El turismo como cultura de la vejez El turismo de la vejez, tal como lo hace INSERSO, llega a veces a la caricatura. Introducir en un autocar a un grupo de jubilados, hacerles viajar más de cincuenta kilómetros, darles de comer comida de restaurantes de «colesterol», etc., no deja de ser una propuesta primitiva, pensada para jubilados de áreas rurales que nunca han visto ciudades ni playas, para los que la salida de su medio rural se justifica a sí misma. La primera dimensión del turismo de la vejez pasa por elaborar su utopía, el lugar a donde quieren «escapar». En el mundo adulto, inserto en el marco laboral, está claro cual es el diseño proyectivo de la utopía: «irse de viaje» para reencontrar un tiempo de libertad lejano al tiempo reglamentado de lo laboral, y un espacio natural, de vivencia sensorial que se ejemplifica con islas como Hawai, Mallorca, Seychefles, cte. ¿Hacia dónde quiere ir el jubilado, en su proyección turística? El mundo en el que vive el jubilado no es un mundo de libertad, aunque sea un mundo de tiempo libre. De entrada, la pensión es un sueldo diezmado y ha restringido notablemente la movilidad del consumo. Situado en una posición de tiempo libre en una sociedad en que la libertad se mide por el orden adquisitivo, poco más puede hacer que pasear y entrar en los lugares en los que no hay que pagar. A la limitación económica la acompaña la limitación corporal: achaques, decadencia sexual, control del régimen alimenticio, vista cansada, etc., dibujan un panorama de ocio cercano al aburrimiento. Marcharse pues, a otra parte, soñar con una escapada turística es casi lo mismo que negarse esta realidad. Un ejemplo puede darnos la pista: Acompañé a un grupo de jubilados de Bilbao a Benidorm para una estancia de dos semanas. Mi propósito era acompañarles «etnográficamente» en el traje (turismo proyectivo) y volver a etnografiarles en un viaje de vuelta, al final de la estancia. Fueron más de siete largas horas de autocar con algunas breves paradas para «estirar las piernas» e ir al WC, una más prolongada parada para comer El relato de ida podría resumiese así a los viudos, sus hijos les habían dado infinitos consejos (tomarse las pastillas, vigilar las comidas, no hacer excesos, caminar un par de horas, llamar por teléfono cada dos o tres días, cuidar su ropa, etc., etc.). A los casados, la mujer se encargaba de «controlar» a los honores y de repetir las consignas de las hijas. A la vuelta, los más reacios a volver fueron los solteros y algunos se quedaron. Encontraron agradable el ambiente de Benidorm en la temporada baja turística (a la que van los jubilados). Se olvidaron de los medicamentos o los tomaron de forma irregular, abusaron un poco de la comida y se fueron tarde a la cama. Todos valoraron de forma positiva el descontrol y el no estar vigilados por sus familiares, pero sobre todo lo que les llenó de gozo fue la libre amistad con nuevos conocidos y con nuevos amigos/as en parejas de baile, paseos, tertulias o comida. Benidorm fue una utopía de libertad, de un cierto descontrol y exceso, de rotura de los tiempos de orden familiar (horarios, cuidado médico, etc.), de iniciativa y creatividad, de nuevas amistades. Casi todos decidieron volver y estar más tiempo, contaron «aventuras» a sus amigos de Bilbao, los cuales se animaron a viajar al año que viene para «ver qué habla por allí». La utopía turística no consiste en programar un viaje como un deber más, como algo ritual que hay que hacer, sino en ensoñar la libertad, frente al aburrimiento o a la muerte, frente a la soledad y la decadencia. El turismo representa, en este sentido, una elaboración del deseo (proyectando la escapada, imaginando la conquista, Fusionando la vida cotidiana), una estancia de fiesta, descontrol parcial, sensación de libertad y goce corporal, y un tiempo de regreso con sensaciones que tardarán en borrarse y que alimentarán nuevos deseos. III. Algunas conclusiones Llama poderosamente la atención el poco espacio que las monografías de gerontopsicología dedican, al tiempo del ocio en la vejez, cuando este colectivo ha sido arrojado a un esquema de ocio, que no pocas veces significa aburrimiento y depresión. Toda Psicología Social de la vejez debe plantearse, en primer lugar, el marco cultural de esa comunidad jubilada, la cultura en la cual se interrelacionan socialmente. Si nadie podría comprender la adolescencia sin conocer los esquemas culturales y contraculturales en los que organizan sus comportamientos, de la misma manera, es impensable una gerontopsicología sin demarcar las constantes culturales que definen el comportamiento de los jubilados. Una cultura del ocio, como tiempo de libertad y de goce, para la vejez, es quizá la única respuesta válida para un colectivo que vivencia la temporalidad, habitualmente, en términos de decadencia, depresión y terminalidad. Quince años de vida jubilada con autonomía corporal y mental, pueden ser, desde la rica experiencia anterior, tan intensos y fructíferos que parezcan toda una segunda oportunidad en la vida. Es un bien tan escaso y precioso el tiempo vital para un jubilado que es una grave irresponsabilidad dedicarlo a «matar el tiempo» en un ocio que se asemeja a la tranquilidad de los cementerios. Más que intervenciones puntuales y de buena voluntad, como periódicos viajes en autocar, la vejez necesita una redefinición de su cultura del ocio y la potenciación de su interrelación social.

EL VINO POSEE VARIAS CUALIDADES BENÉFICAS
El estudio continúa, pero hasta ahora el compuesto extendió la expectativa de vida entre un 10 y un 20 por ciento en los ratones con una alimentación hipercalórica. "No hay duda de que estamos ante un aumento de la longevidad", sostuvo Sinclair. Además de aumentar la sobrevida, el compuesto redujo los efectos negativos de la obesidad, por lo que los roedores que recibieron resveratrol vivieron tanto como los ratones delgados. Los ratones tratados con la molécula tuvieron tejido cardíaco y hepático más saludable, niveles de azúcar en sangre más bajos, mayor sensibilidad insulínica y fueron más activos que los otros roedores. Cuando los científicos realizaron los análisis genéticos para identificar los genes activos o inactivos en los ratones, hallaron que la molécula había modificado el patrón de expresión de los genes de los roedores obesos como el de un ratón delgado. El próximo paso es comprender cómo funciona el compuesto. El equipo considera que un componente clave podría ser el gen SIRT1, que estaría relacionado con el aumento del tiempo de vida.

LOS ÁNGELES DE LA CASA
Agencia EFE, Madrid.- La mujer asume en el 83% de los casos el papel de cuidador principal familiar del dependiente, según el estudio «Envejecimiento y Dependencia» de Mondial Assistance. Si en 1994 el 83% de los cuidadores eran mujeres, diez años después este porcentaje no se ha modificado, según datos del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (Imserso). El 85% de los cuidadores suministran cuidados diarios y el 28% declaran llevar más de diez años haciéndolo. Al mismo tiempo, el 45% de los cuidadores manifiestan tener diagnosticada alguna enfermedad crónica. En la actualidad, el 21% de las personas mayores de 65 años es dependiente en algún grado. Se trata de casi 1,5 millones de dependientes, de los que un 14,9% padece un dificultad absoluta, un 29%, grave, y un 56%, moderada. Perfiles. Conforme con varias proyecciones, para el 2020 la cantidad de la población dependiente podría aumentar hasta 2,3 millones. Según Mondial Assistance, el perfil del dependiente actual responde al de una persona mayor de 50 años, mayoritariamente mujer, y con mayores tasas de discapacidad a medida que desciende el nivel educativo. En general, los mayores con alguna dependencia declaran un estado de salud peor que la media de mayores y manifiestan más habitualmente dolencias o enfermedades. El 95,5% de los mayores han acudido al médico al menos una vez en el último año, una cifra que se eleva al 99,3% si se trata de dependientes. Redes familiares. Asimismo, el informe ha puesto de especial manifiesto la importancia de las redes familiares y sociales para la salud de las personas mayores, ya que en muchos casos la soledad del anciano agrava considerablemente su estado de salid físico y anímico. Actualmente, el 15% de las personas de más de 65 años dependientes viven solas en sus domicilios, mientras que el resto convive con familiares. Basándose en los datos del Imserso, el estudio asegura que cuando la familia decide recurrir a algún tipo de recurso asistencial externo, aboga, principalmente, por mujeres inmigrantes. Según el estudio el 90% de las mujeres que llegan a España empiezan a trabajar en el servicio doméstico como internas dentro del cuidado de personas mayores.

LA PRESBICIA: ¿ENFERMEDAD O CONSECUENCIA DE VIDA?
Pasar inexorable de las horas, irreversible camino de la vida, sin darte cuenta recorres los senderos de existencia sin que la madre Tierra detenga ni un momento su rítmico girar sobre sí misma y su anual paseo en el circuito del rey Sol; el deshojar del calendario te transforma en Otoño lo que en un tiempo fue tu radiante Primavera,. Has vivido, ¿cuánto?, tal vez lo suficiente para comenzar a pagar la deuda con el tiempo. Nacemos y crecemos pero al llegar a la cúspide comenzamos a bajar y así como formamos órganos y músculos, también se acumula el desgaste por los años y comenzamos a sentir las consecuencias, surgen las enfermedades asociadas a la edad y otras alteraciones en correspondencia con el declive natural de lo vivido, no tenemos ya la misma fuerza ni el vigor de los años mozos, ni tampoco vemos igual que en otros tiempo, y es probable que esa falla visual sea por presbicia, un cheque postdatado que firmamos al nacer. Al llegar a los 40 ó 45 años y sin darnos cuenta de su progresión, comenzamos a alejar de nuestro cuerpo los textos de lecturas, el espacio entre la cara y el periódico cada vez se hace mayor, hasta que alguien con tono de chanza te pregunta, ¿Y qué tiene ese papel, huele mal?; o cuando ya no te alcanzan los brazos para mejorar la lectura es cuando te das cuenta que algo no anda bien, la edad te alcanzó los ojos. Llegó la presbicia y automáticamente surge la frase: Estoy enfermo de la vista.Pero la presbicia no es una enfermedad, es consecuencia del desgaste fisiológico de los años, con el tiempo los músculos ciliares de los ojos pierden su tono y potencia, el cristalino se hace menos flexible, perdiendo progresiva e irreversiblemente su capacidad de acomodación, apareciendo la dificultad para leer de cerca. La presbicia es parte del proceso de envejecimiento la sufren casi el 100% de las persona después de los 40 años, sin distingo de raza, credo ni clase social, igualmente pueden aparecer tanto en miopes como hipermétropes, apareciendo primero en estos últimos. Algunas condiciones como la diabetes, anemia, ciertos medicamentos y condiciones laborales en las cuales se utilice mucho la visión cercana pueden acentuar la presbicia. El síntoma capital es la dificultad para enfocar objetos cercanos, por lo que la persona tiende a aumentar la distancia entre el objeto y los ojos, la incapacidad de acomodación del cristalino produce la sensación de vista cansada, surge la necesidad de más luz para leer y otras tareas, pudiendo ser testigos si no corregimos el proceso de una disrrítmica danza de las letras que a veces nos transforma por orgullo en embusteros al decir lo que creemos haber leído y no la realidad de lo que el texto expresa, con todos los peligros que esto encierra. La presbicia aunque no es una enfermedad sino un proceso fisiológico por la incomodidad y todos los riesgos que implica, debe ser corregida. Son frecuentes los conflictos ante la inminencia del uso de anteojos, para nosotros no hay ningún problema en usar cualquier modelo de lentes de sol, pero los lentes correctivos son una denuncia pública de la edad. No obstante su corrección, para evitar el cansancio visual, se hace necesario el establecimiento sobre todo en las áreas laborales de unas condiciones ambientales adecuadas que incluyan una luz clara pero no excesivamente blanca ni muy intensa para evitar el deslumbramiento y evitar las superficies brillantes. En el trabajo es conveniente realizar descansos visuales con frecuencia relajando la vista con un punto de enfoque lejano o en el infinito.
La presbicia puede ser tratada de varias formas, la más común es el uso de anteojos correctivos, monofocales, bifocales o progresivos e incluso con cirugía ocular. La visita al oftalmólogo y no a otro es la mejor opción, la presbicia no solo es un problema de fórmulas, la visión es vital para la vida y no podemos jugar con ella. El especialista te hará un examen riguroso, descartará alguna otra enfermedad y te indicará las técnicas y los anteojos que más se adapten a tus necesidades fisiológicas, económicas y de estéticas. Los lentes que adquirimos por autoprescripción en ópticas comerciales o de anime en las esquinas son buenas para un llegue como se dice en criollo, pero lo más probable es que no sean los adecuados, generando molestias y falta de rendimiento.

ALIMENTACIÓN: UN GEN ANIMAL HACE QUE AL COMER POCO SE PROLONGUE LA VIDA
Un gen explicaría por qué la restricción de alimentos resulta en una mayor longevidad en los animales, según un estudio publicado en la revista científica británica Nature destinado a explicar e incluso a combatir en un futuro el envejecimiento humano. Por qué los animales sometidos a restricciones calóricas viven más y en mejor forma que sus congéneres que comen sin cesar es la pregunta que intentaron responder los investigadores del Salk Institute, en San Diego (suroeste de Estados Unidos), utilizando un minúsculo gusano de laboratorio formado sólo por mil células (C.elegans). "Este descubrimiento aporta una respuesta a una pregunta que nos hacíamos desde hace tiempo", comentó un especialista del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm), Martin Holzenberger (París). La identificación de este "gen clave", el PHA-4, constituye un avance científico importante, estimó. "El vínculo entre esta restricción (de alimentos) y el aumento de la longevidad era un misterio. Este gen, el único absolutamente indispensable para que la restricción alimenticia actúe sobre la longevidad, es un director de orquesta que regula otros genes", agregó.
Dieta: Desde 1930 se estudia el hecho del porqué ratones y otras especies a dieta viven un 40 por ciento más que los bien alimentados.
El gen: El gen PHA-4 aumenta, en los gusanos, la actividad adulta reduciendo la cantidad de comida.Regula el envejecimiento de los gusanos, comparte una secuencia con los genes FOX, que contienen dominios de unión al ADN. Muchos de estos genes, también presentes en los mamíferos, están implicados en la producción de glucagón y el mantenimiento de la homeostasia de la glucosa en la respuesta al ayuno.

HALLAN UN GEN QUE FAVORECE LA LONGEVIDAD EN EL REINO ANIMAL
Es un hecho comprobado por la comunidad investigadora que una dieta restringida proporciona una vida prolongada en numerosas especies animales: los gusanos, la mosca de la fruta y los ratones de laboratorio lo han experimentado en sus carnes bajo supervisión científica. Ahora, un grupo de científicos californianos del Salk Institute, de San Diego, encabezados por Siler H. Panowski, han identificado un gen clave, el PHA-4, que explicaría por qué la restricción alimentaria, respetando una dieta equilibrada, favorece la longevidad en los animales. Sus conclusiones, publicadas hoy por la revista «Nature», están destinadas a buscar una vía para retrasar el envejecimiento en el hombre. Un minúsculo gusano de laboratorio (Caenorhabditis elegans), un organismo integrado por apenas un millar de células, ha servido a los investigadores para descifrar por qué la restricción calórica conduce a una mayor longevidad y a una vida más sana. Hugo Aguilaniu, de la Escuela Normal Superior de Lyon, co-autor del estudio, explica que «aportar al animal un 70 por ciento de lo que comería de forma espontánea alarga su vida entre un 20 y un 30 por ciento... Este gen, el único absolutamente indispensable para que la restricción alimentaria actúe sobre la longevidad es en realidad un gen clave que regula otros genes». En la actualidad, se conocen dos vías para prolongar la vida: la primera es la manipulación de la insulina producida por el páncreas, que permite prolongar al doble la vida en ratones de laboratorio, a costa del desarrollo de enanismo y dificultades reproductoras; la segunda es la restricción alimentaria. En esta vía, «si se bloquea el gen PHA-4, la restricción calórica no produce efecto alguno, mientras que si se incentiva la actividad de este gen se produce un envejecimiento prolongado, armonioso y dinámico», asegura Aguilaniu. Objetivo terapéutico. Los científicos consideran que el PHA-4 «constituye, a priori, un buen objetivo terapéutico por su carácter específico; sin embargo, este gen, que aumenta las defensas contra la oxidación celular, se presenta como un factor de transcripción muy protegido en el núcleo de las células, por lo que las mejores formas de abordarlo son a través de las enzimas o de los mensajes hormonales». En el caso del hombre, el PHA-4 corresponde a un grupo de tres genes (Foxa 1, 2 y 3). Su estudio podría abrir nuevos horizontes a la prolongación de la vida en la especie humana. (ABC.es)

ESTAR EN FORMA AYUDA A LOS HOMBRES A VIVIR MÁS
CHICAGO, EE.UU. | REUTERS. La fuerza del puño, una buena educación, estar casado y no adquirir sobrepeso están entre los factores relevantes para que los hombres de mediana edad logren una larga vida de forma saludable, informó un estudio. Nueve factores fueron buenos vaticinadores de qué hombres de mediana edad vivirían de manera saludable cuando tuvieran 80 o más años, concluyó un estudio de cuatro décadas realizado a unos 6.000 japoneses-estadounidenses que viven en el estado de Hawai. Los factores favorables analizados fueron no tener sobrepeso, tener baja presión sanguínea, bajos niveles de azúcar en sangre, bajos niveles de colesterol malo, no tomar alcohol excesivamente, no fumar, tener fuerza en el puño, alcanzar un nivel alto de educación y estar casado. La fortaleza en las manos, que puede ser medida por una prueba, es una clara indicación de la fuerza corporal en la parte superior del cuerpo. Es una prueba mayor "de que es importante ser físicamente robusto a mediana edad (...) consistente con teorías de envejecimiento que sugieren que los organismos más fuertes duran más", afirmó el estudio. Los hombres en el estudio tenían en promedio 54 años cuando este comenzó en 1965. Aquellos que lograron cumplir con todos los criterios de salud tuvieron un 80 por ciento más de posibilidades de vivir hasta los 80 años y también fueron más propensos a alcanzar la tercera edad sin enfermedades. De los 5.820 participantes originales en el estudio, 2.451, o el 42%, sobrevivió hasta los 85 años, y 655 hombres, o el 11%, alcanzó esa edad sin sufrir problemas de salud graves como enfermedad cardíaca, cáncer o diabetes. "Sus posibilidades fueron de más del 60 por ciento de ser sanos a esa edad si evitaron esos factores de riesgo, pero si tuvieron seis o más de esos factores de riesgo registraron menos de un 10 por ciento de posibilidades de vivir hasta los 85 (años)", dijo el autor del estudio, el doctor Bradley Willcox, del Pacific Health Research Institute, en Honolulu. El grupo de personas mayores de 85 años es el de crecimiento más rápido en los países industrializados, pero también representan los mayores consumidores de recursos de salud, destacó el estudio. Las mujeres tienden a sobrevivir a los hombres, agregó. Más del doble de las mujeres estadounidenses viven hasta los 85 años con respecto a los hombres, y tres veces más féminas alcanzan los 90, dijo el estudio publicado en la edición de esta semana del Journal of the American Medical Association.

EL 78% DE LOS CASOS DE CÁNCER DE MAMA EN ESPAÑA SE PRESENTA EN MUJERES POSTMENOPÁUSICAS
Los tipos de cáncer más frecuentes en la mujer de edad comprendida entre los 45 y 65 años son el cáncer de mama, el cáncer de endometrio, el de ovario, el de cérvix, pulmón y colon. En España, en muchos centros, las unidades de menopausia han pasado a centros de especialidades (ambulatorios). Por este motivo, los residentes en ocasiones no pueden acceder a ellas puesto que su formación se realiza en hospitales. Más de la mitad de las mujeres en España sufre empeoramiento de su calidad de vida ligado a las enfermedades cardiovasculares, osteoporosis o tumores ginecológicos, cuyo riesgo de aparición aumenta con la llegada de la menopausia. Durante el Curso se presentará el libro Screening en la menopausia, un manual con el que se pretende hacer hincapié en el papel fundamental del ginecólogo tanto en la labor de prevención como en la del diagnóstico y tratamiento precoces.
Sitges (Barcelona), 15 de noviembre de 2006.- Más de un centenar de residentes en Ginecología de último año se dan cita desde hoy hasta el próximo 17 de noviembre en el II Curso para Residentes en Ginecología de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), que se celebra en el Hotel Meliá de Sitges. Entre los objetivos del Curso, el profesor Javier Ferrer, presidente de la AEEM, destaca el de “formar a los residentes y concienciarles sobre la necesidad de aplicar y utilizar la medicina preventiva, algo fundamental en la atención a la mujer antes y después de la menopausia, con el fin de evitar o retrasar la aparición de enfermedades relacionadas con la menopausia y el envejecimiento”. La enfermedad cardiovascular, el cáncer de mama y la osteoporosis son las enfermedades más frecuentes asociadas a la menopausia. Así, en el 85% de las mujeres españolas el deterioro en su calidad de vida por la llegada de esta nueva etapa está ligado a la aparición de estas patologías. En este sentido, aunque la patología más frecuente tras la menopausia es la enfermedad cardiovascular, seguida de la osteoporosis y el cáncer de mama, esta última es la que más preocupa a la mujer menopáusica en España. En este sentido, la probabilidad de que una mujer española desarrolle cáncer de mama antes de cumplir los 75 años es del 5%, es decir, una de cada 20 mujeres desarrollará cáncer de mama antes de esa edad. Además, se estima que, en España, el 78% de los casos de cáncer de mama se da en mujeres postmenopáusicas. Según el profesor Ferrer, “una de las estrategias terapéuticas que más se está investigando en la actualidad para prevenir de forma primaria el cáncer de mama en mujeres con alto riesgo, es la quimioprevención con los Moduladores Selectivos de los Receptores Estrogénicos (SERMs)”. Así, los resultados del estudio STAR han puesto de manifiesto cómo el raloxifeno, indicado para el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica, ha demostrado también su efectividad en la reducción del cáncer de mama en mujeres con un alto riesgo de padecerlo. “Es fundamental que el ginecólogo identifique qué pacientes van a tener mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Así, hay un grupo de pacientes que, bien por sus antecedentes familiares, el número de biopsias que se le hayan realizado anteriormente, porque haya estado expuesta a alguna radiación o tenga una enfermedad preneoplásica en la mama, son susceptibles de realizar un tratamiento farmacológico preventivo”. En palabras del profesor Ferrer, “entre un 35 y un 45% de los casos de cáncer de mama en nuestro país tienen un pronóstico desfavorable en el momento del diagnóstico, bien porque la detección se realiza cuando la enfermedad está avanzada o por la edad a la que se ha detectado”. El pronóstico de todos los tipos de cáncer depende, en gran parte, de un diagnóstico y tratamiento tempranos. Para ello, el profesor Ferrer destaca la exploración ginecológica como herramienta fundamental de detección. “Además”, añade, “contamos con gran número de métodos de diagnóstico dependiendo del tipo de cáncer: mamografía en cáncer de mama, la ecografía en el cáncer de endometrio y de ovario, la citología y biopsia en el cáncer de cérvix”. Screening y atención integral para una madurez saludable. Durante el curso, se revisarán los distintos aspectos sobre el manejo de la sintomatología climatérica, “así como el diagnóstico y tratamiento de las patologías asociadas con la menopausia y la situación del uso de la Terapia Hormonal para el tratamiento de la sintomatología climatérica, como los sofocos”, explica el doctor Miguel Ángel Checa, médico adjunto al Servicio de Ginecología del Hospital del Mar de Barcelona, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona y coordinador del II Curso para Residentes en Ginecología. Ante el aumento de la esperanza de vida en España, que se estima que en el año de 2020 llegará a los 85,1 años y la búsqueda de una mejor calidad de vida en la mujer madura, los expertos en Ginecología se plantean en la actualidad la necesidad de elaborar un programa individual de revisiones, posibles tratamientos y hábitos de vida saludable para cada mujer y en colaboración con ella una vez analizados los factores de riesgo, siempre teniendo en cuenta su calidad de vida. “Así”, añade este experto, “en el curso se presentará el libro Screening en la menopausia, escrito por expertos de la AEEM, y que pone de manifiesto la importancia del cribado en la menopausia, así como la prevención y atención integral de la mujer, ya que para la detección de las situaciones y trastornos relacionados con la menopausia se debe realizar la historia clínica de la mujer y exploraciones ginecológicas periódicas. Además, cuando se detecta la posibilidad de otras enfermedades se deben realizar las pruebas diagnósticas en cada caso”. Menopausia y problemas de salud. Junto a la necesidad de ofrecer a la mujer una atención integral para mejorar su salud y bienestar y conociendo qué aspectos empeoran más su calidad de vida, los expertos hacen hincapié en la medicina preventiva con el fin de prevenir riesgos, enfermedades y otros trastornos que, pudiendo considerarse leves, ocasionan malestar a la mujer. “Cuando una mujer comienza a tener desarreglos menstruales debe continuar con las medidas dietético-higiénicas recomendables para cualquier otra persona o adoptarlos si no los tenía anteriormente, puesto que es lo que mayor evidencia de prevención ha demostrado”, afirma el doctor Checa. Según el profesor Ferrer, “la menopausia y el envejecimiento llevan asociados una serie de factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la obesidad y la diabetes tipo 2, que, a su vez, provocan un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular”. Los expertos inciden en la importancia de la adopción de hábitos de vida saludables para la prevención de eventos cardiovasculares. Según el doctor Checa, “una disminución del 10% del peso corporal en mujeres obesas, disminuye un 50% el riesgo de eventos cardiovasculares”. Además, alrededor del 50% de las mujeres postmenopáusicas padecen osteoporosis, “la relevancia de la repercusión individual, social y económica de la osteoporosis postmenopáusica crea la necesidad de revisar las incidencias del diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis y de analizar, asimismo, el valor de los nuevos tratamientos farmacológicos, tanto para su tratamiento como para su prevención, fundamental en las nuevas estrategias terapéuticas con las que contamos hoy día”, afirma el profesor Ferrer. “Por tanto”, en palabras del doctor Checa, “la importancia de la detección precoz de la enfermedad es fundamental para identificar y prevenir los riesgos futuros de la osteoporosis”. Disfunción sexual. En la actualidad, con la llegada de la menopausia, la mujer se preocupa también por su salud estética y su salud sexual, que suponen una parte muy importante de su calidad de vida en esta nueva etapa. “Cada vez es más frecuente que con la llegada de la menopausia las mujeres nos consulten sobre problemas o dificultades sexuales que les producen malestar y angustia en detrimento de su calidad de vida”, señala el doctor Checa. Así, el 58% de las mujeres entre 45 y 55 años consultan ya por problemas sexuales a su ginecólogo.

DIETA CONTRA EL ENVEJECIMIENTO
En un laboratorio del Centro Nacional de Investigación de Primates, en Wisconsin, Matthias aprende del modo difícil acerca de los caprichos del tiempo. Tiene 28 años, una edad avanzada para un mono rhesus. Está perdiendo el pelo, carga un abdomen prominente y su cara está surcada por las arrugas. En una jaula vecina, Rudy, un compañero de laboratorio de Matthias, es la viva imagen de la vitalidad, aun cuando es ligeramente más viejo que éste. Su complexión es delgada y su temperamento festivo. "La diferencia entre ambos animales es más que evidente", comenta Ricky Colman, investigador del centro y encargado del cuidado de ambos especímenes. Lo que no es evidente es que, debido a una simple intervención en el estilo de vida de Rudy, éste y otros como él, tienen expectativas de una vida más larga. Esta aproximación científica, llamada restricción calórica, involucra la ingesta diaria de alrededor de 30% menos calorías, pero sin detrimento del consumo de los niveles adecuados de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Además de la manipulación genética directa, la restricción calórica es la única estrategia conocida para extender la vida de manera consistente en diversas especies. El cómo esta dieta afecta al organismo de manera tan drástica ha sido objeto de intensa investigación, que recientemente ha comenzado a dar frutos, al producir una nueva corriente de estudios que indican que la tasa de envejecimiento es flexible y no fija, y que puede ser manipulada. En el último año la dieta de restricción calórica ha mostrado que se afectan las rutas moleculares involucradas en la progresión de Alzheimer, diabetes, mal de Parkinson, cáncer y algunas enfermedades del corazón. A principios de 2006, los investigadores involucrados en el estudio de los efectos de la dieta de restricción calórica se aventuraron a declarar que ésta es incluso más efectiva que el ejercicio. Animales como Rudy parecen dar sustento a esa tesis. Pruebas recientes mostraron que los monos sometidos a dieta de restricción calórica, incluidos Canto y Eeyore, otros dos rhesus del centro de investigación, gozan de una salud indiscutiblemente mejor que la de Matthias y otros de sus compañeros que tienen edades similares, pero que son alimentados con una dieta tradicional. Los hallazgos ponen en duda la creencia científica y cultural ancestral de que el declive del cuerpo es inevitable. También sugiere que otros factores, que incluyen nuevas drogas, podrían retardar los procesos de envejecimiento, aun cuando la dieta por sí sola probara ser poco efectiva en el caso de los humanos. En ese sentido, un fuerte candidato es una nueva droga sintetizada a partir del resveratrol, un antioxidante presente en grandes cantidades de vino tinto, que ha sido probado en personas y podría, eventualmente, convertirse en la primera de una nueva clase de drogas antienvejecimiento. El patólogo de la Universidad de Michigan, Richard A. Miller, estima que una píldora que mimetice los efectos de la dieta de restricción calórica podría prolongar la vida de las personas hasta los 112 años, de manera saludable. Incluso algunas de ellas, dijo, podrían alcanzar los 140 años. Un reporte generado por Rand Corporation, una empresa especializada en el rubro, dice que el consumo de dicha droga tendría un costo estimado de 90 mil pesos anuales, cifra muy costeable si se considera el ahorro en medicamentos para atender todos los males que acarrea la edad. "La restricción calórica tiene el potencial de ayudarnos a identificar los mecanismos antienvejecimiento a través del organismo", dijo Richard Weindruch, gerontólogo de la Universidad de Wisconsin, y líder de la investigación. Si bien es cierto que los promedios de vida han crecido notablemente, aún no se han podido contrarrestar los efectos del paso del tiempo en el organismo, de ahí que los resultados de esta investigación resultan claves para elevar la calidad de vida de los ancianos. (The New York Times). "La restricción calórica tiene el potencial de ayudarnos a identificar mecanismos antienvejecimiento a través del organismo". Richard Weindruch. Gerontólogo de la Universidad de Wisconsin.

LA ACTIVIDAD FÍSICA AYUDA A PROLONGAR LA VIDA
VIENA.- La medicina no se resigna a aceptar la vejez como destino inevitable, sino se esfuerza por encontrar unos remedios cada vez más complicados para que el reloj biológico avance con menos rapidez. El I Congreso Europeo sobre Medicina Rejuvenecedora, que se celebró hasta el 21 de octubre en Viena, reunió estos días a los mejores expertos europeos para abordar diversos métodos que permiten prolongar la vida humana. Así, se ha descubierto que un sobrepeso fuerte equivale a una condena a envejecer contrarreloj, proceso que se puede frenar reduciendo el nivel de glucosa en la sangre durante la noche. Los investigadores han podido comprobar en mamíferos que una reducción del nivel de glucosa en la sangre surte un efecto benéfico en envejecimiento, dijo el endocrinólogo Johannes Huber, de la Clínica Universitaria de Viena, institución que formó parte de los entes organizadores del congreso.
Alto con la glucosa. El nivel de glucosa alto aumenta también el riesgo de enfermar de cáncer, por lo que la medicina recomienda el método del “dinner cancelling”, lo que significa renunciar a la cena y no comer nada después de las cinco de la tarde. También se desarrollan medicamentos para el mismo fin que contienen el receptor de esteroides PPAR para reducir el nivel de glucosa. Los investigadores estudian si algunos medicamentos administrados actualmente a pacientes que padecen de una diabetes ligera podrían ser útiles también como medida preventiva, para mantenerlos sanos.
Clave en células madres. Entre los médicos y especialistas de otras ramas científicas que acudieron I Congreso Europeo sobre Medicina Rejuvenecedora, reinó un acuerdo respecto a que las células madre adultas van ganando importancia como fuente rejuvenecedora. Pero más allá de esta afirmación destacaron que la ciencia se aproxima cada vez más y a pequeños pasos a una posible activación y regeneración de esas células como fórmula para encontrar medicamentos y tratamientos de la medicina antienvejecimiento. Sin embargo, mientras llega ese momento, los galenos coinciden en lo que ya se ha dicho de manera insistente: para retrasar los estragos que produce en el organismo el paso del tiempo, el deporte y ciertos medicamentos. Pero aún faltan pruebas y se considera probable que la arteriosclerosis no sólo consiste en crear depósitos de lípido (grasas) en las venas sino que también implica una inflamación, proceso que podría se fomentado por la adiposidad, opina Huber.
El té verde y el vino tinto. También se discutieron en el congreso las causas genéticas del envejecimiento, aunque los expertos no creen que empeore el estado de los propios genes sino de su "empaquetado". Los daños genéticos se producen en forma de restos de metilo que quedan adheridos al ADN y que se pueden eliminar mediante una sustancia contenida en algunos tipos de té verde, aunque desgraciadamente no en todos. Los científicos sospechan que el mismo efecto se puede verificar en la sustancia "resveratrol", contenida en las uvas y el vino tinto.

CREAN UN PROGRAMA INFORMÁTICO QUE CALCULA LAS TRAYECTORIAS DEL ENVEJECIMIENTO
Por Marta Morales. Ingenieros británicos han desarrollado un potente programa informático que calcula las trayectorias de envejecimiento y descubre con toda exactitud cómo ha cambiado una persona determinada y su aspecto actual gracias al registro de imágenes de familiares y a la aplicación de múltiples variables de evolución facial. Convierte el rostro en una serie de números que reflejan la localización y el tamaño de cada uno de los rasgos y emplea una base de datos de rostros para calcular las transformaciones que deberían aplicarse. De esta forma, permite conocer con toda exactitud cómo ha cambiado una persona determinada con el paso de los años. Resulta tremendamente útil para la búsqueda de desaparecidos y para planificar la cirugía estética. La empresa Kent Enterprise, de la universidad británica de Kent, ha creado un software que envejece artificialmente el rostro de las personas aplicando una serie de parámetros, lo que serviría para localizar a gente desaparecida durante un largo plazo de tiempo. Descubrir cómo es un rostro después de unos años es posible gracias a este software, que considera los condicionantes que han podido afectar a la cara con el tiempo, como la historia personal, los caracteres familiares y las tendencias populares de envejecimiento o desarrollo. Aunque ya existen sistemas similares, éstos sólo aplican cambios físicos generales, no tan exactos. La compañía VisionMetric Ltd, especializada en análisis de imágenes forenses (como sistemas de búsqueda de rostros), explotará comercialmente el producto, desarrollado por el Forensic Imaging Group (FIG) de la universidad de Kent. El FIG, especializado en el análisis de los rostros, se ocupa de desarrollar tecnologías digitales e informáticas que sirvan para definir el aspecto de los individuos.
Automáticamente. Las agencias dedicadas a encontrar a desaparecidos intentan simular el envejecimiento de dichas personas para determinar el aspecto que tendría tras varios años. Para ello, normalmente se emplea a artistas que cuentan con la foto más reciente que haya de esa persona, así como imágenes de los miembros de sus familias. El fundador del FIG, Chris Solomon afirma que este procedimiento cuesta mucho tiempo –entre 20 y 40 horas por cara- y dinero, y los resultados no siempre son fiables. Se debe tener en cuenta que la interpretación del artista es siempre subjetiva y no aplica principios científicos. Solomon y sus colegas, Catherine Sacndrett y Stuart Gibson han desarrollado un sistema que hace este mismo trabajo pero automáticamente. El software tiene en cuenta los cambios de la persona en el pasado y examina el envejecimiento de otros miembros de su familia, así como de la población. En primer lugar, este software convierte el rostro en una serie de números que reflejan la localización y el tamaño de cada uno de los rasgos. Entonces emplea una base de datos de rostros previamente registrados (entre los que se incluyen imágenes de esa misma persona y de miembros de su familia y otros individuos) para calcular las transformaciones que deberían aplicarse.
Pruebas exitosas. El considerar a personas no familiares para el desarrollo de la proyección, se debe a que muchos cambios en los rostros de las personas son compartidos por la población general, explicó Solomon para la revista NewScientist. Asimismo, el sistema trata de asegurar que los cambios de otros individuos aplicados a la cara en cuestión se asimilen a las imágenes de los familiares de la persona desaparecida. La técnica consiste por tanto en envejecer la cara analizando sus componentes principales. La metodología está basada en el cálculo de las trayectorias de envejecimiento con un procedimiento rápido, semi-automático. Además, dichas trayectorias también se calculan teniendo en cuenta los periodos específicos de desarrollo o envejecimiento fisiológico. Se tienen en cuenta también otras influencias, como la genética o la herencia, así como los factores derivados de los estilos de vida. El software ya ha sido probado con gente mayor, cuyas fotos de jóvenes fueron registradas por el sistema, con el fin de cotejar los resultados con la realidad. Los resultados fueron prometedores, aseguran los expertos. El invento del FIG resultará especialmente útil para el hallazgo de personas desaparecidas durante mucho tiempo, aunque sus creadores no descartan usos más superficiales, como el de averiguar, por mera curiosidad, como será cualquier persona dentro de diez años, o el de la planificación en intervenciones quirúrgicas de cirugía plástica.

ADULTOS MAYORES SOBREPASARÁN EL 20% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL EN EL 2050
SANTIAGO, CHILE.- Un informe emitido por Naciones Unidas indicó que en los países desarrollados las personas de más de 65 años de edad representan el 14 por ciento de la población, y proyectó que en 2050 serán casi el 25 por ciento de todos sus habitantes. En la actualidad se estima que en Chile hay un millón 340 mil 498 personas mayores de 65 años, de las cuales 57,6 por ciento son mujeres y 42,4 son hombres, según las proyecciones de población basadas en el Censo del 2002 y en estadísticas vitales. El Censo 2002 registró que en la Región Metropolitana habitan 669 mil 543 mayores de 65 años, en Bío Bío son 211 mil 957 y en Valparaíso 206 mil 872. En esta última, se concentra la mayor proporción de personas, con 13,43 por ciento de este rango etáreo en el país. Las regiones de Antofagasta y Aysén son las que tienen menor porcentaje de adultos mayores en relación al total de habitantes, con 8,62 y 8,66 por ciento, respectivamente. La situación de la Undécima Región también resalta porque es la única del país donde el número de hombres mayores de 65 años sobrepasa al número de mujeres, de acuerdo con el. A nivel de comunas, Viña del Mar, Las Condes, Valparaíso y La Florida son las que registraron el mayor número de residentes que sobrepasan los 65 años. Por el contrario, las con menor cantidad son Antártica, Tortel, Ollague y O’Higgins. En Chile, los adultos mayores son el 8,1 por ciento de la población y se estima que en 2050 la cifra ascenderá a 21,6 por ciento, lo que equivale a cuatro millones 361 mil 136 personas, situación que especialistas han confirmado según las tendencias de las últimas décadas, y que muestran una disminución de las tasas de natalidad y fecundidad. Esto se ve reflejado en una población con menor número de jóvenes y mayor cantidad de adultos mayores.

LA MENOPAUSIA INCREMENTA EN UN 40% EL RIESGO DE SUFRIR UNA FRACTURA ÓSEA EN LA MUJER
Se trata de un problema sociosanitario de primer orden en España. Más de 400 ginecólogos, endocrinólogos, reumatólogos y médicos de Atención Primaria de toda España, así como expertos de reconocido prestigio internacional, se reúnen mañana y pasado mañana en las 2as Jornadas Nacionales sobre Osteoporosis y Climaterio. Alrededor del 50% de las mujeres postmenopáusicas padecen osteoporosis, que provoca en España alrededor de 90.000 fracturas de cadera y 500.000 fracturas vertebrales cada año. Además, la enfermad puede acelerar la caída de las piezas dentales. Las estrategias para mantener la salud del hueso y prevenir la osteoporosis deben comenzar antes del nacimiento y mantenerse a lo largo de toda la vida para favorecer la calidad de vida en la mujer de cualquier edad. La relevancia de la repercusión individual, social y económica de la osteoporosis postmenopáusica crea la necesidad de revisar las incidencias del diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis y de analizar, asimismo, el valor de los nuevos tratamientos farmacológicos, tanto para su tratamiento como para su prevención, fundamental en las nuevas estrategias terapéuticas con las que contamos hoy día”. Además, en la actualidad, el estudio de la enfermedad ha puesto de relieve cómo afecta la osteoporosis a otras parcelas de la salud, como la salud dental. “El desarrollo de osteoporosis puede acelerar la caída de las piezas dentales, así como la prevención de la enfermedad podría retrasar también este proceso de la edad”, explica el profesor Quereda. Las 2das. Jornadas Nacionales sobre Osteoporosis y Climaterio, en las que se darán cita más de 400 endocrinólogos, ginecólogos, reumatólogos y médicos de Atención Primaria, promueven la formación continuada y el intercambio de conocimientos y opiniones de los diversos profesionales implicados en la atención a la mujer climatérica con el objetivo de mejorar su calidad de vida. No obstante, los expertos hacen hincapié en la necesidad de que la prevención de la osteoporosis comience antes de la llegada de la menopausia, debido a que a partir de los 35 años se inicia en la mujer, de forma natural, la pérdida de pequeñas cantidades de hueso. Este proceso de pérdida ósea se acentúa al llegar a la menopausia. A este respecto, el profesor Ferrer añade que “esta situación y el hecho del aumento de la incidencia de la enfermedad debido al envejecimiento de la población y los malos hábitos de vida, nos llevan a la necesidad de aplicar la medicina preventiva desde la infancia y la juventud para evitar la aparición de la osteoporosis y optimizar al máximo los tratamientos disponibles”.
“Epidemia del siglo XXI”. La osteoporosis produce en España alrededor de 90.000 fracturas de cadera y 500.000 fracturas vertebrales cada año. Según el profesor Quereda, “el empeoramiento de la calidad de vida de las pacientes que padecen una fractura ósea por osteoporosis, así como la importante demanda de atención sanitaria y el considerable impacto socioeconómico que conlleva la enfermedad y que aumenta cada vez más debido al envejecimiento de la población, hacen necesario que la osteoporosis sea considerada como un problema sanitario de primer orden”. La alta prevalencia de la enfermedad se debe, fundamentalmente, al envejecimiento de la población y al estilo de vida, jugando un papel importante el sedentarismo, la ingestión de alcohol, el tabaco, las dietas, etc. además de evitar estos factores de riesgo, es necesario mantener algunas medidas preventivas, como adoptar una dieta rica en calcio y vitamina D, realizar ejercicio físico moderado y regular, no fumar, etc., durante toda la vida, aún cuando la osteoporosis ya está presente. “Así”, señala el doctor Quereda, “cuando la enfermedad es diagnosticada, junto con las medidas de prevención, se deben tener en cuenta la gran variedad de tratamientos farmacológicos. En la actualidad, se dispone de un amplio abanico de terapias que han demostrado que son eficaces, tanto en reducir el riesgo de que se produzca la primera fractura como en evitar que se produzcan más”.
Diagnóstico precoz. El diagnóstico de la osteoporosis se lleva a cabo mediante la realización de una densitometría ósea, prueba sencilla y no dolorosa, que dura unos 7 minutos y que aporta la configuración de la masa ósea de la paciente. Según el doctor Quereda, “la importancia de la detección precoz de la enfermedad es fundamental para identificar y prevenir los riesgos futuros de la osteoporosis, pero también lo es el seguimiento de la mujer para llevar a cabo las medidas adicionales necesarias que eviten o retrasen el proceso de pérdida ósea”.
Por ello, afirma el presidente de la AEEM, “hay que concienciar a la mujer de la relevancia de adoptar unos hábitos de vida saludable y acudir a revisiones periódicas que permitan diagnosticar y tratar esta patología, así como otras cuyo riesgo de padecerlas se incrementa con la menopausia, para evitar su aparición o que altere en menor medida su calidad de vida”. Las medidas preventivas, por tanto, se deben adoptar no sólo cuando existe osteoporosis establecida y osteoporosis con fractura ósea, en las que se prescribe tratamiento farmacológico, sino también cuando la densidad ósea es normal y al presentarse osteopenia, es decir, cuando el hueso ha empezado a sufrir una disminución de la densidad pero aún no existe osteoporosis.

LAS IMPLICACIONES DE UNA SOCIEDAD ENVEJECIDA
Por Nirzka Labault. Envejecer a nivel individual es tener cambios visibles en el organismo a medida que se vive cada vez más. Envejecer a nivel poblacional se relaciona con el aumento proporcional de personas adultas y viejas a la vez que se observa una disminución de personas más jóvenes. Por un lado, se deduce que el envejecimiento de una población está ligado a mejores condiciones de vida. Puerto Rico ya es un país viejo puesto que cuenta con una mediana de edad de 32.1 años, un 11.2% de la población es mayor de 65 años y la tasa de fecundidad de 2%. La preocupación de ese proceso de envejecimiento y el bienestar de los ancianos en Puerto Rico no es algo nuevo. Data de 1931 cuando un grupo de mujeres pertenecientes a la Asociación Insular de Mujeres Votantes empezó a inquietarse por los problemas relativos a la ancianidad y crearon el Comité Central del Homenaje a la Vejez. Más adelante, en el 1976, el gobernador de la Isla, Rafael Hernández Colón, en su mensaje a la Comisión de Gericultura habló de una agenda inmediata a favor de los envejecidos en Puerto Rico. Mencionaba Hernández Colón que el envejecimiento es un aspecto del desarrollo humano que todos compartimos. Que el prejuicio por edad en nuestra sociedad es individual y socialmente devastador, por el que se subestima y excluye de participación a los envejecidos. A pesar de aquellas palabras llenas de tanta verdad, todavía en el siglo XXI nuestra sociedad continúa perpetuando actitudes y comportamientos negativos hacia la vejez. Hemos hecho mucho, pero tenemos una realidad, que aunque fue advertida por peritos en demografía como el doctor Vázquez Calzada, no hemos sabido planificar el futuro. Y ese futuro es el presente. Por la falta de continuidad al ocurrir cambios cada cuatro años, perdimos visión y perspectiva y nos encontramos con un “tsunami” de personas que sobrepasan los 60 años de edad y aún no hemos organizado de manera eficaz los servicios formales para atender las necesidades de este segmento poblacional. Todo esto nos impone un enorme reto. Tenemos la obligación de promover cambios dramáticos que van como bien dijo Antonio Gómez en su artículo del 17 de febrero de 2004: “Desde la forma en que enfocamos la vejez hasta la organización y distribución de muchos servicios, incluyendo los relacionados con la salud, el empleo, la vivienda, la recreación y hasta el sistema de educación”. En octubre se celebrará el Primer Simposio de Gerontología en Puerto Rico: Del discurso a la acción auspiciado por la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas. Este evento pretende provocar la revisión de los compromisos que se hicieron en el pasado. Procura ser el primer paso en la consecución de nuevos enfoques que respondan más adecuadamente a los envejecidos puertorriqueños. Donde se tome en consideración la política económica, de trabajo, de vivienda, la organización social y de salud, los servicios sociales y educativos, el uso productivo del tiempo libre, la sana recreación, el diligenciamiento de tareas para aquéllos que todavía cuentan con la capacidad de realizarlas y el apoyo necesario para aquellos que ya no pueden hacerlo y lograr proveerle a todos bienestar social y calidad de vida. Es imperativo que retomemos nuestra tradición de interés y respeto por la vejez. Hay que hacer que nuestra política pública dirigida hacia este segmento poblacional se formule dentro del contexto de nuestra realidad social y económica. Tenemos la obligación de dar a quienes nos han dado tanto. Debemos reflexionar pues en un momento dado seremos nosotros. Esperamos que de este Primer Simposio de Gerontología en Puerto Rico surja la autoevaluación sobre las consecuencias de no actuar proyectándonos en el tiempo. Como dice el poema titulado “Haremos una isla”, escrito por Isabel Freire de Matos Paoli y Francisco Matos Paoli: “Haremos una isla en medio de las olas….”

LA MAYORÍA DE LOS ENFERMOS DE ALZHEIMER EN CHINA NO TIENEN TRATAMIENTO
EFE - Seis millones de ancianos chinos, casi un 5 por ciento de los mayores de 65 años, padecen Alzheimer, aunque sólo un 21,3 por ciento recibe tratamiento médico, según una encuesta publicada hoy por la agencia oficial "Xinhua". El profesor Zhang Zhenxin, del Hospital Universitario Beijing Union Medical y responsable del sondeo, señala que sólo un 23,3 por ciento de los enfermos de Alzheimer en China busca asistencia médica y sólo un 21,3 por ciento la reciben. La incidencia de la enfermedad es ligeramente superior a la de 1999, cuando un 4,61 por ciento de los mayores de 65 años padecía esta enfermedad, con un 12,2 por ciento de afectados entre los mayores de 72 años, porcentajes inferiores a los que se registran en Occidente. Sin embargo, el nuevo sondeo pone en evidencia la ignorancia que existe en China acerca de esta enfermedad, ya que un 48,8 por ciento de los entrevistados cree que forma parte del proceso de envejecimiento. Además, un 96 por ciento de las personas que se ocupan de cuidar de enfermos de Alzheimer no ha recibido ningún tipo de preparación para ello. La enfermedad, que consiste en un desorden cerebral progresivo que afecta a la pérdida de memoria y a la capacidad de aprendizaje y razonamiento, suele iniciarse después de los 60 años y el riesgo aumenta con la edad. Aunque los científicos no han logrado hallar todavía las causas del Alzheimer, para Zhang está claro que no forma parte del proceso habitual del envejecimiento. La encuesta se ha llevado a cabo en los últimos seis años con muestras de afectados en cuatro de las principales ciudades chinas: Pekín, Xian, Shanghai y Chengdu, y se da a conocer poco antes de que se celebre -el próximo día 21- el día internacional contra el Alzheimer.

TERCERA EDAD Y VIVIENDA
por Fermín Nivardo Vicente Gaínza, Centro Iberoamericano de la Tercera Edad.
"Quién ha andado mundo, y visto reyes, sabe que no hay mejor palacio que la casa de familia." , José Martí.

La vivienda, por ser el entorno más próximo a las personas, constituye la expresión suprema de la humanización del medio ambiente que nos rodea. Es el sitio donde nos sentimos cómodos, donde la intimidad se hace realmente efectiva, el espacio para el descanso reparador, donde los sentimientos de pertenencia ocupan un lugar de privilegio. Aunque también puede convertirse en un sitio complejo y hostil para las relaciones de convivencia y de la vida personal. Lo primero que necesita todo hombre y mujer a cualquier edad, sobre todo si se trata de un adulto mayor, es un entorno gratificante, seguro y digno para vivir. Tengamos en cuenta que el paso de los años trae consigo la pérdida o disminución de las capacidades funcionales o sensoriales del individuo, y que son los sentidos de la visión y la audición, y el aparato locomotor, los que más se deterioran. Esas transformaciones en el organismo humano se relacionan directamente con otras que también se observan en estas edades, y que involucran otras variables, como por ejemplo el tiempo y el espacio. No es desconocido que en la ancianidad se necesita más tiempo para realizar las mismas tareas que antes realizábamos, así como menos espacio para desenvolvernos en el quehacer diario. Al disminuir su campo de relaciones y comunicación, el adulto mayor permanece más tiempo en su hogar con sus ideas, sus recuerdos, con su historia de vida, y en esta etapa la vivienda y sus componentes se convierten en la mayor, y a veces su única fuente de realización.
Protección en el hogar. La reducción progresiva y en ocasiones acelerada de la movilidad conduce a muchos hombres y mujeres de la tercera edad a un sedentarismo no deseado, causante de aislamiento, soledad e incomunicación con el mundo exterior, con su concebida dependencia y sentimiento de desamparo que provocan paulatinamente el deterioro físico, psíquico y social del individuo. Tales consideraciones nos muestran y sugieren la importancia de la adaptación de las viviendas a las características y necesidades de los adultos mayores, en correspondencia con sus nuevas facultades motoras y sensoriales como resultado del envejecimiento. Para validar adecuadamente esta realidad tengamos en cuenta las investigaciones que ponen de relieve el alto grado de satisfacción de estos hombres y mujeres respecto a su permanencia en el hogar, aun cuando en este haya dificultades para una vida cómoda y agradable. En Cuba, los indicadores de las personas que rebasarán en los próximos años las seis décadas de vida van en aumento (15%), por lo que el conocimiento sobre el hábitat como medio terapéutico y protector representa una necesidad para los equipos de asistencia y para todos aquellos profesionales y técnicos que se dedican a las ramas gerontológica, geriátrica y de la vivienda. Por ello podemos afirmar que la casa constituye un elemento clave en todo trabajo de prevención de enfermedades y de promoción de salud en estos grupos de edades. En la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, celebrada en Viena en 1982, se incluyeron cuatro recomendaciones sobre la vivienda y el medio ambiente donde se desenvuelve el anciano. Una se refiere particularmente al hogar, y señala la trascendencia de establecer normativas legales para facilitar que las personas mayores tengan su propia vivienda y se les facilite ayuda para repararlas, modificarlas, y si es preciso, hacer la recomendación a quien corresponda para que se realicen en ellas las adaptaciones necesarias contando con asesoramiento gratuito para tales efectos. La adaptación de las viviendas donde viven ancianos tiene como objetivos fundamentales la consecución de la seguridad y el confort en sus elementos físicos. Las características fundamentales que debe poseer la casa del adulto mayor son las siguientes:
* Seguridad, de manera que no existan riesgos para accidentes ni dentro ni fuera del domicilio.
* Confort, que significa adecuadas condiciones físicas y ambientales.
* Independencia para el desempeño de las actividades de la vida diaria, orientada a una mayor autosuficiencia y autoestima del anciano.
* Integración con la comunidad, para coadyuvar a la comunicación con el mundo exterior, en pos de la integración social.
* Intimidad, que garantice su forma de actuar y de comportarse en la vida, para preservar su yo y su privacidad.
* Personalización, que le permita manifestar sus tradiciones, costumbres, hábitos, creencias, y su historia de vida.
Las condiciones ambientales que debe tener la vivienda son: -Iluminación: Con el envejecimiento se produce una disminución de la agudeza visual, con menos adaptación a la luz y a la oscuridad y no se discriminan claramente los colores, Por ello es necesario que el grado de luminosidad sea el adecuado. Se recomienda que los niveles de iluminación oscilen alrededor de los 250 lux (unidad de medida de iluminación).
- Buena comunicación: La audición se ve afectada con el envejecimiento. Aparece un déficit auditivo para las frecuencias agudas, lo cual influye grandemente en la pérdida de facultades para discriminar ciertos sonidos. Hay un descenso del umbral de percepción y de tolerancia al ruido, por lo que se aconseja que las habitaciones para pernoctar estén alejadas de ascensores, montacargas y motores. El ruido o presión sonora en una vivienda debe estar en torno a los 40 decibeles (db) y no superar los 60 db.
- Movilidad: En ocasiones, el anciano vive prisionero de su casa debido a su gran dificultad para el desplazamiento autónomo en el interior de ella. Es necesario eliminar las barreras arquitectónicas y otros peligros. Deben tener libertad de maniobra y capacidad suficiente de acceso a los espacios y para moverse libremente. Son inconvenientes las viviendas muy altas en edificios sin ascensores, las escaleras en mal estado técnico o con escalones no apropiados, entre otros. Otros elementos que también deben ser atendidos son las condiciones de las redes eléctricas e hidráulicas, causantes a veces de accidentes fatales, y con relación a la estructura de la vivienda debe evaluarse el estado de paredes, techos y pisos, por ser estos tres los que generalmente definen el estado de conservación de los inmuebles. Habrá de tenerse en cuenta además la temperatura del lugar, que debe ser agradable, así como el grado de humedad, pues no es aconsejable esta en techos ni paredes. La ventilación es asimismo fundamental, pues evita olores desagradables y la proliferación de hongos y bacterias. Se aconsejan habitaciones ventiladas y soleadas Por representar la vivienda un factor físico para la defensa y protección de los ancianos, los gobiernos de los diversos territorios están en el deber de hacer cumplir las recomendaciones aprobadas por las Naciones Unidas, en correspondencia con sus recursos y posibilidades. Esto es requisito preliminar si se quiere mejorar la calidad de vida y el envejecimiento saludable de los adultos mayores. Para el hombre civilizado la casa es algo más que un sitio para cobijarse y para el descanso reparador. La gran poetisa cubana premio Cervantes de Literatura, Dulce María Loynaz, habló de esta con inmenso sentido intimista, y afirmó: "El hombre, aunque no lo sepa, unido está a su casa poco menos que el molusco a su concha. No se quiebra esta unión sin que algo muera en la casa, en el hombre... o en los dos.

ENVEJECER ES EL ÚNICO MEDIO DE VIVIR MUCHO TIEMPO
El tiempo tiene sus estaciones: el invierno, la primavera, verano y el otoño. Sin estas cuatro estaciones, eslabones milagrosos de la vida, no habría vida en nuestro planeta. Es cierto, que la vejez es el invierno de nuestra existencia. ¿Pero acaso, no queremos vivir mucho tiempo? ¿Y cómo vivir largo tiempo sin que por nuestra vida hayan transcurrido las cuatro estaciones? Ya lo dijo DAVID AUBER: “Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo”. ¿Entonces, por qué quejarnos en la vejez, si lo que anhelábamos era, precisamente, permanecer vivos el mayor tiempo posible? Al referirse a la vejez, CICERÓN escribió: “Porque los que no tienen auxilios dentro de sí mismos para vivir contentos y felices, a estos todas las edades les son pesadas; pero los que buscan todos los bienes dentro de sí mismos, no les puede parecer mal ninguno de aquellos que trae consigo la necesidad de la naturaleza, pues uno de éstos es la vejez, la cual todos desprecian y llegando a ella, le echan la culpa de sus trabajos; tanta es la inconstancia y tal el descontento de la necedad de los hombres. Dicen que se les entró (la vejez) más pronto de lo que pensaban. En primer lugar, ¿quién los obligó a engañarse? Porque ¿por ventura se entra más pronto la vejez después de la mocedad que ésta después de la adolescencia? Y además, ¿Qué más tolerable les parecería a éstos la vejez si hubiesen llegado a los ochocientos años que a los ochenta? Porque la edad anterior, aunque hubiere sido larga, habiéndose pasado, de ningún consuelo podría servir a un viejo de poco entendimiento”. Debemos prepararnos para una vejez sensata. Y los que ya se encuentran en esta etapa, pueden esforzarse en repasar su vida y reflexionar en sus grandes errores y aciertos para formarse un juicio más certero. Vivir en la vejez es una oportunidad, una nueva estación que la vida ofrece a los que han vivido por mucho tiempo, a fin de ser excelentes consejeros y además, seguir disfrutando de las bellezas que la vida les ofrece, hasta el ultimo momento. De hecho, es cierto el refrán que dice: “Cuando el hombre es anciano tiene el juicio más sano”. La prodigiosa naturaleza le quita al anciano las fuerzas físicas de sus anteriores estaciones de su existencia; pero a la vez, le agudiza su espíritu y su inteligencia. La neurobiología ha descubierto que el cerebro de un anciano no está petrificado, sino que es plástico y puede seguir aprendiendo y volverse cada vez más sabio y prudente. Bien lo dijo CICERÓN: “¿Qué es más agradable que una vejez rodeada de una juventud deseosa de aprender? En las tribus antiguas, por milenios, los jóvenes y adultos consultaban a los ancianos para las decisiones fundamentales de la tribu. Los elefantes más viejos son los más respetados y cuidados por todos sus compañeros. Cientos de especies de animales muestran una verdadera reverencia ante los individuos de más edad de sus grupos. Hacer de la juventud la única estación dorada, es tener una pobre percepción de la vida. Los seres humanos no somos objetos que puedan adquirir mayor valor sólo por el hecho de ser más jóvenes. Critilo nos pide que creamos en la inmensa sabiduría del poeta VIRGILIO, quien dijo: “Afortunado anciano”. ¿Y cómo no va a ser afortunado, si además de serlo, ha hecho de su vida lo que AMIEL escribió en su Diario íntimo: “Saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir”.

SOBRE DEPENDENCIA Y SOLEDAD
Por Jesús Pindado. En su reciente exitoso libro “Anatomía del miedo”, aborda José A. Marina (Barcelona, 2006), entre otras muchas cosas profundas, cómo se enfrenta al temor a la soledad el ser humano –asunto que nos hace últimamente pensar bastante- y llega este exitoso filósofo de ética hasta el punto de clasificar a las personas en las que son “misántropos” y las que no lo son y sufriendo algunas de las primeras el extremo de la protección “maternalista” de que para no sentirse abandonadas hacen a veces “concesiones destructivas para ellas” o llegan a enrocarse en la “invalidante” timidez de la fobia social. Personas, en fin, con la patógena creencia de que no pueden manejar bien su vida por la dependencia que padecen (aunque no sean viejas y se quejen luego arrepintiéndose…) y que, por no ser verdaderamente fieles a una liberadora red de afectos - ni entrar de verdad, por tanto, en la terapia de exposición que les sacaría del “secuestro”- no pueden “reestructurarse cognitivamente”. Esta explicación de Marina da cuenta de inconsistencias y contradictorios comportamientos que no son fáciles de entender aparte lo que se añada mediante la psicopatología a las carencias de producción proteínica, la falta de suficiente serotonina u otras sustancias. De todos modos, el egocéntrico individualismo actual sale y se aparta de su típica indiferencia cuando uno, con humilde sabiduría, se reconoce en las figuras del accidentado, el desempleado que podemos ser, y sobre todo, “ en aquel viejo que cada uno será tarde o temprano” según recuerda por su lado el cuentista peruano Bryce Echenique (Barcelona, 2006). Bueno es el subtítulo de su ensayo, desde luego, de que “la vejez no se cura”, el cual ha puesto en el mencionado texto aunque no diga cuán magnífica y exactamente ya expresó lo mismo en latín el estoico Séneca cuando dijo “senectus insanabilis morbus”. Al parecer, solo el 22% y el 36% entre los habitantes de las grandes ciudades occidentales y los propios ancianos mayores de setenta años son partidarios de que sea el estado el que se ocupe de ellos mientras un promedio del 71% y un 56% preferiría que lo haga la familia. Y si no es más, parece que se debe a que “desgarradamente” no quisieran ser estos mayores una carga para su familia. Dos terceras partes de los ingresados en hospitales –“ambiente aséptico e impersonal”- tienen más de ochenta años mientras el “viejo y débil” cónyuge externo no puede ocuparse del otro. Tampoco sería esto literalmente un abandono de los hijos aunque lo sienten como tal en ocasiones los afectados. Pero todo ello no le ha impedido a Brice Echenique hablar cuando existan de los “amores tardíos”, por otra parte, y cuando de modo compensatorio - “por compasión recíproca de frustrados amores”- uno piensa en su propia muerte y la otra en su vida…Así lo recuerda con humor, a su vez, con una cita algo machista de José Bergamín. En fin, no niega el escritor peruano que, pese a la separación del “abismo de vida y muerte” que se sabe finito y temporal puedan vivirse estas desiguales relaciones de edad como amor profundo. Pero añade que tampoco se podrá escapar a cierta inevitable “angustiosa melancolía”. (Qué menos). Más concreta parece esta penosa soledad de los ancianos, en todo caso, que la implicada en el concepto generalizado de sus desgastes –que son diferentes- o en la de los tardos amores. No falta la positiva observación, sin embargo, de que en el hogar más clásico y con tres generaciones, a veces son las personas de edad quienes no estiman tan deseable vivir con sus hijos adultos, por ejemplo, y también se ha hablado positivamente del “exterior distanciamiento” frente a la “proximidad interna” bajo diversos análisis y ante la verdadera ayuda, no la que se cacarea. Ante la auténtica preocupación por su bienestar físico, las condiciones de vivienda, el activo concurso en gestiones o trabajos domésticos, etc. y sobre todo, las voluntarias y sinceras expresiones de sentimientos de solidaridad y asistencia durante su tiempo libre, etc. Al fin y al cabo ellos no tienen la fobia social y la dependencia cuyo análisis certero hace Marina sino otra en la que, aunque sea distinta en cada caso, tampoco puede negarse que no es voluntaria sino mas obligada por circunstancias y algún posible común denominador de la edad dígase lo que se diga. O por cómo la interpretamos en una sociedad que privilegia la juventud. La observación positiva apuntada y el grado de los sentimientos de soledad al que se ha referido Ursula Lehr en la obra Psicología de la senectud (Barcelona, 1980) es más bien función de las expectativas de las relaciones más que de los contactos efectivos. Junto a efectivos no puedo evitar decir, a la vez, afectivos. Me estoy refiriendo más a la vejez evidentemente que a la noción de soledad aunque la segunda nunca está lejos de la primera. B. Echenique habla por su lado más del sentimiento de soledad -de la “organización” de la ausencia del otro- y solicita hacer buen uso de ella si bien la particulariza inteligentemente en los ancianos, a quienes pide que no se les prive de “la religión del recuerdo” ya que cada vez, según él, encuentran menos consuelo en la misma religión. Alude bien el literato, por otro lado, a la solitaria búsqueda contemporánea de uno mismo en su original modo de interpretar las “soledades contemporáneas” que piensa como adaptación a la desgracia y como obstinada búsqueda de la felicidad. Muy certeramente constata la mayor atracción que de la juventud se obtiene mientras la vejez, en cambio, se ve privada de “todo lo que podía hacerla más aceptable: el apoyo de los demás, la autoridad moral, y, por último, la religión, último consuelo ante la muerte”. Es duro y triste lo que afirma este buen escritor peruano, pero quizás sea bastante cierto a pesar de que la ya mencionada estudiosa investigadora y especialista de la Universidad de Bonn, Lher, frente a la teoría de la actividad -achacada casi exclusivamente a la edad media de la vida-, ha reexaminado la de la “desvinculación” en la que las personas de edad provecta preferirían en bastantes casos la reducción de contactos sociales. Nada simple es determinar la relación de la vejez con la soledad, por consiguiente. Catherine Deneuve, A l' ombre de moi-même (A la sombra de mí misma) -que no es una niña pero tampoco una anciana todavía- afirma que casi nunca salen las cosas en la vida como se planean.. Pero estar solo -“to be alone- ”no es tanto la separación moral para la persona como la física·, y, de acuerdo a Richard Foster, esa situación no puede verse como algo voluntario sino un obligado vacío sin control (en realidad peor que la lepra o el cáncer según aquella santa que fue la madre Teresa de Calcuta) porque las experiencias negativas de la soledad nada tienen que ver frente al sano beneficio moral de otra soledad, la de encontrarse a gusto con uno mismo – la famosa “solitude”. Peor es, sin duda, el diagnóstico del autor peruano de “Un mundo para Julius” sobre las que denomina “soledades contemporáneas” (estar solos en un mar de gente), como es igualmente desagradable descubrir más cercanas soledades, las adversas ante los falsos amigos y las amistades coyunturales, sobre todo. Entre la innecesaria precipitación de inestables relaciones de conveniencia que luego no se confirman a través de las falsas ofertas de apoyos y simulaciones. Sin embargo, los viejitos no pueden elegir aunque mentalmente pedan hacerlo más de lo que pensamos en su interna y desamparada soledad. Otra cosa es que no se permitan el lujo –paradójicamente por lucidez y tacto- de revelarlo. Así parece mostrarlo la creciente investigación que niega un rasero igualitario para sus distintos deterioros físicos y mentales. Cada vez se establecer con mayor claridad y apoyo científico, al parecer, que las personas mayores no pueden relegarse con falsas generalizaciones universalizadas y aparente piedad de los especiales días dedicados a los olvidados ancianitos en determinados periodos del año. Obras son amores, no simulaciones.

MÁS VIEJOS, MÁS FELICES
Por Claudia Fernández Lerebours / El Caribe. ¿Puede haber ventajas en envejecer? En un mundo que idolatra la juventud ni siquiera cabría la pregunta. Pero es innegable que la llegada de las canas trae sublimes bondades, a lo mejor dadas como sabio regalo de la naturaleza ante los indeseados efectos del inexorable paso del tiempo. “A medida que envejecemos somos más felices” fue la conclusión de una investigación que vino a dar cuenta de que el paso de los años lleva al individuo a una especie de autoaceptación y reconciliación consigo mismo que le propicia tranquilidad de espíritu. El individuo tiende a tornarse más reflexivo y sereno ante la vida y abandona poco a poco la altivez y soberbia que motivaban a llevarse el mundo por delante, propias de la juventud. El saberse en control de sus  asuntos le concede un mayor sentido de libertad. Rememoré esa información recientemente, al presenciar una inusual confesión pública de una destacada periodista de la televisión norteamericana, Katie Couric, al arribar a sus cincuenta años. La comunicadora acostumbra compartir con sus televidentes sentimientos y visiones personales en una sección online denominada “Notebook”. Al comentar sobre su cumpleaños cincuenta lo contextualizó como una “buena y mala noticia”. Buena por todo lo que implicaba en experiencia y madurez. Mala, porque la sociedad moderna es una obsesionada con la juventud. Afirmó que ella, aunque quizá podría desear tener el cuerpo de los veintitrés años, de ninguna manera extrañaba esa edad. Se sentía encantada de ser cincuentona. La Couric luce joven, lleva bien su edad. Proyecta una imagen profesional recia y creíble a la vez que fresca. Me parece que su sentir es el de la mayoría de la gente madura. Es fabuloso lucir siempre joven, tener un espíritu joven, disfrutar como joven, pero para la persona mentalmente sana el envejecimiento no es motivo para lamentaciones sino todo lo contrario. Ven la edad solo como un número y en esa virtud aprenden a romper aquellos estereotipos limitantes que encasillan el potencial y accionar del ser humano en razón de la edad. Es desde la sociedad europea predominantemente, que se nos envía un estimulante mensaje sobre la plenitud de la vida llegados los años dorados. Es claro que sociedades como la dominicana están a años luz de los estándares de vida europeos. Las buenas condiciones materiales y sociales de allí, además del fenómeno del envejecimiento de la sociedad en virtud de las bajas tasas de natalidad, están muy relacionadas con el “más viejos, más felices”. Pero en el marco de nuestras particulares realidades, siempre es posible una visión más pro positiva e inteligente del valor de la madurez y el envejecimiento. Esta es especialmente  importante para el segmento femenino. Nuestra cultura machista promueve que las mujeres sean más negativamente impactadas por el envejecimiento en lo social, emocional y económico. Felizmente contamos con muchas grandes figuras, locales e internacionales, maravillosos ejemplos de que las potencialidades humanas pueden mantenerse al máximo, independientemente de la edad. Van desde estrellas de rock y cine hasta políticos. No es necesario nombrarlos, sabemos quienes son; sobre los 50 años y mejor que nunca.

"LLEGAR A VIEJO"
Por Max Álvarez. Estoy casi seguro que nuestra vida sigue una trayectoria circular sino ¿por que cuando nos adentramos en la vejez, lo que más nítido nos resulta es la niñez? y ¿no será por que ya atisbas el reencuentro con las vivencias primeras, al cerrar el recorrido? En el repetitivo e infernal tiovivo de nuestro particular tren de la bruja. Por lo regular bramamos contra el paso del tiempo y más cuando acariciamos las últimas traviesas; Desde que nacemos, tenemos que papar tantos sinsabores, que al fin llegas exhausto y sin aliento al trance más doloroso del nacimiento, para alcanzar esa última estación del negro túnel que no es otra que la muerte propia. Pienso que los descreídos tenemos una ventaja sobre los creyentes, que bien pudieran temer no llegar a merecer, y por tanto disfrutar todo aquello con que los engatusaron en vida, en cambio nosotros que nada esperamos partimos más tranquilos, volvemos al punto de partida tan desnudos como comenzábamos. Ellos dirán que es al revés ¡pobres ilusos! Seguramente también como Benedetti voy a sentir vergüenza –y más si cabe ya que no soy nada braguetero- me va horrorizar –cuando la ayuda me sea imprescindible- en la hora de la ducha, contemplar de reojo en el espejo, las bolas escoltando el difunto y que por mor del agua jabonosa resbalando, representen unas puras barbas de chivo. ¡Porca miseria, esa es la asemeya de la vejez en estado puro! ¿Merecerá la pena estirar el final? Cuando no resta un rís de ilusión por nada. Recuerdo que uno de los abuelos, se fue con ochenta y tres años, y pocos días antes de comenzar a gastar el postrer billete, todavía llevaba las vacas a pastar al prado, en la mañana y por la tarde las ordeñaba en el establo y sin duda quería seguir cuidando la Pastora y la Galana y continuar acarreándoles al pesebre las brazadas de yerba, que sirviesen de alimento a los agradecidos animales y al mismo tiempo representaban el clavo ardiendo que sostenía su fe en las postreras bocanadas del trajinar por este mundo, una ocupación algo en que entretenerse, y una justificación pa seguir tirando. Los mayores que deberíamos tener bastante con la creciente soledad, con nuestros achaques y dolores, las más de las veces vemos incrementados los pesares con escasos caudales, bien es verdad que también comemos menos, en eso de los dineros marchamos parejos a los nietos y hasta sentimos más pesar –que ellos mismos- por su incierto futuro. Ahora te encuentras en las ciudades con cientos de personas –desarraigadas- que no quieren continuar, han desertado de la vida, respiran por obligación, no tienen valor para quitarse la vida, pero le estarían eternamente agradecidos a quien practicara con ellos una obra de caridad, introduciéndolos en el vagón sin retorno. Se han cansado de destilar y observar –desde la experiencia- los acontecimientos de la vida. Quiero creer que antes se disfrutaba más con el poso de los recuerdos. Te encuentras con el anciano que era un lector empedernido, ahora no quiere ver delante ni la mísera televisión, todo le cansa, clama por ir al catre y no volverse a levantar, a la parca llama sin desmayo, su afán más preciado sería estirar presto la pata. Tiene que ser muy fuerte el considerarse un peso muerto, un fardo, un trasto inútil. Pasar de la tristeza a la alegría, apreciar el sol o la lluvia en las calles, solo sirve si te sientes con ánimos, si la depresión y los muchos años te dominan, no hay remedio. Pese a que las lágrimas no manchan, no pasemos penas por estos desahogos, lo grave es cuando no puedas llorar más, que tengas los ojos rojos y resecos. Diréis que son chácharas de viejo, tan lejos de los temas políticos comúnmente aquí tratados, pero no ¡amigos! son leyes naturales que debemos atender y estar preparados para afrontarlas sin sobresaltos, y si no tenemos valor para dar el salto al vacío, resignarnos, ya que por ahora, no hay noticias de que nadie se haya quedado aquí pa siempre. A fin de cuentas tampoco necesitamos tanto, ni vamos tan lejos, nada más que dos palmos bajo tierra, a menos que optes por la incineración –que sería lo más correcto- como final, unas buenas cenizas aventadas a casa dios.

VEJEZ Y CÁNCER MAMARIO
Por Silvia Ojanguren. La extensión de la involución mamaria se asocia directamente con el riesgo para cáncer de mama. El envejecimiento normal del tejido mamario disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, pues al envejecer una mujer, y especialmente después de la menopausia, las glándulas productoras de leche (lóbulos) dejan de funcionar, según revela un estudio realizado por los científicos del Centro Oncológico de Mayo Clinic. Explican que al proceso se le conoce como regresión o involución lobular y que con él la amenaza de desarrollar cáncer de mama se reduce a la mitad en las mujeres que presentan involución completa, en comparación con quienes no la registraron. La doctora Lynn Hartmann, oncóloga de Clínica Mayo e investigadora principal del estudio, insiste en que "el riesgo de cáncer de mama aumenta entre las mujeres que no presentan involución en las mamas al envejecer". Esto se sabe porque el "trabajo identifica los grupos específicos de mujeres con menor y mayor riesgo para cáncer de mama, debido a la extensión de la involución y a factores como edad, antecedentes familiares de cáncer, historial reproductivo y tipos de enfermedades benignas en las mamas".
Amenaza. Los hallazgos son importantes porque el cáncer de mama constituye una gran amenaza para las mujeres. La Sociedad Americana del Cáncer informa que este año serán diagnosticadas más de 250 mil mujeres con este mal sólo en Estados Unidos y, por lo menos, 40 mil morirán por su causa. Un estudio anterior, publicado por el New England Journal of Medicine en 2005, demostró que ciertos tipos de enfermedad benigna de las mamas aumentan el riesgo de padecer cáncer ene sa zona. El equipo de la doctora Hart- mann busca comprender los pasos que anteceden al cáncer de mama.
Nueva esperanza. La prueba actual procura definir el riesgo individual de cada mujer, para adecuar el tamizaje y las medidas y así disminuir el riesgo a las necesidades particulares de las mujeres, de acuerdo con sus riesgos específicos. Los investigadores de Mayo Clinic descubrieron que entre las mujeres con enfermedad benigna de las mamas y poco o nada de involución en el tejido mamario, el riesgo de desarrollar cáncer fue el doble que en las mujeres en quienes el tejido glandular fue completamente reemplazado por tejido conectivo y graso (53% presentó involución total conforme sobrepasaba los 70 años). "En los últimos años, la comunidad investigativa no se ha enfocado en la involución mamaria, ni tampoco se había ligado a este proceso natural con el riesgo para cáncer de mama", dice la doctora Hartmann. Y pone sobre el tapete de las discusiones que: "Nuestro estudio es el primero en establecer que la extensión de la involución mamaria se asocia directamente con el riesgo para cáncer de mama". Asimismo, que las mujeres que, de otra manera, se considerarían de alto riesgo (como quienes tienen atipia) parece que corren menos peligro frente a la presencia de grados altos de involución. Añade que al valorar la información personal de cada mujer en un modelo completo e integrado para predecir el riesgo, es posible determinar precisa y exactamente la probabilidad de cada persona, lo que lleva a la paciente a tener absoluta tranquilidad gracias a una evaluación exacta de su riesgo, a un nivel adecuado de intervención preventiva y al conocimiento de la situación.

BILINGÜISMO RETRASA LA APARICIÓN DE DEMENCIA SENIL
EFE, Toronto (Canadá). Un grupo de investigadores canadienses ha descubierto que el bilingüismo puede retrasar en cuatro años la aparición de síntomas de demencia senil frente a las personas que sólo hablan un idioma. El estudio fue realizado por el Instituto de Investigación Rotman del Centro Baycrest de Investigación del Envejecimiento y el Cerebro de Toronto y será publicado en febrero en la revista médica "Neuropsychologia". "Estamos bastante deslumbrados con los resultados. Nuestro estudio descubrió que hablar dos lenguas parece estar asociado con un retraso de cuatro años en el comienzo de síntomas de demencia, comparado con quienes hablan una sola lengua", señaló en un comunicado Ellen Bialystok, principal investigadora del equipo. Los investigadores han estudiado cómo el estilo de vida (desde la actividad física hasta la educación o el nivel social) influye en la "reserva cognitiva" durante los últimos años de vida. Este término se refiere a una plasticidad neural mejorada, que es el uso alternativo de diferentes regiones del cerebro para compensar facultades perdidas en otras áreas así como una vasculatura cerebral enriquecida. Los investigadores habían realizado estudios anteriormente que ya mostraban que el bilingüismo mejora la atención y el control cognitivo tanto en niños como en adultos. El equipo de la doctora Bialystok examinó los historiales de 184 pacientes entre el 2002 y el 2005 con problemas cognitivos. De ese grupo, 91 hablaban una sola lengua y 93 eran bilingües (principalmente polaco, "yiddish" -el dialecto de los judíos de Centroeuropa-, alemán, rumano y húngaro). Del total, 132 pacientes cumplían los requisitos para ser diagnosticados con probable Alzheimer mientras que los restantes 52 sufrían otros tipos de demencia. Entre el grupo de una sola lengua, la edad en la que comenzaron los síntomas de demencia fue a los 71.4 años mientras que entre el grupo bilingüe se estableció a los 75.5 años. Los investigadores señalaron que la diferencia se mantuvo incluso cuando se consideraron los posibles efectos de diferencias culturales, inmigración, educación, empleo y sexo. El equipo destacó que los resultados son preliminares y que ahora está trabajando para examinar aún con mayor profundidad la relación entre bilingüismo y la aparición de señales de demencia.

LOS SERES HUMANOS SOMOS MÁS FELICES EN LA VEJEZ QUE EN LA JUVENTUD
Por Marta Morales. Con la edad, aprendemos a manejarnos mejor con las idas y venidas de la vida. Un estudio realizado en la University of Michigan, Ann Arbor, en Estados Unidos, ha desvelado que la vejez no sólo trae consigo los achaques: también conlleva cierta felicidad que los jóvenes –y algunos mayores- no esperaban. Con la edad, aprendemos a manejarnos mejor con las idas y venidas de la vida, por lo que, en la vejez, somos capaces de sentirnos más felices a pesar de que, objetivamente, hayamos entrado en la decadencia física. Sin embargo, las creencias vigentes en la sociedad hacen que no veamos las ventajas de la vejez. El estudio demuestra que se puede aprender mucho de los mayores, simplemente porque saben más sobre la vida. Los jóvenes e incluso los ancianos tienden a pensar que la vejez está relacionada con la tristeza y la decadencia, pero en la realidad no sucede así. Una investigación realizada por el VA Ann Arbor Healthcare System de la university de Michigan Ann Arbor, reunió a un total de 540 adultos que fueron divididos en dos grupos, el primero de edades comprendidas entre los 21 y los 40 años, y el segundo de 60 años en adelante. A todos se les pidió que calificaran o predijeran su felicidad individual en el momento actual, a los 30 años y a los 70, así como que expresaran la felicidad que, a su modo de ver, tenía la mayoría de la gente a esas mismas edades, informa la University of Michigan en un comunicado. Los resultados de esta investigación también han sido publicados por el Journal of Happiness Studies.
Prejuicios equivocados. Gracias al estudio han podido comprenderse mejor determinadas decisiones de la gente joven acerca de sus hábitos (como el tabaco o el ahorro de dinero), al considerar que éstos podrían afectar a su vida en la vejez; así como entender por qué casi todo el mundo quisiera frenar el paso del tiempo y sus marcas en el cuerpo. Los estereotipos sociales nos marcan estas directrices, los temores acerca de nuestros últimos años de vida, e incluso la forma que tenemos de tratar a los ancianos en la actualidad, así como las políticas sociales que se aplican a ellos. Por eso resulta importante que haya investigaciones que modifiquen nuestros prejuicios. Este estudio es el primero que se realiza para examinar la capacidad humana de recordar o predecir la felicidad a lo largo de la vida, mientras que otros realizados anteriormente se centraron en la felicidad en el caso de personas con enfermedades crónicas, incapacidades u otros problemas vitales.
La sorpresa de la felicidad. El director de este nuevo trabajo, el psicólogo Peter Ubel, ha llevado a cabo diversos estudios sobre este tema, descubriendo que la gente es a menudo sorprendentemente feliz, incluso en condiciones muy desfavorables, lo que sugiere una adaptabilidad a los problemas médicos o de otra índole. Ubel señala que la gente suele creer que la felicidad depende de nuestras circunstancias, y que si algo bueno ocurre, esto la garantizará a largo plazo, mientras que si sucede algo malo, la felicidad terminará. Sin embargo, la felicidad sucede gracias a nuestros recursos emocionales subyacentes, que suelen aumentar según vamos cumpliendo años. Con la edad, aprendemos a manejarnos mejor con las idas y venidas de la vida, por lo que, en la vejez, somos capaces de sentirnos más felices a pesar de que, objetivamente, hayamos entrado en la decadencia física. Esta nueva investigación pretendía descubrir si, además, según va entrando en la madurez, el ser humano cambia sus apreciaciones y actitudes con respecto a la vejez.
Cómo se hizo. El estudio fue llevado a cabo a través de una encuesta on-line con seis preguntas, planteadas en cuatro órdenes diferentes para reducir los prejuicios. Ambos grupos estaban formados por hombres y mujeres en igual número. A cada participante se le pidió una valoración acerca de su actual nivel de felicidad en una escala del 1 al 10, así como una valoración en la misma escala acerca de la media de felicidad que ellos consideraban que tenía la gente de su edad. Asimismo, a todos se les solicitó que recordaran o predijeran (según la edad que tenían) su nivel de felicidad a los 30 y a los 70, también del 1 al 10, y la media de felicidad que suponían podía tener cualquier persona a esas edades. Los análisis estadísticos de la encuesta revelaron que la gente del grupo de los mayores se sentían mucho más felices que los del primer grupo, y que todos los participantes en general opinaban que a los 30 años se era más feliz que a los 70, y que la felicidad disminuía con la edad. Los investigadores pretenden hacer estudios posteriores para examiner el impacto de las creencias individuales es sus predicciones y recuerdos acerca de la felicidad.
Más sabios. Según declaraciones del profesor Ubel en el comunicado de la universidad de Michigan, el secreto para que seamos más felices en la vejez es muy sencillo: los tropiezos en la vida nos hacen más sabios, lo que provoca generalmente una mejoría en nuestras emociones. Sea cuales fueren nuestras condiciones al nacer, el caso es que las experiencias a lo largo de la vida conllevan la adquisición de conocimiento, y eso nos hace más felices, incluso frente a la adversidad. El recuerdo que solemos mantener de la juventud es el de las posibilidades que teníamos aún por descubrir, el de un cuerpo sin deterioros y el de las diversiones. Sin embargo, también hay que recordar cómo aún teníamos que aprender acerca de ciertas emociones básicas, a relacionarnos con los demás, acerca de nosotros mismos, etc. Probablemente, con la edad nos parezca más fácil vivir que al principio de la vida, insiste Ubel.

VEJEZ DE LOS UNOS Y VEJEZ DE LAS OTRAS
Por Irene Meler. También para envejecer es distinto el destino que la cultura reserva a cada género. Así lo sostiene y explica la autora de esta nota, al examinar cómo ciertas posiciones en los vínculos, llegada la vejez, pueden traducirse en síntomas, soledad o “algo que no puede llamarse vida”. Existe consenso acerca de que la vejez no es sólo un hecho biológico sino que se trata al mismo tiempo de una construcción colectiva de sentido acerca de ese período del ciclo vital. El sentido atribuido a esa etapa influye poderosamente en la forma de vivir la tercera y cuarta edad, así como en las manifestaciones de malestar físico y subjetivo que los adultos mayores presentan. También sabemos que, mientras algunas sociedades tradicionales respetaban a los que habían llegado a la vejez, la cultura occidental de la modernidad tardía condena a sus mayores a una vacancia de rol social, a lo que se agrega, en los países en vías de desarrollo, la amenaza de la pobreza, la soledad y la percepción del rechazo de las generaciones más jóvenes ante las características corporales que evidencian el paso del tiempo. Leopoldo Salvarezza ha acuñado la denominación “viejismo” (“Fausto, Miguel Strogoff y los viejos. A propósito de la construcción del imaginario social sobre la vejez”, en La vejez. Una mirada gerontológica actual, Buenos Aires, Paidós, 1998) para referirse al prejuicio generalizado en la actualidad contra los ancianos, y es aquí donde se abre un punto de convergencia entre los estudios interdisciplinarios de género y las investigaciones acerca de los adultos mayores, en el sentido de que ambos campos enfatizan la importancia de la discriminación y la estereotipia de las representaciones colectivas en la producción de malestares específicos observables en las poblaciones o sectores sociales que constituyen sus respectivos objetos de estudio. Así como el psicoanálisis destacó la importancia de la sexualidad para la comprensión del psiquismo, los estudios de género enfatizaron la efectividad de las relaciones de poder para construir modalidades subjetivas y vinculares y para explicar tendencias epidemiológicas diferenciales entre varones y mujeres. Podemos considerar que cada género tiene su modalidad específica de malestar en la cultura. Los varones están lejos de las épocas premodernas, donde consumían dos o tres esposas en el curso de su vida útil. Hoy en día, viven un promedio de siete años menos que la población femenina, aunque, como una vez escuché decir a Eva Muchinik, ese período en que los sobrevivimos no puede llamarse vida. Con esta reflexión algo ácida, la investigadora se refería al empobrecimiento propio de la cuarta edad, y al hecho observable de la soledad, el aislamiento social y la discriminación sexual que padecen las ancianas. Este es un aspecto que deseo destacar. Los gerontólogos describen que uno de los duelos más severos a enfrentar en la vejez, consiste en la percepción de no ser objeto de deseo por parte de los demás. Pero esta condición no es semejante para varones y mujeres sino que en realidad, como dije, se aplica específicamente a las mujeres y en mucho menor medida es válida para los hombres. Esto sucede así debido a que el atractivo erótico masculino se sustentó ancestralmente en los atributos de poder. La fuerza física puede ser reemplazada por la experiencia, la sabiduría o la potencia económica, que son emblemas que adornan en ocasiones al varón maduro. En cambio, el atractivo femenino basado en la gracia y cierto infantilismo, combina mal con el poder que dan los años y con el saber adquirido a través de la experiencia de vida. Una mujer poderosa puede ser respetada, pero no resulta deseable. La delicada danza de cortejo que los géneros bailan desde hace muchos siglos se basa en el dominio masculino y la sexualidad es el aspecto de la conducta humana más reluctante a la transformación de las relaciones de género.
El viudo alegre. Si las mujeres viudas están en una proporción de 4 a 1 con respecto a los hombres en la misma situación, y las mujeres en pareja pueden esperar un período de viudez de alrededor de 11 años, vemos que la ventaja comparativa de las mujeres con respecto a la longevidad tiene como contraparte un destino de soledad en la mayoría de los casos. Otro elemento observable es la rapidez con que los hombres que enviudan se casan nuevamente. Algunos motivos son los que siguen: - Su prerrogativa tradicional para manifestar el deseo erótico les facilita la búsqueda de una nueva pareja. - Debido a la dominancia del género masculino, su autoestima es generalmente más elevada, por lo cual no se excluyen del “mercado amoroso”. El régimen deseante masculino se refiere a un deseo experimentado en forma subjetiva, y lo que importa es la belleza del objeto de deseo, no el propio estado físico. Los hombres no piensan en sí mismos como objetos del deseo femenino. - Su capacidad para establecer vínculos es más pobre, debido a que han sido orientados hacia la acción y el logro. Por eso, reclaman menor complejidad subjetiva en una relación, y pueden reemplazar una persona por otra con mayor facilidad. - El hábito juvenil de conquista serial o coleccionismo de mujeres los ha entrenado para pasar del amor a una mujer hacia otra. Esta actitud deriva de lo que Christian von Ehrenfels denominó el doble código de moral sexual, y la duplicidad de la normativa a su vez es un corolario de la dominación social masculina. Las mujeres se vuelven a casar en menor proporción por los motivos inversos, a lo que hay que agregar otras razones:- Las redes entre mujeres tienden a ser más contenedoras que los lazos sociales entre hombres. Las mujeres se confortan y auxilian entre sí. - El vínculo de las mujeres con sus hijos es más cercano e intenso y compite con la dedicación a un hombre desconocido. Los hijos demandan más de su madre y son más hostiles a una nueva unión por parte de ella. - En la madurez, la importancia de la sexualidad decrece, pero, mientras que los varones apuestan a revitalizarla por cualquier medio, muchas mujeres, habituadas a reprimirla, renuncian a ejercerla en función de preservar su estima de sí, que reposa en el ideal femenino de continencia y altruismo. Pese a estas diferencias, la figura social de la “pobre viuda” está dejando lugar al surgimiento de un sector poblacional con características propias, poder adquisitivo (en parte adquirido por el trabajo personal y en parte heredado) y poder social y familiar. La soledad de pareja se sufre, sin embargo, debido a la socialización femenina que ha privilegiado el amor y la compañía masculina como un eje organizador del proyecto de vida.
En los matrimonios que perduran hasta la vejez, un problema deriva de la dependencia psíquica masculina con respecto a la erección. Cuando no la logran, ellos clausuran los vínculos afectivos y eróticos, lo que puede manifestarse en síntomas de neurosis obsesiva en sus mujeres.  Una mujer mayor comenzó a limpiar en forma compulsiva todos los rincones de su casa, desarrollando una sintomatología específica de género que se ha denominado “neurosis del ama de casa” y que constituye una variante de los trastornos obsesivo-compulsivos característica de las mujeres tradicionales. Al investigarse la situación, encontramos que las relaciones sexuales se habían interrumpido debido a la impotencia eréctil del cónyuge. Al mismo tiempo, todas las expresiones tiernas o los juegos sensuales habían cesado bruscamente, ya que el hombre estaba avergonzado y dolorido por su claudicación y evitaba exponerse a lo que, desde una perspectiva tradicional masculina, era visto como un fracaso. Pese a esta penosa dependencia de los varones ancianos respecto de su aptitud coital, como vimos, el deseo erótico masculino se admite como vigente, mientras que el erotismo de las mujeres ancianas es desestimado y, en caso de reconocerse, causa horror. Es posible que a las razones antes expuestas se agregue la asociación imaginaria entre la madre y lamuerte, o sea la actualización del temor infantil al reengolfamiento en la madre preedípica, ahora percibido como peligro de muerte.
“Ella es mi síntoma”. En muchos casos, las mujeres padecen síntomas de algún modo inducidos por los maridos, quienes mantienen cierto grado de salud mental a expensas del padecimiento subjetivo de las esposas. Estas patologías clínicas femeninas, cuyo origen es vincular, se encuentran en las uniones tradicionales de todas las edades, debido a que la caracteropatía es más frecuente entre los varones, pero se acentúa en la vejez. Una viñeta clínica servirá como ilustración. Golda era una mujer de 70 años, que consultó por agorafobia. Hacía muchos años que tenía dificultades para circular sola y requería la compañía de alguna persona, preferentemente su marido. Al mismo tiempo experimentaba ansiedad y un síntoma que describía como “inquietud en las rodillas”, que fue interpretado como expresión de su deseo de correr o caminar por sí misma y dirigirse hacia donde deseara. El origen sexual reprimido de la agorafobia fue tratado con cuidado debido a la edad de la paciente y a su actitud tradicional frente a la sexualidad. Sin embargo, y pese a la larga data del síntoma, comenzó a evolucionar en forma favorable. Al cabo de un tiempo, y en un momento donde la relación terapéutica era valorizada por ella de forma muy positiva, me anunció con pena que se veía obligada a interrumpir el tratamiento. Su marido se había quedado paulatinamente sin clientes y tuvo que cerrar su oficina, reconociendo oficialmente que había llegado a una situación de retiro. En ese momento, anunció a la paciente que debían restringir los gastos, ya que dispondrían de menores ingresos, y que por lo tanto debía dar por finalizada la psicoterapia. Luego de este planteo, Golda me relató lo ocurrido a una amiga suya, que estaba sumida en una profunda depresión. En ese tiempo, su hijo sufrió un grave accidente que lo dejó inválido y ella tuvo que ocuparse de llevarlo de un lado a otro en silla de ruedas. Esta nueva obligación, curiosamente, resolvió su estado depresivo. ¡Había encontrado una nueva ocupación! Me pareció claro que el destino de la paciente era similar al del joven inválido. Reforzada su agorafobia, su marido, retirado del trabajo, dedicaría su existencia a hacerle de acompañante, con lo cual la continuidad del síntoma de ella le evitaría a él caer en un estado depresivo a consecuencia de la jubilación. Puede observarse que he dado dos ejemplos de pacientes mujeres que desarrollan síntomas, en un caso una “neurosis del ama de casa” y en el segundo una agorafobia, a consecuencia de cambios producidos en el vínculo conyugal. Creo que estos dos ejemplos son muy reveladores acerca de la forma en que un enfoque psicoanalítico intersubjetivo, que se focaliza en las relaciones de género, puede permitirnos comprender la aparición de sintomatología en la vejez. No deseo presentar una perspectiva victimista acerca de las mujeres, pero me he propuesto enfatizar que el estatuto de mujeres y varones no es semejante en lo que hace a poder y prestigio, y esto es particularmente cierto en las generaciones mayores, cuya crianza ha sido tradicionalista. Tampoco desconozco el callado padecimiento masculino, que paga con enfermedades físicas y con el acortamiento del ciclo vital los esfuerzos que los varones realizan para sostener la efigie de la virilidad. También creo importante destacar que los casos que describí son propios de una generación, y que las modalidades de envejecimiento de las generaciones que siguen presentarán sin duda características diferenciales, que será interesante y necesario registrar. Las mujeres que protagonizamos la revolución sexual y el ingreso masivo a la educación superior en los años 60 envejeceremos de modos diferentes, y lo mismo puede decirse de la generación de varones que inauguró la adolescencia como período del ciclo evolutivo. Pero eso queda para estudios ulteriores, y podremos discutirlo de aquí a 15 o 20 años.

LA GENERACIÓN DE LOS HIJOS ÚNICOS PLANTEA AMPLIAR LA FAMILIA
BEIJING, (Xinhua) Cuando la primera generación de  hijos únicos chinos llega a la edad reproductiva, muchos se  preguntan cuántas familias podrán tener un segundo hijo y si tal  posibilidad conducirá a una nueva explosión demográfica en China.  La política de planificación familiar de China establece que  sólo las parejas en que ambos cónyuges son hijos únicos pueden  tener más de un descendiente.  "Hay una percepción generalizada de que las parejas formadas  por hijos únicos pueden gestar un segundo hijo", afirmó  recientemente Li Yunli, subdirectora de la Comisión Municipal de  Población y Planificación Familiar de Beijing, quien subrayó que  con ello se aspira a resolver la escasez de mano de obra y el  excesivo envejecimiento de la población capitalina. Dicha política alentó las aspiraciones de segunda paternidad de Xiaoyang, un joven recién casado de 28 años, quien, al igual que  su esposa, es hijo único. "Queremos un varón y una niña. Como hijo único, no tengo hermanos y no deseo que mi hijo también crezca  solitario", afirma Xiao.  Recientemente el canal de cultura de la página web sina.com  realizó una encuesta titulada "El sentimiento de soledad en la  generación de los 80" en la que participaron 6.007 hijos únicos  nacidos entre 1980 y 1989. El 61,3 por viento de los encuestados considera que los hijos  únicos se sienten más solitarios y no pueden compartir con los  demás su felicidad o tristeza, en comparación con las grandes  familias en las que los hermanos viven juntos. El 66,9 por ciento  manifestó desear o haber deseado tener un hermano. Tal vez por  esta profunda sensación de soledad, el 46,1 por ciento quiere  tener dos hijos. Grandes ciudades como Guangzhou y Shanghai han lanzado medidas  para alentar el nacimiento del segundo hijo en las familias de  hijos únicos. En Shanghai, por ejemplo, se eliminó la normativa  que exigía una distancia de cuatro años entre el primer y el  segundo vástago. Pero no sólo los hijos únicos quieren tener una mayor  descendencia. Cheng Jun, residente en Beijing, ya tiene una hija  de 12 años, pero anhela tener otro niño. "Tengo tres hermanos y nos turnamos para cuidar de nuestros  padres. Supongo que esto será más difícil para mi hija en el  futuro, pues tendría que cuidar a sus suegros además de a nosotros dos", sostiene Cheng, poniendo de manifiesto que un mayor número  de hermanos permite reducir la carga a la hora de mantener a unos  padres ancianos.  Aunque también existen contras. Una encuesta realizada por Xu  Anqi, sociólogo de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai,  muestra que los residentes en la municipalidad necesitan destinar  490.000 yuanes (unos 64.000 dólares USA) para permitir el  desarrollo de un menor hasta su edad adulta. El estudio, que  atrajo la atención de todo el país, puso sobre la palestra las  necesidades económicas que la paternidad conlleva.  Otra encuesta realizada recientemente por sina.com revela que  el 66,89 por ciento de las parejas rechaza un segundo hijo por los gastos que implica.  Para los estratos mejor posicionados, por contra, la economía  no supone una traba y demandan una mayor flexibilidad en la  política demográfica. Esta posibilidad llegó a la propia Asamblea Popular Nacional (APN, máximo órgano legislativo chino) donde un grupo de diputados  propuso permitir a las personas con "alta calificación profesional y académica" el nacimiento del segundo vástago. Los departamentos  de planificación familiar, sin embargo, respondieron con una  negativa unánime. De cualquier modo, las decisiones relativas a la política de  natalidad han sido transferidas parcialmente a las autoridades  locales. Henan, la provincia más poblada, con cerca de 100  millones de habitantes, ha expresado claramente su negativa, al  menos por el momento, a flexibilizar la política, llegando a  impedir el segundo nacimiento incluso cuando los cónyuges son ambos hijos únicos. "Más nacimientos no resolverán el problema del envejecimiento", señala Yu Xuejun, director del departamento de asuntos políticos y jurídicos de la Comisión Estatal de Población y Planificación  Familiar.      "Para resolver este problema, lo más importante es acelerar el  desarrollo económico, al tiempo que se establece y perfecciona el  sistema de seguridad social", opina Yu.

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